lunes, 24 de julio de 2017

¿SOMOS MALOS POR COSTUMBRE?

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Hay 2 tipos de personas malas: las que lo son sin saberlo, o sea, que ejecutan la maldad sin pretensiones de hacer daño, y las que sí saben muy bien cómo joder a alguien a quien odian o por el que sienten aversión, envidia, u otra de estas "virtudes" que destacan la iniquidad que hoy existe y cada vez más con más fuerza en nuestras llamadas sociedades civilizadas. Porque no son los yihadistas los únicos que hacen daño. No señor. ¡Cuidado! El inicuo puede estar tan cerca de ti, que hasta puede que duerma bajo tu mismo techo. ¿Cómo reconocerlo? ¿Cómo librarse de él (o de ella)? No es fácil, porque estos tipos despreciables siempre se las arreglan para parecer todo lo contrario a lo que son: sonrisas, abrazos, besos, caricias inocentes, muestras de comprensión y ayuda en caso necesario, y sobre todo, demostraciones de una disposición a hacer cualquier cosa por ayudar a quien necesite su ayuda.  Sólo que la verdad, tarde o temprano, surgirá de algún modo, aunque muchas veces la verdad se descubre demasiado tarde: cuando el daño está hecho y las secuencias durarán mucho tiempo y hasta a veces serán irreversibles...
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Es casi imposible encontrar a alguien que te acepte como eres sin decir ni una palabra ante las cosas que tú puedas tener que a esa persona no le gusten. Es un defecto de la humanidad que no va a desaparecer. Por eso las personas intolerantes no tienen tantos amigos, porque los verdaderos amigos te aceptan como eres sin pretender cambiarte. ¿Recuerdan el refrán “lo bueno viene en pomo chiquito”? Pues con los amigos sucede lo mismo. He visto enemistarse a amigos de tiempo por algo que bien analizado no pasa de ser una tontería: opiniones políticas (sobre todo), religiosas, de personalidades y características, hasta de fútbol. Increíble. Es como una manía que tienen de creer y aceptar sólo lo que sale de su cerebro, y pensar siempre que “el otro” es el que está equivocado, porque no hacerlo y reconocer la propia equivocación sería claudicar ante un amigo o conocido que es cualquier cosa menos un enemigo, pero que se tiene en esos momentos de ceguera ignorante como tal. Y esa manera de actuar traerá, con el tiempo, mucho dolor a quien ha cometido un grave error, no por haberlo cometido, cosa muy humana, sino por negarse tajantemente a reconocerlo y disculparse con “el otro” que era quien tenía, en ese caso, toda la razón...
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En fin, que ya he hablado en otras ocasiones sobre el asunto, que tiene tela y necesita un comentario mucho más extenso, que no es del caso. Lo existencial demuestra que la cuestión es muy simple: amigos, sólo cuatro o cinco cuanto más. Conocidos, montones. La amistad no es una enredadera ni una casualidad que surge de momento. Es una hermosa virtud cuando se siente de veras, y hay que cultivarla. Porque vale la pena. Recuerdo a mi padre cuando me dijo una vez que vale más tener una sola camisa de l0 pesos que diez de un peso cada una. Puede aplicarse al dedillo con los amigos. Yo tengo bastante pocos, lo confieso, y no me apena. Prefiero tener hasta uno solo que sea amigo de verdad a ese montón que tanto se ufanan de proclamar sobre todo los famosetes que se jactan de tener en su lista miles de amigos (eso creen ellos, o aparentan creerlo) cuando en realidad, a la hora de la verdad responderán a su llamado sólo esos cuatro o cinco de que hablé. Y hasta quién sabe si menos. Eso sí: buenos, sinceros, leales y amigos de verdad, que la calidad siempre será más valiosa que la cantidad, en amigos y en todo lo demás que existe...

Augusto Lázaro

@lazarocasas38

lunes, 17 de julio de 2017

LAS CREENCIAS

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Dejé de creer en todo la noche en que, haciéndome el dormido, descubrí a mi padre colocándome los juguetes debajo de mi cama, junto a la cartita a los reyes y el agua y las yerbitas a los camellos que yo siempre ponía cada noche del 5 de enero, confiando en que al despetar vería junto a mi cama todo lo que había pedido, que era más de lo que mis padres me podían conceder, pero que como yo no creía en ellos, que eran pobres, sino en los reyes, que eran magos y todo lo podían, escibía en la cartita peticiones que ahora me dan risa y a la vez, tristeza en la nostalgia del sufrimiento que le daría a mis padres al ver cuántas cosas yo pedía que ellos de ninguna manera (ni robando quizás) podrían regalarme ese tan bello día de celebración y felicidad para casi todos los niños. Porque ser un niño es eso: no entender lo que no se puede, pero vivir la ilusión de despertar una mañana cualquiera con su sueño ralizado gracias a esos 3 viejos que sobre los camellos recorrían el mundo dándole un poco de felicidad a los niños "que se habían portado bien" y merecían ser dichosos... aunque fuera un solo día...
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Las creencias, en general, generan más dolores que placeres. Siempre he respetado a quienes creen en cualquier cosa, lo mismo en religión que en política, aunque no he tenido la suerte (llamémoslo así) de recibir a cambio el mismo respeto por mis NO creencias sin que por ello me enemiste con las personas que padecen la manía de no estar de acuerdo más que con ellos mismos y con lo que ellos piensan, sienten y dicen. Pero apartándonos de las creencias religiosas y políticas, que son las más “peligrosas”, porque son las que más fácilmente enemistan a personas que si nunca hablaran de ellas permanecerían todas sus vidas en una amistad hermosa y compartida, existen creencias que en verdad dan risa, y con las cuales ni siquiera puede bromearse, porque enardecen al “creyente” que puede reaccionar enfadado y hasta colérico en un encuentro de comentarios sin ninguna maldad. Es que mantener una conversación con los semejantes, últimamente, se ha vuelto difícil. Cito un solo ejemplo que puede resumir hasta dónde puede llegar el “fanatismo” de ciertas creencias que, repito, no son religiosas ni políticas, ambas rechazadas por mí en cualquier conversación, por amargas experiencias que he sufrido en muchas ocasiones y que he dado por considerarlas como “caso cerrado”. Pero oigan esto:
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Una mañana, al salir de mi apartamento, me encuentro en los bajos a una auxiliar leyendo una revista, tan abstraídamente que al saludarla ni se dio cuenta y no me respondió. Me acerqué con disimulo a ver qué era lo que la tenía casi en éxtasis y... adivinen: un horóscopo. Entonces me miró, nos saludamos, y le dije: mira, una sugerencia: compra 10 revistas y 5 periódicos de esos que tienen horóscopos y ponte a leer los 15 sin distraerte. Si encuentras 2 que digan lo mismo, yo también comenzaré desde mañana a leer horóscopos, que siempre son firmados por un ser humano igual que nosotros, por supuesto, para cobrar lo que le paga le entidad contratante por escribir lo bueno (nunca dicen nada malo) que te puede suceder durante los próximos días, y que tu signo, que es, digamos Piscis, está en línea con Virgo, lo que fevorece tus aspiraciones a... y así. La auxiliar, con la que me llevo de maravillas, se quedó otra vez en éxtasis, quizás pensando “caramba, no había pensado en eso” o algo parecido. Me pregunto si todavía seguirá leyendo hróscopos...

Augusto Lázaro


@lazarocasas38

lunes, 10 de julio de 2017

CREER O NO CREER

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Una trabajadora del edificio donde vivo escribió en su cuenta de Facebook: “si alguien quiere salir de mi vida, le enseño la puerta, lo acompaño hasta ella, la abro y le digo adiós y suerte”. Pensé en ello durante varios días, y me di cuenta de que eso era exactamente lo que yo hacía de vez en cuando, y me llamó la atención que quizás ella también sintiera, como yo al hacerlo, una sensación de felicidad, tranquilidad y paz, porque nos quitábamos de encima un peso de piedra de molino que nos tenía atormentados. Y todo, teniendo la solución al alcance del diccionario: decir NO es tan necesario para ser feliz como decir SI cuando la situación merece uno de esos dos términos. Pero ¡ay!, que muchas veces por una falsa creencia en la buena educación o en no herir al semejante, soportamos a personas que no nos dan nada y por el contrario nos quitan esos pocos momentos de bienestar a los que todos tenemos derecho a disfrutar. ¡Cuántas batallas le hubiéramos ganado a la depresión, al malestar, a los problemas que nos hacen sufrir, si hubiéramos usado un poco más esa corta palabra, tan fácil de decir: ¡NOOOOO!

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Todos hemos sufrido traiciones de personas de las que nunca esperábamos semejantes actitudes. Por eso nos duelen tanto. Pero si repasamos un poco nuestra propia vida, nos daremos cuenta de que la culpa de esas traiciones son nuestras, por una razón muy simple: no supimos elegir. Y punto. La elección de quiénes pueden realmente ser amigos y además demostrárnoslo, no es nada fácil. Vivimos en un mundo hipócrita, donde prima la impostura, el engaño, la habilidad de ciertas personas para hacerse querer por los demás, fingiendo cariños y emociones que están muy lejos de sentir de verdad. ¿Cuántas veces nos hemos equivocado pensando, al conocer a alguien que nos llama la atención por sus “valores y méritos” (aparentes) que ese alguien es digno de nuestra amistad y nuestro cariño a toda prueba? Muchas.Y eso nos ha sucedido precisamente por idealizar a esas personas sin darle tiempo a conocerlas mejor y más profundamente. Yo mismo padezco de ese mal que he pagado con creces: he conocido a mucha gente a la que enseguida he idealizado, y el tiempo se ha encargado de sacarme de mi error, pero siempre con un precio demasiado alto. Por eso he decidido que mi amiga tiene toda la razón, sólo que también hay que darle un empujoncito a veces, no a quien desee salir de nuestras vidas, sino a algunos que no muestran deseos de hacerlo, pues lo que quieren es seguir “jodiéndonos la vida” como bien decía mi amiga Vicky Ruiz en su cuenta de Faceboook. A todos, hay que abrirles la puerta de salida, y en algunos casos, empujarlos y no desearles suerte: que se las arreglen como puedan mientras nosotros agradecemos al diccionario por su bellísima y oportuna (y salvadora) palabra: ¡NOOOOO!

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Lo dicho: evitar males mayores pronunciando esa palabra de tan poco uso en nuestra relación con los seres humanos con quienes por alguna causa tenemos que relacionarnos y a veces compartir con ellos algo más que saludos inevitables. Tenemos, si queremos de verdad quitarnos de encima a personas de esas que sólo sirven para amargarnos la vida, que aprender a pronunciar esa palabra que puede salvarnos en numerosas ocasiones de caer en un estado depresivo, pesimista, triste, que incluso pudiera echar a perder nuestra salud: Sólo hay que pronunciar una palabra: ¡NOOOOO!

Augusto Lázaro



@lazarocasas38

lunes, 3 de julio de 2017

AHI VIENE EL LOBO

Cuando era un niño inocente que comenzaba la escuela, solía oír cuentos que me fascinaban, sobre todo por el poder de la imaginación que me transportaba a la realidad de aquellas historias tan llenas de esa fantasía que un niño necesita para seguir siendo niño tras rebasar la edad de sus primeros pasos en la primaria. Una de aquellas historias era la de “ahí viene el lobo”, cuento simple que sólo servía para alertarnos del cuidado con que atender los avisos metemiedos como aquél de que un lobo venia corriendo a devorarnos, para, cuando nos poníamos a temblar, aclararnos que no, tontitos, si sólo se trataba de una broma. O sea, que el lobo no venía en realidad. Y así nosotros creíamos que el lobo nunca vendría en realidad y mucho menos a devorarnos...

Ahora, ya adultos (quizás demasiado adultos) nos enfrentamos al mismo cuento de que el lobo puede venir en cualquier momento y devorarnos. Sólo que el lobo no es ya ese animal tan injustamente tratado en infinitas descripciones y obras artísticas y literarias, sino algo peor: un hombre. O “el hombre” para ser exactos, que es el peor enemigo del propio hombre, cuando debería ser su hermano. Y no nos amenaza con sus colmillos, sino con armas que pueden devorar miles o millones de seres humanos inocentes que preferirían, sin dudas, tener por enemigo únicamente al lobo del cuento citado y no al hombre que carece de virtudes que le impidan aniquilar su propia raza, lo que jamás haría un lobo con la suya...

Una de esas opciones de “devorarnos” es la del gran dirigente de Corea del Norte, Kim Jong-un (la dinastía eterna en ese país), que raro es el día en que no amenaza nada menos que a Estados Unidos, a los que dice poder destruir en cuestión de horas. Kim no conoce la historia, pues no puede decirse que es un hombre instruido ni muy inteligente, y parece que su equipo de asesores sólo se ocupa de tomar notas de las estupideces que se le ocurren cada vez que abre su boca. Ya ese error lo cometieron los japoneses en 1945 y todo el mundo conoce cuál fue el resultado, lamentable, pero como respuesta, no como agresión, que es el caso actual a que nos remitimos...

No obstante, sería un error de parte del mundo libre menospreciar un posible daño irreparable, porque... si a Kim se le ocurriera lanzar varios de sus misiles nucleares (si es que los tiene y si es que sirven) a Corea del Sur o a Japón... ¿qué sucedería entonces? Pues que el lobo no era una broma, sino que al fin se decidió a intentar devorar a los cabritos y se lanzó al ataque mortal, que aunque jamás podría ganar, causaría quizás miles o millones de muertes que podrían evitarse si la cordura y el miedo a la muerte (que no tienen los yihadistas, pero sí los coreanos) pusiera un freno a los alardes beligerantes de quien padece de una megalomanía sin parangón en la historia...

“Ahí viene el lobo” puede convertirse, de la noche a la mañana, en una amenaza cumplida que desencadenaría una confrontación que nadie puede vaticinar lo que costaría a la raza humana. Mejor estar preparados, pues como dijo uno de los Castro (en algo puede estarse de acuerdo con él): “si queremos la paz, debemos prepararnos para la guerra”. Y a veces nos olvidamos de que el lobo está ahí, al acecho, y puede venir en cualquier momento en que no lo esperemos. O en que cometamos el error de creernos que ese lobo no se atrevería nunca, porque él sí tiene miedo a morir...

Augusto Lázaro



@lazarocasas38

lunes, 26 de junio de 2017

CAROL Y THERESE

(reproducción de una entrtada relacionada con el día del llamado orgullo gay)
LA ENVOLVENCIA
Septiembre 1 de 2011
CAROL Y THERESE
De ella se ha dicho que era una mujer compleja, de carácter explosivo, atormentada y hasta perversa, antipática, maleducada, huraña, alcohólica, misógina, con relaciones de pareja siempre fracasadas y una relación tempestuosa con su madre, que la llevó a detestar a los seres humanos y enclaustrarse en su mundo literario, que nunca dejó de significar para ella toda la razón de seguir existiendo sobre la superficie de este pobre planeta que llamamos Tierra. Encantadora, ¿verdad?
Nacida en Fort Worth (Texas), vivió sus últimos años en Suiza, donde falleció a los 74 años, víctima de un cáncer probablemente provocado por su adicción al alcohol. Su verdadero nombre era Mary Patricia Plangman, pero el que la hizo famosa en una veintena de obras que la consagraron como una de las escritoras más originales y perturbadoras de la narrativa contemploránea, fue Patricia Highsmith. Maestra indiscutible de la novela de suspenso, de la cual hay que admirar su creación y olvidar, es lo mejor, su errática y desgraciada vida, porque sucede con ella y con otros grandes creadores que cuando se conocen aspectos de sus vidas privadas puede que nos caiga el desencanto hasta el punto de no comprender del todo cómo fue posible que semejantes autores (o autoras) con una vida tan disparatada, pudieran producir tan grandes obras de la literatrura universal.
Y una de esas grandes obras de la literatura universal es, de eso no tengo una mínima duda, la titulada CAROL (The price of salt), primero publicada, tras muchos esfuerzos, bajo el seudónimo de Claire Morgan, hasta que logró su ¿aceptación? editorial y entonces la firmó en segundas ediciones con su nombre literario, Patricia Highsmith.
CAROL no es en realidad una novela de suspenso, pero sí tiene ese halo misterioso que va llevando al lector a una compenetración tan íntima con las dos protagonistas, que cuando se va acercando el final de la obra se niega (el lector) a aceptar que el mismo no sea un “final feliz”, porque Cárol y Therèse, tras deleitarnos con un amor que traspasa los prejuicios y gracias a la maestría de la autora llega a ser hermoso, nos han conquistado, hasta el punto de que tras la resolución literaria a su historia nos queda una sensación de nostalgia tan intensa que nos parece recordar a dos personas reales y no a dos personajes magistralmente creados por la gran escritora norteamericana.
Porque una vez conocidas, a Carol y Therèse no pueden olvidarse: su descripción, su manera de ser, de ver las cosas, la vida y el mundo, su comportamiento, pero sobre todo, su amor, nos conquistan a medida en que vamos penetrando la historia narrada, donde no se encuentra una sola pizca de grosería ni de mal gusto: es una bella historia de amor entre dos mujeres que llegan a quererse tanto que al final, cuando Carol le plantea a Therèse que vuelva a vivir junto a ella, ésta reacciona pensando que “me quiere más que a su hija”, lo que deja un margen de interpretación al lector con el fin único –pienso-- de calibrar hasta qué punto era ese un amor verdadero, por encima del prejuicio, pero también del sexo, porque en la novela Carol y Therèse se aman como sólo pueden amarse dos personas que descubren que su relación, la una con la otra, constituye toda su razón de vivir.
Patricia Highsmith ha sido capaz de crear dos personajes tan bien diferenciados, cada uno en su mundo que sólo puede unir el amor, con su forma de hablar, de reír, de moverse, de sentir la pasión, la ternura, el cariño que une y a veces la discrepancia que amenaza separar, que durante toda la obra van creciendo ante los ojos del lector, hasta convertirse en amigas entrañables a las que se desea que sean felices y que vivan su amor porque se lo merecen, sin gotas de melodramatismo ni de ñoñerías ni de nada que huela a cursi ni a soez ni a degradante. Carol y Therèse están tan vivas como nosotros, nos conminan a aceptar su relación y nos convencen de su necesidad de amarse y de desear, por encima de todo lo demás, estar juntas, vivir juntas, compartir sus vidas sin separarse bajo ningún concepto. Novela valiente en la época en que fue escrita y publicada, cuyo planteamiento quizás haya contribuido a lograr más comprensión al derecho de los seres humanos a amar a quienes deseen y como lo deseen, venciendo al lacerante látigo de los prejuicios que todavía pululan incluso en nuestras sociedades primermundistas tan desarrolladas.
Cuando cerré el libro, tras la apasionante lectura (y está hablando un hombre heterosexual) me senti totalmente encariñado con las dos protagonistas e identificado con su amor y con su final “feliz”, cuando Therèse reacciona y al “no” anterior planteado, rectifica, dándose cuenta de que es inútil engañarse a sí misma: su vida sin Carol sería insoportable, y por eso vuelve a ella, en unas páginas cargadas de esa nostalgia de la que decía Cortázar que no puede prescindir “todo lo que se escribe hoy y que vale la pena leer”...
Augusto Lázaro

@lazarocasas38

lunes, 19 de junio de 2017

¿UTILIDAD DEL BLOG?

Cuando comencé a escribir este blog hace unos cuantos años (ya va por la entrada # 381) no pensé que duraría tanto tiempo ni que escribiría tanto. En los primeros meses publicaba con mucha más frecuencia: hasta 6 y 8 posts cada mes, y recibía algunas opiniones sobre lo que escribía, en pro o en contra, a las que yo siempre agradecía, pues pienso que lo que un autor publica pertenece a los consumidores (lectores en este caso) que son dueños de opinar lo que les plazca y yo como autor no tengo derecho a ripostarles ni mucho menos a intentar demostrar algo que yo he llevado a la pantalla que es posible que las opiniones que provoque estén mejor orientadas hacia la razón que las mías...

Con el tiempo, las opiniones que recibía fueron desapareciendo, hasta que llegó el día en que recibí la última, y hasta hoy. Me puse a pensar y descubrí que yo tampoco leía ya los blogs que al comenzar el mío también seguía. Y es que el día sólo tiene 24 horas y en el mundo hay millones de blogs y millones de cuentas en redes sociales, al igual que miles de libros que quisiera leer y sé que por el tiempo nunca leeré. Y seguramente eso ha pasado con mi blog (tengo 2, éste y otro llamado El Cuiclo, donde he publicado cuentos, novelas, poemas, etc., que tampoco lee nadie). Por tanto, me cuestioné la utilidad que podría tener insistir publicando entradas que nadie leería, sobre todo porque no había tiempo para leer tantas cosas que diariamente salen a  la luz en todo el mundo...

Imagínense a un lector voraz como yo, intentado acometer una “hazaña” imposible: periódicos, suplementos culturales, revistas culturales, libros, publicaciones llamadas on-line (que son bastantes), artículos, comentarios, blogs, redes sociales, separatas, entrevistas, críticas literarias o de cine, teatro, vídeos, películas, documentales,
etc., y en fin, tantas cosas que me pierdo porque, como dije al principio, el día sólo tiene 24 horas, y aunque sólo duermo 6, me restan 18 que contando con que yo no tengo los servicios de una “compañera” como Mercedes Barza, por ejemplo, que me haga las tareas tontas pero imprescindibles para seguir viviendo digamos decorosamente, pues... me repito yo mismo la pregunta: ¿sirve de algo mantener un blog, una cuenta en alguna red, cualquier cosa dirigida a un público harto de tener demasiadas opciones al alcance de sus ojos y demasiado poco tiempo para atender una millonésima de lo que quisiera consumir?

En esa duda estoy desde hace tiempo. Casi no publico en La Envolvencia, pues cada vez que me enfrento a la pantalla en blanco y voy a comenzar una idea que se me ha ocurrido, pienso: ¿para qué?, ¿alguien va a leerla? ¿le va a servir a algún lector? Y como no me decido, mantengo estos blogs hasta que tome una decisión muy bien analizada, meditada, pensada, de la que no pueda arrepentirme después. Siempre que publique o vaya a publicar algo nuevo, por costumbre, avisaré en mi cuenta de Twitter: @lazarocasas38, y a ver cuánto me dura la duda, que según Karl Marx “es lo único cierto”. Muchas gracias a los “héroes” que me han seguido hasta hoy, y a los que todavía (increíble) me seguirán esporádicamente. Les deseo a todos lo mejor, de corazón, y que pasen una buena semana como pienso pasarla yo, despreocupándome de tanto Internet y tanta vida artificial como se vive hoy con esos aparatos que nos rodean en todas partes. Hasta en nuestra propia intimidad...


Augusto Lázaro

lunes, 5 de junio de 2017

EL AGUJERO NEGRO

Nunca he creído en las casualidades. Eso que dice Cortázar en Rayuela (“un encuentro casual es lo menos casual de nuestras vidas”), es pura literatura, en este caso con la excelencia de un gran escritor en una obra fundamental de la literatura latinoamericana, a pesar de sus denostadores, que siempre los hay. Pero la realidad no es casual, como piensa la mayoría (quizás exagere y no lo piensen tantos). Creo que cada cosa sucede porque la vida nos da sorpresas cuando menos las esperamos. Y si nos referimos a la política (“el arte de enemistar y dividir”), entonces cada asunto hay que analizarlo sin prejuicios, pero con cierta “malicia” (“piensa mal y acertarás”, dice otro refrán). Por eso esa avalancha de investigaciones, acusaciones, imputaciones, trapos sucios (que tiene todo ser humano, unos más que otros y más dañinos que otros) culpas, etc., que han lanzado sobre miembros todos del Partido Popular de España. no se la traga ni Perico Pajuela. De casual no tiene nada. Absolutamente nada. Está todo planeado y cuidadosamente organizado, incluso el nombre de los posibles y futuros cuadros que caerán en desgracia uno a uno, algunos con razones justificadas, otros con motivos inventados o exagerados, ¿quién puede saberlo? Pero hay dos preguntas que nadie se atreve a poner en el papel o en las pantallas: 1) ¿por qué esto ahora) y 2) ¿quién tiene la culpa?

1)      ¿por qué esto ahora? Pudiera haber sido en cualquier momento, pero se ha aprovechado muy bien la coyuntura de esta etapa de corrupción destapada que ha hecho mucho daño al Partido Popular, sobre todo entre sus militantes y simpatizantes, y los organizadores de la avalancha han entendido, con mucha claridad, que es el momento propicio para darle el tiro de gracia al partido que gobierna y contra el cual está la mayoría de la oposición, no sé si por juego político de adversarios, por envidia, por odio, o simplemente por aquello de “quítate tú pa’ ponerme yo”, esto último muy notable en el nuevo partido de “la gente” que de la Puerta del Sol llena de mugre se ha convertido en casta, en lo que tanto combatían y contra lo que pretendían luchar...

2)      ¿quién tiene la culpa? Hombre, pues el PP, que con su conocida y connotada pasividad y el inmovilismo de esperar a ver qué pasa, no se ha dado cuenta (tan viejo como es) que “la mejor defensa es el ataque”, y sólo se dedica a intentar desmentir las acusaciones y las críticas que diariamente le llueven sobre su cabeza descansada y sin ninguna iniciativa para luchar contra quienes lo machacan sin piedad. El PP es el único culpable de esa avalancha de acusaciones e imputaciones que han caído sobre sus cuadros importantes, a algunos de los cuales deberían haberlos defenestrado ellos mismos desde hace tanto tiempo...

¿En qué va a parar todo esto? Es un dilema que puede parar en cualquier situación, siempre negativa para los españoles, que son siempre quienes pagan el pato de las barbaridades que cometen sus políticos. Y en esta situación hay sólo dos variantes: una, que el PP se vea tan acorralado que vaya a ocupar un tercer o cuarto lugar en el Gimnasio de los diputados, mientras que el PSOE y PODEMOS se enzarcen en una lucha descomunal por llegar a la Moncloa, cosa que pudiera suceder, aunque muchos lo pondrán en duda, seguramente. Y otra, que haya un cambio notable en el PP o que se vea obligado a convocar a elecciones otra vez, y lo que nadie puede adivinar es el resultado de las mismas, que puede ser una sorpresa y de las grandes.

Lo que sí me atrevo a afirmar es que esta situación de acoso no puede continuar mucho tiempo, porque después de acabar con la mayoría de los dirigentes del PP, ¿qué van a hacer? ¿Se va a paralizar la avalancha? ¿Van a empezar una nueva “cruzada” contra los otros 3 partidos? ¿Y España, en qué se convertirá entonces, para nosotros y sobre todo para el extranjero? Esas son las preguntas que los partidos no tienen tiempo de hacerse y menos de contestarse. Al parecer...

Augusto Lázaro


@lazarocasas38



lunes, 8 de mayo de 2017

MITOS Y REALIDADES

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Observando las dificultades que pretenden imponerle al Reino Unido para darse de baja de la Unión Europea (muy semejante a lo que le espera a quien pretenda darse de baja en un contrato de telefonía móvil) me doy cuenta una vez más de que en realidad la creación de la UE (aceptando que puede tener algunos beneficios prescindibles) fue un error, puesto que esta organización de estados soberanos simplemente le ha quitado la soberanía a todos sus miembros, que ahora dependen de las órdenes que emita Bruselas (capital comunitaria, véase por qué) convirtiendo a cada país en una especie de siervo que sólo puede realizar cualquier cosa que se le ocurra a su respectivo gobierno si tiene el visto bueno de la dirección de la UE. Algo así como “si quieres subir o bajar los impuestos, tienes que contar conmigo”. De verdad que, al menos para mí, esto se me parece bastante a una nueva esclavitud, no de personas, sino de países que antes eran libres y soberanos. Aunque parezca una exageración, no puedo evitar la odiosa comparación con el extinto Pacto de Varsovia (en el aspecto político, claro), ¿No les recuerda algún parecido?

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Me pregunto qué sucedería si en una capilla católica o judía en pleno Berlín entrara como una tromba un grupo de personas y una de ellas, mujer joven por cierto, bajándose la blusa y exponiendo sus senos que más tarde vería el mundo entero en las pantallas de todos los medios, gritara a toda voz: “los enviaremos a los crematorios como en el 42”. ¿Esa y/o esas personas seguirían ocupando puestos importantes en el Consistorio de la capital de Alemania? ¿Y la del grito nada menos que de portavoz de la institución? Pues no, seguro que a partir de ese mismo momento tendrían que irse a la calle y arréglenselas como puedan por su acción irrespetuosa y amenazante a un grupo de personas que rezaban tranquilas sin molestar a nadie... Pues algo muy parecido sucedió en España y no pasó nada. Absolutamente nada. Las personas siguen ocupando sus cargos y los más vulnerables rezando a todas horas para que no vuelva a suceder lo que en este país sucedió hace mucho tiempo y no tener que “arder como en el 36” al grito de los quemadores de iglesias, violadores de monjas, fusiladores de curas y liquidadores de la libertad, no sólo de expresión, sino de TODA LA LIBERTAD... Pero amigos, recuerden que Spain is different...

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Elecciones y más elecciones, tan inútiles como instrumento con el que puede manipularse a la opinión pública, haciéndole creer que puede resolver sus problemas votando a Juan o a Juana, que para el caso es el mismo perro, y a veces hasta con el mismo collar. No me explico cómo hay tantas personas que se dejan engañar, de buena fe, por tanto farsante disfrazado de “servidor del pueblo”, que una vez montado en la silla del poder ni se acuerda de ese pueblo que lo votó, y si acaso hace algunas “cositas” para aparentar, porque en la política todo es apariencia y a la vez competencia, pero no a ver quién hace más, sino quién dice y promete más. La política es eso: promesas y discursos, y si cualquier mortal se pone a analizar cuidadosamente lo que dicen los políticos, se dará cuenta (algún día) de que todos, con distintas palabras, dicen lo mismo: están aspirando al poder para “servir al pueblo” y nada más. Sólo eso. Y sí, puede que haya algunos, porque sin ésos no habría reglas, y ya se sabe que no hay reglas sin excepciones. Pero nada más. Sólo excepciones. Y esperanzas, porque “ahora sí...”

Augusto Lázaro



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lunes, 1 de mayo de 2017

EL MITO DE LA DEMOCRACIA

Winston Churchill dijo que “la democracia es el menos malo de todos los sistemas sociopolíticos”. No es el mejor, pues no hay ningún sistema bueno ni mucho menos mejor: cada uno tiene sus defectos y errores que la humanidad no ha sabido ni podido corregir. Pero al menos la democracia admite la libertad, que es el tesoro más preciado del ser humano, a decir del Quijote, y por el cual debe darse la vida si es preciso. La democracia además respeta la libre expresión y los derechos humanos, a pesar de que no al 100% en ambos acápites, pero se acerca bastante. No obstante... ¿es la democracia algo real? ¿Existe en realidad, de acuerdo con lo que según su etimología debería ser? Veamos...

La palabra democracia viene del griego: demos (pueblo) y cratos) gobierno. Por tanto,  se supone que la democracia es el gobierno del pueblo. FALSO. En una democracia no es el pueblo el que gobierna, sino una persona o un grupo de personas que forman el gobierno y nombran ministros y otros funcionarios, todos al servicio de lo que decida esa persona o ese grupo de personas que a su vez acatan lo que se le ocurre a esa persona principal que puede ser un Jefe de Estado, un Presidente, un Primer Ministro, etc. Lo demás es un grupo de partidos en la llamada Oposición, que no gobierna, y por lo tanto, sus militantes, simpatizantes y/o votantes, tampoco gobiernan, aunque aparentemente “controlen” lo que el gobierno decide, sobre todo en el Congreso de Diputados, pues el pueblo tampoco elige a los miembros de la cámara alta, o sea, del Senado, organismo que ni pinta ni canta en el organograma institucional. Por tanto, todos los “representados” por ambas cámaras forman parte del pueblo que es quien se supone que gobierna. Pero sólo se supone. Sigamos viendo...

Las elecciones sólo sirven para que el partido que obtenga más votos, si logra la mayoría absoluta, pueda gobernar, y si no, tenga que pactar con algún otro (u otros) grupo que lo ayude a alcanzar esa mayoría de la mitad más uno, al menos, del número de escaños que tiene el parlamento. Ahora bien: imaginémosnos que el partido gobernante obtuvo un 35% de los votos. ¿Qué porcentaje de la población es ése, en caso de que el pueblo sea el que gobierne: pues sólo una tercera parte. O sea, que habría un 66% de la población que quizás no estaría de acuerdo con ese gobierno. Por tanto, dos terceras partes de un pueblo que NO gobierna. Pero incluso, si tomamos la cantidad de los votantes, vemos que todos los menores de 18 años no pueden votar, o sea, que esa porción poblacional tampoco gobierna. En resumen: ¿quién gobierna realmente? ¿El pueblo? ¿Una parte ínfima de él? ¿O el equipo de gobierno que no ha sido elegido por el pueblo? Y si es así, “el gobierno del pueblo” no es más que un mito, porque en ningún país del mundo democrático es el pueblo el que gobierna. Un mito. Uno más. Y nada más.

Esa es la democracia que conocemos: un equipo que nombra el gobernante de turno, que ha sido elegido de una lista donde él encabeza una serie de personas que sus mismos votantes no tienen ni idea de quiénes son y lo que son al votar la lista del partido que votan. ¿Tiene solución? No, de momento, al menos a mí no se me ocurre cómo sería posible que sea el pueblo quien de verdad gobierne, pudiendo elegir directamente a cada uno de sus gobernantes a todos los niveles. Pero, desde luego, entre todos los regímenes sociopolíticos, me quedo con esa democracia imperfecta y digna de una profunda y desprejuiciada revisión...

Augusto Lázaro


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lunes, 24 de abril de 2017

¡ESTAMOS RODEADOS!

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Existe una especie de humanos que hace siglos ha ido creciendo en número. O será que hace siglos no se conocían. No lo sé. El caso es que esa especie que ahora yo veo que crece indeteniblemente es muy interesante: está formada por personas que creen saber de todo, que lo saben todo, y lo peor (además de no aceptar jamás que se han equivocado) es que se creen con el deber de “enseñarnos” cómo tenemos que vivir, lo que tenemos que hacer, y si nos pasa algo, recomendarnos cómo solucionar el asunto, incluso en temas de salud y medicinas, como si fueran verdaderos científicos a los que hay que oír y cuyos consejos hay que seguir. Si no... “no eres más que un ignorante”, piensan. Algunos lo dicen. A una de esas personas yo la llamo mamá, porque siempre me está “orientando” lo que TENGO que hacer y cómo debo vivir para superar mis limitaciones y vivir mejor... Mi mamá dejó de hacerlo cuando yo tenía alrededor de unos 9 años...

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Hablaba Hermann Tertsch en su cuenta de Twitter que buscaba a algún mortal que le diera el truco para poder hablar por teléfono con un ser humano y no con máquinas (se refería a una cuenta que al parecer tiene contratada con Telefónica Movistar). ¡Ja! No sabe (o lo parece) que el truco lo tienen esas operadoras de telefonlia móvil, que una vez que estás contratado no te dejan salir de ellas ni con la guardia civil. O sea, que estás a sus órdenes: te has convertido en un esclavo de esa empresa y si intentas darte de baja, lo primero que debes hacer es comprarte unos buenos ansiolíticos, pues conozco el caso de un amigo que se volvió loco (está ingresado en un psiquiátrico, permanente) intentando darse de baja en esa misma empresa, hace ya algunos años. No lo logró,
y al final, tras visitas a médicos y especialistas, y compras de pastillas caras y demás, no pudo con sus nervios y fue a parar al hospital de donde lo remitieron al psiquiátrico señalado. Y todo esto sucede en España sin que ninguna institución haga algo por impedirlo. Somos esclavos de las operadoras de telefonía móvil: no podemos darnos de baja. Si ud no lo cree y tiene un contrato, inténtelo y ya me dirá...

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“Estamos rodeados”, era una frase que se repetía en la Cuba del período especial (que nunca ha sido superado del todo a pesar del petróleo venezolano) en tono de guasa, entre amigos, cuando hablaban de algo que no funcionaba bien (que era casi todo) y encontraban trabas para realizar su trabajo o salir bien en sus estudios. Algo que no acababan de comprender, a pesar de vivir en aquella realidad virtual que únicamente podían aceptar quienes tenían que vivir bajo aquel absurdo que ni siquiera en el teatro de Beckett podían encontrar. Esto viene a cuento porque la burocracia no es privativa de Cuba: existe creo que en todo el mundo, aunque la cubana sea un caso aparte. Pero en España yo he vivido situaciones tan absurdas que a veces yo mismo, delante de algunos amigos o hasta solo en mi espacio, sonriéndome al recordar aquellos tiempos, repito las mismas palabras: “estamos rodeados”, porque la realidad de la burocracia española es tan parecida a la cubana que a veces mis recuerdos confunden la regionalidad de las situaciones que provocan esas palabras tan graciosas y a la vez tan terribles...

Augusto Lázaro


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miércoles, 12 de abril de 2017

RUINAS Y NOSTALGIA

La vida es una constante repetición de acciones que en casi todos los seres humanos resulta inevitable. Cada vez que abro los ojos al despertaarme por las mañanas pienso en que ese día voy a hacer lo mismo que hice el día anterior y lo mismo que haré el día siguiente, con una exactitud que llega a preocupar, si pensamos que somos unos seres raros, unos robots que funcionan de acuerdo a una programación electrónica establecida por su creador, que nos hemos convertido en seres más bien vegetales, mecánicos, cibernéticos, que respondemos a un programa que nos indica lo que tenemos que hacer cada día de nuestras vidas. Falso. Si investigáramos a fondo descubriríamos que casi todas las personas que conocemos o tratamos también hacen lo mismo todos los días, repitiendo hora por hora acciones, pasos, salidas, lugares, conversaciones, contactos con amigos o conocidos que vemos a diario sin detenernos a pensar si ellos también estarían pensando en nosotros como comparación a sus vidas que se parecen tanto a las nuestras que podríamos decir que han sido “programadas” por el mismo creador que nos ha programado a todos, o a casi todos, de la misma forma y con los mismos o parecidos resultados de rutina y mecánica en nuestra manera de vivir... Por eso es que...
Julio Cortázar dijo en su obra maestra, RAYUELA, algo así como que "todo lo que se escribe hoy y que vale la pena leer está orientado hacia la nostalgia"... y esta mañana lo he comprobado una vez más: me he levantado, como siempre, muy temprano, me he asomado a la ventana de mi habitación que da al fondo de la basílica de San Francisco El Grande, y he mirado unos minuitos los árboles (lo que queda de ellos) después de un largo invierno con mucho frío y mucha lluvia, y sólo veo ramas secas con algunas palomas revoloteando y ningún trazo humano que me diga que yo no vivo en el desierto de Gobi. Y me sucede lo que me sucede siempre, cada mañana, al asomarme a la ventana y ver sólo palomas y árboles sin hojas y "nada por todas partes", como dijo Gerónimo, el protagonista de la obra Magia Roja, estrenada por el Cabildo Teatral Santiago hace ya mucho tiempo. Y no puedo evitar los recuerdos de una de mis épocas felices...
...pero ahora, con los pies en mi habitación de hoy, en pleno 2017, mis recuerdos se vuelven a otro de mis amores imposibles (porque hay cosas imposibles, sin dudas) del que resultó ser un desengaño más cuyo único culpable he sido yo por no poder superar ese enorme defecto de idealizar a personas, lugares y situaciones, que me ha acompañado desde que aprendí a dar mis primeros pasos en ese misterioso avatar del amor que siempre nos tiende una trampa en la que solemos caer sin poder evitarlo, bien porque no nos damos cuenta a tiempo o porque somos humanos y no perros que serían incapaces de darse un golpe con la misma piedra más de una vez...
Es que la vida se repite, inevitablemente. Por eso se repiten estas divagaciones nostálgicas que quizáz nos ayuden a paliar un poco la monotonía de una vida que no planificamos como la veíamos en nuestros sueños de adolescentes románticos o mentecatos, como nos llamaban algunos que tenían el cerebro más desarrollado entonces y los pies más firmes en la tierra que pisábamos con los zapatos nuevos regalados por los reyes magos, mensajeros de la paz, como esa pieza de Isao Tomita que yo suelo escuchar cuando quiero alejarme (no olvidarme) de esos recuerdos tan pesados que a veces me agobian...

Augusto Lázaro

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lunes, 3 de abril de 2017

OJALA QUE NO

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¿Cortar el rabo a un perro es un delito... y cortar rabos y orejas a los toros una actividad cultural?

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El islamismo se ha convertido en el enemigo principal y más peligroso de toda la humanidad, incluyendo a los propios islamistas que con estas barbaridades que las potencias militares no logran detener, sólo cosechan  odio, mucho odio entre los habitantes de los países donde viven como inmigrantes y no se adaptan a la vida de esos países, aunque sean pacíficos y no apoyen (ni rechacen) los crímenes cometidos por musulmanes, que son el 95% de los grandes crímenes que se cometen actualmente en todo el mundo...

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Un parlamento en donde esté registrado como partido un grupo de matones ignorantes y groseros no inspira respeto

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En Europa hay un país donde robar es un gran negocio, libre del peligro de ser enjuiciado: sólo hay que tener presente una regla: robar y salir ileso depende de quién es el que roba y de qué cantidad roba: cuidado con olvidar esta regla: si vas a robar, roba mucho mucho mucho. No se te ocurra la estupidez de robar unos miles de euros, de asaltar una pequeña agencia bancaria, de hacer algún negocio sucio de menor cuantía. ¡No! Hay que robar millones... después, con ayuda de buenos abogados (o de fiscales que hacen el trabajo de tales), puedes reírte del mundo y a vivir la dulce vida, que serás respetado y considerado y nadie te volverá la cara cuando pase junto a ti... en caso de que tú pases a pie, cosa harto difícil con el dinero que habrás birlado del erario público sin ningún castigo a la vista... ¿Sabes a qué país me refiero? Desde luego que sí: hasta El Tato lo conoce...

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Siguen perdiendo el tiempo arremetiendo contra Donald Trump (que no puede decirse que sea simpático, aunque el trabajo de un político y más del jefe de un gobierno que es el primero del mundo, no es caerle bien a la gente, pero eso es otra historia) mientras los islamistas siguen cometiendo atrocidades. ¿No sería mejor para los pueblos en general que se ocuparan de evitar que estos actos terroristas se cometan impunemente, y preocuparse de lo que sucede en nuestros pueblos europeos y no en Estados Unidos, que en ese país no se andan con tantas contemplaciones y manos de rosas con estos elementos que en la UE hasta a veces quedan en libertad porque el juez de turno no encontró pruebas de posibles atentados, que en casi todos los casos las había, al menos había sospechas basadas en informaciones que disponen las autoridades y que no son aplicadas a tiempo? Después, flores, velas, concentraciones silenciosas, minutos de silencio, pancartas con protestas... pero los muertos, muertos quedan, mientras sus seres queridos sólo pueden derramar sus lágrimas porque sus muertes “no pudieron evitarse”...

Augusto Lázaro



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lunes, 27 de marzo de 2017

CONTRACORRIENTE

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¿Los comentaristas de fútbol gritan por emoción o por idiotismo?

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Según mis cálculos, y como aquí nadie respeta nada, el tiempo dedicado a publicidad está alcanzando al tiempo dedicado a la programación en todos los canales privados de TV. El caso es que para ver una película (un ejemplo), que dura 90 minutos, usted necesita 150 minutos, contando el tiempo de anuncios publicitarios, y si hace zapping perderá su tiempo, pues los canales (casi todos) se ponen de acuerdo para emitir anuncios al mismo tiempo, de manera que cuando usted sintonice otro canal verá los mismos anuncios que le han interrumpido su película. ¿Qué puede hacer ante esa sinvergüencería admitida por las autoridades? Pues algo muy fácil: no ver televisión... hay cosas en la vida mucho más importantes que pueden hacerse...

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Sin dudas, la existencia del llamado Estado Islámico (que tantas muertes y atrocidades ha ejecutado) se mantiene porque hay (alguien o) alguna potencia a la que le conviene que exista y se mantenga. No me explico cómo es posible que contando con armas tan destructivas e inteligentes capaces de borrar de una vez a esos islamistas (al igual que al Boko Haram) de un plumazo, no lo hayan hecho todavía y permitan que, lo mismo que en Siria, continúen asesinando, degollando, cometiendo barbaridades que harían llorar hasta a King Kong. De verdad que los políticos de todas las tendencias e ideologías creen que la población es idiota. Pues no, señores políticos, al menos aquí hay uno que no lo es y no se traga las excusas que ustedes siempre están anteponiendo a los problemas que son incapaces de resolver. O que no quieren resolver...

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Ignoro quién lo dijo, pero estaba más claro que una botella de Lanjarón: “los políticos, entre otros atributos, tienen el de ser especialistas en crear problemas donde no los hay”, y lo peor –añadiría el Menda- es que son incapaces de resolverlos, haciendo con su incapacidad padecer inútilmente a esta pobre humanidad que no sólo los soporta, sino que es la culpable de sus propios males porque ha ido a votarlos en las elecciones...

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No sé de qué se queja la izquierda, si aquí se hace todo lo que ella decide que se haga: no hay una sola mención a ningún personaje digamos de la falsa derecha (pues aquí no existe la derecha), ninguna calle, ninguna plaza, ningún homenaje, ninguna película, ningún documental, ninguna placa conmemorativa... al contrario, sólo se exaltan los llamados “valores de la izquierda” que tiene en su haber la mayor cantidad de crímenes de la historia, de los que aquí apenas se mencionan en algún cuadrito pequeño en uno de los periódicos erróneamente llamados conservadores. Este es el único país del mundo en el que la historia la escriben, a su modo y punto de vista, los perdedores, porque los vencedores no tienen ni vergüenza ni valor para hacerlo. ¿De qué se quejan entonces los que realmente MANDAN? No entiendo nada. O sí, lo entiendo todo... Muy claro...

Augusto Lázaro



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lunes, 20 de marzo de 2017

¿SE EQUIVOCO?

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El compositor y músico argentino Carlos Guastavino convirtió un poema en una canción aparentemente simple pero que cruzó los 7 mares y sigue siendo parte del repertorio de quienes todavía prefieren la verdadera música y no el ruido que se hace ahora por esos grupos que vuelven histéricos a los jóvenes en sus conciertos, cuyas entradas a veces les cuestan una noche entera al sereno y en espera resignada... Me refiero a SE EQUIVOCO LA PALOMA (sobre el poema de Rafael Alberti, escrito por el bardo español en 1941)... Repito: aparentemente simple, porque todo lo profundo merece una meditación más larga para darse cuenta de lo que realmente aporta al conocimiento humano... La música es muy agradable al oído  y ha sido grabada por decenas de grandes cantantes, pero si analizamos su letra, de momento nos parecerá una tontería. ¡Ay!, ¡qué ligeros somos al juzgar lo que no entendemos! La canción es toda poesía, hasta el punto de que una amiga me escribe desde Taiwán que “¡cuánto diera yo por equivocarme como esa paloma del canto!”... tal vez para escaparse de lo absurdo e injusto de una existencia “normal” donde nadie confunde el norte con el sur como la “promesa alada” en esos versos que me recuerdan a la Ananké de Rubén Darío, y porque así como dice el poema convertido en canción, es la vida:

Creyó que el mar era el cielo,
que la noche la mañana...
¡Se equivocaba!... ¡Se equivocaba!...
Que tu falda era tu blusa,
que tu corazón su casa...
¡se equivocaba!...

Y termina con una imagen en verdad sugerente:

Ella se durmió en la orilla,
tú en la cumbre de una rama...

Esa imagen de la paloma equivocada durmiéndose a la orilla del mar mientras que la otra, la humana que es la razón de sus equivocaciones tan llenas de amor, se duerme en lo alto de un árbol para dar el fin sin fin a tan dulce regocijo con el arte poético...

Quizás Carlos Guastavino no pensó que su canción pudiera adquirir esa fuerza que permanece a tantos años de su conversión (de letra a música). Al menos yo le agradezco que nos haya regalado algo de su excelente sentido del buen gusto y de hacer de algo simple y fácil algo bello si se mira, como El Principito,, con los ojos del corazón...

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A veces queremos escaparnos de esta realidad absurda e injusta de la que quería escapar mi amiga de Taiwán, y la poesía nos sirve de catapulta para lanzarnos en esos confines donde la realidad se confunde con la fantasía: vivir lo que se sueña, o lo que se desea vivir, nos hace más fuertes y esperanzados en poder lograr algún día lo que el chileno Vicente Huidobro dejó inmortalizado en su sentencia: sabemos que es imposible ver una golondrina anidando en un arcoíris... pero poder verlo sería tan maravilloso que valdría la pena cualquier sacrificio para inclinarnos ante algo tan espectacular y bello. Y con su paloma “equivocada”, Guastavino ha logrado ponernos al alcance de ese sueño, tan irrealizable como hermoso...

Augusto Lázaro



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lunes, 13 de marzo de 2017

LA RECTA FINAL

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La casi totalidad de los políticos que son o están investigados, acusados, imputados, etc., o han renunciado al partido o grupo al que pertenecen, se aferran a sus escaños. Como al macao, hay que darles candela para lograr que lo suelten. Pero esto no es exacto: no es que se aferren a sus escaños, se aferran realmente al dinero que cobran por ocupar esos escaños, además de que en la mayoría de los casos cobran más de un salario (y bastante alto por cierto), añadiéndoseles los viáticos y otras adiciones por ser de otra región (aunque vivan donde radica el Congreso o el Senado en cada caso), y así se forran y viven la dolce vita mientras millones de sus conciudadanos, en los que jamás piensan, las pasan canutas y muchas veces hasta se enferman o mueren de pobreza, miseria y abandono. Y no me hablen de las excepciones: son tan pocas como los granos negros en un kilogramo de arroz...

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Los políticos nos han enseñado a desconfiar. De todo y de todos. Porque ese poder tienen las mentiras, que nos hacen, una vez asumidas, desconfiar hasta de nuestra sombra (si hay sol). Y esa desconfianza tiene su peor rama en la sociedad humana: cuando la llevamos a desconfiar de las personas que tenemos por amigas o incluso que queremos, el mensaje negativo de la política hace estragos en las relaciones humanas. Reproduzco el final de un soneto pesimista/realista que resume lo que acabo de citar:

El extraño te pide, y agradece

lo que tu mano en su dolor le ofrece
porque nada con ello le has pagado.

En cambio, del amigo que más quieras,
tonto serás si gratitud esperas.
¿Le hiciste un bien? ¡Estabas obligado!

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Enric Puig Punyet acaba de publicar un libro titulado LA GRAN ADICCION o (cómo sobrevivir sin Internet y no aislarse del mundo). Vale la pena leerlo y meditar sobre lo que dice este autor para mí desconocido que descubro con agradable sorpresa. Porque al paso que vamos cada día dependemos más de la Internet y de sus “confluencias” y redes sociales, alejándonos sin darnos cuenta de lo que es la vida real y de la relación humana y normal con nuestros semejantes, al punto de que (sobre todo los jóvenes) prefieren comunicarse vía móvil (celular) que en persona con sus grupos de amistades, estudios o trabajos. Hasta los ninis. De seguir a este paso, pronto dejaremos de ser homo sapiens y nos convertiremos en pre-máquinas que sólo responden a una falsa necesidad de tener en las manos ese aparatico que ya controla nuestras vidas. Basta oír a una muchacha que hizo famoso su grito dependiente de la informática: SIN MI MOVIL NO SALGO NI A LA ESQUINA... ¿Nos vencerán esos aparatos? ¿Lograremos librarnos de su dictadura?
¿Seguiremos siendo humanos toda la vida?

Augusto Lázaro




(aclaración: el post publicado ayer en El Cuiclo tiene por título ESCRIBIR EN CUBA, no el que aparece como tal)

lunes, 6 de marzo de 2017

MOTIVOS SIN SON

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Hace algún tiempo leí una entrevista que le hicieron a Julia Roberts en la que ella confesaba que no estaba en ninguna red social ni en nada de Internet que la hiciera apartarse de su principal tarea en la vida: ser feliz. Desde ese mismo momento estoy pensando en serio en esas aparentemente simples declaraciones: primero me desconecté de Twitter, entré en Facebook y allí me mantuve por un tiempo quizás demasiado largo, hasta que decidí desactivarme también de esa red y quedarme sólo con mi correo electrónico y el blog La Envolvencia, sabiendo que a ambos nadie les presta atención, por lo que no sería de sorpresa que cualquier día mandara todo a la mierda e intentara ocuparme de cosas que me dieran más felicidad. Y eso fue lo que escribí en el cuestionario que hace Facebook a quien desea irse de sus páginas: Al final de los motivos hay un punto que dice OTROS y ahí escribí lo siguiente:

(Quiero salir de Facebook) porque hice una encuesta entre unas 100 personas y resultó que quienes no estaban en ninguna red social eran más felices.

Y eso es todo: con eso me convenceré de algo de lo que siempre dudé: quienes realmente tengan interés en comunicarse conmigo y compartir opiniones y puntos de vista, tienen la vía confiable del correo electrónico, el blog, o cualquiera otra forma de contactar fuera de las redes donde tanta tontería se distribuye (los sms de los móviles que han caído en desuso son casi idénticos a ese whatsapps tan utilizado por quienes creen que es la novena maravilla del mundo informático).

. Al final, lo sé y no me engaño, serán los famosos 4 gatos que siempre me han seguido de verdad los que me contactarán. Pero a todos les digo: con eso me basta. Con eso seré más feliz que con tanta hipocresía y tanta farsa de escribir una cosa que se está muy lejos de sentir. Ahora me siento mejor, con menos complicaciones, sin tener que ocuparme de responder a cosas que no me interesan y de inventar comentarios sobre otras que ídem, y dedicar más tiempo a lo que verdaderamente creo que tiene importancia. Agradezco a quienes atendieron lo que publiqué y les deseo que, aunque sigan en Facebook o en cualquier otra red social, sean más felices todavía, sobre todo con muy buena salud, que para mí es lo más importante que puede tenerse en la vida para lograr esa felicidad tan añorada y tan difícil de conseguir...

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Como la situación del mundo en general está para salir corriendo a sacar un billete de ida a Marte, y cuando la humanidad estaba la muy tonta esperanzada en que, como dijo Luis María Ansón, éste sería “el siglo de la razon” (y cada día comprobamos que será todo lo contrario), lo mejor sería irse acostumbrando a vivir para uno mismo y olvidarse de problemas ajenos que sólo pueden traernos más dificultades e ingratitudes, pues ya desde los tiempos de Martí lo sabemos, cuando en su carta a Máximo Gómez para que se uniera a la guerra de independencia cubana, le dijo: “sólo puedo ofrecerle el placer del sacrificio (¿?) y la probada ingratitud de los hombres”. Y Martí siempre estuvo muy claro en lo que se podía esperar de la humanidad...

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Yo no espero nada. Y he descubierto (quizás demasiado tarde) que lo mejor es no esperar nada. De nada ni de nadie. Así no me sorprenderán acciones que no espero de quienes considero mis amigos, conocidos, o personas con las que tengo que contactar, aunque no lo desee, día a día. No quisiera que fuera así, pero el mundo en que vivo (vivimos) no nos brinda otras opciones en nuestro comportamiento. Dicen algunos filósofos de café cortado que para que el mundo sea mundo, tiene que haber de todo. ¿Será cierto?

Augusto Lázaro



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lunes, 27 de febrero de 2017

ESTAFADOS

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Ultimamente la sobrecarga de anuncios publicitarios lo único que provoca, al menos en los consumidores de pantallas que no sean idiotas, es rechazo. No respetan las medidas vigentes sobre el tiempo que pueden destinar a los anuncios en la TV. Cortan películas y series en el momento en que les da la gana, y si es una película, cuando sólo faltan 5 minutos los interrumpen al menos 2 veces para lanzarnos un bloque de anuncios. Otras veces, recién comenzada la película, la parten en cualquier momento para ponernos un bloque de anuncios. En los móviles pasa otro tanto. Y lo peor: el zapping que antes podíamos hacer ya no sirve, pues las teles se ponen de acuerdo para trasmitir los mismos anuncios en la mayoría de los canales. Es un asco. Y el televidente se siente impotente, pues a nadie le interesa solucionar este problema. Al paso que vamos, dentro de una década, o quizás antes, lo que veremos en la TV será anuncios y un poquito de películas o series. Pues allá el que quiera dispararse semejantes bodrios...

2

Sí, amigo, usted es un estafado. Cuando ud compra digamos un ordenador (computadora) paga el precio por una pantalla que puede tener 15 pulgadas, o sea, que tiene derecho a disfrutar de esas 15 pulgadas cuando use el equipo por el que ha pagado digamos €600.00... Pues no señor: de esas 15 pulgadas casi siempre podrá usar la mitad, porque la otra mitad estará (también casi siempre) ocupada por anuncios publicitarios que ud no desea ni le interesan y que estorban en las páginas web que ud haya elegido para ver. Incluso hay anuncios impertinentes que a pesar de marcar la X que supone la eliminación de esa publicidad, vuelve a aparecer a los pocos segundos y tiene que puntear varias veces con el ratón esa X para al fin librarse del anuncio indeseado e indeseable. Realmente debería exigir que cuando compre el equipo le rebajen el 50% del precio, ya que ud no va a pagar por ver anuncios, sino por poder usar a plenitud un equipo que para el tiempo que llevamos resulta demasiado caro. Eso, en cualquier país decente, se llama estafa. Aquí le ponen otro nombre, pero es el mismo perro...


3

Cuando un centro comercial vende sus productos, artículos o equipos con un 50% de rebaja, GANA en esa venta, pues ninguna empresa vende sus productos perdiendo dinero. Si con un 50% menos gana, imagínate cuánto ganarán cuando ese producto se venda a su precio normal. Podría seguir mencionando las mil y una maneras de estafarnos que tienen los mercados y hasta las instituciones, pero eso merecería otro artículo y ya no tengo deseos de seguir machacándome con realidades que han sido aceptadas pacíficamente por la población como algo natural e imposible de cambiar. Así que como dice la canción cubana: “hasta mañana, vida mía”, y resígnate a que siempre vas a ser nada más que un estafado. Pero consuélate pensando que no eres tú solo, que todos somos unos estafados por las triquiñuelas del llamado “marketing”. Bueno, alguien dijo que la democracia es el menos malo de los sistemas sociales y políticos que existen. Después de todo, en Corea del Norte viven mucho peor, ¿verdad?


Augusto Lázaro

lunes, 20 de febrero de 2017

Y A PESAR DE TODO... VIVIMOS

1

Me pregunto cada día al despertarme cómo es posible que haya llegado a la edad que tengo, en un mundo en que la vida de un ser humano cada vez vale menos y al mismo tiempo se rodea de más y nuevos peligros que lo acechan: sobrevivir “para contarlo” ya va resultando una verdadera proeza. Por eso me asombro cuando se publica que en el país tal hay un señor que ha cumplido nada menos que 116 años, y lo mejor, con lucidez y sin demasiados achaques ni enfermedades como sería lógico a esa larga edad. ¿Será que algunos terrícolas se están volviendo inmunes a las desgracias, peligros y enfermedades que los rodean? Porque esos longevos que salen en los medios que han rebasado la centuria, casi siempre suelen ser de países pobres o empobrecidos que no figuran en ninguna lista de los grandes desarrollados que celebran en Suiza sus numerosas reuniones y ágapes fastuosos para congraciarse con ellos mismos al haber logrado tantos y tales triunfos a pesar de la situación caótica del mundo en general...

2

Me he preguntado y le he preguntado a personas que conozco que rebasan los 90 si antes la gente se enfermaba tanto como ahora. Sus respuestas son tan variadas como interesantes:

--es que antes no teníamos los medios que tenemos hoy y no nos enterábamos...
--bueno, antes la vida era más saludable, el aire más puro, los alimentos más naturales, no se comía tanta basura como ahora, no había tantos vehículos enviciando el espacio urbano, fíjese que los campesinos, lejos del mundanal, como decía ese escritor que no recuerdo su nombre, viven mucho mejor y más saludables que nosotros los que vivimos en grandes ciudades llenas de polvo, basuras, aire contaminado como dicen, y todo eso...
--yo creo que antes era lo mismo que ahora, siempre la gente se ha enfermado, y antes se morían más, porque las medicinas y la ciencia no estaban tan adelantados como ahora...
--¿no será que ahora somos muchos más y por eso cuado usted acude a una consulta ve más gente esperando?
--y quizás también que haya menos facultativos para atender a tantos pacientes y por eso usted ve tanta gente en las consultas esperando...

Y así más respuestas, muy amables, y con cierta filosofía que alcanzan quienes llegan a esa edad que todavía no he llegado a descifrar si es en verdad maravillosa, como dicen esas revistas para “la tercera edad” o si es un infierno disimulado por las informaciones sobre las actividades que pueden realizar las personas que ya pasan de esa edad en que se comienza a soñar despierto y a añorar un pasado que sabemos que nunca podremos repetir...

3

No obstante, hay quien no se cansa de repetir que “la vida es hermosa todavía”, provocando discusiones en bares y otros sitios donde la población descansa y bebe, pero sea cierto o no que la vida es hermosa (sobre todo para una minoría poderosa y rica), de lo que estoy convencidísimo es de que lo único (LO UNICO) que no debemos hacer, por inútil, es lamentarnos de la suerte que nos ha tocado a cada uno, seguir adelante con achaques y molestias, hasta que tengamos que repetir aquellas palabras tan sabias y pintorescas que me decía mi vecino cubano don Francisco Santa Cruz-Pacheco Riverí, cuando regresaba a mi casa, colindante con la suya, y le preguntaba “¿y qué tal, don Francisco?” Su respuesta era tajante: “pues aquí, mijo, esperando el carrito”...

Augusto Lázaro



www.facebook.com/augusto.delatorrecasas

lunes, 13 de febrero de 2017

TENER Y DESEAR

1

Me gustaría poder escribir como lo hacen algunas amistades que tengo vía Facebook, cuyos mensajes siempre son positivos, optimistas, llenos al parecer de ese amor a la vida que tanto necesitamos (re)activar en nuestras emociones y en nuestro estilo de vida. Hablar de pájaros que trinan al clarear el día, en los árboles que desde mi ventana puedo ver al levantarme cada amanecer, de niños rozagantes jugando en los parques con sus juguetes o amiguitos, o sus perros, riéndose siempre, como si la vida que les espera fuera un jardín lleno de flores de todos los colores del espectro, de que en el mundo reina la paz y la fraternidad, de que las guerras sólo son un mal recuerdo de estos últimos siglos, de que todos los países tienen relaciones amistosas y nadie se pelea por una porción de tierra o mar, o un pozo de petróleo, o una manera de pensar y ver el mundo, de que cuando salgo a la calle siento deseos de abrazar a cuantos me pasan por delante, de besar a las muchachas que se divierten en sus citas y sólo piensan en el Carpe Diem (muy saludable, por cierto), de... en fin, cuánto me gustaría todo eso. ¡Cuánto! ¡Ah! Pero como decía Heberto Padilla en uno de sus poemas de aquel libro que tanta tela descosió en los medios de medio mundo (Fuera del Juego): “pero la vida era otra cosa”... Y no hacemos nada con lamentarlo, pero es cierto: todo lo que dije sólo son deseos e ilusiones, porque... LA VIDA ES OTRA COSA...

2

Mi mamá me cantaba canciones infantiles que ella oía en un programa radial cuando en mi casa ese era el único aparato eléctrico (además de la luz) que había. Me cantaba una que decía que un patito se había enamorado de una amapola, pero que la flor estaba alto alto alto, y el pobre animalito sólo era eso: un patito chiquitito y nada más... Ya en la adolescencia escuché otra canción que esta vez me dejó más asombrado aún: Miguel Aceves Mejía cantaba, no sé si una ranchera o un corrido, que entre otras cosas decía:

El amor del hombre pobre

Es como el del gallo enano:
En querer y no alcanzar
Se le pasa todo el año...

Las dos canciones citadas, que parecen tonterías, contienen sin embargo el resumen de lo que es realmente la vida para cualquier ser humano: el empeño en llegar lejos, más lejos, más alto, y de tener lo que no se tiene o no puede tenerse. Esa es la lucha que mi mente casi todavía infantil se grabó para siempre en su pequeño cerebro buscador de cosas nuevas que lo pusieran a pensar. Si ustedes examinan ambos textos, no se quedarán indiferentes...

3

Cuentan las leyendas apócrifas que el hombre de las cavernas progresó a partir del día en que un matrimonio se asomó a su cueva y la mujer le dijo al marido que se fijara en la cueva del frente, lo grande y cómoda que parecía, mientras ellos tenían que acomodarse en un espacio que apenas les alcanzaba para comer y descansar. Si el hombre no hubiera aspirado a mejorar, a tener mejores cosas que le permitieran vivir mejor, todavía estaríamos en las cavernas y con taparrabos, articulando ruidos con la boca que sólo entendían ellos mismos... De ahí nació la ambición de no conformarse con lo que se tiene y desear siempre tener más. Pero cuando, a pesar de tener muchas cosas, el hombre moderno desea tener más, surge la complicación de la lucha entre el deseo de TENER y la realidad de NO PODER TENER todo lo que se quiere. En esa lucha brilla (y brillará por siempre) la desigualdad humana que permite que unos tengan mucho (algunos demasiado) y otros tengan poco (algunos casi nada) sin igualdad ni justicia, porque ambas cosas no existen ni existirán jamás, por muy buenas intenciones que nuestros políticos se empeñen en vendernos como su razón de ser (la de quienes gobiernen, dirijan y controlen nuestras vidas). Es injusto, lo sabemos, pero ¿debe el hombre desear siempre tener más y más? ¿O debe conformarse con ver a Nadal, por ejemplo, disfrutar de un flamante yate de 15 millones de euros al que un simple mortal no puede ni siquiera soñar?...

Augusto Lázaro


www.facebook.com/augusto.delatorrecasas

lunes, 6 de febrero de 2017

LOS OJOS QUE NO QUIEREN VER

1

Otra personalidad artística que deja las redes sociales (o que nunca estuvo en ellas): Jennifer Aniston. Cada día son más las personalidades que declaran no estar conectados a ninguna red, casi todos sin explicar por qué, como Julia Roberts. Carlos Alsina dice en un artículo al respecto que en las redes sociales el 90% de sus contenidos se limita a 3 cosas: política, asuntos personales que a nadie interesan más que a sus protagonistas, y tonterías. Muchas tonterías. Revisando los contenidos de algunas redes (yo estuve en Twitter y ahora me mantengo, yo mismo no sé por qué, en Faacebook, además he visto algunas otras “por arribita”) me parece que a Alsina le faltó una de las principales aportaciones que también pueden encontrarse en las redes: los insultos, a veces sin ningún respeto a la (o las) persona insultada. Unos reciben respuestas, convirtiendo la red en que se “pelean” en verdaderas corralas que ensucian lo que podría servir para la ilustración o información de sus usuarios, otros simplemente no contestan e ignoran al (o los) insultante que se derrite en su detritus, que para mí es la mejor forma de tratar a estos especimenes que pululan en esas creaciones que no se hicieron para semejantes encontronazos inútiles y groseros. Ojalá que esto no termine “como la fiesta de El Guatao”, dicho “a lo cubano”. Porque de seguir así, mejor sería sentarse en un parque a disfrutar del paisaje urbano y social... de ser posible...

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La mal llamada justicia española tiene tela para la literatura. No voy a nombrar las veces que algún magistrado deja libre a personas que en cualquier otro país se pudrirían entre rejas hasta el día de su muerte, porque sería aburrir a quien me lea, pero basta citar un par de casos recientes (¿recientes?) para comprender de un tirón el enorme desamparo que tenemos los de a Metro ante lo que debería ser, según aquellas infelices y cínicas palabras del anterior monarca: “la ley es igual para todos” que en algunos como el Menda provocaron carcajadas primero y lágrimas después. Los dos casos son simples: ¿por qué los Pujol no están en la cárcel? ¿Estarán algún día o la Justicia está esperando que sus delitos prescriban para que salgan de rositas de maíz (palomitas), paseando sus timbales como dueños y señores de Cataluña y yo diría que de parte de España? Y el caso del famoso y lamentable accidente del Yak 42 ocurrido en 2003 donde murieron 68 españoles: se mantuvo en silencio durante ¡13 años! Y al cabo de ese tiempo sale a la luz, acusando al Partido Popular y a otros personajes de aquel momento, en nombre de las víctimas. ¿Por qué callaron durante 13 años y ahora lo sacan a la luz? Y nadie habla de eso. Como si todos se tragaran el anzuelo o picaran el misterio de esos 13 años de silencio en los cuales nadie se acordó de las víctimas ni reclamó justicia para ellas...

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El mundo revuelto y cada vez peor (perdónenme el pesimismo realista), y causa gracia ver cómo en este país se pierde el tiempo, ocupándonos de asuntos que, aunque algunos se empeñen en que van a afectarnos, no son más que pamplinas (asuntos internos y externos), como esas opiniones sobre todo lo malo que es el señor Trump, al que le achacan lo que realmente tiene de “malo” y muchas otras cosas que no tiene (¿cuántos lo han comparado con Hitler, como antes hicieron con otros presidentes de EEUU, también “htlerianos”?). Es curioso cómo cada vez que se menciona la maldad jamás se nombran los mayores genocidas de la Historia: Mao Tse-tung y Iosif Stalin, ambos por encima de Hitler en crímenes, sangre y muerte. Pero la “derecha” española, además de tonta y blandengue, carece por completo de iniciativa para hacer lo mismo que la izquierda: tomar la calle y los medios para una agit-pro que tanto necesitan, porque ya se sabe que a las masas hay que adoctrinarlas con mentiras que parezcan verdades, para que al final se lo traguen todo sin averiguar mucho lo que ven, leen y oyen. En fin, que estamos sentados en una bomba de tiempo y ojalá me equivoque, pero esto puede estallar en cualquier momento. Este mensaje de pesimismo lo que pretende es que esa situación no cristalice nunca, y el fantasma de la guerra sea apartado de una vez de nuestros diccionarios, y sobre todo, de nuestra mentalidad agresiva y violenta...

Augusto Lázaro



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