jueves, 22 de abril de 2010

EL NOBEL INNOBLE

No es de extrañar que la desprestigiada academia sueca (o noruega) conceda sus flamantes premios a personas que están muy lejos de merecerlos, por distintos motivos. Uno de esos casos es el reciente Premio Nobel de la Paz concedido al Presidente de Estados Unidos, Barack Obama, que puede ser muy honrado, honesto, decente, y otros adjetivos que le aplican personas que conozco y que son dignas de respeto, pero que es el hombre que mantiene la mayor cantidad de tropas desplegadas en todo el planeta, y dos guerras inútiles (una de ellas de donde quizás tenga que salir como de Viet Nam, para dolor y vergüenza de millones de norteamericanos que al igual que yo no las comprenden) donde mueren a diario soldados y civiles, con la justificación ridícula de que "el fin justifica los medios", o sea, que hago la guerra para defender la paz. Pues eso. La historia de esa institución dice muy poco del respeto que no se ha ganado y de la dignidad que debería primar al conceder esos galardones, lo que no ha sucedido desde que comenzaron a concederse en 1900.

Basta un solo ejemplo para desacreditar el improbable prestigio de esa institución: la injustificable injusticia de no conceder el Premio de Literatura a León Tolstói, uno de los realmente grandes genios literarios de todos los tiempos, que produjo, entre otras, dos obras no sólo inmortales, sino ejemplos de una literatura con los atributos imprescindibles para hacerla grande: calidad, valor, estética, de los que estamos cada día más huérfanos con esa avalancha mercantil de los llamados best sellers que sólo sirven para entretener el ocio de quienes se conforman con algo que esté más o menos "bien escrito", o aparentemente bien traducido, que es más fácil aún.

Jean Paul Sartre, ese viejo zorro izquierdista francés, pero sin dudas un hombre que sabía lo que hablaba cuando hablaba de literatura, dijo que La guerra y la paz era "la novela más grande del siglo XIX", opinión que, aunque a algunos le pese, hay que tener en cuenta. Yo, que sólo soy un lector desde mis primeros 5 años (mi padre me enseñó a leer antes de ir a la primaria), me he pasado la vida (mi ya larga vida) leyendo grandes obras de la literatura universal y he encontrado muy pocas, demasiado pocas obras a la altura de La guerra y la paz y Ana Karenina, y no son las únicas obras maestras del gran ruso, novelas comparables a otras grandes obras literarias como La montaña mágica, Doctor Faustus, El siglo de las luces, Rayuela, El amor en los tiempos del cólera, El viejo y el mar, Pedro Páramo, Gran Sertón, y muy pocas más. Sin embargo, la Academia de los Nobels ignoró a Tolstói, demostrando con esa pifia imperdonable su precaria capacidad de crítica y su endeble cuestionamiento para otorgar el Premio a quien de verdad lo merecía.

No hay más que comparar (aunque no admite comparación alguna) la obra de Tolstói con los primeros 10 premiados del Nobel, cuando todavía el gran viejo estaba vivo. Me atrevo a afirmar que esa lista la forman nombres que han sido olvidados con los años mientras el viejo insigne continúa viviendo cada día más y sus obras se conocen en todo el Universo. Y pregunto: ¿quién conoce a esos absurdos premiados por encima de Tolstói?

1901 S. Prudhomme FRA
1902 T. Mommsen ALE
1903 B. Bjornson NOR
1904 J. Echegaray ESP
1905 H. Sienkiewicz POL
1906 G. Carducci ITA
1907 R. Kipling ING
1908 R. Eucken ALE
1909 S. Lagerlöf SUE
1910 P. von Heyse ALE

Todos, por supuesto, europeos, y salvo las excepciones de Carducci y Kipling, todos muy poco conocidos o totalmente desconocidos, y sobre todo ignorados en las instituciones culturales de nuestra época, donde no se ignora, sino que se recuerda y se estudia la obra del autor de Resurrección.

Por eso no es de extrañar la concesión del Premio Nobel de la Paz a Obama. Y esos que no conocen muy a fondo los entresijos de la Academia, podrían consultar, mejor leer la obra EL PREMIO NOBEL, de Irving Wallace, que a pesar de sus limitaciones y desaciertos en sin dudas la que hasta ahora ayuda más y mejor a conocer la verdad de la institución encargada de conceder esos premios, parecidos a nuestros "Príncipe de Asturias", que también tienen su lado oscuro que no quiero comentar ahora.

Augusto Lázaro

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A quienes no hayan leído la novela citada Pedro Páramo y sientan interés por conocerla, les recomiendo que primero lean la selección de los 15 cuentos que publicó su autor, Juan Rulfo, con diversos títulos como el de la edición cubana: El llano en llamas. Encontrarán en su lectura un rato de infinito placer al enfrentarse a lo más refinado de la literatura del siglo XX en idioma castellano.

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En cuanto a la obra de Wallace, rsulta imprescindible para conocer, opinar y juzgar a la Academia Sueca (y Noruega) que concede anualmente los Premios Nobel en 5 distintas ramas de la ciencia, la sociedad y la cultura.

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