lunes, 19 de junio de 2017

¿UTILIDAD DEL BLOG?

Cuando comencé a escribir este blog hace unos cuantos años (ya va por la entrada # 381) no pensé que duraría tanto tiempo ni que escribiría tanto. En los primeros meses publicaba con mucha más frecuencia: hasta 6 y 8 posts cada mes, y recibía algunas opiniones sobre lo que escribía, en pro o en contra, a las que yo siempre agradecía, pues pienso que lo que un autor publica pertenece a los consumidores (lectores en este caso) que son dueños de opinar lo que les plazca y yo como autor no tengo derecho a ripostarles ni mucho menos a intentar demostrar algo que yo he llevado a la pantalla que es posible que las opiniones que provoque estén mejor orientadas hacia la razón que las mías...

Con el tiempo, las opiniones que recibía fueron desapareciendo, hasta que llegó el día en que recibí la última, y hasta hoy. Me puse a pensar y descubrí que yo tampoco leía ya los blogs que al comenzar el mío también seguía. Y es que el día sólo tiene 24 horas y en el mundo hay millones de blogs y millones de cuentas en redes sociales, al igual que miles de libros que quisiera leer y sé que por el tiempo nunca leeré. Y seguramente eso ha pasado con mi blog (tengo 2, éste y otro llamado El Cuiclo, donde he publicado cuentos, novelas, poemas, etc., que tampoco lee nadie). Por tanto, me cuestioné la utilidad que podría tener insistir publicando entradas que nadie leería, sobre todo porque no había tiempo para leer tantas cosas que diariamente salen a  la luz en todo el mundo...

Imagínense a un lector voraz como yo, intentado acometer una “hazaña” imposible: periódicos, suplementos culturales, revistas culturales, libros, publicaciones llamadas on-line (que son bastantes), artículos, comentarios, blogs, redes sociales, separatas, entrevistas, críticas literarias o de cine, teatro, vídeos, películas, documentales,
etc., y en fin, tantas cosas que me pierdo porque, como dije al principio, el día sólo tiene 24 horas, y aunque sólo duermo 6, me restan 18 que contando con que yo no tengo los servicios de una “compañera” como Mercedes Barza, por ejemplo, que me haga las tareas tontas pero imprescindibles para seguir viviendo digamos decorosamente, pues... me repito yo mismo la pregunta: ¿sirve de algo mantener un blog, una cuenta en alguna red, cualquier cosa dirigida a un público harto de tener demasiadas opciones al alcance de sus ojos y demasiado poco tiempo para atender una millonésima de lo que quisiera consumir?

En esa duda estoy desde hace tiempo. Casi no publico en La Envolvencia, pues cada vez que me enfrento a la pantalla en blanco y voy a comenzar una idea que se me ha ocurrido, pienso: ¿para qué?, ¿alguien va a leerla? ¿le va a servir a algún lector? Y como no me decido, mantengo estos blogs hasta que tome una decisión muy bien analizada, meditada, pensada, de la que no pueda arrepentirme después. Siempre que publique o vaya a publicar algo nuevo, por costumbre, avisaré en mi cuenta de Twitter: @lazarocasas38, y a ver cuánto me dura la duda, que según Karl Marx “es lo único cierto”. Muchas gracias a los “héroes” que me han seguido hasta hoy, y a los que todavía (increíble) me seguirán esporádicamente. Les deseo a todos lo mejor, de corazón, y que pasen una buena semana como pienso pasarla yo, despreocupándome de tanto Internet y tanta vida artificial como se vive hoy con esos aparatos que nos rodean en todas partes. Hasta en nuestra propia intimidad...


Augusto Lázaro

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