lunes, 20 de mayo de 2013

EXILIO Y RESISTENCIA


Escribí un tweet que decía: lo peor que puede pasarle a un ser humano es tener que vivir forzosamente fuera de su patria. Mi amiga Odette A. completó la idea en otro tweet: “o vivir forzosamente dentro de su patria”. Idea exacta que comparto en su total dimensión, pues el exilio es equivalente a una vida dentro de otro exilio del que no te dejan salir, quizás peor que el exilio natural de vivir fuera de tu patria. Todo esto se complementa con otros dos puntos referidos al exilio interno: qué jodido es que no te dejen hacer lo que quieres hacer, o... que te obliguen a hacer lo que no quieres hacer. En ambos casos esta realidad sólo es posible con un régimen totalitario comunista que se empeña en doblegar a sus súbditos (que no logran irse del país) convirtiéndolos en 1) borregos pacíficos que aceptan en silencio su esclavitud, y 2) impostores de oficio que aparentan aceptar la situación y simulan mientras por dentro se los come la rabia de no tener valor para enfrentarse a esa situación... (Hay un tercer grupo que no encaja en ninguno de los citados, pero es minoritario)...

Algunos de estos súbditos son “voluntarios”, pues llegan a la conclusión de que si no pueden irse del país lo mejor y más práctico es aparentar, o sea, la impostura que prevalece en una gran parte de la población que reacciona tranquilamente a la intención del régimen de querer que los ciudadanos miren la vida y el mundo a través del cristal propagandístico de su único punto de vista oficial y soberbio: nada de opiniones en contra ni de oposición, por pacífica que sea: serán reprimidas con distintas acciones según la envergadura de cada opinión u oposición (o protesta algunas veces manifiesta)...

El por qué algunos pueblos se adaptan a situaciones extremas es algo que a pesar de haberse estudiado a fondo por muchos sociólogos no se ha logrado descubrir certeramente. Quizás la costumbre de haber soportado situaciones similares haga que se sigan soportando situaciones similares por mucho, por demasiado tiempo. Cuando no se combate un régimen opresor desde los primeros tiempos resulta muy difícil hacerlo después, cuando ese régimen se ha consolidado y emplea, como en varios casos en la Historia, un método infalible que rinde resultados exitosos contra truenos y tormentas: “divide y vencerás”. Ese método lo ha empleado la dictadura cubana con gran éxito durante más de medio siglo, logrando que el pueblo se haya acostumbrado a la idea de la imposibilidad de cambiar la situación, a no ser que ese cambio parta del mismo régimen (como puede estar sucediendo actualmente)
que llegue a la sabia conclusión de que es preferible algunas concesiones no de fondo, para que sus dirigentes puedan morir en sus camas tranquilamente sin ninguna acción de venganza popular que les quite el sueño...

En España sucedió algo parecido con el régimen de Francisco Franco. Una vez vencida la resistencia de los republicanos y sus internacionalistas, la sociedad española se mantuvo absolutamente en un marasmo de tranquilidad total con cero acción y a la espera de que algo sucediera que los llevara a una transición que al fin llegó tras la muerte del dictador. Es curioso cómo ahora en esa sociedad resulta que hay más antifranquistas en activo que los que hubo durante el mandato del “generalísimo”, que cierto periodista reflejó agudamente cuando publicó que “caramba, si en el franquismo hubiéramos tenido tantos antifranquistas comecandelas, el Caudillo no hubiera durado 3 meses”. Máxima aplicable a los Castro, en Cuba, y a muchos ex - dirigentes comunistas de la Europa del Este...

Pero por desgracia, salvo en contadas ocasiones, “los malos” siempre triunfan, aunque decir esto suene a pesimismo (en realidad lo es) y los dictadores, sobre todo los comunistas, mueren en sus camas (con escasas excepciones) plácidamente mientras los pueblos que han sometido esperan respirar aliviados al fin, tras soportar mucho tiempo agonizando diariamente su mala suerte o quizás su incapacidad para labrarse su propio destino...

Augusto Lázaro


http://twitter.com/@augustodelatorr