lunes, 17 de diciembre de 2012

SIN MI MOVIL JAMAS...


1

Hay crisis. Hasta los idiotas lo saben. Pero en la calle casi todas las personas que veo tienen un móvil (celular) súper moderno con el cual ejercitan los dedos de una de sus manos, a veces de las dos. Y hay que tener en cuenta que no siempre cuando miro a una persona ésta tiene el móvil en sus manos, casi nunca en sus orejas. Ahora lo que se usa es pasar páginas con uno o más dedos, porque eso es otra cosa: todos tienen Internet en sus móviles y lo usan, como si sus baterías fueran inagotables. El caso es simple: muchas personas prefieren sacrificar otras cosas quizás más importantes antes que renunciar al móvil y al Internet manual, digital y portátil. Pues eso, que nos estamos volviendo una civilización portátil y electrónica. Lo demás... bueno, lo demás es prescindible. ¿O no?

2

La moderna moda: ahora se usa dejarse la barba de 3 días para salir en las revistas tontas anunciando alguna prenda de vestir de las “fisnas” o una nueva colonia “desquiciadora”. Salen los jóvenes hasta con traje, pero sin rasurarse, y así sus promotores creen que “están guapísimos”. Se ve que no ven los actos importantes que se realizan en todo el mundo civilizado... /// Otra moda estupenda es la de las chicas con el pelo multicolor o una parte al rape y la otra a mechones, y con vaqueros ripiados que dejan ver hendijas de carne aunque esté la tempe a –3º y el cielo oscuro a las 3 de la tarde. También ellas se creen que están muy chics y quizás muy elegantes. Ah, pero eso sí: de que están a la moda, lo están... /// ¿Y qué me dicen de la movilmanía? No me lo van a creer, pero esta mañana me subí a un autobús con unas 20 personas dentro, entre ellas unas 8 mayorcitas de la 3ª edad, y... asombro normal: conté a... ¡lo juro, recontra!.. 14 personas con el aparatico en las manos. ¡14 de 20!, incuyéndome yo que en los momentos del conteo estaba hablando con alguien (no tengo Internet en mi móvil, aclaro). Vaya, cosas de la moda. Porque todo esto no es más que eso: una moda, que ya pasará, como tantas otras que también han hecho su poquito de furor y ya nadie las recuerda...

3

Una de las asistentes (¿o asistentas?) del edificio que tengo el placer de habitar, come para vivir, pero vive para... manipular el móvil. Sí señor: de las 24 horas del día creo que pasa más de 12 con el movil en las manos. ¡Ah! Pero no es un móvil cualquiera, no. Fíjense en esto: con ese aparatico ella puede hablar con cualquiera, enviar y recibir mensajes, leer la prensa y las demás publicaciones (hombre, claro que tiene Internet, hasta El Tato lo tiene), llevar una agenda con todas sus actividades, enterarse de los actos culturales, sociales, deportivos y políticos que se celebran en la ciudad y en el país, ver la televisión, oír música en FM y todas las emisoras nacionales y algunas extranjeras, conversar con sus amigas en cualquier momento vía whatsapp, tener vídeo-conferencias al instante, traducir a o de 9 idiomas cualquier texto, conectarse con las redes sociales Facebook y Twitter, recibir y enviar fotos, vídeos musicales, películas en 3D y textos literarios, comprar en cualquier supermercado, reservar pasajes por avión u otro medio de transporte, encargar comidas a domicilio, enterarse de la vida y milagros de los famosetes de turno, poner despertador con alarmas de varios tipos, tener... pero basta, porque todavía tiene tantas prestaciones ese dichoso móvil que tendría que extenderme demasiado en esta entrada y ustedes abandonarían su lectura por aburrimiento. ¿Qué les parece? El móvil: ¿será el invento del siglo? ¿Podría alguien dentro de poco tiempo prescindir de sus servicios? ¿Nos volveremos idiotas con el aparatico acompañándonos hasta cuando vayamos a cierto lugar a hacer las cosas que nadie puede hacer por nosotros? ¡He ahí la cuestión! Pero mientras, ¡que vivan los móviles!, que ya yo mismo no concibo la vida sin ellos, carajo...

Augusto Lázaro


@augustodelatorr