domingo, 14 de diciembre de 2014

HACIA EL COMIENZO DE LA NADA

La poesía sirve para muchas cosas, entre tantas, para desahogarse cuando se tiene el agua bordeando el mentón y no hay ningún socorrista que lance un salvavidas. Quisiera lanzar al espacio todo el optimismo que cabe en mis entrañas, pero la realidad del mundo que me ha tocado vivir me obliga a poner los pies sobre la tierra y plantar cara en firme a la tendencia romántica de edulcorar la realidad que nos rodea. A veces enfrentarse a la realidad es más saludable que engañarse a sí mismo e intentar, con ello, engañar a quienes conocemos.
García Lorca dejó escrito que “todas las cosas tienen su misterio... y la poesía es el misterio de todas las cosas”. Cierto: porque adentrarse en el mundo mítico de la poesía es conocer el misterio y no intentar descifrarlo, pues en la poesía y en el misterio radica el encanto de no saber, de dejar a la imaginación ese a veces “triste y dulce” encanto de los versos que nos hacen recordar, sentir, y siempre emocionar...
LA NADA ABSOLUTA
Espantado de todo me refugio en nadie.
La nada me rodea y se empeña en machacarme
perforando mi coraza de acero intangible
que no resiste el peso de lo cotidiano,
agobiante y a todas luces inobviable
a pesar de mi todavía latente deseo
de luchar contra ella, inútil lucha
perdida de antemano por la equivalencia
de su  fuerza a favor y de mi loca pretensión
de enfrentarme a lo visiblemente obvio:
he perdido, eso es todo,
así de simple y de terrible,
el haz de luz oscura anocheció mi tiempo
y yo no me di cuenta hasta hace poco
cuando ya no tenía chance
ni oportunidad de intentar un último arrebato
de evadir la derrota... y quizás después
la muerte...

Augusto Lázaro
@augustodelatorr

http://elcuiclo.blogspot.com.es