domingo, 14 de octubre de 2012

¡ESTOS ESPECIMENES!

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Los dictadores casi siempre tienen suerte: mueren en sus camas, plácidamente. Casos como los de Mussolini y Ceausescu son excepciones. Y las excepciones confirman las reglas. Aunque los políticos también casi siempre tienen suerte, en ese sector las excepciones son más numerosas: no todos se retiran a tiempo o destiempo y se van a sus camas a morir tras disfrutar de sus prebendas económicas que les permiten una vida por todo lo alto, como si realmente hubieran servido al pueblo que juraron servir. Pocos, muy pocos, dimiten, y otros pocos muy pocos son cesados de sus cargos por otros políticos o por las presiones del pueblo y de los medios en algunas circunstancias nada edificantes. Pero en general, dictadores y políticos son especies de las que me alegraría recibir la noticia de que también están en peligro de extinción...

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Como es natural, los grandes empresarios (incluyendo los banqueros) son los que más ganan, pero les siguen bastante cerca, los políticos y los futbolistas. Y en un modesto cuarto lugar, aunque a gran distancia, los famosos (sobre todo los televisivos) y los dentistas, que son la única especialidad en la salud pública que no está amparada por la Seguridad Social, cosa que por más que intente explicarme no logro entender. O sea, que en nuestra sociedad hay 3 especímenes que viven muy por encima del resto de la población, casi sin aportar otra cosa que problemas, fanatismo, envidias, etc., ya que de listillos estamos rodeados: personas que aunque no sepan cuál es la capital de Nueva Zelanda, sí saben muy bien cómo arreglárselas para enriquecerse y a vivir la dolce vita, que como dice el refrán: "al que Dios se la dio...", etc.

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Y estas diferencias se notan mucho más en tiempos de crisis, como la que actualmente padece la gran mayoría de la población que no pertenece a ese grupo privilegiado de empresarios, políticos, futbolistas, famosos y dentistas. Hay que joderse. Quizás me señalen que hay muchos que sin formar parte del grupo élite viven muy bien, y es verdad, pero son minoritarios y no llegan a integrar un porcentaje digno de separarse de la totalidad. Pero no hay que rasgarse el meollo averiguando por dónde le entra el agua al coco: siempre ha sido así y siempre será así. Porque la igualdad nunca ha existido y esa otra igualdad prometida por una ideología pasada de moda no es más que un mito que nunca llegó a cuajar. Derecha e izquierda forman parte del gran mito, la gran ilusión, la mentira eficaz que ha logrado en la historia que tantos millones de seres humanos crean que una sociedad basada en el voto de los ciudadanos por unos personajes que vociferan y prometen es la que puede resolverles el problema vital de sus vidas. Y sólo uno mismo puede resolver su problema vital. Sin esperar a que ningún farsante llevado al poder con votos o con balas pueda hacer algo para mejorar ese nivel de vida tan desmejorado precisamente por culpa y gestión de quienes sólo piensan en si mismos. Y que el pueblo se las arregle como pueda.

Augusto Lázaro
@augustodelatorr

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