lunes, 10 de mayo de 2010

COSAS VEREDES, MIO CID.

La última del señor Rajoy

Clama por que todos acepten lo que dicte el Tribunal Constitucional sobre el estatuto de Cataluña y declara que apoyará a Camps diga lo que diga el tribunal. Qué poco favor se hace a sí mismo, a su partido, y a los posibles votantes que pensarán que un hombre como él no ofrece confianza para gobernar el país. Y tendrán razón. Yo me pregunto: ¿realmente quiere Rajoy ganar las elecciones? Porque hace todo lo posible para perderlas.

Otra desvergüenza y van...

Cada día más desvergüenzas y cada día más grandes (¿a dónde vamos, mi querida España?). Casi 200 millones de euros a los sindicatos UGT y CCOO, o sea, el doble de lo concedido en 2009, con los que Zapatero ha comprado (y los sindicatos se han vendido) la llamada paz social, con la que la calle permanece quieta, tranquila, muda, como si viviéramos en el verdadero paraíso terrenal y no hubiera nada que cuestionar al gobierno dadivosísimo con "los suyos". Es que la palabra vergüenza les suena a esos sindicatos, pero no acaban de averiguar dónde la han oído.

¿No se acuerdan de la calle cuando gobernaba el PP?

Pancartas, gritos de "¡Aznar asesino!", "¡No a la guerra!", "¡Nuestros soldados a casa!", etc. Y eso que en aquellos años no teníamos casi 5 millones de parados ni un millón de familias donde no entra ni un céntimo al mes, ni habían muerto soldados en Iraq, como ahora casi 100 en Afganistán, ni... ¡Ah! Cosas veredes, mío cid.

Adalid de la libertad

Recomiendo leer un artículo de John Muller publicado en la revista MAGAZINE el domingo 2 de mayo sobre el papel de Winston Churchill durante la segunda guerra mundial. Este hombre, a quien tanto debe Europa, fue uno de los grandes del siglo XX, uno de los puntales que cortó las garras del nazismo, ese engendro diabólico, horrible y miserable que amenazaba con apoderarse de la parte occidental del continente. De Churchill se han tomado palabras y frases que son símbolos ante situaciones límite que pueden vivir (y a veces viven) países y pueblos, en sus luchas por la libertad y la democracia. Dijo el Premier en su momento clave: "sólo puedo ofrecerles sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor" (blood, toil, tears and sweat), popularizadas con la síntesis "sangre, sudor y lágrimas" que ha corrido por el mundo como el deber de afrontar situaciones peligrosas para salvar los valores de nuestra civilización. Y años después, en el homenaje a los pilotos de la fuerza aérea inglesa, acuñó otra de sus famosas frases: "nunca en el campo del conflicto humano hubo tantos que debieron tanto a tan pocos". Una lección de este gran hombre que debiéramos aprender, porque han pasado a la historia para quedarse en ella como baluarte de uno de los hombres que, con errores cometidos como todo humano, nunca perdió su fe en la victoria, y amó por sobre todo lo demás, los indestructibles valores de la libertad y la democracia.

La ceguera tardía

Me dice un amigo a quien aprecio mucho y al que considero un hombre inteligente y una persona de nobles sentimientos, que "el comunismo tiene cosas buenas, lo que sucede es que Fidel Castro no ha aplicado su teoría correctamente". Decir que el comunismo tiene cosas buenas es estar a años-luz de la realidad vivida durante esos años en que reinó en Europa del Este, de donde se desplomó con un solo movimiento de Mijaíl Gorbachov, sin provocar que ninguno de los ¡25 millones! de miembros del Partido Comunista de la difunta URSS moviera un dedo para "salvar" el "paraíso" terrenal creado por ese otro engendro, por suerte eliminado, al menos de nuestro continente.

La esencia del comunismo es la eliminación del individuo como ente social único, en función del Estado (o sea, de los JEFES), que es (que son) quien dicta lo que hay que pensar, sentir, decir, y hacer, sin ningún derecho a oposición, a expresión libre, a huelgas, a formar organizaciones no adictas al régimen, a disfrutar de los derechos humanos proclamados en la DECLARACION UNIVERSAL firmada y suscrita actualmente por más de 160 países del planeta.

En el sistema comunista el individuo no tiene otra opción que integrarse a la comparsa oficial que apoya, defiende, corea y canta loas al régimen gobernante y sobre todo a sus dirigentes, mesiánicos, soberbios, omnipotentes e infalibles, que tienen la llave de la verdad, de la única verdad que es admitida en el territorio del país donde ha triunfado semejante abyección. Y aceptar que haya un solo pensamiento, una sola voz, un solo criterio, una sola actitud ante los dictados de quienes gobiernan y socializan la miseria, manteniéndose ellos (el grupo privilegiado que no sufre esa miseria) dominando el panorama nacional sin elecciones libres, desde todos los puntos de vista: ideológico, político, social, cultural, económico, deportivo, etc.

Comunismo significa: un solo partido, una sola prensa, una sola radio, una sola televisión, una sola opinión, la anulación de la individualidad, la colectivización de los grupos humanos sin pedirles opinión a ver si están de acuerdo, sino forzosamente, la obligatoriedad de servir al Estado o de verse sometidos a una vigilancia permanente y humillante, a un control absoluto, a una depauperación general de la personalidad, por el todopoderoro y UNICO Partido, el Comunista. Cero campañas en contra del gobierno y del sistema, y enseñanza en las escuelas de una historia falseada y acomodada al punto de vista del Partido, que llega en ocasiones a prohibir textos y libros como hace con las organizaciones no afines. Y a todo esto hay que agregar que este sistema diabólico sólo ha llevado miseria, hambre, opresión, ruina, destrucción, encarcelamiento a disidentes y "enemigos" por pensar con sus cabezas, y hasta asesinatos en muchos lugares donde ha habido síntomas de micro-rebeliones (Hungría, Polonia, Checoslovaquia), etc.


Ejemplo de lo que sucede en realidad cuando un país se divide en dos mitades, una capitalista y otra comunista: ¿cuál es la que se hunde en la miseria? ¿De cuál de las dos huyen sus habitantes para refugiarse en la otra o en otro país donde no se haya establecido el "paraíso" comuista? ¿Quiénes saltaban el muro (si no eran ametrallados por los sicarios de Honnecker) para huir hacia la Alemania occidental, libre y democrática? Porque ni un solo ciudadano de la Alemania Federal brincó el muro para carenar en la Alemania del Este, aparte de que no hubiera tenido que brincarlo, porque hubiera podido salir libremente de ese país. Y así sucedió con las dos Coreas, los dos Viet Nams, y los demás países divididos en dos sistemas políticos diametralmente opuestos. Porque con todos los problemas y todos los defectos que pueda tener (y que tiene) el capitalismo, no puede compararse con ese otro engendro aniquilador de las libertades y de la personalidad del individuo como tal en cada sociedad.


Decir que el comunismo "no es tan malo", sino la interpretación que hacen de su teoría algunos dirigentes de países donde gobernaron y gobiernan, pasa de ser una ingenuidad o un disparate a una estupidez. Tendríamos que admitir que el comunismo no es el "malo" ni el culpable de los males que genera donde se apodera del poder, sino que... los Castro han interpretado y aplicado mal su teoría, Mao Tse-tung interpretó y aplicó mal su teoría (que costó la vida a más de ¡50 MILLONES DE CHINOS!), que Lenin, Stalin, Jruschov, Brezhnev, interpretaron y aplicaron mal su teoría, que Ulbricht y Honnecker interpretaron y aplicaron mal su teoría en la Alemania del Este, que Gomulka y Jaruselski interpretaron y aplicaron mal su teoría en Polonia, que Janos Kadar interpretó y aplicó mal su teoría en Hungría, que Jorge Dimitrov y Todor Yivkov interpretaron y aplicaron mal su teoría en Bulgaria, que Nicolau Ceausescu interpretó y aplicó mal su teoría en Rumania, que Enver Hoxa interpretó y aplicó mal su teoría en Albania, que Kim Il-sung interpretó y aplicó mal su teoría en Corea del Norte, y... vamos, hombre, que ya estamos muy creciditos para que nos vengan con ese cuento que no creen ni las abuelas enfermas adictas a las telenovelas...


Lo siento por mi amigo, que a pesar de tener los ojos tan grandes como nueces, está ciego. Pero no señor: el nazismo y el comunismo no tienen absolutamente NADA bueno: ningún sistema, ninguna teoría que practique la anulación del individuo como ente libre y personal, que suprima sus derechos, que lo convierta en nuevo esclavo del Estado totalitario con todos los horrores que conocemos quienes queremos conocerlos, puede tener una pizca de algo bueno. Pero en pleno siglo XXI hay quienes (y lo peor, hay muchos que siendo personas honradas, honestas y decentes, piensan todavía así) creen en las bondades de semejante e infernal sistema social. Ya lo dijo Martí: "la ignorancia mata a los pueblos... y es preciso matar la ingorancia". Para no pecar de ingenuos, idiotas o malvados...

Augusto Lázaro

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