jueves, 16 de abril de 2015

NUEVAS PINCELADAS IBERICAS

1

Dos asuntos de los que nadie puede librarse: política y fútbol: aparecen en todos los medios, en todos los lugares y en todas las horas. Son una plaga mediática. Y al menos el fútbol es un deporte que entretiene sanamente, aunque en los últimos tiempos eso de sanamente está en entredicho por la violencia que acompaña a sus eventos en los estadios y en sus alrededores. Pero la política... alguien dijo que era el oficio de los que no tenían oficio y estoy por creérmelo, porque vamos a ver: ¿puede ser un oficio mentir descaradamente como hace la mayoría de esos especimenes que cobran en un mes lo que yo en varios años, por ejemplo? Pues eso, que como cantaban las huestes cubanas cuando la Revolución era el “futuro luminoso” que tanto prometieron los nuevos césares que tomaron el poder por la violencia: “(...) y el que no le guste, que tome purgante”.... Una vez me dijeron en un bar, disfrutando yo de un apetitoso chocolate con churros, al enterarse, tras una respuesta educada, pues hablaban de un partido celebrado la noche anterior, que a mí no me gustaba el dichoso deporte: “oiga, amigo, la verdad que es usted un rarito”... Así como suena...

2

España, donde los maleantes caminan por las calles como dueños del espacio: Urdangarín, Cristina, los Pujol, Chaves, Griñán, Bárcenas, Blesa, algunos etarras, los de Gurtel, los de los ERE, delincuentes detenidos 30, 40, ¡50 veces! Y soltados al día siguiente... y el tiempo pasa y tal parece que la Gran Justicia Española está esperando que los delitos de esos individuos prescriban (ese engendro diabólico que sólo favorece a los malos) para así dejarlos tranquilos y que sigan robando y delinquiendo a sus anchas, sintiéndose dueños y señores de este pobre país al que tanto pisotean sin que nadie ni nada logre detener sus delitos...

3

Además de los baches que inundan las calles de nuestra ciudad capital del reino de España, hay que soportar las sacudidas que provocan en cualquier vehículo esos relieves que ni sé cómo se llaman, colocados según oí decir un día, oigan esto: “para evitar accidentes del tránsito”, cosa que por supuesto no evitan lo más mínimo, ya que la mayoría de los conductores los ignora olímpicamente, pasándoles por encima a millón y molestando a los viajeros impotentes ante tanta estupidez. Esos relieves, a mi modo de intentar descifrar su intríngulis (inútilmente, porque el intríngulis es indescifrable), sólo sirven para:

1)     reducir el tiempo de servicio de los vehículos, ya que cada vez que pasan por encima de ellos se maltrata su carrocería

2)     molestar a los viajeros que experimentan algo así como si sus órganos internos estuvieran desprendiéndose abruptamente

3)     fastidiar a los conductores que no saben si aminorar la velocidad cada vez que ven uno acercándose al cristal delantero de su transporte, o acelerar pensando que así no van a sentir el golpe y la sacudida al cruzarlos (a cualquier velocidad es igual de machacón)

En fin, que como dijo el lindacara... perdón, el ex lehendakari Juan José Ibarretxe: “este es un país de locos”... o de otra cosa que no quiero pensar, que yo tampoco soy infalible y me equivoco bastante en mis apreciaciones intempestivas, hombre...

Augusto Lázaro


@augustodelatorr



http://elcuiclo.blogspot.com.es

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