martes, 14 de septiembre de 2010

AL CUERNO LA POLITICA

Mi amiga M. E. me preguntó por qué ya no publico artículos políticos en mi blog.

--¿Es que has renunciado a salvar el planeta? -me dijo, con una carcajada que debe haberse oído en Coímbra. Jodedora que es.
--Mejor vamos a tomarnos un café y así te dejas de embromarme y de reírte de mi ingenuidad.

Porque en realidad, escribir artículos sobre política es una de las tantas ingenuidades que cometemos, no sólo yo, pues hay infinidad de personas, sobre todo periodistas, lo que yo no tengo el honor de ser, que cobran sus salarios en una parte muy importante, por eso. ¿Y qué logran, además de entretener a los lectores, entre ellos a mí, por supuesto, que confieso que disfruto leyéndolos? Pues nada, porque el papel nunca ha logrado nada, digan lo que digan tantos defensores de obras que "han cambiado la historia", como el Manifiesto comunista, que no cambió nada, y si acaso lo que cambió fue a peor. Pero en fin... historia antigua que todavía muchos toman como lo más moderno.

--Pues te confieso que a veces me siento tentado -le dije a mi amiga con dos cafés delante servidos por Ninette, encantadora boliviana, en la cafetería de EL CORTE INGLES de Callao-, pero me he dado cuenta de dos cosas claves.
--¿De dos nada más? -y siguió con su jodentina la muy...
--Pues sí, sólo dos, pero repito, claves: una, que hay muchísmos que escriben sobre los políticos, y mucho mejor que yo, y total, ¿para qué?, y dos, que mejor me dedico a escribir cosas que al menos permanezcan en la eternidad momentánea, para gusto de algunos pocos que las lean y puedan disfrutarlas. O sea, nenita, cosas con sustancia, ¿me copias?

Y así estamos, o mejor así estoy, reacio a persistir y repetir lo que otros han dicho y escrito miles de veces, en los periódicos (que todos dicen lo mismo, sólo con muy levemente distintos puntos de vista), en las tertulias radiales (con los mismos tertulianos diciendo las mismas cosas sobre los mismos asuntos), y en la televisión, que es lo mismo y además se escribe igual. Y lo peor, que aquí todo es política. Los artículos, los comentarios, las tertulias, las noticias, los titulares, las entrevistas... como si en la vida no existiera otra cosa.

--Ah, sí, existe otra cosa: el fútbol. Casi me olvido -pronuncié en voz alta y mi amiga me miró fijamente y de seguro pensó que ya yo había cruzado la valla hacia el siquiátrico.
--Pues me alegro, así no tendré que leer esas descargas que, como tú dices, ya han dicho otros o al menos ya han intentado decir otros.
--Exactamente. Y no digo que algún día no intente escribir algo sobre el tema, si el asunto lo amerita, y sobre todo, si puedo decir algo que nadie haya dicho, cosa casi imposible si se trata de política.

Entonces ella, encendiendo uno de sus pitillos y echándome una bocanada en pleno rostro (ella sabe muy bien lo "agradable" que me resulta eso), me preguntó a boca de taza caliente:

--¿Y qué me dices de nuestro político mayor?

Pensé que ya no hay remedio, que esto está condenado, y que es inútil insistir. Pero reaccioné y enseguida le solté la única respuesta que se me ocurrió:

--Pues... que ZPerpetuo será recordado en la historia como el presidente que logró popularizar la desvergüenza en este país...

Ante esa respuesta, mi amiga buscó en su cartera, pero yo me adelanté y llamé a Ninette y le pagué el consumo, recibiendo a cambio una espléndida sonrisa de la joven, tan encantadora como siempre con su juventud al aire... y despolitizada.

Augusto Lázaro

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