martes, 7 de diciembre de 2010

¿PARA QUE SIRVE UN BLOG?

Mi amigo Juan Maguey (que no cree en la ley) me pregunta por qué y para qué escribo y mantengo un blog, si, como él piensa, nadie lo lee.

--A no ser esos cuatro gatos amigos tuyos a quienes has pedido que te lean.

Y añade que más que por un improbable interés en leer lo que publico, lo hacen porque son amigos míos que como él mismo, de vez en cuando se conectan y buscan LA ENVOLVENCIA a ver qué he echado a volar en el ciberespacio últimamente.

--¿Y por qué piensas tú que nadie me lee, aparte de esos cuatro gatos que mencionas?

--Hombre, si eso está más claro que un mediodía en el Sahara.

Y me explica su teoría al respecto: "en Internet -me dice Juan- hay millones de blogs circulando por todo el planeta. Millones, imagínate. Y entre esos millones está el tuyo. ¿Tú crees que por tu linda cara que ya no es tan linda como hace treinta años miles y miles van a buscar tu blog para disfrutar de tus genialidades?" Pero hace una pausa y me dice que además de millones de blogs, en Internet hay millones de otras informaciones, detalles, datos, notas, artículos, libros, películas, vídeos, música, y bla bla bla...

--Dime tú si alguien, entre tantas millonadas de más interés incluso que lo que tú puedas escribir en tu blog, va a conectarse contigo y renunciar a tantas otras cosas que de seguro le proporcionarán muchìsimo más placer en sus ratos de Internet. Y eso sin contar con la correspondencia de cada cual, que el que más y el que menos la tiene, y no le alcanza el tiempo para contestarla. Tú mismo eres un ejemplo.

Me gustan las personas sinceras, aunque su sinceridad me sea desfavorable y a veces brutal. Juan es una de esas personas, por eso es mi amigo. Y es verdad que si te conectas a Internet te encuentras ante un mundo tan vasto, tan complejo y tan variado que no sabes (a veces a mí me sucede) por dónde empezar. Pero yo también tengo mi razón para seguir y se lo digo sin darle chance a que continúe su diatriba.

--Pues oye esto: todo eso que me dices es cierto, pero como tú no eres escritor no puedes imaginarte el placer que se siente escribiendo en una pantalla que cuando hagas clic desaparecerá de tus ojos y se insertará en ese espacio inverosímil donde quizás miles de ojos te encuentren casualmente, aparte de los que ya te buscan... eso te da una sensación de misterio, de irrealidad, de entusiasmo, que no puedes dejar de hacerlo un día y otro día, hasta sentirte pletórico, encontrando tú también en la pantalla otros textos escritos por otros que piensan y sienten lo mismo, y descubriendo nuevos mensajes de quienes siguen a diario escribiendo en sus blogs, en las revistas, en las redes, en fin... y eso, amigo mío, no se paga con ningún lingote de oro.

Juan se queda en silencio. Se rasca el mentón. Y me dice finalmente:

--Tienes razón: tendría que ser escritor para sentir todas esas sensaciones que tú dices que sientes... o no sentirlas, porque eso no se sabe hasta que se experimenta.

Augusto Lázaro

1 comentario:

Francisco dijo...

Querido Amigo!
Ánimo. He llegado a tu blog de buena fuente; de uno de esos cuatro gatos que te lee y reflexiona con tu profundidad. Que lindo tener amigos como el que mencionas en tu nota. Tengo la dicha de tener un par de esos. Sin embargo, déjame por favor añadir algo más a tu amor y pasión por la escritura: Para Juan! Escribir para nosotros, y como es el caso de tu amigo, noble caballero impulsor incógnito de esta cruzada sagrada, hemos de escribir para que las personas no pierdan la capacidad de expresar algo más que el buenos días y el buenas tardes. Escribimos porque sabemos que ellas precisan de conocer que la magia de la vida y de las cosas todavía están allí, implicitas y latentes y que aun forman parte de nuestra caótica vida moderna. Ni ellos mismos sin embargo, se dan cuenta de su necesidad, no porque no quieran sino porque no se dan el tiempo, y redundan: "el tiempo no me alcanza". A todos ellos, a ti Juan, te digo y pido a Dios que te recuerde cuando estabas enamorado de tu esposa o de quien sea tu compañera en estos momentos. Si lo recuerdas, sabras que en esos momentos todo parecía tan sencillos de hacer, tan puro y rápido. Los problemas casi no existian y lo que no podías hacer, sencillamente lo creabas de mil y una forma. Muy dificil? cada uno tiene su tiempo y su momento. !A enamorarse entonces!
Gracias Augusto por seguir adelante con tu cruzada de esfuerzo literario!

Con alegría y Humildad

Francisco Luna
fran@presidency.com
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