miércoles, 31 de marzo de 2010

LOS TRAIDORES NO PADECEN INSOMNIO

Hace 40 años vi una película japonesa titulada Los malos duermen bien que me puso a pensar. Y concluí en que generalmente el título hace justicia a la injusticia de que los malos casi siempre son quienes disfrutan del sueño de los justos (ironías de esta vida que nos ha tocado) haciendo realidad el conocido refrán de que "los malos se van y los buenos se quedan". Claro que esto es sólo una aproximación a nuestra realidad social, porque en España hay muchos malos, quizás demasiados para la nobleza de este pueblo que los padece con increíble impotencia. Sin embargo, la plaga peor son los traidores, también disfrutando de bienes y raíces y sobre todo de esa palabrita que tanto nos duele cuando la percibimos tan frecuentemente: impunidad.

El camino de la traición

Cuando me enteré (no recuerdo por qué medio de información) de que un alcalde de Aragón había suprimido las fechas conmemorativas de la religión católica (que es la mayoritaria en España) y como contrapartida había instalado en su zona la celebración de las fechas del Islam (de veras que no sé si fue imaginación mía, porque me cuesta trabajo creer todo esto) me puse a pensar en el país en que vivo y terminé decidiendo que al menos tiene una originalidad europea, porque no conozco otros donde este tipo de traidores pueda permanecer impune sin que todo el pueblo se lance contra ellos para que sean juzgados y condenados por algún tribunal con vergüenza, que los hay sin dudas, mientras que a otros infelices por robar un pedazo de pan (recordar Los miserables, esa estupenda novela de Víctor Hugo) son metidos entre rejas por un tiempo que a veces resulta desproporcionado.

El camino de la entrega

En este bello país hay dirigentes políticos y de otras especies empeñados en entregarle una parte de España (quizás toda España) al fundamentalismo islámico. De que eso es así no lo dudan ni siquiera los tontos, tan notorio se está haciendo el intento. Y ante esta situación me asombro de que nadie salga al paso a estos vendepatrias que cuando menos deberían estar entre rejas, ya que aquí no existe la pena de muerte, y ni siquiera, para ser más buenos que Juan Tontín, la cadena perpetua, y por el contrario, las leyes casi siempre apoyan, defienden y protegen a delincuentes y criminales que muchas veces se van de rositas ante sus fechorías probadas. Lamentable.

El último camino

Y además me pregunto: ¿tendremos que presenciar el triste espectáculo de ver a algunas de nuestras mujeres apedreadas en una plaza pública? ¿O lapidadas en vida? ¿O golpeadas salvajemente por sus maridos con la autorización de esa nueva religión que se impondrá? ¿O tapadas hasta los ojos con ese infame burka que humilla y desprecia a la mujer? ¿O a los homosexuales colgados de los árboles por ser homosexuales? ¿O a los "infieles" perseguidos y encarcelados hasta que mueran de vejez y privaciones en las cárceles? ¿O al pueblo sometido a acciones y creencias que no desea hacer y sustentar bajo pena de muerte? Pues me niego a creer que esto pueda suceder. Y clamo contra esa Alianza de civilizaciones que no es otra cosa que una traición a los valores morales, espirituales, sociales, culturales y religiosos de nuestra sociedad occidental que nada tiene que ver con esas sociedades donde impera el salvajismo y con las cuales no podemos en manera alguna coincidir ni apoyar.

¿Pagarán sus culpas quienes quieren llevarnos al desastre? Ya con la que está cayendo de la economía teníamos bastante. Ahora también esta amenaza que no parece preocupar a nadie, porque parece que nadie cree que esto pueda ocurrir. Pero todo es posible... y como todo es posible, porque cosas más difíciles de creer han sucedido, esto podría ocurrir... si permanecemos impasibles, porque como dijo José Martí: "los malos (que no padecen insomnio) triunfan donde los buenos son indiferentes".

Augusto Lázaro

domingo, 28 de marzo de 2010

DOMINGOS DE NOSTALGIA 2

Esta mañana me he despertado como de costumbre, muy temprano, sin tener en cuenta el cambio de hora, y mientras desayunaba oía los 3 bocetos sinfónicos a los que Claude Debussy tituló El mar... y otra vez los recuerdos aparecieron, también como de costumbre, quizás para no "perder la maña" de llevarme con las alas de la imaginación a lo que fue y no fue de hace ya tanto tiempo...

...todos los domingos nos íbamos a la playa. Cuqui y yo. A veces con su melliza, Maruchi, otras con amigos o miembros del Cabildo Teatral. A pesar del calor y del transporte (como casi todo el mundo en Cuba no teníamos coche) solíamos pasarlo bien, y al regreso, con los cuerpos ardiendo, comentábamos con la familia los avatares de ese nuevo día de mar, arena y sol. Echo de menos esos días de playa. Aquí queda muy lejos y el traslado se me hace difícil, y sobre todo, ya Cuqui no está... Pero aquel día era muy especial: habíamos recibido la visita de un amigo pintor, alumno eminente de Venturelli, que yo había conocido en Pinar del Río y que vivía en La Habana, despuntando en el sector artístico, a pesar de su indumentaria de "guajiro vueltabajero", como le llamaban algunos de sus colegas de pinceles cortos. Roberto Figueroa era el pintor. Pero no vino solo. Vino con una muchacha delgada que parecía movida por el viento, porque no se estaba quieta ni un minuto. "Esta es Yamilé", nos dijo Roberto, y a partir de ese momento el resto fue un encuentro como si todos nos conociéramos de una vida entera desde niños, desde los juegos inocentes a la "pelota" en el placer del viejo Zayas, a quien le tumbábamos los mangos de su frondosa mata, huyendo después a la carrera cuando el viejo nos oía y nos corría detrás, perdiendo siempre por su avanzada edad y nuestro afán de librarnos de unas sacudidas, no muy fuertes, con su bastón de sostén. A pesar de todo queríamos al viejo, y creo que él un poco a nosotros. Y comenzamos, Cuqui y yo, a querer a Yamilé desde ese mismo día...

Como era de esperar, decidimos ir a Siboney (una de las playas santiagueras que visitábamos semanalmente, al igual que Mar Verde, Caletón y el complejo Baconao, que más tarde se reservó al turismo extranjero. Realmente la costa santiaguera era hermosa. En ella el sol había fijado su residencia permanente. Y eso gustaba al turista de los países donde ver el sol no era cosa de asomarse a la ventana. Sin embargo, aquella mañana no había sol...

El domingo transcurría normalmente cuando llegó ella: Angela Castellanos, una amiga santiaguera que conocíamos Roberto y yo, que se había ido a vivir a la capital porque sus poemas (era poeta la muy tonta) no veían la luz que ella esperaba que vieran en Santiago. Y se unió a nosotros con aquella sonrisa que se abría al viento como una persiana anhelante del amanecer caluroso de nuestra mágica ciudad. Su pel era tan negra que resplandecía bajo el sol implacable del Caribe, cuando las nubes se abrían ante el astro para darle paso. Y Roberto, tan jaranero y espontáneo como siempre, le soltó: "Con el día tan oscuro y te apareces tú...", haciendo una mueca y señalándole con la mano que "ahuecara". La carcajada que dejó escapar la "negra" fue tan estruendosa que los pocos bañistas cercanos volvieron sus cabezas, quizás deseosos de conocer el "chiste" para reírse ellos también...

Han pasado 40 años, qué fácil se dice, y el tiempo ha transformado esas vivencias en recuerdos: Yamilé desapareció del garaje que Roberto, con sus propias manos, había convertido en algo parecido a un hogar, en la calle O'Reilly 525, en La Habana Vieja, donde disfrutaron de su amor muy pocos años... Roberto siguió allí, y a estas alturas no tengo noticias de dónde estará ni de qué estará haciendo ese mchacho, ya algo viejito, tan inquieto y tan enamorado de la vida y del arte... A Cuqui se la llevó la muerte con apenas 5o años, en Santiago, dejando a nuestro hijo Boris, tras mi traslado de aquel lugar tan metido en mis entrañas, solo en un casón donde él parecía una hormiga que daba vueltas y más vueltas sin saber a dónde dirigir sus pasos... A Angela no la vimos más después de aquel domingo...

Desde entonces la recuerdo, no tanto como debería, pero con el mismo cariño que me hizo escribir este poema que hoy vuelvo a dedicarle... Para ti, querida Angela, dondequiera que estés, si todavía estás, los versos que lograste sacarme de lo más profundo de mis sentimientos, y que no pude entregarte en tus manos, por aquel día especial en que tú fuiste la protagonista que logró también sacar al sol de su escondrijo, ya avanzada la tarde, para calentar un poco las arenas escondidas y tranquilas de nuestro Siboney...

EN EL CARACOL QUE NO ENCONTRASTE
para Angela Castellanos, amiga, lejos
No pudimos encontrar el sol.
No había algún excursionista merodeando
ni un bote en la distancia muerta
ni un pelícano.
Sólo las olas despreciaban el silencio...
No por eso nos desanimamos:
Yamilé se ajustó un viejo látex,
Roberto no se decidió a temblar
desde el primer momento,
"está muy fría el agua", dijo sonriéndose,
Cuqui no hizo nada, se acostó en la balsa,
yo tiré algunas fotos...
Pero tú no venías a gastar tu domingo
ni a hundir entre la espuma tus últimos secretos
ni a esperar, confiada, que saliera el sol...
Un cangrejo asomó sus largos ojos,
se asutó,
regresó a lo oscuro de su cueva.
Después, tu última silueta atravesó la orilla...
El agua buscó inútilmente tu imagen
en las piedras,
pero ya había demasiadas voces,
ya el sol picaba nuestros cuerpos.
La tarde vino de repente
y se llevó nuestro domingo.
En las olas se quedaron todas las palabras
y en la arena tus ojos
prendidos en el caracol que no encontraste...
Augusto Lázaro

viernes, 26 de marzo de 2010

LA IDIOTIZACION VA VIENTO EN POPA

Lo planteó el escritor italiano Pino Aprile en su libro ELOGIO DEL IMBECIL (El imparable ascenso de la estupidez). Y yo, que sólo soy un zoquete, me permito glosar, que no plagiar, al ilustre autor, sin pedirle permiso, porque cuando un autor publica una obra ya esa obra pertenece al que la "consume".

Entrando en materia: el homoidiotis se prolifera como los curieles. Pero los nuevos especímenes de la raza humana (?) no tienen la culpa, pobrecillos, aunque hay quienes afirman que sí, que la tienen, porque nadie ni nada los ha obligado a idiotizarse. Yo creo, con mi benevolencia acostumbrada, que la culpa puede repartirse y no cargársela en su totalidad a los nuevos idiotas (de los consagrados no voy a hablar hoy). La culpa de esta idiotización colectiva la tienen varios factores, el primero la televisión, la "caja tonta" (la tonta no es la caja, los tontos son quienes se babean a diario consumiendo sus programas, la mayoría estiercólicos, porque sus jefes y promotres se "forran" a costa de esa "inocencia" de los millones de televidentes, sobre todo ante los llamados reality-shows en vivo y en directo a las neuronas que quedan). Pues sí, es la ilusión que mantiene a esos millones cuya principal razón para vivir es el sofá, alejados de las obras, del calor, del frío, de la lluvia, del polvo, del ruido. y sobre todo del viento que me ha roto ya, en lo que va de año, 3 paraguas baratos, pero paraguas al fin y... pero esto no viene al tema.

A veces pienso que esto tiene que ser la realidad virtual, porque aceptar que exista tanta gente idiota no es muy fácil. Yo de vez en cuando echo un vistazo para curiosear, poco tiempo, no vaya a ser cosa que me embulle y caiga en las redes de la idiotización. Pero eso es lo que hay, lo que tenemos, y ante eso el italiano razona que quienes pasen dos horas diariamente frente al aparato, dentro de diez años serán ya idiotas completos sin remedio, aunque quizás por eso mismo, tengan oportunidades que los no idiotas no alcanzan, precisamente en la embelesadora pantallita.

Y para colofón, hay que citar al calculistillo Macareno de la Palma Real (un propio que ha dedicado los diez últimos años de su preciosa existencia a investigar por qué nuestra sociedad se está volviendo cada día más cretina) asegura con convicción que los idiotas gobernarán el mundo dentro de menos tiempo del qué cándidos (como el que suscribe) creen, porque serán mayoría tan inmensa que con sólo dar un grito colectivo amedrentarán tanto a los demás (los menos idiotas) que no necesitarán de ninguna arma, ni blanca ni negra.

Del resto de los culpables de la idiotización no quiero emitir mis opiniones, pero les adelanto que entre ellos el fútbol (consumido en demasía, como parece ser en una mayoría absoluta), los coches, los bares,, el famoseo y las tertulias en las que varios hablan al unísono sin entender ninguno lo que dice el otro, o los otros, y sobre todo los anuncios publicitarios, ¡oh!, los interminables, aburridos, antiestéticos, rutinarios, poco imaginativos, monótonos, que saturan los medios de información masiva... Quizás un día de éstos me anime a escribir algo sobre ellos. Mientras, buenos días y muy buena suerte, y cuidado con la tele, que crea hábito.

Augusto Lázaro

martes, 23 de marzo de 2010

EL MISTERIO DE LOS DETENIDOS

Con tantas detenciones que se publican a diario me pregunto cómo es que el gobierno no ha construido decenas de cárceles nuevas, pues siguiendo la aritmética, tanta gente detenida habría rebasado el límite humano de existencia/convivencia en las aglomeraciones imposibles que existirían en los centros penitenciarios. ¿Dónde están, entonces, esos detenidos? Y otra pregunta: ¿cómo es posible que se detenga a un individuo 10, 20, 30, hasta 50 veces, y se ponga en libertad otras tantas para que continúe cometiendo fechorías y molestando a las personas decentes y honradas que tienen que sufrirlo otra y otra y otra vez, impotentemente? Y otra más: ¿por qué se condena a un delincuente a 950 años, si hasta Abundio se ríe de esa tomadura de pelo, pues ni Matusalén, que en paz descanse, pudiera cumplir semejante cantidad? Y sabiendo como todos sabemos que de esos 950 sólo va a estar 3, cuanto más.

Conversando con mi amigo Juan Maguey, que no cree en la ley, alcancé una luz que me estaba vedada, porque los años no pasan por congraciarse con nuestra longevidad.

--Mira, majete -me dijo Juan con su café cortado al frente- es que tú no te enteras: la casi totalidad de esos detenidos sólo están horas en la comisaría, y tan pronto el juez los interroga, ¡pum!, a la calle a seguir delinquiendo, que esto es España y lo demás bobadas.

--¿Y qué razones esgrime el susodicho juez para ponerlos de patitas en la calle?

--¿Razones? Sobran. Por ejemplo, "no sabía lo que hacía cuando cometió su delito", "hay que darle otra oportunidad para que se reinserte en nuestra sociedad", "está arrepentido", "es un menor, cuidadito con eso", "quiere estudiar y hacerse de un título para ayudar a su país", "no está bien de la chola, el pobre", y así sucesivamente...

--¿Y ese cúmulo de detenciones? ¿Es que no saben que si sueltan a ese fulano volverá a reincidir?

--Pues claro que lo saben, pero ahí entran otras cuestiones que no me atrevo a enumerar, por si acaso no me vayan a acusar de injuria, calumnia, acusación sin pruebas o algo parecido.

--Pero oye, Juan, es que da vergüenza ver cómo a un mismo delincuente lo detienen tantas veces y enseguida lo sueltan, y no hay manera de tenerlo entre rejas para que no fastidie más al pueblo que lo repudia y quiere verlo encerrado.

--Ya lo sé, pero tú y yo no vamos a resolver ni pitoche. Las leyes son así. Y lo peor no es la gente que las hizo, sino la gente que puede y debe reformarlas y no lo hace, o sea, los llamados padres de la patria, el Congreso de los Diputados, vaya, que parece que del pueblo sólo se acuerdan para pedirles que voten por sus candidatos. Ah, y en cuanto a la cantidad de años que los fiscales piden para los detenidos, no es más que una tomadura de pelo, porque todo el mundo sabe que mejor sería no pedir tanto, sino sólo 10, o 20, o 30 años, y que el tal los cumpla en su totalidad, sin grado uno ni dos ni tres ni Lolita de mi vida... ¿otro cortadito?

Y al dejar a Juan esperando el autobús me quedo pensando en que sería mejor que no existieran los encargados de hacer las leyes si no son capaces de cambiar las que el pueblo pide diariamente que se cambien, alegando razones que de oírlas al menos a mí me da un ataque de risa que después tengo que tomarme un calmante para el dolor de estómago.

Augusto Lázaro

domingo, 21 de marzo de 2010

DOMINGOS DE NOSTALGIA

Julio Cortázar dijo en su obra maestra, RAYUELA, algo así como que "todo lo que se escribe hoy y que vale la pena leer está orientado hacia la nostalgia"... y esta mañana lo he comprobado una vez más: me he levantado, como siempre, muy temprano, me he asomado a la ventana de mi habitación que da al fondo de la basílica de San Francisco El Grande, y he mirado unos minuitos los árboles (lo que queda de ellos) después de un largo invierno con mucho frío y mucha lluvia, y sólo veo ramas secas con algunas palomas revoloteando y ningún trazo humano que me diga que yo no vivo en el desierto de Gobi. Y me sucede lo que me sucede siempre, cada domingo, al asomarme a la ventana y ver sólo palomas y árboles sin hojas y "nada por todas partes", como dijo Gerónimo, el protagonista de la obra Magia Roja, estrenada por el Cabildo Teatral Santiago hace ya varias décadas. Y no puedo evitar los recuerdos de una de mis épocas felices...

...pero ahora, con los pies en mi habitación de hoy, en pleno 2010, mis recuerdos se vuelven a otro de mis amores imposibles (porque hay cosas imposibles, sin dudas) del que resultó como algo muy agradable un poema que por la nostalgia del domingo paso a quien todavía, en esta época de "sangre, sudor y lágrimas" (¡qué claro lo tenía Churchill), aman la poesía y disfrutan leyéndola:

PRONUNCIARE TU NOMBRE
Cuando sepas que he muerto no pronuncies mi nombre
Roque Dalton (poeta salvadoreño)
Cuando yo esté muriendo pronunciaré tu nombre:
tu tan amado nombre
tantas veces relegado al viento
sin penetrar en tus oídos receptores
de otros susurros,
de otras voces distantes, porque siempre estás lejos,
muy lejos de mi voz, de mis ojos, de mis ansias,
atenta quizás a esa broma del viento
que se resiente a transportar mi artilugio
cuando alivio mis horas sempiternas vacías
en las que sólo alcanzo el infantil consuelo
de rememorar otras horas vividas
junto a ti sin pronunciar tu nombre muchas veces
como ahora lo hago sin tenerte delante,
sin que puedas captar mi clamor por descifrarte
en tu totalidad de mujer tímida y vergonzosa...
Entonces te busco en mi espacio vacío
y sólo puedo respirar mil gramos
de nostalgia de ti, de ti como imagen,
como una especie de astrolabio sensual
convertido a su vez en un arpegio
que define tu silueta femenina con sonidos musicales
a veces suaves, lánguidos a veces
estruendosos como un marcial impromptu,
porque tú eres tú y otra más,
cuando te empeñas en no ser como tú,
esa mujer que quizás logre un día construir
(quizás no demasiado tarde)
en lo más inexplorado de mi imaginación...
Pero no me perdono no haber descubierto mucho antes
definitivamente
que eres siempre en tu fondo real
sin imposturas
como un nido de pájaros
resguardado de la lluvia y del frío
por el poder de las palabras exactas
con las que pienso que logro definirte
aunque tú hagas vanos intentos
por mantenerte ajena e infranqueable
como un muro de granito,
como una muralla ante la cual
sólo pueda pronunciar tu nombre
y echarte de menos...
Y ¿resignarme? (aunque suene esta expresión
ridícula)
a morir una mañana de sol bravo
sin saborear la dulce miel de tus palabras
diciéndome al fin que me quieres...
AUGUSTO LAZARO

sábado, 20 de marzo de 2010

LA LEY DEL EMBUDO

Los islamistas se manifiestan en las calles contra EstadosUnidos y contra Occidente, queman banderas norteamericanas y de otros países, gritan "¡muerte a América!", "¡guerra santa contra Occidente!", etc. Quieren imponer su cultura en nuestros países y los que residen en ellos no están dispuestos a asimilar la nuestra. No permiten que nuestras chicas entren en minifalda a sus instituciones, pero tratan de que sean aceptadas sus mujeres con el velo discriminador y humillante (no olvidemos que en muchos países islámicos las mujeres son "perras") y muchas cosas más que no vienen al caso. Tienen amplia libertad para hacer todo eso y mucho más en nuestros territorios, lo que jamás un occidental podría ni siquiera soñar en hacer en algunos de ellos. Nos consideran "infieles" a los que debería eliminarse, pues no tenemos a Alá por Dios ni a Mahoma por su (nuestro) profeta...

En cambio, nosotros, los occidentales, no podemos manifestar la más mínima crítica contra el islam ni contra quienes claman contra nosotros (cuidado, peligroso), ni por supuesto quemar una bandera de algún país islámico ni un muñeco que simbolice o represente a alguno de los muchos dictadores que rigen en esos países. Nos aventajan, y cada día más. Pueden hacer y deshacer a su antojo, algunas veces, como en nuestro país, con la anuencia o la tolerancia de nuestro gobierno y de la izquierda más rancia. Nosotros tenemos que tragarnos lo que pensamos y sentimos, porque... "no podemos ser como ellos"... ¡Qué bonito! ¿Qué dirán nuestros hijos cuando les entreguemos al primer país islámico de la Unión Europea dentro de... menos años de los que muchos piensan?

Augusto Lázaro

viernes, 19 de marzo de 2010

EL QUINTO VICEPRESIDENTE

Todo parece indicar que el juez Baltasar Garzón saldrá airoso de todos los reclamos que tiene ante la justicia española. Hasta un grupo de artistas ha salido en su defensa. Pero en su contra no sale nadie. La izquierda -amiga del juez- como siempre, aplicando su iniciativa, su agi-pro, su movilización en defensa de una causa suya, mientras que la derecha permanece inmóvil, sólo echando al aire las palabras que se lleva el viento sin penetrar en oídos receptores que a eso, a las palabras, no les hacen ningún caso.

Resulta que Garzón puede recusar a cuantos le salga de su mandolina (él puede, porque él es él y más nadie que él), y sus recusaciones son aceptadas incluso por los mismos recusados que parece que le tienen terror (¿habrá mordido a alguno?). Sin embargo, las recusaciones del Partido Popular (¡ay, esta derecha!), son denegadas por los encargados de ser neutrales, imparciales y justos (¡qué tres palabras para nuestra justicia tan coja!).

Cuando Garzón se encargó de la tramitación del llamado "caso Gúrtel", nadie dijo nada. Ningún dirigente del PP lo recusó, aunque hasta El Tato sabe que Garzón es socialista, de izquierdas, militante progre que incluso estuvo postulado por el PSOE en unas elecciones que parecen olvidadas por todos, y apareció en la tele vociferando contra la derecha y el PP. Yo sólo me pregunto: ¿los dirigentes del Partido Popular son idiotas? ¿O son "pantalones bajados" como le dicen fuera al señor Moratinos? Por favor, que alguno me responda y me saque de la duda.

Augusto Lázaro