miércoles, 19 de octubre de 2011

¿VUELVE LA POLITICA?

--¿Por qué ya no escribes casi nunca sobre la política?
--Porque la política me da asco. No sabía que te interesara.
--No me interesa, pero me gustaban tus comentarios, algunos acertados, otros no.
--¿Y por qué no me escribiste en el mismo blog tus opiniones sobre los desacertados?
--Bueno... soy haragana para ponerme a escribir opiniones. Prefiero decirlas, aunque en este caso, como nunca nos vemos, no he podido cumplir con mi preferencia.
--Estás a tiempo, ahora mismo, si quieres. Oye, ¿has probado el helado de turrón?

Mi amiga M. E. no había probado el helado de turrón, ni siquiera sabía que existía un helado hecho con turrón de Jijona, ese al que llaman blando. Lo pidió, y desde el primer contacto con su paladar quedó encantada del encuentro con ese sabor nuevo para ella que la embriagó tanto que decidió repetir.

--Cuidado con la gula, que el helado engorda. Y además, puedes pescar una indigestión.
--¿Desde cuándo tú eres especialista en gastronomía? ¿O es alguna de tus virtudes entre comillas que yo también desconocía?
--Sigues siendo tan irónica como siempre. Deberías hacerte socia mía en el blog, contigo en el dúo causaríamos sensación. A la gente le hace falta el humor, pues España está tan vapuleada por los políticos que el humor se está haciendo imprescindible, para ver si se calman los ánimos.
--Vaya, llegó la política. Desde luego que no podemos prescindir de ella en la conversación.

Pero nos despedimos sin darle cuerda al tema, porque lo que le dije lo siento de verdad: la política me da asco, aunque como me decía Manuel en nuestros encuentros añorados por su desaparición por causas ajenas a ambos, supongo, "la política es fascinante", repitiéndole yo constantemente que no le veía esa fascinación por ninguna punta del ovillo.

--Si no se la vieras no hubieras escrito tantas cosas sobre la política, ni hubieras hablado tanto sobre el asunto.

No me quedó más remedio que aceptarle la observación. Pero tenía otros argumentos y así se los expuse.

--Pues mira, ¿sabes lo que pienso? Que puede vivirse sin políticos perfectamente. Creo que seríamos mejores y más felices sin esos especímenes que tanto nos machacan.
--Estás mal de la chola, chaval.

Pero mi última aseveración lo dejó patidifuso:

--Y te digo más: incluso creo que la sociedad puede darse el lujo de vivir sin gobierno (aquí lanzó una carcajada y me miró con lástima, pensando que yo estaba de ingreso, pero le di el golpe mortal con sólo 5 palabritas). ¿Qué me dices de Bélgica?

Manuel me dio una fuerte palmada en el hombro que casi me rompe la clavícula, y movió la cabeza, de izquierda a derecha y viceversa. Al seguro que pensó que yo no tenía remedio.

Augusto Lázaro

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