lunes, 7 de febrero de 2011

LA QUE ESTA POR CAER

Nochebuena, Navidad, Nochevieja, Año Nuevo, Día de Reyes... Días de encuentros con los seres queridos, de regalos, de fotos, de vídeos, de viajes cortos o largos, de sentir, a pesar de la crisis, esa dulce sensación de que estamos vivos, que ya es bastante, y de que el 2011 no será tan fiero como lo pintan los pesimistas, esos personajes que nunca faltan para echarnos a perder cualquier momento de alegría. Pero eso sí, el determinante en todos estos días es el determinante que el ser humano ha convertido en su razón de vivir: el vil metal. Porque en estos días todo el mundo pensante no piensa más que en qué le va a regalar a su pareja (o a su madre, hermano, sobrina, etc.) o en qué se va a regalar a sí mismo, que eso es muy edificante y alentador. Yo mismo me he regalado, ya que no tengo quien pueda regalármela, una camarita fotográfica con vídeo, para almacenar las fotos en mi galería informática y enviárselas a algunas personas que todavía se ocupan de mí de vez en cuando, "para que no te sientas tan solo", como me dice mi amiga Leila, a la que siempre -junto a su familia- le concedo el "honor" (siempre dudoso) de pasarme el día 25 de diciembre, cada año, en su casa, arroz con frijoles mediante, y regresar a mi espacio pensando que todavía existen en el mundo personas buenas, agradables y sanas...

Y es cierto: todavía existen en el mundo personas buenas, agradables y sanas, sólo que las personas que no son buenas ni agradables ni sanas están alcanzando la mayoría absoluta y muy pronto primarán sobre las que todavía lo son, para desgracia de la minoría que quedará como un recuerdo de lo que fue y no es. No, yo no soy pesimista, qué voy a ser. Si conocieran a mi amigo Marcelo, se quedarían de un palmo, porque ése sí que se las trae. Oigan el vaticinio para el 2011, sintetizado, por supuesto, porque con la que está cayendo no hay tiempo para adentrarnos en lecturas largas y profundas. No, amigos, ya eso pertenece a los museos de los tiempos felices... que no volverán, a no ser que se tenga una cuenta corriente en un banco importante como el BBVA, con cifras de más de 6 dígitos. Entonces sí la vida será hermosa para sus titulares, que es como se denominan los dueños de esas cuentas que erizan los pelos. O sea, de 12'000,000.00€, por ejemplo.

Dice Marcelo que en 2011:

todo será igual o peor, las pensiones bajarán porque los precios subirán, todo será más caro, el terrorismo no se acabará, más bien lo contrario, dentro y fuera de España, las guerras seguirán provocando muertes y más muertes y por el puro gusto de guerrear de algunos dueños del planeta, porque ninguna de las actuales guerras cambiará la faz de ninguno de los lugares donde se ejecutan, el agua escaseará mucho más, el calor aumentará, los ánimos se caldearán progresivamente, la población mundial aumentará a pesar de las guerras y las muertes por otras causas más bien naturales, los políticos serán cada vez más descarados e hijos de la gran, los pueblos seguirán dejándose embutir por ellos, las dictaduras de izquierda (que no son dictaduras para la izquierda) y las de derecha, aumentarán en número y en impostura, habrá más familias al borde del hambre, esto será una especie de desbarajuste, de hecatombe, de desparpajo, de la peste el último, de sálvese quien pueda, de la ley del más fuerte, del acabóse, de apaga y vámonos, de corre que ahí viene el Ministro, de deja la tele que no hay nada que sirva, de acuéstate a dormir, que es lo mejor que haces, de confórmate con un café con leche, de no vayas a la manifestación, que no va a servirte para nada, de muera el poder, de Internet para todos para que todos se enteren de que esto es una mierda, etc. ¿Pesimista yo? Lo que hay que oír...

¡Ah, sí! Todo esto antes señalado que parece un panorama apocaliptico, pudiera cambiarse, mejorarse, evitarse... pero ¿quién le pone el cascabel al gato? Al menos aquí los ratones no están por la labor. ¿Dónde entonces? ¡Ah! Buena pregunta.

Augusto Lázaro

augustorre1938@yahoo.com