jueves, 5 de abril de 2012

UNOS KILITOS DE MAS

Está callada, pensativa, quizás triste. ¿Triste? ¿Y a santo de quién o de qué? ¡Ah, dolor de la imaginación! La joven dice que le sobran varios kilos. A estas alturas con esa monserga.

--Muchacha, deja eso para la propaganda de la dieta mediterránea, que así como estás no estás nada mal. ¿Será posible?

--Sí, claro, tú lo dices para que me tranquilice. Pues no señor, no voy a tranquilizarme. Sé que me sobran kilos y punto. Y lo peor, que no puedo quitármelos.

Ella permanece, aunque Heráclito manifestó como filósofo que era, que nada permanece. En fin, silencio en la noche, como en el tango de Gardel, aunque es de tarde y todavía el sol calienta a pesar de que todavía estamos en invierno. En eso suena el teléfono. Ella lo toma. Habla.Conversa con alguien al que llama Frank. Después menciona el nombre de Javier y casi se sonríe. A poco dice el de Elías. Y sonríe. Su cara se transforma. Y pienso que es verdad que su sonrisa tiene que ser la más bella de todo Fuenlabrada y ni decir de su rostro que trasmite la apacible tonalidad de la belleza remansada y serena.

--Ah, sí –sigue con el teléfono pegado a la oreja-, entonces quedamos para...

Cuelga tras nueve minutos de cháchara telefónica. La miro y le digo:

--Pues óyeme, si con nueve minutos mencionaste cinco nombres de varón, si estás media hora desfilan por el auricular la mitad de los hombres de tu ciudad.

--No, si esta muchacha tiene más pretendientes que Penélope la de Ulises –dice una residente que participa en la tertulia.

Y hay más opiniones:

--Mira, bonita, mejor quédate así como estás, porque si estando así como tú dices, con unos kilitos de más, tienes tantos detrás, si rebajas no vas a poder salir a la calle.

--Claro, porque vas a paralizar el tránsito.

--Criatura, olvídate de esos kilitos.

--Sigue en el gimnasio si quieres y gástate la pasta, que es tuya, pero oye mi consejo: si rebajas, bien, si no, ya tú sabes: no te van a faltar Medardos o Julianes o Joseluises o Sebastianes... Dios sabe cuántos de esos que tú llamas amigos estarían pavoneándose si pudieran aspirar a un noviezgo contigo, que yo creo que están tururatos por ti todos ellos...

Y así las cosas logramos que al menos sonría, regalándonos el placer de semejante paisaje de unos dientes que emanan resplandor. Entonces ella se queda en silencio, quizás pensando que tenemos razón o quizás no, pero de todos modos es posible que se haya dado cuenta de que sufrir por estar, como decimos los cubanos, “envueltica en carne”, es como cantarle un villancico a un camello en el medio del Gobi.

--Porque óyeme una cosa: como dice el refrán, “para gustos se han hecho los kilitos”, de más o de menos. Y los tuyos, créeme, no están nada despreciables. Ah, y sin otras intenciones, ¿eh?

--Sí señor –dice un residente muy serio, rematando la sesión-: ¿Gorda tú? No, guapa, gorda está Cristina Almanza. Y mira lo feliz que vive la muy...

Augusto Lázaro

Foto: aunque no lo crean, es Megan Fox con “unos kilitos de más”.

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