domingo, 1 de enero de 2012

¿LA CAJA TONTA?

Ya hablé una vez en este blog del encomiable trabajo realizado por el ilustre sociólogo don Macareno de la Palma Real, durante diez largos y fructíferos años, en la investigación exhaustiva y profunda del por qué la sociedad contemporánea se está volviendo cada día más cretina. Pero el tema tiene tela y repasando anoche algunos fragmentos de un estudio de Albert Einstein, encontré su sentencia tan poco conocida como exacta: "en la vida sólo hay dos cosas infinitas: el universo, y la estupidez humana... y a veces dudo de la primera". Lástima que el genio alemán no hubiera conocido a nuestro ejemplar estudioso palmero, porque don Macareno, sin dudas, da en el clavo cuando afirma su postulado. Sí, nuestra sociedad contemporánea cada día se vuelve más cretina. ¿Por qué?, me pregunto, y como siempre sucede, mi amigo Juan Maguey me da la respuesta:

--Hombre, porque últimamente la mayoría de las personas adultas dedica la cuarta parte de cada día a sentarse a ver la tele. Y, como debes saber, la tele embrutece.

--¿Y crees que sólamente la televisión tiene la culpa de ese embrutecimiento colectivo?

--No, pero si se suprimiera ese medio, los cretinos mermarían considerablemente.

Y Juan me cuenta que una noche se dedicó a disfutar del placer de consumir programas de los llamados participativos, y me dio como un solo ejemplo (después de oírlo no hacía falta más) uno de ellos en que un grupo de famosetes se dedicaba a pararse uno frente a otro y hacer murumacas, muecas y gestos, para que el otro adivinara qué quería decir o qué representaban esas murumacas, esas muecas y esos gestos... “un mendigo”, decía uno, “alguien abriendo un paraguas”, exclamaba otro, “el granjero ordeñando una vaca”, exponía un tercero, y así siucesivamente, hasta que al final, si ningún famosete adivinaba qué cosa era la figura “actuada” por el famosete escogido, el presentador del programa daba la solución: “señores, esto es un muchacho agachándose para coger un disco que se le ha caído”... y las risas y los aplausos del público asistente colmaban la “expectación” que reinó en el plató durante la prueba de habilidad entre los famosetes participantes.

--Y no te cuento, porque seguro que lo sabes –me dijo Juan al despedirse- de aquel día en que se celebraba el partido de fútbol entre el Real Madrid y el Barcelona, que una emisora de radio dedicó todo el día a comentar, hablar, analizar, avanzar, ese partido. ¡Todo el día! Con comentaristas, jugadores, periodistas deportivos, entrevistadores, agregados, público, seguidores de los clubes, etc. ¿Te imaginas? Toda la demás programación suspendida en función del gran partido...

Después de esos dos ejemplos, prefiero no seguir, pensando que Juan me tomó el pelo, como siempre lo hace, porque... no puedo creer que esta gran humanidad se esté volviendo cada día más cretina por culpa de... digamos, de la televisión. Y de otras yerbas, como la señalada por mi querido amigo...

Augusto Lázaro