lunes, 26 de junio de 2017

CAROL Y THERESE

(reproducción de una entrtada relacionada con el día del llamado orgullo gay)
LA ENVOLVENCIA
Septiembre 1 de 2011
CAROL Y THERESE
De ella se ha dicho que era una mujer compleja, de carácter explosivo, atormentada y hasta perversa, antipática, maleducada, huraña, alcohólica, misógina, con relaciones de pareja siempre fracasadas y una relación tempestuosa con su madre, que la llevó a detestar a los seres humanos y enclaustrarse en su mundo literario, que nunca dejó de significar para ella toda la razón de seguir existiendo sobre la superficie de este pobre planeta que llamamos Tierra. Encantadora, ¿verdad?
Nacida en Fort Worth (Texas), vivió sus últimos años en Suiza, donde falleció a los 74 años, víctima de un cáncer probablemente provocado por su adicción al alcohol. Su verdadero nombre era Mary Patricia Plangman, pero el que la hizo famosa en una veintena de obras que la consagraron como una de las escritoras más originales y perturbadoras de la narrativa contemploránea, fue Patricia Highsmith. Maestra indiscutible de la novela de suspenso, de la cual hay que admirar su creación y olvidar, es lo mejor, su errática y desgraciada vida, porque sucede con ella y con otros grandes creadores que cuando se conocen aspectos de sus vidas privadas puede que nos caiga el desencanto hasta el punto de no comprender del todo cómo fue posible que semejantes autores (o autoras) con una vida tan disparatada, pudieran producir tan grandes obras de la literatrura universal.
Y una de esas grandes obras de la literatura universal es, de eso no tengo una mínima duda, la titulada CAROL (The price of salt), primero publicada, tras muchos esfuerzos, bajo el seudónimo de Claire Morgan, hasta que logró su ¿aceptación? editorial y entonces la firmó en segundas ediciones con su nombre literario, Patricia Highsmith.
CAROL no es en realidad una novela de suspenso, pero sí tiene ese halo misterioso que va llevando al lector a una compenetración tan íntima con las dos protagonistas, que cuando se va acercando el final de la obra se niega (el lector) a aceptar que el mismo no sea un “final feliz”, porque Cárol y Therèse, tras deleitarnos con un amor que traspasa los prejuicios y gracias a la maestría de la autora llega a ser hermoso, nos han conquistado, hasta el punto de que tras la resolución literaria a su historia nos queda una sensación de nostalgia tan intensa que nos parece recordar a dos personas reales y no a dos personajes magistralmente creados por la gran escritora norteamericana.
Porque una vez conocidas, a Carol y Therèse no pueden olvidarse: su descripción, su manera de ser, de ver las cosas, la vida y el mundo, su comportamiento, pero sobre todo, su amor, nos conquistan a medida en que vamos penetrando la historia narrada, donde no se encuentra una sola pizca de grosería ni de mal gusto: es una bella historia de amor entre dos mujeres que llegan a quererse tanto que al final, cuando Carol le plantea a Therèse que vuelva a vivir junto a ella, ésta reacciona pensando que “me quiere más que a su hija”, lo que deja un margen de interpretación al lector con el fin único –pienso-- de calibrar hasta qué punto era ese un amor verdadero, por encima del prejuicio, pero también del sexo, porque en la novela Carol y Therèse se aman como sólo pueden amarse dos personas que descubren que su relación, la una con la otra, constituye toda su razón de vivir.
Patricia Highsmith ha sido capaz de crear dos personajes tan bien diferenciados, cada uno en su mundo que sólo puede unir el amor, con su forma de hablar, de reír, de moverse, de sentir la pasión, la ternura, el cariño que une y a veces la discrepancia que amenaza separar, que durante toda la obra van creciendo ante los ojos del lector, hasta convertirse en amigas entrañables a las que se desea que sean felices y que vivan su amor porque se lo merecen, sin gotas de melodramatismo ni de ñoñerías ni de nada que huela a cursi ni a soez ni a degradante. Carol y Therèse están tan vivas como nosotros, nos conminan a aceptar su relación y nos convencen de su necesidad de amarse y de desear, por encima de todo lo demás, estar juntas, vivir juntas, compartir sus vidas sin separarse bajo ningún concepto. Novela valiente en la época en que fue escrita y publicada, cuyo planteamiento quizás haya contribuido a lograr más comprensión al derecho de los seres humanos a amar a quienes deseen y como lo deseen, venciendo al lacerante látigo de los prejuicios que todavía pululan incluso en nuestras sociedades primermundistas tan desarrolladas.
Cuando cerré el libro, tras la apasionante lectura (y está hablando un hombre heterosexual) me senti totalmente encariñado con las dos protagonistas e identificado con su amor y con su final “feliz”, cuando Therèse reacciona y al “no” anterior planteado, rectifica, dándose cuenta de que es inútil engañarse a sí misma: su vida sin Carol sería insoportable, y por eso vuelve a ella, en unas páginas cargadas de esa nostalgia de la que decía Cortázar que no puede prescindir “todo lo que se escribe hoy y que vale la pena leer”...
Augusto Lázaro

@lazarocasas38

lunes, 19 de junio de 2017

¿UTILIDAD DEL BLOG?

Cuando comencé a escribir este blog hace unos cuantos años (ya va por la entrada # 381) no pensé que duraría tanto tiempo ni que escribiría tanto. En los primeros meses publicaba con mucha más frecuencia: hasta 6 y 8 posts cada mes, y recibía algunas opiniones sobre lo que escribía, en pro o en contra, a las que yo siempre agradecía, pues pienso que lo que un autor publica pertenece a los consumidores (lectores en este caso) que son dueños de opinar lo que les plazca y yo como autor no tengo derecho a ripostarles ni mucho menos a intentar demostrar algo que yo he llevado a la pantalla que es posible que las opiniones que provoque estén mejor orientadas hacia la razón que las mías...

Con el tiempo, las opiniones que recibía fueron desapareciendo, hasta que llegó el día en que recibí la última, y hasta hoy. Me puse a pensar y descubrí que yo tampoco leía ya los blogs que al comenzar el mío también seguía. Y es que el día sólo tiene 24 horas y en el mundo hay millones de blogs y millones de cuentas en redes sociales, al igual que miles de libros que quisiera leer y sé que por el tiempo nunca leeré. Y seguramente eso ha pasado con mi blog (tengo 2, éste y otro llamado El Cuiclo, donde he publicado cuentos, novelas, poemas, etc., que tampoco lee nadie). Por tanto, me cuestioné la utilidad que podría tener insistir publicando entradas que nadie leería, sobre todo porque no había tiempo para leer tantas cosas que diariamente salen a  la luz en todo el mundo...

Imagínense a un lector voraz como yo, intentado acometer una “hazaña” imposible: periódicos, suplementos culturales, revistas culturales, libros, publicaciones llamadas on-line (que son bastantes), artículos, comentarios, blogs, redes sociales, separatas, entrevistas, críticas literarias o de cine, teatro, vídeos, películas, documentales,
etc., y en fin, tantas cosas que me pierdo porque, como dije al principio, el día sólo tiene 24 horas, y aunque sólo duermo 6, me restan 18 que contando con que yo no tengo los servicios de una “compañera” como Mercedes Barza, por ejemplo, que me haga las tareas tontas pero imprescindibles para seguir viviendo digamos decorosamente, pues... me repito yo mismo la pregunta: ¿sirve de algo mantener un blog, una cuenta en alguna red, cualquier cosa dirigida a un público harto de tener demasiadas opciones al alcance de sus ojos y demasiado poco tiempo para atender una millonésima de lo que quisiera consumir?

En esa duda estoy desde hace tiempo. Casi no publico en La Envolvencia, pues cada vez que me enfrento a la pantalla en blanco y voy a comenzar una idea que se me ha ocurrido, pienso: ¿para qué?, ¿alguien va a leerla? ¿le va a servir a algún lector? Y como no me decido, mantengo estos blogs hasta que tome una decisión muy bien analizada, meditada, pensada, de la que no pueda arrepentirme después. Siempre que publique o vaya a publicar algo nuevo, por costumbre, avisaré en mi cuenta de Twitter: @lazarocasas38, y a ver cuánto me dura la duda, que según Karl Marx “es lo único cierto”. Muchas gracias a los “héroes” que me han seguido hasta hoy, y a los que todavía (increíble) me seguirán esporádicamente. Les deseo a todos lo mejor, de corazón, y que pasen una buena semana como pienso pasarla yo, despreocupándome de tanto Internet y tanta vida artificial como se vive hoy con esos aparatos que nos rodean en todas partes. Hasta en nuestra propia intimidad...


Augusto Lázaro

lunes, 5 de junio de 2017

EL AGUJERO NEGRO

Nunca he creído en las casualidades. Eso que dice Cortázar en Rayuela (“un encuentro casual es lo menos casual de nuestras vidas”), es pura literatura, en este caso con la excelencia de un gran escritor en una obra fundamental de la literatura latinoamericana, a pesar de sus denostadores, que siempre los hay. Pero la realidad no es casual, como piensa la mayoría (quizás exagere y no lo piensen tantos). Creo que cada cosa sucede porque la vida nos da sorpresas cuando menos las esperamos. Y si nos referimos a la política (“el arte de enemistar y dividir”), entonces cada asunto hay que analizarlo sin prejuicios, pero con cierta “malicia” (“piensa mal y acertarás”, dice otro refrán). Por eso esa avalancha de investigaciones, acusaciones, imputaciones, trapos sucios (que tiene todo ser humano, unos más que otros y más dañinos que otros) culpas, etc., que han lanzado sobre miembros todos del Partido Popular de España. no se la traga ni Perico Pajuela. De casual no tiene nada. Absolutamente nada. Está todo planeado y cuidadosamente organizado, incluso el nombre de los posibles y futuros cuadros que caerán en desgracia uno a uno, algunos con razones justificadas, otros con motivos inventados o exagerados, ¿quién puede saberlo? Pero hay dos preguntas que nadie se atreve a poner en el papel o en las pantallas: 1) ¿por qué esto ahora) y 2) ¿quién tiene la culpa?

1)      ¿por qué esto ahora? Pudiera haber sido en cualquier momento, pero se ha aprovechado muy bien la coyuntura de esta etapa de corrupción destapada que ha hecho mucho daño al Partido Popular, sobre todo entre sus militantes y simpatizantes, y los organizadores de la avalancha han entendido, con mucha claridad, que es el momento propicio para darle el tiro de gracia al partido que gobierna y contra el cual está la mayoría de la oposición, no sé si por juego político de adversarios, por envidia, por odio, o simplemente por aquello de “quítate tú pa’ ponerme yo”, esto último muy notable en el nuevo partido de “la gente” que de la Puerta del Sol llena de mugre se ha convertido en casta, en lo que tanto combatían y contra lo que pretendían luchar...

2)      ¿quién tiene la culpa? Hombre, pues el PP, que con su conocida y connotada pasividad y el inmovilismo de esperar a ver qué pasa, no se ha dado cuenta (tan viejo como es) que “la mejor defensa es el ataque”, y sólo se dedica a intentar desmentir las acusaciones y las críticas que diariamente le llueven sobre su cabeza descansada y sin ninguna iniciativa para luchar contra quienes lo machacan sin piedad. El PP es el único culpable de esa avalancha de acusaciones e imputaciones que han caído sobre sus cuadros importantes, a algunos de los cuales deberían haberlos defenestrado ellos mismos desde hace tanto tiempo...

¿En qué va a parar todo esto? Es un dilema que puede parar en cualquier situación, siempre negativa para los españoles, que son siempre quienes pagan el pato de las barbaridades que cometen sus políticos. Y en esta situación hay sólo dos variantes: una, que el PP se vea tan acorralado que vaya a ocupar un tercer o cuarto lugar en el Gimnasio de los diputados, mientras que el PSOE y PODEMOS se enzarcen en una lucha descomunal por llegar a la Moncloa, cosa que pudiera suceder, aunque muchos lo pondrán en duda, seguramente. Y otra, que haya un cambio notable en el PP o que se vea obligado a convocar a elecciones otra vez, y lo que nadie puede adivinar es el resultado de las mismas, que puede ser una sorpresa y de las grandes.

Lo que sí me atrevo a afirmar es que esta situación de acoso no puede continuar mucho tiempo, porque después de acabar con la mayoría de los dirigentes del PP, ¿qué van a hacer? ¿Se va a paralizar la avalancha? ¿Van a empezar una nueva “cruzada” contra los otros 3 partidos? ¿Y España, en qué se convertirá entonces, para nosotros y sobre todo para el extranjero? Esas son las preguntas que los partidos no tienen tiempo de hacerse y menos de contestarse. Al parecer...

Augusto Lázaro


@lazarocasas38