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lunes, 18 de julio de 2016

CUIDADO CON LOS FAVORES

Una señora realmente encantadora me “acusa” de ser un mal amigo y un mal vecino, porque no quiero ir a su casa diariamente a explicarle algo de informática que ella no maneja bien. Sin entrar en el tiempo que tendría que dedicar a esa altruista labor, la cuestión es muy simple: cuando voy a su casa y me paso un par de horas con ella intentando que aprenda las cosas elementales para manejar un ordenador con Internet, la paso divinamente... pero al volver al día siguiente... ¡se le ha olvidado todo lo que le enseñé el día anterior! Y tengo que recomenzar siempre de cero, y eso, de verdad, no me apetece repetirlo constantemente al notar que es inútil, pues parece que su memoria no está preparada para retener mis ”enseñanzas”... Esto parece una fruslería, pero no lo es. Hacerle favores a la gente es muy loable, pero puede traer consecuencias muy dolorosas. Le haces 29 favores a alguien que conoces con quien sostienes digamos no una amistad profunda, pero sí buenas relaciones, y un día, porque no estás de humor para eso, o porque no te apetece, o por cualquier otra cosa, no le haces el favor #30... y esa persona la emprende contigo tratándote entonces como la aludida: mal amigo, mal vecino, insolidario, etc. El ser humano funciona así...  

Recuerdo una anécdota que oí de niño, no sé si de mi padre o de algún otro familiar, sobre un mendigo que diariamente acudía a una casa de personas de las llamadas “pudientes” a pedir un plato de comida. La señora de la casa siempre salía con el plato y se lo entregaba al mendigo, que lo agradecía con palabras entrecortadas que apenas se le entendían. Un día, la señora amaneció con descomposición estomacal que le provocaba dolores insoportables, y durante todo el día los padeció estoicamente, pues debía atender a sus hijos, a su esposo y a las cosas de la casa, ya que era una de esas mujeres que sólo se dedican a las labores domésticas mientras el marido mantiene el hogar. Al tocar a la puerta el mendigo, como lo hacía todos los días, la señora le gritó desde adentro que se fuera, que no estaba para nadie, que no la molestara ahora, pues ese día no podía darle nada. El mendigo entonces, la emprendió contra ella, calificándola de ingrata, malvada, hija de puta, y cuantos improperios se le ocurrieron sacados del lenguaje vulgar de la calle. Una anécdota aleccionadora, por supuesto: la señora alimentó al mendigo durante largo tiempo, y por un día en que no pudo mantenerlo, ya ven cómo reaccionó el pobre hombre...

De estas anécdotas se desprende que hay que tener mucho cuidado y asumir lo que escribió Gustavo Eguren en su novela GASPAR PEREZ DE MUELA QUIETA, medio panfletaria, porque planteaba, como tantos, que en Cuba nadie comía antes de la “Revolución”. Pero eso no es lo fundamental. Lo fundamental es que la novela está llena de cosas como ésta: “no hagas favor que no te pidan, pasarás por santo o por entrometido, carreras ambas largas y de mucha penitencia”...

No me resisto a publicar aquel soneto tan lleno de sabiduría, cuyo autor desconozco porque no he movido un dedo para averiguarlo: lo que vale es el poema y ahí va:

“Escucha, Fabio, tu mejor amigo / es aquel a quien nunca protegiste. / Si a un amigo favores mil hiciste / y uno dejas de hacerle, es tu enemigo. / Brinda al extraño protección y abrigo / y no te pese, que, si bueno fuiste, / quién sabe si otro pobre a quien no diste / su pan alguna vez parta contigo. / El extraño te pide, y agradece / lo que tu mano en su dolor le ofrece / porque nada con ello le has pagado. / En cambio, del amigo que más quieras, / tonto serás si gratitud esperas: / ¿Le hiciste un bien? ¡Estabas obligado!”...

Augusto Lázaro


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domingo, 10 de julio de 2016

LA CANICULA: ESO ES

1

Madrid: “todos los autobuses tienen aire acondicionado”. Cierto, lo tienen todos. Pero... ¿los ponen todos? A esa pregunta la respuesta sería otra: No. Depende del conductor del autobús: si es muy friolero, si está de mal humor y quiere fastidiar a los viajeros, si pasó una mala noche y está cabreado, si tiene problemas con su pareja, etc.
Porque en los primeros días de julio he tenido la “suerte” de usar las líneas 3 y 148 de la EMT de Madrid, y en algunas ocasiones ni gota de aire, precisamente en los días más calurosos de este mes. Y óigame, ¿sabe usted lo que es un golpe de calor? Pues parece que algunos (por suerte, la inmensa minoría) conductores de autobuses lo ignoran. A mí me dio uno en el verano de 2003 y no quisiera repetirlo. Por supuesto, no pienso contarles lo que pasé. Pero eso es preocupante: ¿por qué tenemos que ir en un autobús que tiene su aire acondicionado para ponerlo, no como aderezo del equipo, y ver a varias señoras (y a algunos señores) abanicándose y con gotas de sudor en la frente, en un transporte público que pagamos todos con los altísimos impuestos del señor Montoro? ¿Quién responde a esa pregunta?

2

Los que tienen Internet en sus móviles o en sus ordenadores me imagino que estarán hasta las narices del abuso insoportable de los avisos de las cookies, cuya desfachatez no tiene parangón en la corta historia de este invento. Aparecen en todas partes, sin previo aviso, ocupan parte de las páginas que estemos viendo o leyendo, insisten en que aceptemos que son la octava maravilla del mundo porque recopilan datos que no queremos que recopilen (todo lo hacen, claro, sin nuestro permiso) y hasta en algunos casos como por ejemplo en un móvil donde se marca la web de El Confidencial o la página de Kadaza España Noticias, sale su letrero ocupando los dos tercios de la pantalla, y no puede eliminarse de ningún modo, a no ser que aceptemos lo que nos dicen de las ventajas atroces de las dichosas cookies. Me pregunto por qué tenemos que soportar esa arbitrariedad. ¿Por qué no podemos eliminar esas cookies que no nos interesan para nada? ¿Por qué ninguna institución toma medidas contra ellas y permite que nos machaquen contra nuestra voluntad? Y la única respuesta que encuentro es que en España el usuario está totalmente desprotegido ante la invasión de grandes empresas omnipotentes contra las cuales nadie quiere tomar medida alguna, porque, como dice el refrán, “la soga siempre se rompe por la parte más débil”. Y la parte más débil somos, siempre, los ciudadanos de a pie que no tenemos un padrino poderoso que nos apoye y ayude...

3

Nunca he entendido por qué la atención dental no está amparada por la Seguridad Social, como el resto de las especialidades de la salud, porque un cardiólogo es gratis, un otorrino es gratis, un dermatólogo es gratis, un urólogo es gratis, cualquier especialista de la salud es gratuito (aparte de que existe también la medicina privada, pero quien no pueda o no desee acudir a ella, ahí tiene a su disposición todo lo relativo a la salud, completamente gratis)... ¡Ah!, menos los dentistas: a ésos hay que pagarles, si quieres empastarte una muela o hacerte una prótesis. ¿Por qué? ¿Son los dentistas más lindos que los demás especialistas? ¿Son mejores personas? ¿Tienen más derechos para cobrar que los demás facultativos? ¿Por qué ese privilegio? He enviado cartas al Ministerio y a varias instituciones, y hasta a algunas revistas, y ¡nada! Silencio en la noche, como el famoso tango. Me gustaría que alguien con vergüenza que ocupe un cargo de importancia en alguna de esas instituciones me diera alguna explicación creíble y convincente de por qué los dentistas son, como una vez publiqué en La Envolvencia, “los privilegiados de la salud pública”...

Augusto Lázaro



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sábado, 18 de junio de 2016

EL AÑO DE LA RESTA

La cuestión es quién va a resultar vencedor: LA ENVOLVENCIA o yo, que soy su autor. Pues eso. L A quiere seguir publicando sus entradas para que las lean los 4 gatos que pierden su tiempo porque parece que no tienen otra cosa mejor que hacer y yo
quiero darle el “teboté” definitivo y así me quito de la cabeza (que como decía mi padre, no se hizo sólo para usar sombrero), otro asunto más que me roba algo de tiempo, y que como estoy en “el año de la resta”, me ayudará a despejarme todavía más de lo que hasta ahora me he despejado, incluyendo (sobre todo lo demás) la eliminación de nombres, teléfonos, e-mails, direcciones, cumpleaños, etc., que poco a poco he ido borrando (literalmente) de todos mis registros, cada cual por su correspondiente causa...

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Luis, el director, cuando entró en mi espacio se asombró de no ver como siempre veía una foto de una de las mujeres que más he querido en los últimos años (y que ahora vive en su país natal por cosas de la vida que pasan cuando suceden y son inevitables... o quizás no, pero en fin)...

--La quité porque no me felicitó el día de mi cumpleaños, y yo, a las personas que felicito por el día de su cumpleaños, lo mínimo que les exijo es que tengan conmigo esa reciprocidad. Y como ésta no la tuvo, chirrín chirrán...

--Pero... coño, no es para tanto.

--Pues yo creo que sí lo es. Si yo te felicito siempre por tu cumpleaños y a ti se te olvida hacerlo por el mío, eso quiere decir que yo a ti te importo una mierda, porque un cariño no se olvida nunca, querido Luis...

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Otras dos de esas que yo tontamente consideraba “amigas” (sin entender por qué está algo así como “prohibido” en una democracia sostener relaciones de amistad afectivas entre dos grupos de personas que conviven pero que son distintas por el lugar que ocupan en la sociedad hipócrita en la que vivimos) tampoco parece que se acordaron de mi cumple, y de aquello nada. Una de ellas estaba de vacaciones, la otra de baja por accidente. Ambas situaciones no les impedían sentarse 15 segundos frente a sus móviles y enviarme 2 sms de felicitación. Con mucha más razón porque antes yo, además de pasarles a ambas el correspondiente sms, había colocado en las taquillas de sus respectivos trabajos 2 bellas postales (que por cierto no son nada baratas) para felicitarlas por tan señalado día.Y todo eso de corazón, de verdad, sin un ápice de ostentación ni un adarme de necesidad de “quedar bien”, pues a mí nada me obligaba a quedar bien con ninguna de las 3 susodichas (ni con otros que no menciono porque no viene al caso aumentar esta lista de personas “borradas”) ahora inexistentes en ninguno de mis registros informáticos...

Y para colmo, una de las aludidas me mostró una tarde su móvil donde dice que tenía 3 mil fotos de amistades. Le pregunté si tenía alguna mía, me dijo que no, y entonces yo le dije:

--Pues en tu vida yo soy el número 3,001... ¡Qué buen lugar ocupo, carajo!

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Y ASI SUCESIVAMENTE...

Por eso, entre las posibles “eliminaciones” estoy analizando si cae también La Envolvencia, que en definitivas no me produce otro placer que escribir las entradas, sabiendo que nadie va a leerlas...

No es que me haya vuelto misántropo ni misógino, pero de seguir por este camino empedrado que conduce ya se sabe a donde, a pesar de sus buenas intenciones, no dudo que muy pronto seré uno de ésos que pregonan su “odio” a la pobre humanidad que no tiene la culpa de que 3 ó 4 ó 12 personas mal valoradas por mí, me hayan puesto a meditar si vale la pena y si la amistad existe de verdad o no es más que otro de los muchos convencionalismos que pueblan esta sociedad tan maltratada y que vive su peor momento (políticamente) desde hace algún tiempo...

En fin, que el optimismo dicen que es bueno... quizás, cuando es otro quien lo practica con uno, pero ya lo dijo el personaje inolvidable de la obra de Voltaire: “pesimista es un optimista bien informado”. ¿Seré yo un optimista bien informado?, me pregunto...

Augusto Lázaro






(y el correo y el móvil y... demasiadas cosas, ¿verdad?)

lunes, 23 de mayo de 2016

AHI VIENE EL LOBO

“Donde el dolor desgarre, / donde la miseria oprima, / donde el peligro amenace, / donde la maldad impere... / allí estará Tamakún: / el vengador errante...”

Así comenzaba diariamente el capítulo de una serie que radiaban en la década del 50, y que yo oía en el pequeño radio de mi casa de niño, que era el único equipo eléctrico que había en aquel entonces, y que mi padre, haciendo sacrificios, había comprado para oír “la pelota” (el béisbol), programas de música, y novelas que oía mi madre, y de vez en cuando nos arrastraba a esas tramas que siempre se interrumpían en el momento culminante para continuarlas al día siguiente. La serie a que me refiero en el comienzo era la de Tamakún, episodios más bien de aventuras, con todas las atracciones que para niños y adultos resultaban de interés e incluso apasionantes. Claro que siempre triunfaba el bien sobre el mal. Tamakún luchaba contra los malos y siempre los vencía con su valor, astucia y heroísmo...

En estos tiempos donde el dolor desgarra, el peligro amenaza y la maldad impera (no hablo de la miseria, aunque puede que también tenga que dedicarle una entrada si seguimos como vamos) necesitamos a algún héroe de la categoría de Tamakún, a ver si puede desenredar la pita de este entuerto, que parece que no nos lleva a ninguna parte, a no ser al precipicio en que podemos caer en picado, por el egoísmo, la soberbia, y el enorme desamor que sienten quienes son dueños y señores de nuestras vidas, que jamás se acuerdan de que están donde están porque los hemos puesto ahí para que nos recuerden, cosa que parece imposible para personas que no conocen la vergüenza, la dignidad, la honradez, y que viven eternamente con la única misión de colocarse en un poder que les dará la gloria y el dinero (sobre todo este último) que los diferenciará cada día más del resto de sus contemporáneos que no tienen la suerte, o más bien, el descaro y la habilidad de quienes prometen y prometen lo que no van a cumplir, no porque no puedan sino porque no les interesa...

Alguien ducho en cuestiones de índole sospechosa dijo una vez que a Europa (la vieja, emputecida y estancada Europa) le hacía falta un Winston Churchill, entre otros grandes próceres que pensaran en los europeos y no en ellos mismos, y que pudieran sacar adelante este continente del desmembramiento y la ruina que parece amenazarlo desde hace algunos años. El continente que debiera avergonzarse de haber provocado dos guerras mundiales con más de 50 millones de muertos, sin contar el sufrimiento, el dolor, el luto, la destrucción, y los problemas mentales y físicos que crean las malditas guerras, cuyas estelas repercuten y permanecen per seculam seculorum sin que ni siquiera el tiempo, que todo lo cura según los optimistas a ultranza, pueda sacárnoslos de nuestros recuerdos que nos siguen martillando mucho tiempo después de izar las banderas blancas de la aparente paz...

Y aunque parezca exageración mía, la paz en Europa está nuevamente amenazada, y aunque parezca exageración mía (y ojalá lo sea), tal como van las cosas, con el auge de movimientos populistas y de extrema izquierda y derecha que ganan adeptos increíblemente en muchos de los países miembros, no darle importancia a ese “detalle” puede llevarnos a una gran confrontación que cada día, sobre todo en España, me parece más inevitable. Se ha exagerado la tolerancia y se ha malinterpretado el concepto de la democracia, y llegamos al punto en que cualquier cosa está aceptada como “normal”, y la cantidad de maleantes y delincuentes que gozan de impunidad es tal que de verdad que mete miedo pensar que los malos nos están ganando la batalla, con el apoyo cada vez mayor de una gran parte de la población que al parecer simpatiza con esa gentuza...

Augusto Lázaro



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lunes, 16 de mayo de 2016

EL GOLPE MAS DOLOROSO

Leyendo algunos escritos sueltos de Fernando Arrabal, me encontré con estos versos que no sé si serán suyos o de otro autor cuyo nombre no aparece. Recordármelos fue como un golpe que recibí muy adentro, pues la vida se compone de alegrías y tristezas, y a veces, por mucho esfuerzo que se haga, la segunda prima sobre la primera. Estos son los versos:

   Enterraron por la tarde


     la hija de Juan Simón
     y era Simón en el pueblo
     el único enterrador...

     El mismo a su propia hija
     al cementerio llevó.
     El mismo cavó la fosa
     pronunciado una oración...

     Y allá, al caer la tarde
     del cementerio salió.
     En una mano la pala,
     en el hombro el azadón...

     y la gente preguntaba:
     ¿de dónde vienes, Simón?
     --Soy enterrador y vengo
     de enterrar mi corazón...

Estos versos fueron trasladados a la música, pues recuerdo que de muy joven oía en la radio a algún cantante de actualidad en aquellos años que entonaba el golpe de mala suerte que traduce la canción versada o viceversa, patética en verdad y con la fuerza de no dejar indiferente a ninguna sensibilidad. Como era de esperar, afloraron mis recuerdos, el tipo de recuerdos que yo lucho por desterrarlos de mi vida y que no puedo lograrlo: cuando menos lo espero, aparecen y me dicen que todavía eso no es historia muerta, y que no deben ni pueden olvidarse. 

Mi padre murió en mis brazos, a las 6 de la mañana de un 6 de junio de 1966 (coincidencia del maldito numero 6). Al menos, lo vi vivo en sus últimos momentos. Pero a mi madre no la vi morir, ni siquiera pude verla insepulta, pues cuando murió, yo vivía en Santiago de Cuba, y por la pésima situación del transporte (fue en 1991) no pude llegar a tiempo a Pinar del Río, mi ciudad natal, donde vivía ella con mi hija mayor. La mejor mujer que he conocido en toda mi vida murió de cáncer de nasofaringe, con apenas algo más de 40 años. Nació después de mí y murió antes que yo. He visto sufrir y morir a muchos familiares y amigos, y sé que, como dijo mi tocayo Monterroso en su discurso de aceptación del Premio Príncipe de Asturias, “la vida es triste”, y sólo vivimos momentos felices, pero no podemos decir nunca que somos felices. Voluntad de la Naturaleza en su injusta decisión de lo que debe suceder a cada ser humano.

Pero el dolor más grande y poderoso que puede sufrir un ser humano es ver morir a un hijo. He tenido la suerte de no verlo, y me horrorizo sólo de imaginármelo. En estos versos aparentemente vulgares, rebuscados y de poca monta, hay una verdad que no puede soslayarse: la muerte de una hija, en este caso, es un golpe demoledor del que nadie se recupera jamás. No puedo pedirle a Dios que yo no tenga que pasar por ese trance, pero confío en que la Naturaleza, la Vida, la Casualidad, o lo que sea que exista si es que existe algo, me libre de semejante tragedia, y tenga la dicha de morir antes que mis hijos, pues un golpe como ése sería para mí casi imposible de superar...

Augusto Lázaro


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lunes, 9 de mayo de 2016

RAZONES DEL SILENCIO

Al principio de crear LA ENVOLVENCIA recibía algunos comentarios (no muchos) sobre las entradas que solía publicar los lunes, sin faltar uno solo de esos primeros días de cada semana. Poco a poco, los comentarios fueron desapareciendo, hasta no tener ninguno. Recuerdo que en aquel entonces yo también solía leer algunos blogs de personas amigas o conocidas vía Internet, así como otras publicaciones a las que dedicaba con mucha atención varias horas de mi tiempo semanal. Mis lecturas de esas publicaciones también fueron decreciendo, hasta llegar a hoy, que realmente dedico muy poco tiempo a leerlas, dándole preferencia a los periódicos y a algunas revistas o suplementos de esos periódicos, pues prefiero leer en papel y no poner mis ojos un par de horas en la pantallita que nada bueno reporta a la vista, según consenso médico/especialista. Pero en fin, que el caso es que he llegado a la conclusión de que en el mundo hay demasiadas cosas que requieren nuestra atención, entre ellas la lectura, y que como de todos modos vamos a morirnos, y algunos “más temprano que tarde”, tenemos que priorizar nuestro tiempo dedicado a la lectura, y por lo tanto, Internet queda relegado a segundo plano, en lo que respecta a mi caso personal, que nunca he sido de esos que se pasan el día pegados a sus computadoras (ordenadores) y a sus móviles (que también tengo y al que dedico menos de una hora al día) como si la vida para ellos se redujera a esa dedicación con visos patológicos en la mayoría de los casos...

Demasiados blogs, sin dudas algunos interesantes, pero el día sólo tiene 24 horas, a las que descuento las 6 que dedico a dormir, y otras 6 a menesteres domésticos y de otra índole más práctica, y el resto a la lectura, con algo de música y de películas o series por TV, a las que dedico bastante poco tiempo. Y ni siquiera pienso ya en la cantidad de libros que me voy a morir sin leer, pues sería, además de inútil, estúpido padecer por algo que no tiene remedio posible. La leche derramada. En lo que hay que esforzarse es en que no se derrame, y lográndolo nos ahorraríamos muchos sinsabores y frustraciones evitables. Y volviendo al temita del blog y de sus derivados, escribir es además de todo lo que de esa acción intelectual se ha dicho y no voy a repetir, una costumbre que es muy difícil de quitar. Quizás por eso, a partir de ahora, de vez en cuando, me dedique a teclear alguna tontería que tal vez sea leída por unos cuantos que no encontrarán nada más productivo que hacer, y por ello merecerán mi admiración y mi asombro...

En resumen, que La Envolvencia no desaparecerá de mis quehaceres como el Twitter (por razones ya explicadas), ni tampoco el Facebook, al que sólo dedico el tiempo imprescindible para ver (también asombrado) cómo todavía hay algunas personas que se ocupan de leer lo que yo escribo, a pesar de que conozco a muchas que SI tienen cosas importantes que hacer en sus vidas, por lo que mi agradecimiento a ellas es óptimo. Y en cuanto al blog El Cuiclo, igualmente de vez en cuando aparecerán textos literarios para continuar con el espacio sin que de pronto se evapore por arte de Blogger y no se puedan encontrar las novelas y las piezas teatrales que he publicado en ese blog...

Por lo tanto y expuesto, queridos amigos, mis respetos a todos en general, incluyendo por supuesto a aquellos que dedican muchas horas diarias a este invento que ha revolucionado (o involucionado) nuestras vidas hasta el punto de que hay millones de seres humanos que preferirían no alimentarse antes que renunciar a sus celulares o a su dedicación a Internet, que puede ser muy bueno, y también muy malo, dependiendo del uso que se le dé y de lo que se busque y encuentre en sus millones de páginas web. La vida es eso, como diría el poeta Manuel Díaz Martínez, pero también es otra cosa fundamental: vivir. Vivir primero, y después todo lo demás... Un abrazo enorme de

Augusto Lázaro


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martes, 19 de abril de 2016

PAIS EN FUNCIONES

¡VIVA EL MULTIPARTIDISMO!

Quienes sostenían una lucha abierta contra el bipartidismo deben estar de plácemes: al fin lo lograron. Ya no hay sólo 2 grandes partidos que se disputan la hegemonía de la gobernabilidad. Ahora hay 4. Y da gusto ver el berenjenal que han formado con tal abundancia de aspirantes a la mamandurria: pasan días, semanas, meses, y no hay manera de que se pongan de acuerdo para formar gobierno. Me imagino cómo será cuando haya 8 partidos con posibilidades de acceder al poder y la gloria que da el mismo. Nos pasaremos años sin gobierno, dilapidando el precioso tiempo de los españoles en reuniones, mítines, intentos de pactos, insultos, propagandas, dimes y diretes, hasta que el cansancio y el agotamiento general logre que sólo vuelvan a quedar los 2 partidos tradicionales a los que se tendrán que unir tantas ramificaciones multitudinarias, y de ese modo, cuando haya nuevas elecciones, será cuestión de días formar el nuevo gobierno que haya que formar, como siempre ha sucedido, y como siempre tendrá que seguir sucediendo, porque hay una realidad que sólo los idiotas pueden negar: con todas sus complicaciones, el bipartidismo es muchísimo mejor que la proliferación de decenas de pequeños grupos con el nombre de nuevos partidos, que ni siquiera son capaces de ponerse de acuerdo para ver quién o cuál será el que mande. Si es que el nuevo gobierno pueda por fin mandar en algo...

¡ARDEREIS COMO EN EL 36!

Una pobre ignorante de la historia y de todo lo demás lanzó ese grito en una capilla donde rezaban algunos creyentes que se asombraron del asalto, no al cielo, sino a la tierra que cobijaba unas creencias que yo mismo no comparto, pero que la mínima educación me hace respetar en cualquier circunstancia. La pobre ignorante no sabía que con esas bárbaras palabras estaba proclamando que si el partido al que ella pertenece toma el poder podría provocar una nueva guerra civil de consecuencias imprevisibles, porque esta vez hay UE y hay OTAN que habrá que ver cómo intervendrían, y quizás, en el peor caso, cuando volvieran a perder la guerra como en el 39 (no creo que sean sus dirigentes tan estúpidos que piensen implantar en España el totalitarismo stalinista así sin más), no se sabe a qué grado llegarían las represalias de los nuevos vencedores que esta vez no serían tan... digamos permisivos para muchos de los que lucharon quizás pensando que lo hacían por una buena causa, pero sin ninguna razón que justificara esa nueva contienda... Aunque sólo fue Corcuera el que lo dijo (“si el PSOE pacta con Podemos yo me borro del Partido Socialista ¿Obrero? ¿Español?”) hay miles de militantes y muchos dirigentes que le dirían adiós al PSOE hasta el punto de que éste comenzaría su último camino, hacia la desaparición inevitable...

LAS MUJERES SON MEJORES

Me gustaría ver una fuerte competencia entre dos mujeres que se las traen, y que quizás alguna de ellas lo haría mucho mejor que los hombres que hasta ahora nos han gobernado. Cristina Cifuentes y Susana Díaz protagonizarían una campaña electoral jamás imaginada en España. ¿No sería un espectáculo digno de un pueblo que está cansado ya de ver en el gobierno a hombres que sólo piensan en ellos mismos y les importa una mierda lo que piense el pueblo? Pues adelante, a ver a quién se le ocurre apoyar esa idea. Pero no, ¡qué va a ser eso! Eso de la igualdad no se lo cree ningún dirigente de ningún partido. ¿Mujeres gobernando? ¿Dónde están los defensores de la cacareada igualdad en la que no creen y sólo la usan demagógicamente? A ver, demuestren que son veraces, que son honestos en sus planteamientos, que son capaces de renunciar y de cederle el paso a esas mujeres que tanto dicen apoyar, comprender y hasta amar. Cristina y Susana. ¿Por qué no? ¿Qué tienen en  contra si ambas están mucho más limpias que ustedes, hombres políticos desprestigiados y mentirosos?

Augusto Lázaro

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