lunes, 14 de noviembre de 2016

LOS ADIVINADORES

MALO, MALÍSIMO!!!

Parece que todos los medios de información (¿de qué información?) se han puesto de acuerdo para arremeter contra Donald Trump. En realidad, están arremetiendo contra los millones de norteamericanos que votaron por él, y eso no es muy digno que digamos de un país que se considera democrático y libre: ponerse de acuerdo con aquellos que no aceptan que han perdido es antidemocrático, y más aún salir a la calle a protestar porque la candidata que ellos deseaban perdió las elecciones. ¡Qué bonito! Y mucho más en un país como España que acumula decenas de líos de los que debería preocuparse (y ocuparse) en lugar de estar fijándose en el país más libre y democrático del mundo actualmente, que nos da una lección que nos negamos a aprender: sin dictaduras, sin golpes de estado, sin gobiernos militares, sin pucherazos, sin pretensiones de descomponer el país, donde nadie es capaz de silbar el himno o prender fuego a la bandera que ondea en todas partes, pues no hay dos ni tres ni más banderas que la única que representa a los Estados Unidos. Pero veamos al señor Donald Trump:

Es cierto que cae pesado. No voy a repetir todo lo que se dice de él, a veces real y muchas veces inventado o exagerado. No soy admirador de este hombre, pero si activamos nuestra memoria (que suele apagarse cuando “conviene” o silenciarse para que no se publiquen ciertas cosas) tendremos que aceptar que la señora Clinton es mucho peor y lo peor sería que sería una mala presidenta para EEUU, heredera de posiblemente el peor presidente que ha pasado por La Casa Blanca, cuyas promesas todavía las están esperando sus votantes, comenzando por el desmantelamiento de la base de Guantánamo, en su adorada Cuba Socialista, que a 8 años vista de haberlo prometido, Nananina la billetera. Y no cito las demás porque haría muy largo este post. Gracias a Obama y a su partido, los Castro pudieron sobrevivir a una catástrofe final que todo el mundo ya veía venir, y mientras el Gran Presidente estaba de visita en La Habana, conversando sonriente y feliz con el dictador, en las calles de la capital, en sus propias narices, golpeaban a las Damas de Blanco, detenían a opositores indiscriminadamente, metían en la cárcel a cientos de disidentes, y etc. De todo esto no se enteró Obama, claro. ¡Si se hubiera enterado...! Y estoy seguro de que la señora Clinton seguiría apoyando al régimen cubano sin ningún pudor...

Arremeter contra un gobernante que todavía no ha comenzado a gobernar implica siempre un riesgo y muy poca madurez: ¿cómo saben quienes publican esos artículos
dando una imagen de Trump como si se tratara del autor del Apocalipsis y del horror que nos espera a todos tan pronto inicie su “reinado” sobre todo el planeta? Los políticos, cuando están en campaña, dicen muchas cosas que si llegan al poder no hacen, y Trump no va a ser una excepción. No se puede estigmatizar un presidente porque caiga mal y porque no tenga experiencia política: para lo primero están los gustos personales y para lo segundo están sus colaboradores, comenzando por su vice, que cuenta SI con una gran experiencia y está más que capacitado para guiar al nuevo elegido por millones de votantes de todos los colores del arcoíris, si éste se deja, claro, por el camino que pueda ayudar y beneficiar a todo el mundo y eliminar a quienes verdaderamente amenazan la paz: los terroristas islámicos, que en Europa causan pánico mientras las reacciones de los jefes políticos del viejo continente son tan suaves que parecen consejos en lugar de respuestas contundentes como se merecen esos asesinos...

Dejemos que el tan criticado Trump gobierne y después hablaremos todo lo que nos dé la gana sobre cómo lo haga. Y mientras, apretemos la tuerca aquí en nuestra gran patria europea, antes de que sea demasiado tarde, y millones de inmigrantes camuflados se apoderen del viejo continente y nos hagan inclinarnos ante la majestuosidad de quienes eliminarán a los “infieles” en nombre del grande Alá...

Augusto Lázaro



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lunes, 7 de noviembre de 2016

¡SOLIDARIDAD?

ESTA BELLA HUMANIDAD

En carta enviada por José Martí al general Máximo Gómez, instándolo a ponerse al frente del ejército mambí en la guerra de liberación cubana del colonialismo español, en 1895, le decía, entre otras cosas: “sólo puedo ofrecerle el placer del sacrificio y la probada ingratitud de los hombres”. En tan lejana época ya Martí estaba consciente de lo que podía esperarse de aquellos a quienes tanto se servía... Winston Churchill, el hombre (entre otros pocos) al que la mitad de Europa agradece vivir en libertad, perdió las elecciones posteriores al fin de la II guerra mundial... En la obra del gran escritor austriaco Hermann Broch LA MUERTE DE VIRGILIO se describe cómo recibieron al poeta, sacrificado por su pueblo, a su regreso a la tierra natal, con gritos e insultos apabullantes... Luis Buñuel hizo una disección del “agradecimiento” en su genial película VIRIDIANA, con Silvia Pinal como protagonista, quien tras invitar a los “muertos de hambre” a un convite en su casa casi es asesinada por la turba enardecida que intentó abusar al máximo de ella y de su generosidad... Y podría enumerar cientos, miles de ejemplos, de lo que pueden esperar quienes se sacrifican por sus semejantes, aunque no lo hagan esperando nada, sólo, al menos, eso que ya casi no existe: agradecimiento por lo que han hecho con dedicación y amor... Soy pesimista, lo confieso porque soy sincero, y este siglo XXI no nos promete ser mejor que el XX. Me dirán algunos que no ha habido (todavía) ninguna guerra mundial, pero en 1916 tampoco había habido ninguna. Habría que esperar, pues las guerras regionales pululan y duran, sin que la generosidad y el servicio a la humanidad haya dado ningún fruto. El clásico ejemplo es Iraq: actualmente se ha convertido en una fábrica de cadáveres, y por muy mal que se viviera con Saddam Hussein, el dictador impío que sumió a su pueblo en un infierno, ahora los iraquíes han conocido un infierno todavía mayor y más espeluznante, donde cada día mueren decenas de personas en atentados y crímenes indiscriminados e incontenibles. Repito: un solo ejemplo, de los muchísimos que podría citar. En fin, que admiro y respeto a quienes viven para hacer el bien, pero el mundo que me rodea me ha obligado a catalogarlos como ingenuos, si piensan que con ello esos que sirven con tanto cariño van a agradecerles lo que hacen por ellos. Hay que ayudar, sí, a quienes necesitan ayuda. Pero ¡cuidado! No se engañen a sí mismos: nadie agradecerá lo que hagan por ellos. Sólo lo disfrutarán. Y si con eso son felices las nuevas “Teresas”, pues mis felicitaciones por la encomiable labor que realizan sin esperar otra cosa que, como decía Martí: “el placer del sacrificio y la probada ingratitud de los hombres”...

LOS BUENOS BUENÍSIMOS

Todos los conocemos: son aquellas personas que dicen de sí mismas que son mejores que Crisanto Buenagente, que piensan más en los demás que en ellas mismas, que sirven sin pedir nada a cambio y que son seres excepcionales que disfrutan haciendo el bien (sin mirar a quién, como dice el refrán). Donde mejor se ven estos seres excepcionales es en la política: se sacrifican por el pueblo (palabra que de tanto uso ya nadie le hace caso), no descansan, viven para los demás, y todos sus pensamientos, sus ideas, sus acciones, sólo tienen un fin: servir al pueblo que algunas veces los eligen y otras los mandan a la oposición, como en las últimas elecciones, aunque siempre los hay que no admiten que pueden perder, a pesar de que los ganadores no son ejemplo de nada mejor, pero los votos son los votos y las elecciones son las elecciones. La vida nos da lecciones a diario, sólo que la mayoría (inmensa o no) no las asimila y casi todos vuelven a caer (porque son personas y no perros que no caerían una segunda vez) y vuelven a elegir para después arrepentirse, aunque no tengan el valor de confesarlo. Pero todo seguirá igual, las mujeres ganarán menos que los hombres por el mismo trabajo y serán maltratadas, golpeadas y asesinadas por sus parejas, sin que al parecer haya una fuerza capaz de impedirlo. ¡Qué hermosa es nuestra vida, verdad que sí? Y ¡qué hermoso porvenir nos espera ahí mismo, al doblar de la esquina! Sólo hay que oír a los políticos que nos ofrecen un paraíso terrenal que sólo existe en su imaginación, porque los paraísos, terrenales o celestes, nunca han existido, ni en la Biblia ni en la realidad, y lo peor: jamás existirán...

Augusto Lázaro




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lunes, 31 de octubre de 2016

LIMPIAR ESPAÑA

A este país le sobran muchas cosas (y también le faltan muchas), además de que una de sus características es el despilfarro que se tiene con lo que se tiene y que pertenece a todos los españoles. Hasta ahora, eso no se ha controlado como se debería, y si restamos lo que nos cuesta ese despilfarro, agregándole lo que se gasta en esas cosas que a mi entender le sobran, España estaría en un lugar mucho más alto entre los países más desarrollados y prósperos del mundo. Sólo quiero mencionar 3 instituciones que ocasionan demasiado gasto al Estado y que, al menos según mi opinión, no pintan nada ni resuelven nada en el panorama de funcionamiento del país. O sea, que son instituciones absolutamente PRESCINDIBLES, que si se suprimieran, nadie notaría su ausencia. Veamos:

CONSEJO DE ESTADO

Una mañana de sol bravo me dirigí a la Puerta del Sol, en trámites periodísticos, y le formulé la misma pregunta a 25 transeúntes, en su mayoría jóvenes:
--¿Sabe usted qué es el Consejo de Estado?
De los 25, sólo 3 tenían una idea aproximada, el resto lo ignoraba totalmente, pero además, ninguno sabía en qué lugar se encontraba el edificio ni a qué se dedicaba en sus funciones, correctamente. Cuestión, que este organismo ni canta ni come frutas, por lo que debería eliminarse. Y de forma urgente. Sólo alberga a exdirigentes políticos o de otras índoles, que se forran con altísimos salarios y no hacen nada de provecho para la ciudadanía, pues las labores que realiza muy bien podrían realizarlas otras dependencias del Estado...

SENADO

Cuando se discute y aprueba una ley o una disposición en el Congreso de los Diputados, la resolución se pasa al Senado, donde es re-discutida, y se aprueba o no, devolviéndose al Congreso. Pero aunque el Senado diga sí o no, lo que será finalmente válido es lo que decida el Congreso. Entonces, ¿qué pinta esa institución, cuyos miembros nadie los conoce ni sabe a qué dedican su tiempo de trabajo? Además, ¿qué importancia tiene el Senado, si las 3 principales figuras de poder del Estado son el Rey, el Presidente del Gobierno, y el Presidente del Congreso. O sea, que en el Senado, como nadie lo calcula, no existe ninguna figura “importante” en la Jefatura del país. Por lo tanto debe eliminarse, pues su función, si es que existe, puede realizarla el Congreso en su totalidad...

TRIBUNAL CONSTITUCIONAL

Si existe un Tribunal Supremo, no veo razón de peso para que exista esta especie de “doble”, pues otra cosa no creo que sea imprescindible ni que tenga que hacerla otra institución con casi idénticas funciones. Por otra parte, al TC nadie le hace caso, no sólo Cataluña: muchas de sus resoluciones pasan por la vida como las nubes, que desaparecen sin haber dejado ningún rastro. En conclusión, que el TC debe ser eliminado y dejarle esa función similar al Tribunal Supremo. En un país que no puede decirse que es millonario, hay que ahorrar, comenzando por eliminar muchas organizaciones totalmente prescindibles que sólo sirven para tener un montón de personas ganando sueldazos mientras que hay familias enteras que no reciben ni un céntimo al mes para cubrir sus necesidades más perentorias...

Hay más, pero eso será tema para otra entrada...

Augusto Lázaro




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lunes, 17 de octubre de 2016

LAS PALABRAS Y LOS MUERTOS

Conocí a Amir Valle en los talleres literarios de Santiago de Cuba, allá por los años 70/80. Desde que leí sus primeros trabajos me di cuenta enseguida de que estaba leyendo a un futuro gran escritor. El tiempo me ha dado la razón, pues a día de hoy Amir es uno de los mejores escritores cubanos vivos, y sólo hay que leer sus últimos libros para estar de acuerdo con tal afirmación. Uno de esos libros es una especie de ensalada en la que cabría catalogar la obra como novela sin ficción (estilo Truman Capote), o novela realista ficcionada, historia novelada, crónica, semblanza de una época, y lo que el lector quiera entender, pues lo importante en este libro es la sincronización lograda entre el contenido y el continente, que en ningún momento pierde el interés. La novela se titula Las palabras y los muertos, editada por la Editorial Almuzara, España, en 2015...

Para mí el mérito mayor de la obra es la humanización de los personajes (que son reales en la vida y que incluso se mencionan con sus verdaderos nombres), descritos todos con sus virtudes y sus defectos, lo que hace creíble lo que se expone en la narración, aunque no sé en realidad si todo es una invención literaria basada en hechos reales o una recreación de esa realidad ante la que a veces podemos preguntarnos si está defendiendo o atacando la llamada “revolución cubana” con sus principales figuras y episodios vistos desde la distancia, sin tomar partido, mediante la perspectiva de un hombre que es “la sombra” del dictador, junto al que permanece casi las 24 horas del día, y con el que intercambia puntos de vista, opiniones y hasta secretos que sólo “el Jefe” (Castro) le confiesa, pues lo considera su hombre de más confianza, incluso más que su propio hermano, al que le señala sus “debilidades” y errores y en el que no confía tanto...

Casi toda la novela se desarrolla en despachos de los líderes (donde se toman las decisiones de lo que se va a hacer, sin contar mínimamente con lo que opinan los cubanos de a pie, la inmensa mayoría que malvive entre escaseces, opresiones, censuras y humillaciones a granel) y en lo que cuenta Facundo (la sombra) a su esposa en su casa, que no es más que una recreación del pasado y el presente de una sociedad condenada a vivir bajo el yugo comunista, en la que no se ve ningún amago de rebeldía, únicamente resuelto con la idea fija que tiene la  población mayoritaria de largarse del país en busca de otra vida con libertad y sobre todo abastecimientos y dinero, que es lo que parece priorizar la sociedad enferma que acepta callada el destino que le ha tocado vivir. Amir no da ni un solo ejemplo de algún sector de esa población que no esté dispuesto a aceptar sin remedio la situación que vive, lo que nos pone a pensar, a intentar descifrar qué mensaje nos quiso dar, si es que la literatura debe dar algún mensaje aparte del disfrute de leer lo que tan bien escrito está, como es el caso que me ocupa...

Quizás el autor podría haber explotado más la interesante figura del Che, que daría sin dudas muchas situaciones claves de este medio siglo histórico que ha vivido Cuba. Pero eso es privativo del escritor y yo soy sólo uno de sus muchísimos lectores. No obstante, Amir Valle ha logrado una síntesis de la historia de estos 50 años (con pasajes de antes del triunfo revolucionario) que da al lector no cubano una visión efectiva de lo que el castrismo ha significado para esa irónicamente llamada “isla de la libertad” (los comunistas son expertos en autodefinirse precisamente como lo contrario a lo que son en realidad), con maestría formal, dejándonos una de las grandes novelas “de la revolución” escritas desde que comenzó la era del error y el terror en la Cuba de los Castro...

Augusto Lázaro




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martes, 11 de octubre de 2016

4 OBRAS IRREPETIBLES

Agatha Christie es la única escritora de novelas policíacas que ha dejado en la historia de la literatura 4 obras irrepetibles por su originalidad y tramas únicas que si algún otro autor decidiera imitar quedaría sólo como un clon o una vulgar copia de los asuntos tan ejemplarmente tratados por la gran novelista británica. Esas 4 obras (3 novelas y un cuento) son:


El asesinato de Roger Ackroyd

10 negritos
Crimen en el Expreso Oriente
Testigo de cargo

¿Por qué las llamo irrepetibles? Veamos:

El asesinato de Roger Ackroyd es una novela que envuelve al lector en un cúmulo de posibilidades, dentro del cual adivinar quién es el asesino resulta imposible: ninguna imaginación lectora es capaz de descubrir, antes de que la autora descorra el telón que lo oculta, el personaje culpable de esa muerte que tan bien se describe en sus páginas, y que yo por supuesto no voy a desvelar para no matar la curiosidad de quienes no hayan leído esa obra maestra. Sólo diré que el asesino es el único que jamás podría imaginarse cualquier lector común (o iniciado), ya que resulta inimaginable que sea precisamente ese personaje quien haya cometido el crimen. Por eso es irrepetible...

10 negritos es la única novela policíaca donde TODOS mueren. Uno a uno, siguiendo la norma trazada por un poema infantil colocado en marco en cada habitación de los 10 invitados a la Isla del Negro, a quienes una voz megafónica acusa de horrendos crímenes que serán castigados sin que ninguno de ellos pueda evitarlo. Existe una versión cinematográfica de EEUU que es realmente un bodrio de mal gusto, donde irrespetuosamente al final quedan 2 de los 10 muertos según la obra, que mejor no ocuparse de ella. Sin embargo, hay una versión rusa de los 60 ó 70 que sí es respetuosa con el original y en donde efectivamente todos mueren, tal como en la novela, además muy bien hecha con todo rigor, que recomiendo a mis lectores que intenten localizarla. Por lo demás, otra obra que resulta irrepetible. ¿Estaríamos dispuestos a aceptar otra novela con 10 candidatos en una isla, condenados todos a morir? Creo que no. Por eso esta obra también es irrepetible...

Crimen en el Expreso Oriente vuelve a asombrarnos al tratar de un asesinato en el que TODOS son culpables (exceptuando, por supuesto a Poirot y a 2 empleados de la Empresa Ferroviaria). O sea, todos los viajeros asesinaron a la víctima, y eso sólo se descubre tras decenas de entrevistas y elucubraciones del famoso detective con ayuda del Gerente y el Doctor, hasta el final en el que se ofrecen 2 soluciones, una de las cuales deja libres de culpa a quienes han ejecutado a un miserable que sólo merecía la muerte. La versión cinematográfica dirigida por Sidney Lumet logró reunir a una verdadera constelación de estrellas, entre las cuales figuran Lauren Bacall, Ingrid Bergman, Sean Connery, John Gielgud, Anthony Perkins, Vanessa Redgrave, Richard Widmark, etc. Una novela en que todos son culpables no puede volver a escribirse. Por eso ésta es igualmente irrepetible...

Testigo de cargo es un relato corto, que aparte de las virtudes acostumbradas en la Christie, nos ofrece una oportunidad única en la historia de la literatura policial: la clave del misterio se resuelve nada menos que en... LA ULTIMA PALABRA DEL TEXTO. En la versión para cine que protagoniza, como siempre de forma brillante, Marlene Dietrich, es la última palabra que pronuncia la actriz la que da la solución al crimen. Una obra que tampoco podría repetirse, pues cualquiera al leerla se sentiría frustrado, porque “ya eso lo escribió Ágata Christie”. Por tanto, también resulta irrepetible...

Sin dudas, pasaréis muchos ratos agradables junto al asombro y la sorpresa que se llevarán quienes no hayan disfrutado de estas 4 novelas únicas en la historia de la literatura policíaca y de misterio, en la que la autora británica es por encima de cualquier otro creador, una guía en la magistratura literaria que no admite imitadores...

Augusto Lázaro

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jueves, 8 de septiembre de 2016

CASI UN ADIOS

Septiembre sigue con temperaturas que rozan y a veces pasan los 40 grados, y lo peor es el vaticinio de que octubre será también un mes caliente. Pero las redes sociales no darán ningún respiro para refrescarnos, pues persisten en sus manoseadas chapuzas donde lo trivial es rey y lo híperconocido se repite una y otra vez, sin tener en cuenta las veces que ya se ha dicho o informado lo que hasta los bobos de nacimiento conocen. Dejé Twitter porque se había convertido en un almacén de tonterías, insultos, palabrotas sin sentido, y reiteraciones que no me dejaban nada positivo y me hacían perder el tiempo. Además, en mi móvil, cuando enviaba un tweet, a veces (no siempre) me decían que por un error no especificado no se publicaba mi tweet, pero que no me preocupara, que lo habían guardado en borrador para publicarlo después. Y ese después nunca llegaba. O sea, como a tantos, me tomaban por tonto, pues si lo habían guardado en borrador, bien podían publicarlo en el momento en que yo lo había escrito. Y por otros detallitos que no creo necesario enumerar. Por eso dije ¡adiós, Twitter!, y hasta hoy. Con Facebook, salvando sus pequeñas (muy pequeñas) diferencias, me está sucediendo lo mismo, o sea, que me estoy aburriendo de lo mismo de todos los días, si acaso algo más decente que Twitter, pero también molesto cuando hace algo que tú no quieres hacer o viceversa. He intentado reenviar algunos comentarios y artículos aparecidos en órganos de prensa, donde está la F permanente para invitar al lector a publicarlo en Facebook, y Nananina la billetera. ¡Desaparecen! Y no los encuentro por mucho tiempo y cuidado que dedique a buscarlos. Por esa razón he minimizado mi participación en esa única red social que me queda, y que quizás también deje pronto, pues he llegado a la misma conclusión que aquella canción cubana de los 60 que terminaba diciendo: “viví sin conocerte... / ¡puedo vivir sin ti!”. Creo que con un correo electrónico y 2 blogs que nadie lee ya tengo suficiente tiempo de ocupación que tampoco me rinde ningún beneficio, y sólo lo sigo haciendo, muy de tarde en tarde, por costumbre y para no perder la habilidad de mis manos/dedos en seguir escribiendo sin mirar el teclado, como desde que tenía 5 años cuando mi padre me enseñó tal destreza. A los escasísimos amigos que me han honrado con su lectura y muy pocos con sus opiniones y comentarios siempre les estaré agradecido como un perro (esto me huele a título de libro cubano), y continuaré contestando siempre cuantas cosas me hagan llegar, en caso de que deje también de usar el Facebook, a través de mi e-mail, móvil, o cualquiera otra vía que deseen, cosa que pongo en mucha duda, hacerlo. Hasta que me decida entonces, les deseo un fin de verano con sólo 30 grados, para que puedan disfrutarlo al máximo. No coman demasiado, que mi padre decía: “de poco comer a nadie vi morir, / de mucho comer, a cien mil”. Y mi padre era medio sabio, no por ser mi padre, sino por lo viejo que se ponía cada nuevo año. Dicen que la vejez da sabiduría. Y puede que sea verdad...

Augusto Lázaro



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lunes, 29 de agosto de 2016

MALO Y PEOR

la odiosa publicidad...

Imposible escaparse de ella en ordenadores y móviles. Pero lo peor es la falta de respeto que los publicistas tienen con el usuario: sin contar con él (con lo que está viendo) ni pedirle permiso, insertan parte de una página o la página completa, con anuncios que no interesan a nadie ni el usuario ha pedido, impidiéndole continuar con su trabajo y desconcentrándolo del mismo. Y hay algunas notificaciones, sobre todo las que se refieren a las odiosas cookies, que no puedes quitarlas si no pinchas ACEPTO u OK o DE ACUERDO, etc. O sea, te las tienes que disparar contra tu voluntad. Al menos yo he logrado definirme en esas cuestiones, y cada día uso menos Internet en el ordenador y en el móvil, hasta que me decida a darme de baja en uno de ellos o en ambos, ya que no me dan nada que no pueda obtener por otras vías como las bibliotecas públicas o los medios de información, donde también hay anuncios, pero no metidos dentro del texto que tú quieres leer en ese momento, o sea, que puedes NO LEERLOS si no te interesan. Los comerciantes y los autores de esas intromisiones no se dan cuenta de que con esa saturación publicitaria pierden usuarios, a no ser que los usuarios que van quedando sean (con perdón para esa fauna) más burros que ese animalito tan útil a los seres humanos agradecidos de sus servicios... Y no quiero hablar de los anuncios en la TV, porque eso ya pasa de castaño oscuro. No vale el zapping, pues los canales se ponen de acuerdo para emitirlos al mismo tiempo. O sea, su lema es ¡joder al televidente! Si no quieres anuncios, ahí te va este bloque, gilipollas, sólo dura 15 minutos. ¿La ley sobre el asunto? Pero hombre, en este país, ¿quién respeta las leyes? ¿O no te has dado cuenta todavía?

la amenaza islamista...

No recuerdo si oí o leí que algún comentarista de cierto renombre había declarado que según su estadística (no aclaró si suya propia o sacada de los cables que circulan en Internet), de los últimos 30 grandes atentados ocurridos en todo el planeta, 29 habían sido ejecutados por musulmanes. De ser esto cierto, y yo creo que lo es, al menos si no 29 sí una cifra muy cercana, son atentados terroristas de cuño yihadista. Sólo un idiota o un inicuo sería capaz de negarlo. El comunismo y el nazismo fueron las dos grandes amenazas del siglo pasado, pero actualmente, ni Julio Anguita tiene esperanzas de su resurgimiento (el comunismo) ni Le Pen (el fascismo). Ambos sistemas han pasado al triste recuerdo de una época que, aunque todavía algunos tontos sueñan con su vuelta, jamás volverá a convertirse en amenaza para el mundo. Si Kim Jong-un piensa que ladrando como un perro rabioso con sus misiles nucleares, olvidando o quizás desconociendo lo que sucedió en agosto de 1945 (que podría pasarle a su país también, y ojalá que no), va a amedrentar a alguien, sólo demuestra con eso que no es más que un sesohueco sin miras lejanas y tampoco conoce el refrán que dice que “perro que ladra, no muerde”. No. La amenaza de este siglo que comienza es el yihadismo, con la diferencia de que es un enemigo casi invisible que cuenta con imbéciles dispuestos a morir por seguir los dictados de una doctrina que también pasará a la historia como un mal liquidado dentro de un tiempo, cuando la recordemos como ahora recordamos lo que representó el comunismo y el nazismo para la humanidad que –también- logró vencerlos. Porque la libertad es lo único que no podrá ser destruida por ninguna doctrina, por muy poderosa que nos parezca HOY...
 
en fin, el verbo más utilizado...

Claro, la espera. A veces corta y a veces larga, Esperar es lo único que puede hacer la mayoría de la humanidad, porque la mayoría de la humanidad no tiene el poder disponible como los jerarcas que nos gobiernan, aunque no nos gusten muchos de ellos, y que seguirán gobernándonos, y ¡cuidado!, pues quizás los que vengan serán mucho peores que los que padecemos actualmente...

Augusto Lázaro



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