miércoles, 22 de agosto de 2012

MUSICA TRISTE


Dijo mi ex una tarde de mucho calor y alta humedad en nuestro apartamento de Santiago de Cuba, tras oír la ópera PARSIFAL: "después de oír a Wagner, hasta La Traviatta parece obra de aficionados". Quizás exageró. Solíamos escuchar una música que ella misma calificaba de triste, aunque yo en realidad ese tipo de música era el que más disfrutaba, quizás por mi temperamento, o tal vez porque mis piezas favoritas eran esas que podían calificarse como "música triste".
Mi amigo Rodolfo de la Fuente me dio su opinión: "yo creo que esa música te gusta porque te acompaña en tus momentos de recuerdos y nostalgias, por estar separado de tus seres más queridos". Porque las 5 personas que más quiero están lejos de mí, como ya señalé en mi anterior entrada en este blog. Pero pienso que es cuestión de gustos y de temperamento, aunque contradictoriamente soy una persona alegre con un alto sentido del humor.

La música que siempre oigo o que me gusta oír tiene dos vertientes: 1) porque la oí en un buen momento que pasaba y en un lugar muy agradable con una compañía muy agradable, como es el caso de la balada Still loving you del grupo Scorpions, y 2) porque en mis momentos de nostalgia me traslada a tiempos que ahora me hacen sentir una sensación agridulce, un toque de añoranza de algo que sé que no volverá a repetirse, como es el caso de la Pavana para una infanta difunta de Maurice Ravel, que no dejo de oír y disfrutar.
Ambas sensaciones no están en contraposición. Gore Vidal dice en su novela El juicio de París cosas como ésta: “pasé ante restaurantes y trattorie abiertos, muy iluminados y llenos del ruido de la gente que comía y reía y cantaba canciones tristes”. Y eso me sucede, que a veces siento deseos de oír algo tan realmente trágico como la “patética” de Tchaikovski, de cuyo 4ºmovimiento (adagio lamentoso) alguien dijo: “nunca antes se había dicho de forma tan certera: todo ha terminado”. Y es que la “música triste”, además de ser una música que parece escrita con el corazón encendido, con las mismas entrañas, resulta casi siempre bella, atractiva y “pegajosa”. Porque es un sonido que lleva a la nostalgia, y ¿quién que es no es a veces nostálgico?
Augusto Lázaro
@augustodelatorr