miércoles, 12 de abril de 2017

RUINAS Y NOSTALGIA

La vida es una constante repetición de acciones que en casi todos los seres humanos resulta inevitable. Cada vez que abro los ojos al despertaarme por las mañanas pienso en que ese día voy a hacer lo mismo que hice el día anterior y lo mismo que haré el día siguiente, con una exactitud que llega a preocupar, si pensamos que somos unos seres raros, unos robots que funcionan de acuerdo a una programación electrónica establecida por su creador, que nos hemos convertido en seres más bien vegetales, mecánicos, cibernéticos, que respondemos a un programa que nos indica lo que tenemos que hacer cada día de nuestras vidas. Falso. Si investigáramos a fondo descubriríamos que casi todas las personas que conocemos o tratamos también hacen lo mismo todos los días, repitiendo hora por hora acciones, pasos, salidas, lugares, conversaciones, contactos con amigos o conocidos que vemos a diario sin detenernos a pensar si ellos también estarían pensando en nosotros como comparación a sus vidas que se parecen tanto a las nuestras que podríamos decir que han sido “programadas” por el mismo creador que nos ha programado a todos, o a casi todos, de la misma forma y con los mismos o parecidos resultados de rutina y mecánica en nuestra manera de vivir... Por eso es que...
Julio Cortázar dijo en su obra maestra, RAYUELA, algo así como que "todo lo que se escribe hoy y que vale la pena leer está orientado hacia la nostalgia"... y esta mañana lo he comprobado una vez más: me he levantado, como siempre, muy temprano, me he asomado a la ventana de mi habitación que da al fondo de la basílica de San Francisco El Grande, y he mirado unos minuitos los árboles (lo que queda de ellos) después de un largo invierno con mucho frío y mucha lluvia, y sólo veo ramas secas con algunas palomas revoloteando y ningún trazo humano que me diga que yo no vivo en el desierto de Gobi. Y me sucede lo que me sucede siempre, cada mañana, al asomarme a la ventana y ver sólo palomas y árboles sin hojas y "nada por todas partes", como dijo Gerónimo, el protagonista de la obra Magia Roja, estrenada por el Cabildo Teatral Santiago hace ya mucho tiempo. Y no puedo evitar los recuerdos de una de mis épocas felices...
...pero ahora, con los pies en mi habitación de hoy, en pleno 2017, mis recuerdos se vuelven a otro de mis amores imposibles (porque hay cosas imposibles, sin dudas) del que resultó ser un desengaño más cuyo único culpable he sido yo por no poder superar ese enorme defecto de idealizar a personas, lugares y situaciones, que me ha acompañado desde que aprendí a dar mis primeros pasos en ese misterioso avatar del amor que siempre nos tiende una trampa en la que solemos caer sin poder evitarlo, bien porque no nos damos cuenta a tiempo o porque somos humanos y no perros que serían incapaces de darse un golpe con la misma piedra más de una vez...
Es que la vida se repite, inevitablemente. Por eso se repiten estas divagaciones nostálgicas que quizáz nos ayuden a paliar un poco la monotonía de una vida que no planificamos como la veíamos en nuestros sueños de adolescentes románticos o mentecatos, como nos llamaban algunos que tenían el cerebro más desarrollado entonces y los pies más firmes en la tierra que pisábamos con los zapatos nuevos regalados por los reyes magos, mensajeros de la paz, como esa pieza de Isao Tomita que yo suelo escuchar cuando quiero alejarme (no olvidarme) de esos recuerdos tan pesados que a veces me agobian...

Augusto Lázaro

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lunes, 3 de abril de 2017

OJALA QUE NO

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¿Cortar el rabo a un perro es un delito... y cortar rabos y orejas a los toros una actividad cultural?

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El islamismo se ha convertido en el enemigo principal y más peligroso de toda la humanidad, incluyendo a los propios islamistas que con estas barbaridades que las potencias militares no logran detener, sólo cosechan  odio, mucho odio entre los habitantes de los países donde viven como inmigrantes y no se adaptan a la vida de esos países, aunque sean pacíficos y no apoyen (ni rechacen) los crímenes cometidos por musulmanes, que son el 95% de los grandes crímenes que se cometen actualmente en todo el mundo...

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Un parlamento en donde esté registrado como partido un grupo de matones ignorantes y groseros no inspira respeto

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En Europa hay un país donde robar es un gran negocio, libre del peligro de ser enjuiciado: sólo hay que tener presente una regla: robar y salir ileso depende de quién es el que roba y de qué cantidad roba: cuidado con olvidar esta regla: si vas a robar, roba mucho mucho mucho. No se te ocurra la estupidez de robar unos miles de euros, de asaltar una pequeña agencia bancaria, de hacer algún negocio sucio de menor cuantía. ¡No! Hay que robar millones... después, con ayuda de buenos abogados (o de fiscales que hacen el trabajo de tales), puedes reírte del mundo y a vivir la dulce vida, que serás respetado y considerado y nadie te volverá la cara cuando pase junto a ti... en caso de que tú pases a pie, cosa harto difícil con el dinero que habrás birlado del erario público sin ningún castigo a la vista... ¿Sabes a qué país me refiero? Desde luego que sí: hasta El Tato lo conoce...

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Siguen perdiendo el tiempo arremetiendo contra Donald Trump (que no puede decirse que sea simpático, aunque el trabajo de un político y más del jefe de un gobierno que es el primero del mundo, no es caerle bien a la gente, pero eso es otra historia) mientras los islamistas siguen cometiendo atrocidades. ¿No sería mejor para los pueblos en general que se ocuparan de evitar que estos actos terroristas se cometan impunemente, y preocuparse de lo que sucede en nuestros pueblos europeos y no en Estados Unidos, que en ese país no se andan con tantas contemplaciones y manos de rosas con estos elementos que en la UE hasta a veces quedan en libertad porque el juez de turno no encontró pruebas de posibles atentados, que en casi todos los casos las había, al menos había sospechas basadas en informaciones que disponen las autoridades y que no son aplicadas a tiempo? Después, flores, velas, concentraciones silenciosas, minutos de silencio, pancartas con protestas... pero los muertos, muertos quedan, mientras sus seres queridos sólo pueden derramar sus lágrimas porque sus muertes “no pudieron evitarse”...

Augusto Lázaro



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lunes, 27 de marzo de 2017

CONTRACORRIENTE

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¿Los comentaristas de fútbol gritan por emoción o por idiotismo?

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Según mis cálculos, y como aquí nadie respeta nada, el tiempo dedicado a publicidad está alcanzando al tiempo dedicado a la programación en todos los canales privados de TV. El caso es que para ver una película (un ejemplo), que dura 90 minutos, usted necesita 150 minutos, contando el tiempo de anuncios publicitarios, y si hace zapping perderá su tiempo, pues los canales (casi todos) se ponen de acuerdo para emitir anuncios al mismo tiempo, de manera que cuando usted sintonice otro canal verá los mismos anuncios que le han interrumpido su película. ¿Qué puede hacer ante esa sinvergüencería admitida por las autoridades? Pues algo muy fácil: no ver televisión... hay cosas en la vida mucho más importantes que pueden hacerse...

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Sin dudas, la existencia del llamado Estado Islámico (que tantas muertes y atrocidades ha ejecutado) se mantiene porque hay (alguien o) alguna potencia a la que le conviene que exista y se mantenga. No me explico cómo es posible que contando con armas tan destructivas e inteligentes capaces de borrar de una vez a esos islamistas (al igual que al Boko Haram) de un plumazo, no lo hayan hecho todavía y permitan que, lo mismo que en Siria, continúen asesinando, degollando, cometiendo barbaridades que harían llorar hasta a King Kong. De verdad que los políticos de todas las tendencias e ideologías creen que la población es idiota. Pues no, señores políticos, al menos aquí hay uno que no lo es y no se traga las excusas que ustedes siempre están anteponiendo a los problemas que son incapaces de resolver. O que no quieren resolver...

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Ignoro quién lo dijo, pero estaba más claro que una botella de Lanjarón: “los políticos, entre otros atributos, tienen el de ser especialistas en crear problemas donde no los hay”, y lo peor –añadiría el Menda- es que son incapaces de resolverlos, haciendo con su incapacidad padecer inútilmente a esta pobre humanidad que no sólo los soporta, sino que es la culpable de sus propios males porque ha ido a votarlos en las elecciones...

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No sé de qué se queja la izquierda, si aquí se hace todo lo que ella decide que se haga: no hay una sola mención a ningún personaje digamos de la falsa derecha (pues aquí no existe la derecha), ninguna calle, ninguna plaza, ningún homenaje, ninguna película, ningún documental, ninguna placa conmemorativa... al contrario, sólo se exaltan los llamados “valores de la izquierda” que tiene en su haber la mayor cantidad de crímenes de la historia, de los que aquí apenas se mencionan en algún cuadrito pequeño en uno de los periódicos erróneamente llamados conservadores. Este es el único país del mundo en el que la historia la escriben, a su modo y punto de vista, los perdedores, porque los vencedores no tienen ni vergüenza ni valor para hacerlo. ¿De qué se quejan entonces los que realmente MANDAN? No entiendo nada. O sí, lo entiendo todo... Muy claro...

Augusto Lázaro



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lunes, 20 de marzo de 2017

¿SE EQUIVOCO?

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El compositor y músico argentino Carlos Guastavino convirtió un poema en una canción aparentemente simple pero que cruzó los 7 mares y sigue siendo parte del repertorio de quienes todavía prefieren la verdadera música y no el ruido que se hace ahora por esos grupos que vuelven histéricos a los jóvenes en sus conciertos, cuyas entradas a veces les cuestan una noche entera al sereno y en espera resignada... Me refiero a SE EQUIVOCO LA PALOMA (sobre el poema de Rafael Alberti, escrito por el bardo español en 1941)... Repito: aparentemente simple, porque todo lo profundo merece una meditación más larga para darse cuenta de lo que realmente aporta al conocimiento humano... La música es muy agradable al oído  y ha sido grabada por decenas de grandes cantantes, pero si analizamos su letra, de momento nos parecerá una tontería. ¡Ay!, ¡qué ligeros somos al juzgar lo que no entendemos! La canción es toda poesía, hasta el punto de que una amiga me escribe desde Taiwán que “¡cuánto diera yo por equivocarme como esa paloma del canto!”... tal vez para escaparse de lo absurdo e injusto de una existencia “normal” donde nadie confunde el norte con el sur como la “promesa alada” en esos versos que me recuerdan a la Ananké de Rubén Darío, y porque así como dice el poema convertido en canción, es la vida:

Creyó que el mar era el cielo,
que la noche la mañana...
¡Se equivocaba!... ¡Se equivocaba!...
Que tu falda era tu blusa,
que tu corazón su casa...
¡se equivocaba!...

Y termina con una imagen en verdad sugerente:

Ella se durmió en la orilla,
tú en la cumbre de una rama...

Esa imagen de la paloma equivocada durmiéndose a la orilla del mar mientras que la otra, la humana que es la razón de sus equivocaciones tan llenas de amor, se duerme en lo alto de un árbol para dar el fin sin fin a tan dulce regocijo con el arte poético...

Quizás Carlos Guastavino no pensó que su canción pudiera adquirir esa fuerza que permanece a tantos años de su conversión (de letra a música). Al menos yo le agradezco que nos haya regalado algo de su excelente sentido del buen gusto y de hacer de algo simple y fácil algo bello si se mira, como El Principito,, con los ojos del corazón...

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A veces queremos escaparnos de esta realidad absurda e injusta de la que quería escapar mi amiga de Taiwán, y la poesía nos sirve de catapulta para lanzarnos en esos confines donde la realidad se confunde con la fantasía: vivir lo que se sueña, o lo que se desea vivir, nos hace más fuertes y esperanzados en poder lograr algún día lo que el chileno Vicente Huidobro dejó inmortalizado en su sentencia: sabemos que es imposible ver una golondrina anidando en un arcoíris... pero poder verlo sería tan maravilloso que valdría la pena cualquier sacrificio para inclinarnos ante algo tan espectacular y bello. Y con su paloma “equivocada”, Guastavino ha logrado ponernos al alcance de ese sueño, tan irrealizable como hermoso...

Augusto Lázaro



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lunes, 13 de marzo de 2017

LA RECTA FINAL

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La casi totalidad de los políticos que son o están investigados, acusados, imputados, etc., o han renunciado al partido o grupo al que pertenecen, se aferran a sus escaños. Como al macao, hay que darles candela para lograr que lo suelten. Pero esto no es exacto: no es que se aferren a sus escaños, se aferran realmente al dinero que cobran por ocupar esos escaños, además de que en la mayoría de los casos cobran más de un salario (y bastante alto por cierto), añadiéndoseles los viáticos y otras adiciones por ser de otra región (aunque vivan donde radica el Congreso o el Senado en cada caso), y así se forran y viven la dolce vita mientras millones de sus conciudadanos, en los que jamás piensan, las pasan canutas y muchas veces hasta se enferman o mueren de pobreza, miseria y abandono. Y no me hablen de las excepciones: son tan pocas como los granos negros en un kilogramo de arroz...

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Los políticos nos han enseñado a desconfiar. De todo y de todos. Porque ese poder tienen las mentiras, que nos hacen, una vez asumidas, desconfiar hasta de nuestra sombra (si hay sol). Y esa desconfianza tiene su peor rama en la sociedad humana: cuando la llevamos a desconfiar de las personas que tenemos por amigas o incluso que queremos, el mensaje negativo de la política hace estragos en las relaciones humanas. Reproduzco el final de un soneto pesimista/realista que resume lo que acabo de citar:

El extraño te pide, y agradece

lo que tu mano en su dolor le ofrece
porque nada con ello le has pagado.

En cambio, del amigo que más quieras,
tonto serás si gratitud esperas.
¿Le hiciste un bien? ¡Estabas obligado!

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Enric Puig Punyet acaba de publicar un libro titulado LA GRAN ADICCION o (cómo sobrevivir sin Internet y no aislarse del mundo). Vale la pena leerlo y meditar sobre lo que dice este autor para mí desconocido que descubro con agradable sorpresa. Porque al paso que vamos cada día dependemos más de la Internet y de sus “confluencias” y redes sociales, alejándonos sin darnos cuenta de lo que es la vida real y de la relación humana y normal con nuestros semejantes, al punto de que (sobre todo los jóvenes) prefieren comunicarse vía móvil (celular) que en persona con sus grupos de amistades, estudios o trabajos. Hasta los ninis. De seguir a este paso, pronto dejaremos de ser homo sapiens y nos convertiremos en pre-máquinas que sólo responden a una falsa necesidad de tener en las manos ese aparatico que ya controla nuestras vidas. Basta oír a una muchacha que hizo famoso su grito dependiente de la informática: SIN MI MOVIL NO SALGO NI A LA ESQUINA... ¿Nos vencerán esos aparatos? ¿Lograremos librarnos de su dictadura?
¿Seguiremos siendo humanos toda la vida?

Augusto Lázaro




(aclaración: el post publicado ayer en El Cuiclo tiene por título ESCRIBIR EN CUBA, no el que aparece como tal)

lunes, 6 de marzo de 2017

MOTIVOS SIN SON

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Hace algún tiempo leí una entrevista que le hicieron a Julia Roberts en la que ella confesaba que no estaba en ninguna red social ni en nada de Internet que la hiciera apartarse de su principal tarea en la vida: ser feliz. Desde ese mismo momento estoy pensando en serio en esas aparentemente simples declaraciones: primero me desconecté de Twitter, entré en Facebook y allí me mantuve por un tiempo quizás demasiado largo, hasta que decidí desactivarme también de esa red y quedarme sólo con mi correo electrónico y el blog La Envolvencia, sabiendo que a ambos nadie les presta atención, por lo que no sería de sorpresa que cualquier día mandara todo a la mierda e intentara ocuparme de cosas que me dieran más felicidad. Y eso fue lo que escribí en el cuestionario que hace Facebook a quien desea irse de sus páginas: Al final de los motivos hay un punto que dice OTROS y ahí escribí lo siguiente:

(Quiero salir de Facebook) porque hice una encuesta entre unas 100 personas y resultó que quienes no estaban en ninguna red social eran más felices.

Y eso es todo: con eso me convenceré de algo de lo que siempre dudé: quienes realmente tengan interés en comunicarse conmigo y compartir opiniones y puntos de vista, tienen la vía confiable del correo electrónico, el blog, o cualquiera otra forma de contactar fuera de las redes donde tanta tontería se distribuye (los sms de los móviles que han caído en desuso son casi idénticos a ese whatsapps tan utilizado por quienes creen que es la novena maravilla del mundo informático).

. Al final, lo sé y no me engaño, serán los famosos 4 gatos que siempre me han seguido de verdad los que me contactarán. Pero a todos les digo: con eso me basta. Con eso seré más feliz que con tanta hipocresía y tanta farsa de escribir una cosa que se está muy lejos de sentir. Ahora me siento mejor, con menos complicaciones, sin tener que ocuparme de responder a cosas que no me interesan y de inventar comentarios sobre otras que ídem, y dedicar más tiempo a lo que verdaderamente creo que tiene importancia. Agradezco a quienes atendieron lo que publiqué y les deseo que, aunque sigan en Facebook o en cualquier otra red social, sean más felices todavía, sobre todo con muy buena salud, que para mí es lo más importante que puede tenerse en la vida para lograr esa felicidad tan añorada y tan difícil de conseguir...

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Como la situación del mundo en general está para salir corriendo a sacar un billete de ida a Marte, y cuando la humanidad estaba la muy tonta esperanzada en que, como dijo Luis María Ansón, éste sería “el siglo de la razon” (y cada día comprobamos que será todo lo contrario), lo mejor sería irse acostumbrando a vivir para uno mismo y olvidarse de problemas ajenos que sólo pueden traernos más dificultades e ingratitudes, pues ya desde los tiempos de Martí lo sabemos, cuando en su carta a Máximo Gómez para que se uniera a la guerra de independencia cubana, le dijo: “sólo puedo ofrecerle el placer del sacrificio (¿?) y la probada ingratitud de los hombres”. Y Martí siempre estuvo muy claro en lo que se podía esperar de la humanidad...

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Yo no espero nada. Y he descubierto (quizás demasiado tarde) que lo mejor es no esperar nada. De nada ni de nadie. Así no me sorprenderán acciones que no espero de quienes considero mis amigos, conocidos, o personas con las que tengo que contactar, aunque no lo desee, día a día. No quisiera que fuera así, pero el mundo en que vivo (vivimos) no nos brinda otras opciones en nuestro comportamiento. Dicen algunos filósofos de café cortado que para que el mundo sea mundo, tiene que haber de todo. ¿Será cierto?

Augusto Lázaro



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lunes, 27 de febrero de 2017

ESTAFADOS

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Ultimamente la sobrecarga de anuncios publicitarios lo único que provoca, al menos en los consumidores de pantallas que no sean idiotas, es rechazo. No respetan las medidas vigentes sobre el tiempo que pueden destinar a los anuncios en la TV. Cortan películas y series en el momento en que les da la gana, y si es una película, cuando sólo faltan 5 minutos los interrumpen al menos 2 veces para lanzarnos un bloque de anuncios. Otras veces, recién comenzada la película, la parten en cualquier momento para ponernos un bloque de anuncios. En los móviles pasa otro tanto. Y lo peor: el zapping que antes podíamos hacer ya no sirve, pues las teles se ponen de acuerdo para trasmitir los mismos anuncios en la mayoría de los canales. Es un asco. Y el televidente se siente impotente, pues a nadie le interesa solucionar este problema. Al paso que vamos, dentro de una década, o quizás antes, lo que veremos en la TV será anuncios y un poquito de películas o series. Pues allá el que quiera dispararse semejantes bodrios...

2

Sí, amigo, usted es un estafado. Cuando ud compra digamos un ordenador (computadora) paga el precio por una pantalla que puede tener 15 pulgadas, o sea, que tiene derecho a disfrutar de esas 15 pulgadas cuando use el equipo por el que ha pagado digamos €600.00... Pues no señor: de esas 15 pulgadas casi siempre podrá usar la mitad, porque la otra mitad estará (también casi siempre) ocupada por anuncios publicitarios que ud no desea ni le interesan y que estorban en las páginas web que ud haya elegido para ver. Incluso hay anuncios impertinentes que a pesar de marcar la X que supone la eliminación de esa publicidad, vuelve a aparecer a los pocos segundos y tiene que puntear varias veces con el ratón esa X para al fin librarse del anuncio indeseado e indeseable. Realmente debería exigir que cuando compre el equipo le rebajen el 50% del precio, ya que ud no va a pagar por ver anuncios, sino por poder usar a plenitud un equipo que para el tiempo que llevamos resulta demasiado caro. Eso, en cualquier país decente, se llama estafa. Aquí le ponen otro nombre, pero es el mismo perro...


3

Cuando un centro comercial vende sus productos, artículos o equipos con un 50% de rebaja, GANA en esa venta, pues ninguna empresa vende sus productos perdiendo dinero. Si con un 50% menos gana, imagínate cuánto ganarán cuando ese producto se venda a su precio normal. Podría seguir mencionando las mil y una maneras de estafarnos que tienen los mercados y hasta las instituciones, pero eso merecería otro artículo y ya no tengo deseos de seguir machacándome con realidades que han sido aceptadas pacíficamente por la población como algo natural e imposible de cambiar. Así que como dice la canción cubana: “hasta mañana, vida mía”, y resígnate a que siempre vas a ser nada más que un estafado. Pero consuélate pensando que no eres tú solo, que todos somos unos estafados por las triquiñuelas del llamado “marketing”. Bueno, alguien dijo que la democracia es el menos malo de los sistemas sociales y políticos que existen. Después de todo, en Corea del Norte viven mucho peor, ¿verdad?


Augusto Lázaro

lunes, 20 de febrero de 2017

Y A PESAR DE TODO... VIVIMOS

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Me pregunto cada día al despertarme cómo es posible que haya llegado a la edad que tengo, en un mundo en que la vida de un ser humano cada vez vale menos y al mismo tiempo se rodea de más y nuevos peligros que lo acechan: sobrevivir “para contarlo” ya va resultando una verdadera proeza. Por eso me asombro cuando se publica que en el país tal hay un señor que ha cumplido nada menos que 116 años, y lo mejor, con lucidez y sin demasiados achaques ni enfermedades como sería lógico a esa larga edad. ¿Será que algunos terrícolas se están volviendo inmunes a las desgracias, peligros y enfermedades que los rodean? Porque esos longevos que salen en los medios que han rebasado la centuria, casi siempre suelen ser de países pobres o empobrecidos que no figuran en ninguna lista de los grandes desarrollados que celebran en Suiza sus numerosas reuniones y ágapes fastuosos para congraciarse con ellos mismos al haber logrado tantos y tales triunfos a pesar de la situación caótica del mundo en general...

2

Me he preguntado y le he preguntado a personas que conozco que rebasan los 90 si antes la gente se enfermaba tanto como ahora. Sus respuestas son tan variadas como interesantes:

--es que antes no teníamos los medios que tenemos hoy y no nos enterábamos...
--bueno, antes la vida era más saludable, el aire más puro, los alimentos más naturales, no se comía tanta basura como ahora, no había tantos vehículos enviciando el espacio urbano, fíjese que los campesinos, lejos del mundanal, como decía ese escritor que no recuerdo su nombre, viven mucho mejor y más saludables que nosotros los que vivimos en grandes ciudades llenas de polvo, basuras, aire contaminado como dicen, y todo eso...
--yo creo que antes era lo mismo que ahora, siempre la gente se ha enfermado, y antes se morían más, porque las medicinas y la ciencia no estaban tan adelantados como ahora...
--¿no será que ahora somos muchos más y por eso cuado usted acude a una consulta ve más gente esperando?
--y quizás también que haya menos facultativos para atender a tantos pacientes y por eso usted ve tanta gente en las consultas esperando...

Y así más respuestas, muy amables, y con cierta filosofía que alcanzan quienes llegan a esa edad que todavía no he llegado a descifrar si es en verdad maravillosa, como dicen esas revistas para “la tercera edad” o si es un infierno disimulado por las informaciones sobre las actividades que pueden realizar las personas que ya pasan de esa edad en que se comienza a soñar despierto y a añorar un pasado que sabemos que nunca podremos repetir...

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No obstante, hay quien no se cansa de repetir que “la vida es hermosa todavía”, provocando discusiones en bares y otros sitios donde la población descansa y bebe, pero sea cierto o no que la vida es hermosa (sobre todo para una minoría poderosa y rica), de lo que estoy convencidísimo es de que lo único (LO UNICO) que no debemos hacer, por inútil, es lamentarnos de la suerte que nos ha tocado a cada uno, seguir adelante con achaques y molestias, hasta que tengamos que repetir aquellas palabras tan sabias y pintorescas que me decía mi vecino cubano don Francisco Santa Cruz-Pacheco Riverí, cuando regresaba a mi casa, colindante con la suya, y le preguntaba “¿y qué tal, don Francisco?” Su respuesta era tajante: “pues aquí, mijo, esperando el carrito”...

Augusto Lázaro



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lunes, 13 de febrero de 2017

TENER Y DESEAR

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Me gustaría poder escribir como lo hacen algunas amistades que tengo vía Facebook, cuyos mensajes siempre son positivos, optimistas, llenos al parecer de ese amor a la vida que tanto necesitamos (re)activar en nuestras emociones y en nuestro estilo de vida. Hablar de pájaros que trinan al clarear el día, en los árboles que desde mi ventana puedo ver al levantarme cada amanecer, de niños rozagantes jugando en los parques con sus juguetes o amiguitos, o sus perros, riéndose siempre, como si la vida que les espera fuera un jardín lleno de flores de todos los colores del espectro, de que en el mundo reina la paz y la fraternidad, de que las guerras sólo son un mal recuerdo de estos últimos siglos, de que todos los países tienen relaciones amistosas y nadie se pelea por una porción de tierra o mar, o un pozo de petróleo, o una manera de pensar y ver el mundo, de que cuando salgo a la calle siento deseos de abrazar a cuantos me pasan por delante, de besar a las muchachas que se divierten en sus citas y sólo piensan en el Carpe Diem (muy saludable, por cierto), de... en fin, cuánto me gustaría todo eso. ¡Cuánto! ¡Ah! Pero como decía Heberto Padilla en uno de sus poemas de aquel libro que tanta tela descosió en los medios de medio mundo (Fuera del Juego): “pero la vida era otra cosa”... Y no hacemos nada con lamentarlo, pero es cierto: todo lo que dije sólo son deseos e ilusiones, porque... LA VIDA ES OTRA COSA...

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Mi mamá me cantaba canciones infantiles que ella oía en un programa radial cuando en mi casa ese era el único aparato eléctrico (además de la luz) que había. Me cantaba una que decía que un patito se había enamorado de una amapola, pero que la flor estaba alto alto alto, y el pobre animalito sólo era eso: un patito chiquitito y nada más... Ya en la adolescencia escuché otra canción que esta vez me dejó más asombrado aún: Miguel Aceves Mejía cantaba, no sé si una ranchera o un corrido, que entre otras cosas decía:

El amor del hombre pobre

Es como el del gallo enano:
En querer y no alcanzar
Se le pasa todo el año...

Las dos canciones citadas, que parecen tonterías, contienen sin embargo el resumen de lo que es realmente la vida para cualquier ser humano: el empeño en llegar lejos, más lejos, más alto, y de tener lo que no se tiene o no puede tenerse. Esa es la lucha que mi mente casi todavía infantil se grabó para siempre en su pequeño cerebro buscador de cosas nuevas que lo pusieran a pensar. Si ustedes examinan ambos textos, no se quedarán indiferentes...

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Cuentan las leyendas apócrifas que el hombre de las cavernas progresó a partir del día en que un matrimonio se asomó a su cueva y la mujer le dijo al marido que se fijara en la cueva del frente, lo grande y cómoda que parecía, mientras ellos tenían que acomodarse en un espacio que apenas les alcanzaba para comer y descansar. Si el hombre no hubiera aspirado a mejorar, a tener mejores cosas que le permitieran vivir mejor, todavía estaríamos en las cavernas y con taparrabos, articulando ruidos con la boca que sólo entendían ellos mismos... De ahí nació la ambición de no conformarse con lo que se tiene y desear siempre tener más. Pero cuando, a pesar de tener muchas cosas, el hombre moderno desea tener más, surge la complicación de la lucha entre el deseo de TENER y la realidad de NO PODER TENER todo lo que se quiere. En esa lucha brilla (y brillará por siempre) la desigualdad humana que permite que unos tengan mucho (algunos demasiado) y otros tengan poco (algunos casi nada) sin igualdad ni justicia, porque ambas cosas no existen ni existirán jamás, por muy buenas intenciones que nuestros políticos se empeñen en vendernos como su razón de ser (la de quienes gobiernen, dirijan y controlen nuestras vidas). Es injusto, lo sabemos, pero ¿debe el hombre desear siempre tener más y más? ¿O debe conformarse con ver a Nadal, por ejemplo, disfrutar de un flamante yate de 15 millones de euros al que un simple mortal no puede ni siquiera soñar?...

Augusto Lázaro


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lunes, 6 de febrero de 2017

LOS OJOS QUE NO QUIEREN VER

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Otra personalidad artística que deja las redes sociales (o que nunca estuvo en ellas): Jennifer Aniston. Cada día son más las personalidades que declaran no estar conectados a ninguna red, casi todos sin explicar por qué, como Julia Roberts. Carlos Alsina dice en un artículo al respecto que en las redes sociales el 90% de sus contenidos se limita a 3 cosas: política, asuntos personales que a nadie interesan más que a sus protagonistas, y tonterías. Muchas tonterías. Revisando los contenidos de algunas redes (yo estuve en Twitter y ahora me mantengo, yo mismo no sé por qué, en Faacebook, además he visto algunas otras “por arribita”) me parece que a Alsina le faltó una de las principales aportaciones que también pueden encontrarse en las redes: los insultos, a veces sin ningún respeto a la (o las) persona insultada. Unos reciben respuestas, convirtiendo la red en que se “pelean” en verdaderas corralas que ensucian lo que podría servir para la ilustración o información de sus usuarios, otros simplemente no contestan e ignoran al (o los) insultante que se derrite en su detritus, que para mí es la mejor forma de tratar a estos especimenes que pululan en esas creaciones que no se hicieron para semejantes encontronazos inútiles y groseros. Ojalá que esto no termine “como la fiesta de El Guatao”, dicho “a lo cubano”. Porque de seguir así, mejor sería sentarse en un parque a disfrutar del paisaje urbano y social... de ser posible...

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La mal llamada justicia española tiene tela para la literatura. No voy a nombrar las veces que algún magistrado deja libre a personas que en cualquier otro país se pudrirían entre rejas hasta el día de su muerte, porque sería aburrir a quien me lea, pero basta citar un par de casos recientes (¿recientes?) para comprender de un tirón el enorme desamparo que tenemos los de a Metro ante lo que debería ser, según aquellas infelices y cínicas palabras del anterior monarca: “la ley es igual para todos” que en algunos como el Menda provocaron carcajadas primero y lágrimas después. Los dos casos son simples: ¿por qué los Pujol no están en la cárcel? ¿Estarán algún día o la Justicia está esperando que sus delitos prescriban para que salgan de rositas de maíz (palomitas), paseando sus timbales como dueños y señores de Cataluña y yo diría que de parte de España? Y el caso del famoso y lamentable accidente del Yak 42 ocurrido en 2003 donde murieron 68 españoles: se mantuvo en silencio durante ¡13 años! Y al cabo de ese tiempo sale a la luz, acusando al Partido Popular y a otros personajes de aquel momento, en nombre de las víctimas. ¿Por qué callaron durante 13 años y ahora lo sacan a la luz? Y nadie habla de eso. Como si todos se tragaran el anzuelo o picaran el misterio de esos 13 años de silencio en los cuales nadie se acordó de las víctimas ni reclamó justicia para ellas...

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El mundo revuelto y cada vez peor (perdónenme el pesimismo realista), y causa gracia ver cómo en este país se pierde el tiempo, ocupándonos de asuntos que, aunque algunos se empeñen en que van a afectarnos, no son más que pamplinas (asuntos internos y externos), como esas opiniones sobre todo lo malo que es el señor Trump, al que le achacan lo que realmente tiene de “malo” y muchas otras cosas que no tiene (¿cuántos lo han comparado con Hitler, como antes hicieron con otros presidentes de EEUU, también “htlerianos”?). Es curioso cómo cada vez que se menciona la maldad jamás se nombran los mayores genocidas de la Historia: Mao Tse-tung y Iosif Stalin, ambos por encima de Hitler en crímenes, sangre y muerte. Pero la “derecha” española, además de tonta y blandengue, carece por completo de iniciativa para hacer lo mismo que la izquierda: tomar la calle y los medios para una agit-pro que tanto necesitan, porque ya se sabe que a las masas hay que adoctrinarlas con mentiras que parezcan verdades, para que al final se lo traguen todo sin averiguar mucho lo que ven, leen y oyen. En fin, que estamos sentados en una bomba de tiempo y ojalá me equivoque, pero esto puede estallar en cualquier momento. Este mensaje de pesimismo lo que pretende es que esa situación no cristalice nunca, y el fantasma de la guerra sea apartado de una vez de nuestros diccionarios, y sobre todo, de nuestra mentalidad agresiva y violenta...

Augusto Lázaro



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lunes, 30 de enero de 2017

EL IMPARABLE ASCENSO DE LA ESTUPIDEZ

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He leído que Albert Einstein tenía 160 de coeficiente intelectual. No sé si será cierto. Tampoco sé si es un coeficiente alto, normal o bajo (me inclino por lo primero), pero echando un vistazo a cómo va el mundo (y el mundo lo componen las personas, la Naturaleza, y otras cosas, la mayoría de las cuales han sido creadas por seres humanos, para bien algunas, para mal otras) el coeficiente intelectual de los habitantes de este planeta va en picada cada vez con más fuerza. Porque de casi todas las calamidades que estamos (y estaremos) padeciendo, tienen la culpa los seres humanos que al parecer cada día pierden un poquito más de sus capacidades intelectuales y se suman a quienes se dedican a perder su tiempo en actividades que nada producen y sí los arrastran, irreversiblemente, a una decadencia que a la larga perjudicará a todos los habitantes de La Tierra, no sólo a ésos que cada vez se acercan más a una nueva mayoría imparable y dominante...

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Einstein dijo una vez que “en la vida sólo hay dos cosas infinitas: el Universo, y la estupidez humana... y a veces dudo de la primera”. Quizás el cerebro más preclaro del siglo XX previó (citando el subtítulo del libro de Pino Aprile) “el imparable ascenso de la estupidez”, lo que puede fácilmente comprobarse en las conversaciones que mantienen las personas, sobre todo los jóvenes, y hablo, claro, de la mayoría, no de todos, en las que no se oye nada que tenga que ver con asuntos culturales o de interés científico, técnico, artístico, literario, etc., sino sólo de asuntos tan baladíes y reiterativos que tal vez por eso los jóvenes han decidido que, como tienen poco o nada de interés que decir, lo mejor es dedicarse a sus aparaticos llamados móviles (en América celulares) y olvidarse de cualquier contacto realmente humano con amigos o conocidos con los que suelen compartir parte de su tiempo. Por cierto que últimamente no son sólo los jóvenes los que manipulan a sus anchas ese aparatico que forma una parte importante de su quehacer vital, en cualquier sitio donde estén...

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No es que yo sea de esos que suelen decir “cualquier tiempo pasado fue mejor”, cosa por cierto muy discutible según desde qué punto se analice o se mire, pero confieso que tanta estupidez no la había visto antes, y lo peor, la celebración y el apoyo con que cuentan quienes menos capacitados están para ocupar ciertos cargos o ser un personaje vomitivo que triunfa en la TV. No hay más que leer la mayoría de los libros que se publican, las canciones que triunfan y arrastran pasiones, las obras que se presentan como gran arte, los “aportes” que se hacen a las distintas manifestaciones de la ciencia y la técnica, donde diariamente aparecen nombres que supuestamente han “creado” algo bueno para la humanidad, que después de algunas semanas jamás se vuelve a mencionar. El tiempo en que vivimos lo resume claramente un microdiálogo sostenido por un padre con su hijo. El padre le dice:
--¿Y qué quisieras ser cuando seas grande, hijo?
El hijo no lo piensa dos veces y le contesta:
--¿Yo? Hombre, papi, pues... un idiota...

Augusto Lázaro



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miércoles, 18 de enero de 2017

LA GENERACION DEL MOVIL

La palabra “progreso” se utiliza en muchas dudosas ocasiones. A veces el tal progreso sólo significa que nos estamos deshumanizando lentamente, y que el encuentro que hemos tenido siempre con nuestros semejantes se ha convertido en un contacto inalámbrico donde sólo se ven imágenes y letras de amigos y familiares, a quienes nunca se tienen frente a nosotros, o sea, “en persona”. Porque comunicarnos con ellos es en realidad comunicarnos con una máquina, un aparato, una pantalla impersonal...

Se ha vuelto algo normal entrar en un autobús, por ejemplo, y observar que el 80% (y me quedo corto) de los viajeros están atentos a ese aparatico que controla la vida de las personas como si éstas dependieran de él para todo lo que tienen que hacer, y se olvidaran de que la vida tiene otras cosas que poco a poco se van reduciendo al móvil (celular) y algo más como comer, estudiar o trabajar (quienes lo hacen), si acaso ver algún programa mierdero en la TV, y nada más. ¿Y los amigos, las relaciones con la humanidad, el encuentro para pasar un buen rato, etc.? Pues nada, todo vía móvil. El móvil es el contacto principal (y pronto será el único) que se tiene con los amigos, conocidos, hasta con el estudio y el trabajo que ya pronto dependerán de pantallas en lugar de pupitres, cuadernos, libros, herramientas, etc. La generación del móvil impera y es indetenible. Y lo peor todavía no ha llegado. Es bueno leer esa novela de Asimov titulada EL SOL DESNUDO (The naked sun) para hacernos una idea de cómo viviremos dentro de muy poco tiempo... los que no nos hayamos muerto antes, por supuesto...

Una anécdota que casi no puede creerse podría ilustrar estas opiniones:

4 chicas (2 estudiantes, 1 trabajadora y 1 nini), que hace meses no se ven por diversas circunstancias, se ponen de acuerdo para encontrarse una tarde en un bar y charlar sobre sus vidas y demás. Llega el ansiado día, y cuando ya están sentadas en una mesa del escogido bar, después de los besos, abrazos, saludos, etc., las 4 sacan sus móviles y cada una se pone a operarlo, clavando su vista en la pequeña pantalla de los aparaticos. A las 2 ó 3 horas, deciden al fin separarse. Durante todo ese tiempo no se han dicho nada de sus vidas y demás, sólo han atendido a sus móviles mientras hacen algunas exclamaciones, toman algunos sorbos del refrigerio que han pedido, y nada más. O sea, que al salir del bar las 4 están como cuando llegaron: sin saber nada las unas de las otras. En la despedida, una de ellas dice:
--Chicas, tenemos que quedar para otro día. La verdad que hemos pasado una tarde maravillosa...
Y se retiran, con más besos, abrazos, y la promesa de encontrarse otra vez y volver a pasar otra tarde maravillosa, conversando entre amigas sobre sus vidas y demás...

Augusto Lázaro


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miércoles, 11 de enero de 2017

EL FIN DE LA TIERRA... ¿O DE LOS TERRICOLAS?

2017 ha comenzado con La Tierra en una situación que, sin pecar de demasiado pesimista, puede decirse peligrosa. “El mundo está revuelto”, dicen cada día más personas. Pero quienes revuelven el mundo somos nosotros, sus habitantes, que no hemos sabido (ni querido) cuidarlo, olvidando que esta es nuestra casa y por tanto, las atrocidades que cometemos contra ella siempre se vuelven contra nosotros. Ante esa situación cabe preguntarse, aunque esto parezca diabólico: ¿es bueno el ser humano? No me atrevo a dar una respuesta, porque no estoy capacitado para darla, pero repito una vez más que actualmente la humanidad no me merece mucho respeto, en general...

Eso en cuanto a la Naturaleza que estamos destruyendo. Por otra parte, la situación económica, social y política no se queda atrás en la nominación de los peligros que nos amenazan. Las guerras (que no hay Dios que pueda eliminarlas y que lejos de mermar aumentan), el terrorismo que también crece indetenible por la blandenguería de los gobernantes que muestran una tolerancia que más tarde o más temprano se volverá contra ellos mismos, los atentados que tantas víctimas inocentes causan y que se repiten tanto que ya es raro el día en que no aparece en los medios alguno de estos crímenes solitarios a veces llamados “inmolación” en nombre de Alá, los asesinatos de mujeres y otras víctimas a manos de personas que si no hablaran parecerían animales salvajes, atropellos, palizas, violaciones, asaltos, robos con fuerza, intimidación... y etc. Sí, ya sé que estoy pintando un panorama grotesco y pesimista, sólo que es REAL y que nuestros informadores callan, algunos intentando vendernos un mundo de color de rosa, a pesar de que todos los que no somos idiotas sabemos que esto va poniéndose peor cada día, lejos de mejorar...

Y podríamos preguntarnos si el futuro del planeta y de sus habitantes tiene probabilidades de mejora. Si sobreviviremos a una catástrofe nuclear o si, habiendo superado la amenaza de una tercera guerra mundial (que no hay que descartar) los islamistas se apoderarían primero de Europa la débil, y poco a poco de todo el resto de los continentes en los que todavía no tienen esa fuerza que en el viejo van adquiriendo día a día. La izquierda retrógrada, o una parte de ella, se vanagloria algunas veces de las victorias del islamismo, y pretenden que, si triunfa, podrían hacer una alianza con los militantes de esa religión (la única que mata en nombre de su dios). No saben, los muy tontos, que si eso sucediera, las primeras víctimas del islamismo serían los izquierdistas ateos, porque los islamistas consideran infieles a todos los que no creen en ningún dios, y a los infieles habría que eliminarlos sin contemplaciones...

Ese es el futuro que nos espera... o quizás no. Todo depende de los políticos, y ¿podemos confiar en los políticos? Es la pregunta que debemos hacernos, a ver si encontramos una respuesta que nos dé algún rasgo de esperanza...

Augusto Lázaro



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