lunes, 3 de octubre de 2011

NOTICIAS BUENAS

Una señora de esas que se consideran como "mayores", a la que me encuentro a veces en la parada del autobús 148 en la Plaza de El Callao, y con la cual converso retacitos de tiempo, porque no me habla del calor ni de lo cara que está la vida ni de la situación financiera europea, sino de cosas más o menos interesantes y curiosas, acaba de decirme que ha puesto en práctica una idea que le surgió de pronto, cansada de ver en la televisión y oír en la radio sólo cosas desagradables:

--He mandado un anuncio a los periódicos ofreciendo cinco euros por cada noticia agradable que pasen en sus elementos informativos. ¿Qué le parece a usted?

Me le quedo mirando y pienso cómo reaccionarán los periódicos, las radios y las televisiones, que la buena señora parece no saber que viven del morro de las malas noticias, porque las buenas, a estas alturas de esta sociedad, no interesan, no venden, no comercian.

--¿Y no ha pensado que si aceptan su ofrecimiento, usted se va a gastar un pastón con tantas cosas buenas que va a disfrutar en la pantallita?

Y me sorprende la reacción, no de los periódicos, sino de la señora, que me mira asombrada y sonriente:

--¡Ah, vaya! Entonces, usted cree que mi idea es buena y que la van a aceptar.

Y seguimos valorando su idea, mientras yo, entre líneas del diálogo, pienso en los medios informativos, que se han convertido en una especie de aguafiestas o de rompegrupos, de esos individuos que antes, cuando se acercaban a un grupo de ciudadanos en algún lugar de charla, alguien comentaba bajito, para que el tipo no se percatara: “por ahí viene Agripino, chicos, la peste el último”, y el grupo se disolvía rápidamente.

Subimos al autobús y nos sentamos en asientos separados. Observo a la señora y me sonrío, sacando la cuenta del gasto que su idea le traería, en caso de que los canales y las emisoras aceptaran su encargo. Pero me pongo serio, porque sé, y de eso estoy más convencido incluso que de mi propio nombre, que ni unos ni otras van a aceptar la idea, porque a los medios informativos, actualmente, no les interesa un jardín lleno de rosas, ni la risa de un niño jugando en un parque, ni el descubrimiento de una píldora que restituya la salud en los seres humanos. A los medios sólo les interesa joderle la vida a quienes pierden su tiempo viéndolos y leyéndolos, molestarlos, preocuparlos, ponerlos cejijuntos y cabizbajos, metiéndoles en las cabezas que el Apocalipsis está cerca y que, como dice la leyenda en LA DIVINA COMEDIA (que de divina en verdad tiene muy poco): “lasciate ogni speranza”... Porque de eso viven, en una sociedad en que parece, tristemente, que la alegría y el optimismo están en fase terminal...

Augusto Lázaro

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