lunes, 25 de mayo de 2015

¡ASI SOMOS Y SEREMOS LOS TERRICOLAS!

ELECCIONES OTRA VEZ... AHORA SI!!!

Y después del 24 de mayo ¿qué? ¿Alguien cree de verdad que cambiarán las cosas si gana Juana o su hermano? Es curioso el sentido de la perseverancia en la ingenuidad de los votantes (a estas alturas y con tantas experiencias suman millones, es admirable su ingenuidad). Yo a veces caigo en éxtasis cuando veo uno de sus mítines, observando las caras de los militantes o simpatizantes del partido convocante: parecen personas que han alcanzado el Nirvana. Pues ya saben: ¡a votar! (a los mismos, con otros nombres y otras promesas) que después comenzarán los desengaños, las quejas, las protestas, y hasta los insultos. Lo que es difícil es que veamos el arrepentimiento público de quienes dieron sus votos a Juan o a Ladislao, y después se convencieron ellos mismos, a solas, de que una vez más habían sido engañados. ¡Ah, Catana! ¡Cuán fácil es engañar a los pueblos!

TERTULIAS REITERATIVAS Y TODOS PERFECTOS

Cuando hay elecciones a la vista es difícil escaparse de su mediatismo exagerado. Claro que con este asunto los periodistas se toman un respiro, al menos mental, pues no tienen que pensar en nada nuevo ni inventar ni romperse el meollo elucubrando la información que al día siguiente el director del diario o del programa va a exigirles. No. La noticia está ahí, a las puertas, como esperándolos para darles lo que ellos (y el público que la consumirá) desean y esperan: líderes, mítines, encuestas, cálculos, pactos, quién, qué partido, cómo lo harán, cuándo se conocerán los resultados finales, por qué éste sí y aquél no, etc. Sí señor: ser periodista en tiempos de elecciones (casi todo el tiempo) no es tarea difícil para las neuronas: sólo estar atento a cables, mensajes, informaciones por fax, eso. Y a repetir, que total, ¿qué otra cosa va a decir un político que no haya dicho ya y que todo el mundo no haya oído? Nada. Pues eso, majines, el 24, en septiembre, a fin de año, el año próximo, o sea, siempre, como diría el sociólogo Macareno de le Palma Real: “¡ay, cuánto extraño este tiempo sin elecciones... cualquiera se aburre!”

ESTA (MALA) MEMORIA DE LOS ELECTORES

Lo que resulta más curioso es ver y oír a los aspirantes a vivir como Carmelina a costa del pueblo que los vota: si aplicamos la aritmética a las promesas de cada concursante (porque no otra cosa que un concurso es la política en elecciones) sumamos más de mil proposiciones y promesas que enardecen las masas irredentas que van a ser redimidas definitivamente por los nuevos césares cuando tomen el poder que corrompe no sólo a quienes no lo tienen ni pueden alcanzarlo, como justifican los listillos, sino a quienes lo alcanzan, lo disfrutan y a vivir, que son dos elecciones solamente, aunque los hay que han vivido durante mucho más de dos. Pero ya se sabe que la memoria del pueblo está de atar y tirar en un contenedor: a los pocos meses ya todos se olvidaron de las promesas, los planes, las propuestas de los nuevos elegidos formuladas antes de ser elegidos, y ahora el pueblo a los bares a hablar de fútbol o a acordarse de que la señora Tal dijo que iba a hacer tal cosa y mira cuánto tiempo ha pasado y de aquello nada y de lo otro... pues nada, majín, yo le voy al Madrid, ¿y tú? Pues yo al Barsa, ya sabes que yo soy culé... y hasta unas nuevas elecciones y unas nuevas promesas que tampoco se cumplirán, aunque eso sí, los mítines estarán al tope y las urnas repletas de nuevas boletas para elegir a los nuevos que vienen cargados de buenas intenciones... que es el mejor modo de empedrar los caminos del infierno, según dijo Crisóstomo Buendía una mañana en que se le murió la única vaca que tenían para darle leche a sus 8 hijos...

Augusto Lázaro


@augustodelatorr



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