jueves, 21 de junio de 2012

CURIOSOS ASESINOS


--¿Así que no te gusta el cuento?
--Hombre, gustarme sí me gusta, sólo que lo encuentro un poco reiterativo en sus diálogos, y me parece que quedaría mejor si se le suprimieran los fragmentos narrados, o sea, que sólo tuviera diálogos y todo se diera a través de ellos.
--Interesante observación. Yo mismo he pensado en eso y me pregunto por qué Hemingway, que era un maestro de los diálogos, tuvo que meterle esos pedacitos narrados sin ellos.
--Bueno, es cuestión de gusto y de apreciación. Quizás él pensó que sería más accesible, o quizás no se le ocurrió que podía hacer ese cuento sólo con diálogos, totalmente con diálogos.
--Puede ser. Porque sin dudas, Los asesinos es un buen cuento y yo creo que pudiera darlo todo con los diálogos. Pero eso otro que dices de que sobran...
--No es que sobren, quizás las reiteraciones sean válidas, pero a mí como lector no me sirven de nada. Con menos intervenciones de los personajes se entendería lo que el autor quiere dar a entender.
--Sí, es cierto, es cierto que hay mucha distracción de esos dos comensales que van a matar al sueco ese.
--Y es una lástima, porque los diálogos ayudan a preparar al lector para lo que viene, que en realidad no viene, porque aunque el título del cuento lo anuncia, resulta que esos asesinos no asesinan a nadie.
--Y ahí está lo genial del cuento, son unos hombres que van a matar a alguien, pero el cuento queda en veremos, al final no lo hacen, pero claro, el lector está seguro, quizás más que el condenado, de que al fin van a liquidar al tipo ese que descansa amodorrado en su hotel.
--Y que por cierto, es un tipo que se da por muerto sin siquiera mover un dedo para evitarlo. Un hombre que ha perdido la esperanza, la fe, la razón para seguir luchando por su vida.
--También los personajes del bar son un poco pazguatos, porque antes de ver el arma de uno de los hombres, no hacen nada, siendo mayoría, y obedecen sin pestañar a todo lo que les ordenan.
--Sí, son personajes manipulados como títeres, sin reacciones positivas, como si fueran esclavos acostumbrados a obedecer. En realidad, el miedo es comprensible, pero los del bar podrían haber pensado que esos tipos estaban jaraneando, que no era en serio la cosa, porque no les habían visto ningún arma, hasta que George entra en la cocina y la ve.
--Hay algo que no encaja: al final, dice que entran dos hombres y uno pide algo de comer para llevar, pero del otro no vuelve a hablarse, y no hay ningún dato que diga que se fue con el que se llevó la comida.
--Bueno, sí... pero en definitivas, hay que aceptar que el cuento es un buen cuento y que el maestro Hemingway logró, con Los asesinos, interesar al lector. Al menos hablo por mí, y por muchos con los que lo he comentado.
--De acuerdo. Un buen cuento. De ese autor no se espera otra cosa... oye, ¿qué?, ¿otra cañita?
Augusto Lázaro
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