lunes, 31 de octubre de 2011

OTRA VEZ LOS PREMIOS

Al conocer el nombre del galardonado con el PREMIO NOBEL DE LITERATURA 2011, mi primera reacción fue recordar a las grandes figuras de la literatrura universal que murieron sin obtener esa distinción como Jorge Luis Borges, Julio Cortázar, James Joyce, y unos cuantos más que sin dudas hubieran honrado a la institución encargada de premiar cada año a quienes, según los miembros del Jurado, merecen el premio. Y recordar a otros, ya muy mayores, que quizás morirán sin obtenerlo, como el mexicano Carlos Fuentes, por ejemplo, nombres que denuncian la arbitrariedad, el despiste, la injusticia, y la estupidez de la Academia que durante más de un siglo concediendo galardones en literatura, ha dado muestras de que esos premios muchas veces responden no a la calidad de cada autor, sino a otras cuestiones que no quiero mencionar aquí, ya que son conocidas de todos los amantes de la literatura en el planeta.

Hace algún tiempo escribí en este blog que hay un libro titulado precisamente EL PREMIO NOBEL, de Irving Wallace, que pone al descubierto los entretelones y las ausencias del premio, así como los premiados sobrantes que no alcanzan la categoría de un Vargas Llosa, por ejemplo. Esa obra, escrita como un testimonio novelado y a la vez muy crítica con la Academia, desnuda certeramente las manipulaciones que han determinado gran parte de las concesiones literarias suecas, reconociendo los valores de muchos y a la vez la falta de los mismos de otros. Pero eso se ha extendido por todo el planeta (con minúscula, por si acaso, porque con mayúscula hay similitudes innegables), y encontramos actualmente que la mayoría de los premios llamados "serios" responden a la misma manipulación.

En España pueden contarse con los dedos de una mano las instituciones que conceden un premio importante a quien realmente lo merece. Es de opinión múltiple que en este país todos los premios (quizás se exagera diciendo "todos") importantes ya están dados de antemano, y nunca a alguien desconocido, porque, como dicen en los pasillos de las recepciones literarias, "para darte a conocer tienes que publicar, pero para publicar tienes que ser un conocido", y este intríngulis ni Jesulín el torero sería capaz de descifrarlo. Es, como diría el diestro, "im - presionante", sólo "dos" palabras para definirlo.

Dice el refrán que “en todas partes cuecen habas”, pero a mí me interesan mucho más las habas que se cuecen en mi país de adopción, que lastran el buen desenvolvimiento de la creación literaria, pues es una realidad que nadie puede negar que aquí los premios literarios se manipulan a discreción y ha habido casos en que se ha adelantado algún premiado (o premiada) aun antes de darse a conocer el resultado por los Jurados encargados por la editorial determinada. Y me pregunto entonces ¿para qué participar en concursos a sabiendas de que no se va a obtener ningún premio?

Y presentar un libro en una editorial, si no se es una figura “con un nombre” es otra tontería que muchos cometen, que parece que esperan el milagro del burro que tocó la flauta, o quizás no sepan (¿quizás no lo sepan?) que sus libros les serán devueltos tal y como los entregó, porque en la mayoría de los casos, ni siquiera van a ser leídos. Anécdotas las hay a montones, pero hay una de alguien cuyo nombre prefiero callar, que no tiene desperdicio:

A presentó una novela en la Editorial B, en persona, entregándole el paquete a C, que le sonrió, sin darle siquiera un acuse de recibo, aunque A no lo solicitó. A los 3 meses A volvió a la Editorial y cuál sería su sorpresa al ver que la señorita C extraía su libro de la misma gaveta donde lo había guardado en el momento de su recepción. Y no sólo eso, sino que... sé que no lo van a creer... ¡el paquete estaba sin abrir!

Otra pregunta mejor y sin respuesta: ¿para qué escribir literatura? Si alguien tiene una respuesta, me adelanto en decirle ¡muy agradecido!

Augusto Lázaro

1 comentario:

Anónimo dijo...

¿Por qué escribir literatura?… porque se tiene la capacidad, la sensibilidad, porque si fuera fácil cualquiera lo haría… porque se tiene algo importante que contar, que compartir, que enseñar. Porque siempre hay un lector ávido para cada escritor, sea galardonada la obra, o no. Me pregunto si algún escritor escribió una novela pensando que iba a terminar siendo un éxito y convirtiéndose con el tiempo en un clásico de la literatura… Definitivamente pienso que se escribe por lo miso que se lee, por gusto, como yo lo estoy haciendo ahora con lo que usted escribe. Saludos cordiales.