lunes, 1 de agosto de 2011

AURA, EL FINAL?

Carlos Fuentes domina el uso de las personas en su narrativa. Ya lo demostró en LA MUERTE DE ARTEMIO CRUZ, en la que combina con mucha eficacia el YO - TU - EL para narrar, con total éxito. En AURA, el uso de la segunda persona no limita en lo más mínimo el aire de misterio que llena la obra. Sobre lo demás se destaca la protagonista, ese fantasma que precisamente por serlo no se encuentra realmente en la trama: es una fantasía, un esfuerzo de imaginación que intenta siempre "traerla", como dice Consuelo, la anciana que no se resigna a su vejez de ¡120 años! según descubre Felipe por una foto en la que aparece ella con él, ella como Aura y él como el coronel Llorente, distante casi un siglo del momento en que vive en esa mansión al servicio de una obsesión que es sólo una excusa para atraer al joven historiador.

Por tanto, si en la novela hay 2 personajes, ¿quién se imagina que todo sucede tal como se narra? O sea, ¿cuál de los dos -Consuelo o Felipe- pretende que su fantasía se convierta en realidad trayendo a la bella joven para emparejarse con una resucitada Consuelo de la que se enamora sin remedio el profesor? Habría que despejar la incógnita y llegar a la conclusión de que en la obra sólo hay un personaje, y que los otros son el resultado de la fantasía de... ¿de quién? si no de la propia Consuelo, que sueña con que todo lo narrado suceda en su realidad tanto tiempo atrás perdida y ahora rescatada de un olvido imposible hasta hacer aparecer a la joven de ojos verdes y así tentar al joven que en un tiempo fue el coronel Llorente del que sigue enamorada -en la figura de Felipe- con sus escritos que pretende publicar tras tantas décadas perdidas de una juventud que a pesar de sus conjuros y magias de cualquier color no puede repetir.

Pero habrá quienes me riposten con la deducción (también aceptable) de que es Felipe el que sueña y hace realidad su sueño, imaginándose como el joven que es y que encuentra a una mujer (Aura) que es lo que siempre deseó para rendirse al amor que despierta tan sólo con verla la primera vez y mirarse en esos ojos verdes, que como dice al final: "los ojos verdes que han causado mi perdición", al reaccionar en la cama abrazado al cuerpo viejo y flácido de la anciana a la que creía Aura. Sólo que de ser así, en la obra existirían (siempre hablo literariamente) los 3 personajes, ya que Felipe no puede recrear una fantasía que incluya la figura tan alejada de la belleza de Consuelo Llorente.

Al final, mi deducción no es la llave de los truenos: puedo equivocarme y muchas veces lo he hecho, pero persisto en afirmar que es Consuelo quien cuenta no lo que sucede, sino lo que ella desearía que pudiera suceder, y así poder "traer" a Aura cuantas veces, mientras no se agote en sus menguadas fuerzas, pueda lograr, para hacer que el joven profesor llegue a la cama del amor y la pasión con ella, transfigurada en una bella joven capaz de inspirar no a Felipe, sino a cualquier mortal cuya sangre caliente fluya por sus venas...

Aunque en definitivas, quizás el mismo autor, oyéndonos o leyendo estas deducciones, nos diría que no hay nada de eso y que Aura es simplemente una novela que ronda el misterio, sin otra intención que recrear la realidad por medio de la fantasía y nada más.

AUGUSTO LAZARO

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