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lunes, 29 de agosto de 2016

MALO Y PEOR

la odiosa publicidad...

Imposible escaparse de ella en ordenadores y móviles. Pero lo peor es la falta de respeto que los publicistas tienen con el usuario: sin contar con él (con lo que está viendo) ni pedirle permiso, insertan parte de una página o la página completa, con anuncios que no interesan a nadie ni el usuario ha pedido, impidiéndole continuar con su trabajo y desconcentrándolo del mismo. Y hay algunas notificaciones, sobre todo las que se refieren a las odiosas cookies, que no puedes quitarlas si no pinchas ACEPTO u OK o DE ACUERDO, etc. O sea, te las tienes que disparar contra tu voluntad. Al menos yo he logrado definirme en esas cuestiones, y cada día uso menos Internet en el ordenador y en el móvil, hasta que me decida a darme de baja en uno de ellos o en ambos, ya que no me dan nada que no pueda obtener por otras vías como las bibliotecas públicas o los medios de información, donde también hay anuncios, pero no metidos dentro del texto que tú quieres leer en ese momento, o sea, que puedes NO LEERLOS si no te interesan. Los comerciantes y los autores de esas intromisiones no se dan cuenta de que con esa saturación publicitaria pierden usuarios, a no ser que los usuarios que van quedando sean (con perdón para esa fauna) más burros que ese animalito tan útil a los seres humanos agradecidos de sus servicios... Y no quiero hablar de los anuncios en la TV, porque eso ya pasa de castaño oscuro. No vale el zapping, pues los canales se ponen de acuerdo para emitirlos al mismo tiempo. O sea, su lema es ¡joder al televidente! Si no quieres anuncios, ahí te va este bloque, gilipollas, sólo dura 15 minutos. ¿La ley sobre el asunto? Pero hombre, en este país, ¿quién respeta las leyes? ¿O no te has dado cuenta todavía?

la amenaza islamista...

No recuerdo si oí o leí que algún comentarista de cierto renombre había declarado que según su estadística (no aclaró si suya propia o sacada de los cables que circulan en Internet), de los últimos 30 grandes atentados ocurridos en todo el planeta, 29 habían sido ejecutados por musulmanes. De ser esto cierto, y yo creo que lo es, al menos si no 29 sí una cifra muy cercana, son atentados terroristas de cuño yihadista. Sólo un idiota o un inicuo sería capaz de negarlo. El comunismo y el nazismo fueron las dos grandes amenazas del siglo pasado, pero actualmente, ni Julio Anguita tiene esperanzas de su resurgimiento (el comunismo) ni Le Pen (el fascismo). Ambos sistemas han pasado al triste recuerdo de una época que, aunque todavía algunos tontos sueñan con su vuelta, jamás volverá a convertirse en amenaza para el mundo. Si Kim Jong-un piensa que ladrando como un perro rabioso con sus misiles nucleares, olvidando o quizás desconociendo lo que sucedió en agosto de 1945 (que podría pasarle a su país también, y ojalá que no), va a amedrentar a alguien, sólo demuestra con eso que no es más que un sesohueco sin miras lejanas y tampoco conoce el refrán que dice que “perro que ladra, no muerde”. No. La amenaza de este siglo que comienza es el yihadismo, con la diferencia de que es un enemigo casi invisible que cuenta con imbéciles dispuestos a morir por seguir los dictados de una doctrina que también pasará a la historia como un mal liquidado dentro de un tiempo, cuando la recordemos como ahora recordamos lo que representó el comunismo y el nazismo para la humanidad que –también- logró vencerlos. Porque la libertad es lo único que no podrá ser destruida por ninguna doctrina, por muy poderosa que nos parezca HOY...
 
en fin, el verbo más utilizado...

Claro, la espera. A veces corta y a veces larga, Esperar es lo único que puede hacer la mayoría de la humanidad, porque la mayoría de la humanidad no tiene el poder disponible como los jerarcas que nos gobiernan, aunque no nos gusten muchos de ellos, y que seguirán gobernándonos, y ¡cuidado!, pues quizás los que vengan serán mucho peores que los que padecemos actualmente...

Augusto Lázaro



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lunes, 8 de agosto de 2016

MAS PARTIDOS: MAS ROLLOS

Cada día me convenzo más de que la creación de la Unión Europea fue un error que en definitivas ha causado más perjuicios que beneficios a los 28 países miembros (27 ahora que el Reino Unido se ha largado de este berenjenal). Lo peor de esta UE es que cada país ha perdido su soberanía, y eso siempre será una cuestión de honor para quienes todavía tontamente sientan ese sentimiento que está en decadencia. O sea, que ahora nosotros no nos gobernamos: nos gobiernan desde Bruselas, donde radica la Jefatura General de la UE, que es la que decide cómo tenemos que vivir, nos guste o no. Un ejemplo reciente: los llamados “recortes” (tan discutibles como inútiles, pues no resolvieron nada y sometieron a la población española a su peor crisis económica y social desde la muerte de Franco). Y en fin, ¿para qué seguir, si de todos modos el daño está hecho y por lo que parece seguiremos padeciéndolo, porque en ningún país de esos 27 se perciben amagos de rebelión, más bien al contrario, sus pueblos se han acostumbrado a obedecer las órdenes de Bruselas sin chistar. ¡Hay que joderse!, como diría el ayudante de Nicholas Cage en aquella película que... ¿se acuerdan?

Algo parecido sucede con el llamado multipartidismo en España: tanta lucha y tanto esfuerzo por eliminar el bipartidismo, hasta que lo lograron: ahora tenemos, en lugar de dos, cuatro partidos aspirantes al puesto de mando del país ibérico. ¿Y qué hemos logrado con eso? Pues ya ven el otro berenjenal que se ha formado, que pasan los meses, surgen y aumentan los líos y las divisiones, y hasta crece el odio, que es lo peor, entre esos cuatro nuevos partidos, y no hemos podido formar un gobierno, y no se sabe hasta cuándo. Se acabó el bipartidismo. Pues si eso es lo que querían, ahí lo tienen: ahora a aguantar como mulos los rollos y los entuertos que se formarán en cada ocasión en que haya elecciones con más de los dos partidos tradicionales: todos desaforados por alcanzar el poder, cosa que no hubiera sucedido si hubiéramos continuado con el ritmo normal del bipartidismo que nunca ocasionó tantos problemas, que hasta el propio rey ha tenido que cambiar su agenda y no asistir a los juegos olímpicos por culpa de este nuevo, renovador, progresista, moderno MULTIPARTIDISMO. Pues como dirían en Cuba: “palante el carro”, o mejor “a bailar y a gozar con la sinfónica nacional”...

Y mientras, ¿quién es el más perjudicado? Hombre, pregunta tonta a esta hora: ¿quién va a ser sino el pueblo? Porque los políticos discuten y disparan discursos llenos de mentiras y de tonterías que cada vez menos personas se los creen, pero sus sueldos no se alteran, más bien al contrario, porque hay algunos cuyas caras son de mármol, que hasta han tenido la desfachatez consentida de aumentarse el sueldo. Pero eso es tan normal como la corrupción, que no se acaba de eliminar, pues cada día surgen nuevos casos en todos los partidos, grandes y pequeños. Pero nosotros, los que no tenemos coche en que movernos, corremos el riesgo de perder nuestras pensiones o al menos verlas rebajadas, y bajar nuestro nivel de vida, porque unos mequetrefes que podrían estar recogiendo manzanas en lugar de reuniéndose para decir no, o para decir sí, pero... mantienen sus vidas pletóricas de prebendas, privilegios y muchos hasta lujos, y que se hunda el barco. Como diría aquel congresista en uno de sus grandes momentos: ¡manda huevos! Y a esperar, a ver hasta cuándo tenemos un país sin gobierno... aunque pensándolo bien, ¿de qué nos servirá cualquier gobierno que se forme? ¡Hum! Pues para mí de lo mismo de lo que nos sirve la susodicha Unión Europea. O sea, ¡de nada! Con todo mi respeto para las excepciones, que son cada día menos...

Augusto Lázaro




http://elcuiclo.blogspot.com.es

lunes, 18 de julio de 2016

CUIDADO CON LOS FAVORES

Una señora realmente encantadora me “acusa” de ser un mal amigo y un mal vecino, porque no quiero ir a su casa diariamente a explicarle algo de informática que ella no maneja bien. Sin entrar en el tiempo que tendría que dedicar a esa altruista labor, la cuestión es muy simple: cuando voy a su casa y me paso un par de horas con ella intentando que aprenda las cosas elementales para manejar un ordenador con Internet, la paso divinamente... pero al volver al día siguiente... ¡se le ha olvidado todo lo que le enseñé el día anterior! Y tengo que recomenzar siempre de cero, y eso, de verdad, no me apetece repetirlo constantemente al notar que es inútil, pues parece que su memoria no está preparada para retener mis ”enseñanzas”... Esto parece una fruslería, pero no lo es. Hacerle favores a la gente es muy loable, pero puede traer consecuencias muy dolorosas. Le haces 29 favores a alguien que conoces con quien sostienes digamos no una amistad profunda, pero sí buenas relaciones, y un día, porque no estás de humor para eso, o porque no te apetece, o por cualquier otra cosa, no le haces el favor #30... y esa persona la emprende contigo tratándote entonces como la aludida: mal amigo, mal vecino, insolidario, etc. El ser humano funciona así...  

Recuerdo una anécdota que oí de niño, no sé si de mi padre o de algún otro familiar, sobre un mendigo que diariamente acudía a una casa de personas de las llamadas “pudientes” a pedir un plato de comida. La señora de la casa siempre salía con el plato y se lo entregaba al mendigo, que lo agradecía con palabras entrecortadas que apenas se le entendían. Un día, la señora amaneció con descomposición estomacal que le provocaba dolores insoportables, y durante todo el día los padeció estoicamente, pues debía atender a sus hijos, a su esposo y a las cosas de la casa, ya que era una de esas mujeres que sólo se dedican a las labores domésticas mientras el marido mantiene el hogar. Al tocar a la puerta el mendigo, como lo hacía todos los días, la señora le gritó desde adentro que se fuera, que no estaba para nadie, que no la molestara ahora, pues ese día no podía darle nada. El mendigo entonces, la emprendió contra ella, calificándola de ingrata, malvada, hija de puta, y cuantos improperios se le ocurrieron sacados del lenguaje vulgar de la calle. Una anécdota aleccionadora, por supuesto: la señora alimentó al mendigo durante largo tiempo, y por un día en que no pudo mantenerlo, ya ven cómo reaccionó el pobre hombre...

De estas anécdotas se desprende que hay que tener mucho cuidado y asumir lo que escribió Gustavo Eguren en su novela GASPAR PEREZ DE MUELA QUIETA, medio panfletaria, porque planteaba, como tantos, que en Cuba nadie comía antes de la “Revolución”. Pero eso no es lo fundamental. Lo fundamental es que la novela está llena de cosas como ésta: “no hagas favor que no te pidan, pasarás por santo o por entrometido, carreras ambas largas y de mucha penitencia”...

No me resisto a publicar aquel soneto tan lleno de sabiduría, cuyo autor desconozco porque no he movido un dedo para averiguarlo: lo que vale es el poema y ahí va:

“Escucha, Fabio, tu mejor amigo / es aquel a quien nunca protegiste. / Si a un amigo favores mil hiciste / y uno dejas de hacerle, es tu enemigo. / Brinda al extraño protección y abrigo / y no te pese, que, si bueno fuiste, / quién sabe si otro pobre a quien no diste / su pan alguna vez parta contigo. / El extraño te pide, y agradece / lo que tu mano en su dolor le ofrece / porque nada con ello le has pagado. / En cambio, del amigo que más quieras, / tonto serás si gratitud esperas: / ¿Le hiciste un bien? ¡Estabas obligado!”...

Augusto Lázaro


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domingo, 10 de julio de 2016

LA CANICULA: ESO ES

1

Madrid: “todos los autobuses tienen aire acondicionado”. Cierto, lo tienen todos. Pero... ¿los ponen todos? A esa pregunta la respuesta sería otra: No. Depende del conductor del autobús: si es muy friolero, si está de mal humor y quiere fastidiar a los viajeros, si pasó una mala noche y está cabreado, si tiene problemas con su pareja, etc.
Porque en los primeros días de julio he tenido la “suerte” de usar las líneas 3 y 148 de la EMT de Madrid, y en algunas ocasiones ni gota de aire, precisamente en los días más calurosos de este mes. Y óigame, ¿sabe usted lo que es un golpe de calor? Pues parece que algunos (por suerte, la inmensa minoría) conductores de autobuses lo ignoran. A mí me dio uno en el verano de 2003 y no quisiera repetirlo. Por supuesto, no pienso contarles lo que pasé. Pero eso es preocupante: ¿por qué tenemos que ir en un autobús que tiene su aire acondicionado para ponerlo, no como aderezo del equipo, y ver a varias señoras (y a algunos señores) abanicándose y con gotas de sudor en la frente, en un transporte público que pagamos todos con los altísimos impuestos del señor Montoro? ¿Quién responde a esa pregunta?

2

Los que tienen Internet en sus móviles o en sus ordenadores me imagino que estarán hasta las narices del abuso insoportable de los avisos de las cookies, cuya desfachatez no tiene parangón en la corta historia de este invento. Aparecen en todas partes, sin previo aviso, ocupan parte de las páginas que estemos viendo o leyendo, insisten en que aceptemos que son la octava maravilla del mundo porque recopilan datos que no queremos que recopilen (todo lo hacen, claro, sin nuestro permiso) y hasta en algunos casos como por ejemplo en un móvil donde se marca la web de El Confidencial o la página de Kadaza España Noticias, sale su letrero ocupando los dos tercios de la pantalla, y no puede eliminarse de ningún modo, a no ser que aceptemos lo que nos dicen de las ventajas atroces de las dichosas cookies. Me pregunto por qué tenemos que soportar esa arbitrariedad. ¿Por qué no podemos eliminar esas cookies que no nos interesan para nada? ¿Por qué ninguna institución toma medidas contra ellas y permite que nos machaquen contra nuestra voluntad? Y la única respuesta que encuentro es que en España el usuario está totalmente desprotegido ante la invasión de grandes empresas omnipotentes contra las cuales nadie quiere tomar medida alguna, porque, como dice el refrán, “la soga siempre se rompe por la parte más débil”. Y la parte más débil somos, siempre, los ciudadanos de a pie que no tenemos un padrino poderoso que nos apoye y ayude...

3

Nunca he entendido por qué la atención dental no está amparada por la Seguridad Social, como el resto de las especialidades de la salud, porque un cardiólogo es gratis, un otorrino es gratis, un dermatólogo es gratis, un urólogo es gratis, cualquier especialista de la salud es gratuito (aparte de que existe también la medicina privada, pero quien no pueda o no desee acudir a ella, ahí tiene a su disposición todo lo relativo a la salud, completamente gratis)... ¡Ah!, menos los dentistas: a ésos hay que pagarles, si quieres empastarte una muela o hacerte una prótesis. ¿Por qué? ¿Son los dentistas más lindos que los demás especialistas? ¿Son mejores personas? ¿Tienen más derechos para cobrar que los demás facultativos? ¿Por qué ese privilegio? He enviado cartas al Ministerio y a varias instituciones, y hasta a algunas revistas, y ¡nada! Silencio en la noche, como el famoso tango. Me gustaría que alguien con vergüenza que ocupe un cargo de importancia en alguna de esas instituciones me diera alguna explicación creíble y convincente de por qué los dentistas son, como una vez publiqué en La Envolvencia, “los privilegiados de la salud pública”...

Augusto Lázaro



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sábado, 18 de junio de 2016

EL AÑO DE LA RESTA

La cuestión es quién va a resultar vencedor: LA ENVOLVENCIA o yo, que soy su autor. Pues eso. L A quiere seguir publicando sus entradas para que las lean los 4 gatos que pierden su tiempo porque parece que no tienen otra cosa mejor que hacer y yo
quiero darle el “teboté” definitivo y así me quito de la cabeza (que como decía mi padre, no se hizo sólo para usar sombrero), otro asunto más que me roba algo de tiempo, y que como estoy en “el año de la resta”, me ayudará a despejarme todavía más de lo que hasta ahora me he despejado, incluyendo (sobre todo lo demás) la eliminación de nombres, teléfonos, e-mails, direcciones, cumpleaños, etc., que poco a poco he ido borrando (literalmente) de todos mis registros, cada cual por su correspondiente causa...

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Luis, el director, cuando entró en mi espacio se asombró de no ver como siempre veía una foto de una de las mujeres que más he querido en los últimos años (y que ahora vive en su país natal por cosas de la vida que pasan cuando suceden y son inevitables... o quizás no, pero en fin)...

--La quité porque no me felicitó el día de mi cumpleaños, y yo, a las personas que felicito por el día de su cumpleaños, lo mínimo que les exijo es que tengan conmigo esa reciprocidad. Y como ésta no la tuvo, chirrín chirrán...

--Pero... coño, no es para tanto.

--Pues yo creo que sí lo es. Si yo te felicito siempre por tu cumpleaños y a ti se te olvida hacerlo por el mío, eso quiere decir que yo a ti te importo una mierda, porque un cariño no se olvida nunca, querido Luis...

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Otras dos de esas que yo tontamente consideraba “amigas” (sin entender por qué está algo así como “prohibido” en una democracia sostener relaciones de amistad afectivas entre dos grupos de personas que conviven pero que son distintas por el lugar que ocupan en la sociedad hipócrita en la que vivimos) tampoco parece que se acordaron de mi cumple, y de aquello nada. Una de ellas estaba de vacaciones, la otra de baja por accidente. Ambas situaciones no les impedían sentarse 15 segundos frente a sus móviles y enviarme 2 sms de felicitación. Con mucha más razón porque antes yo, además de pasarles a ambas el correspondiente sms, había colocado en las taquillas de sus respectivos trabajos 2 bellas postales (que por cierto no son nada baratas) para felicitarlas por tan señalado día.Y todo eso de corazón, de verdad, sin un ápice de ostentación ni un adarme de necesidad de “quedar bien”, pues a mí nada me obligaba a quedar bien con ninguna de las 3 susodichas (ni con otros que no menciono porque no viene al caso aumentar esta lista de personas “borradas”) ahora inexistentes en ninguno de mis registros informáticos...

Y para colmo, una de las aludidas me mostró una tarde su móvil donde dice que tenía 3 mil fotos de amistades. Le pregunté si tenía alguna mía, me dijo que no, y entonces yo le dije:

--Pues en tu vida yo soy el número 3,001... ¡Qué buen lugar ocupo, carajo!

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Y ASI SUCESIVAMENTE...

Por eso, entre las posibles “eliminaciones” estoy analizando si cae también La Envolvencia, que en definitivas no me produce otro placer que escribir las entradas, sabiendo que nadie va a leerlas...

No es que me haya vuelto misántropo ni misógino, pero de seguir por este camino empedrado que conduce ya se sabe a donde, a pesar de sus buenas intenciones, no dudo que muy pronto seré uno de ésos que pregonan su “odio” a la pobre humanidad que no tiene la culpa de que 3 ó 4 ó 12 personas mal valoradas por mí, me hayan puesto a meditar si vale la pena y si la amistad existe de verdad o no es más que otro de los muchos convencionalismos que pueblan esta sociedad tan maltratada y que vive su peor momento (políticamente) desde hace algún tiempo...

En fin, que el optimismo dicen que es bueno... quizás, cuando es otro quien lo practica con uno, pero ya lo dijo el personaje inolvidable de la obra de Voltaire: “pesimista es un optimista bien informado”. ¿Seré yo un optimista bien informado?, me pregunto...

Augusto Lázaro






(y el correo y el móvil y... demasiadas cosas, ¿verdad?)

lunes, 23 de mayo de 2016

AHI VIENE EL LOBO

“Donde el dolor desgarre, / donde la miseria oprima, / donde el peligro amenace, / donde la maldad impere... / allí estará Tamakún: / el vengador errante...”

Así comenzaba diariamente el capítulo de una serie que radiaban en la década del 50, y que yo oía en el pequeño radio de mi casa de niño, que era el único equipo eléctrico que había en aquel entonces, y que mi padre, haciendo sacrificios, había comprado para oír “la pelota” (el béisbol), programas de música, y novelas que oía mi madre, y de vez en cuando nos arrastraba a esas tramas que siempre se interrumpían en el momento culminante para continuarlas al día siguiente. La serie a que me refiero en el comienzo era la de Tamakún, episodios más bien de aventuras, con todas las atracciones que para niños y adultos resultaban de interés e incluso apasionantes. Claro que siempre triunfaba el bien sobre el mal. Tamakún luchaba contra los malos y siempre los vencía con su valor, astucia y heroísmo...

En estos tiempos donde el dolor desgarra, el peligro amenaza y la maldad impera (no hablo de la miseria, aunque puede que también tenga que dedicarle una entrada si seguimos como vamos) necesitamos a algún héroe de la categoría de Tamakún, a ver si puede desenredar la pita de este entuerto, que parece que no nos lleva a ninguna parte, a no ser al precipicio en que podemos caer en picado, por el egoísmo, la soberbia, y el enorme desamor que sienten quienes son dueños y señores de nuestras vidas, que jamás se acuerdan de que están donde están porque los hemos puesto ahí para que nos recuerden, cosa que parece imposible para personas que no conocen la vergüenza, la dignidad, la honradez, y que viven eternamente con la única misión de colocarse en un poder que les dará la gloria y el dinero (sobre todo este último) que los diferenciará cada día más del resto de sus contemporáneos que no tienen la suerte, o más bien, el descaro y la habilidad de quienes prometen y prometen lo que no van a cumplir, no porque no puedan sino porque no les interesa...

Alguien ducho en cuestiones de índole sospechosa dijo una vez que a Europa (la vieja, emputecida y estancada Europa) le hacía falta un Winston Churchill, entre otros grandes próceres que pensaran en los europeos y no en ellos mismos, y que pudieran sacar adelante este continente del desmembramiento y la ruina que parece amenazarlo desde hace algunos años. El continente que debiera avergonzarse de haber provocado dos guerras mundiales con más de 50 millones de muertos, sin contar el sufrimiento, el dolor, el luto, la destrucción, y los problemas mentales y físicos que crean las malditas guerras, cuyas estelas repercuten y permanecen per seculam seculorum sin que ni siquiera el tiempo, que todo lo cura según los optimistas a ultranza, pueda sacárnoslos de nuestros recuerdos que nos siguen martillando mucho tiempo después de izar las banderas blancas de la aparente paz...

Y aunque parezca exageración mía, la paz en Europa está nuevamente amenazada, y aunque parezca exageración mía (y ojalá lo sea), tal como van las cosas, con el auge de movimientos populistas y de extrema izquierda y derecha que ganan adeptos increíblemente en muchos de los países miembros, no darle importancia a ese “detalle” puede llevarnos a una gran confrontación que cada día, sobre todo en España, me parece más inevitable. Se ha exagerado la tolerancia y se ha malinterpretado el concepto de la democracia, y llegamos al punto en que cualquier cosa está aceptada como “normal”, y la cantidad de maleantes y delincuentes que gozan de impunidad es tal que de verdad que mete miedo pensar que los malos nos están ganando la batalla, con el apoyo cada vez mayor de una gran parte de la población que al parecer simpatiza con esa gentuza...

Augusto Lázaro



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lunes, 16 de mayo de 2016

EL GOLPE MAS DOLOROSO

Leyendo algunos escritos sueltos de Fernando Arrabal, me encontré con estos versos que no sé si serán suyos o de otro autor cuyo nombre no aparece. Recordármelos fue como un golpe que recibí muy adentro, pues la vida se compone de alegrías y tristezas, y a veces, por mucho esfuerzo que se haga, la segunda prima sobre la primera. Estos son los versos:

   Enterraron por la tarde


     la hija de Juan Simón
     y era Simón en el pueblo
     el único enterrador...

     El mismo a su propia hija
     al cementerio llevó.
     El mismo cavó la fosa
     pronunciado una oración...

     Y allá, al caer la tarde
     del cementerio salió.
     En una mano la pala,
     en el hombro el azadón...

     y la gente preguntaba:
     ¿de dónde vienes, Simón?
     --Soy enterrador y vengo
     de enterrar mi corazón...

Estos versos fueron trasladados a la música, pues recuerdo que de muy joven oía en la radio a algún cantante de actualidad en aquellos años que entonaba el golpe de mala suerte que traduce la canción versada o viceversa, patética en verdad y con la fuerza de no dejar indiferente a ninguna sensibilidad. Como era de esperar, afloraron mis recuerdos, el tipo de recuerdos que yo lucho por desterrarlos de mi vida y que no puedo lograrlo: cuando menos lo espero, aparecen y me dicen que todavía eso no es historia muerta, y que no deben ni pueden olvidarse. 

Mi padre murió en mis brazos, a las 6 de la mañana de un 6 de junio de 1966 (coincidencia del maldito numero 6). Al menos, lo vi vivo en sus últimos momentos. Pero a mi madre no la vi morir, ni siquiera pude verla insepulta, pues cuando murió, yo vivía en Santiago de Cuba, y por la pésima situación del transporte (fue en 1991) no pude llegar a tiempo a Pinar del Río, mi ciudad natal, donde vivía ella con mi hija mayor. La mejor mujer que he conocido en toda mi vida murió de cáncer de nasofaringe, con apenas algo más de 40 años. Nació después de mí y murió antes que yo. He visto sufrir y morir a muchos familiares y amigos, y sé que, como dijo mi tocayo Monterroso en su discurso de aceptación del Premio Príncipe de Asturias, “la vida es triste”, y sólo vivimos momentos felices, pero no podemos decir nunca que somos felices. Voluntad de la Naturaleza en su injusta decisión de lo que debe suceder a cada ser humano.

Pero el dolor más grande y poderoso que puede sufrir un ser humano es ver morir a un hijo. He tenido la suerte de no verlo, y me horrorizo sólo de imaginármelo. En estos versos aparentemente vulgares, rebuscados y de poca monta, hay una verdad que no puede soslayarse: la muerte de una hija, en este caso, es un golpe demoledor del que nadie se recupera jamás. No puedo pedirle a Dios que yo no tenga que pasar por ese trance, pero confío en que la Naturaleza, la Vida, la Casualidad, o lo que sea que exista si es que existe algo, me libre de semejante tragedia, y tenga la dicha de morir antes que mis hijos, pues un golpe como ése sería para mí casi imposible de superar...

Augusto Lázaro


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