miércoles, 7 de abril de 2010

EL RAFITA NO TIENE LA CULPA

En el diario LA RAZON del jueves 18 de marzo de 2010 puede leerse una síntesis del historial del individuo conocido como "El Rafita". No tiene desperdicio:

CRIMEN DE SANDRA PALO
El 17 de mayo de 2003, cuatro chavales, entre ellos "El Rafita", violaron, quemaron y atropellaron a Sandra Palo, una joven disminuida psíquica.

7 DELITOS EN LIBERTAD
El primer delito que cometió después de pasar 4 años en un centro de menores fue en Málaga, donde robó un ordenador.
Ya en Alcorcón, el 12 y 14 del pasado diciembre intentó robar dos coches (su fijación) en el parking del hospital.
El 23 del mismo mes trató de robar otro en Alcorcón.
El 13 de enero fue denunciado por usurpación de vivienda.
Diez días después robó otro en Latina y el 18 de febrero otro en Hortaleza.

(hasta aquí la información aparecida en LA RAZON)

Por supuesto que cualquier extranjero que leyera estos datos deduciría que el tipo de marras está entre rejas. Pero esto es España y el tipo de marras, o sea, "El Rafita", etá en la calle, casado, de luna de miel, y en una vivienda decorosa disfrutando de sus crímenes y robos, que parece que es lo que hace a una persona respetable en este país.

Señores policías: ¿para qué detienen ustedes al Rafita (y a tantos otros delincuentes)? Ustedes, no tengo la más mínima duda, hacen una gran labor social, cuidan nuestra seguridad, velan por que no se altere el orden público, se esfuerzan para que se respeten las leyes, pero... ¿para qué? A veces se juegan la vida y por gusto.¿Para qué detener a delincuentes que serán puestos en libertad por jueces y magistrados que son los verdaderos delincuentes de este país? Pues no se ocupen más de detener a nadie. Total, si España va camino de convertirse no sólo en el hazmerreír de Europa (y de todo el mundo) sino en el verdadero paraíso al cual llegarán, por efecto llamada, delincuentes de todo el planeta, sabiendo que aquí delinquir y hasta asesinar está libre de todo castigo, si se saben los trucos para que la (in)justicia no cumpla su función, y si se usan menores, pues ¡que viva la Pepa!, impunidad absoluta, hagan lo que hagan.

A mí me da vergüenza propia. Y a muchos que yo conozco. ¿Y a usted, que está leyendo estos renglones en este momento, ¿le da vergüenza el caso? ¿Los casos? ¿Siente pena por nuestro país que está en manos de gente tan peligrosa. Porque óiganme, El Rafita y sus cómplices no son tan peligrosos, no... Los verdaderamente peligrosos son esos magistrados que los mantienen en la calle tras violar, maltratar, golpear, quemar y asesinar a una niña, impunemente... ¡Esos sí son los peligrosos de verdad! A ésos hay que tenerles miedo... o despreciarlos como se merecen, ya que no podemos hacer otra cosa: las leyes los amparan.

Augusto Lázaro

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