domingo, 2 de marzo de 2014

LA IDIOTIZACION VA SOBRE RUEDAS

Reproduzco, con muy pocos añadidos, la entrada que publiqué el 26-3-2010, porque creo que sigue siendo totalmente actual y porque algunos amigos me han pedido que la publique, obviando la facilidad de buscarla ellos mismos en la dirección del blog. Pero les es más “gracioso” (parece) verla publicada aquí otra vez...
Lo planteó el escritor italiano Pino Aprile en su libro ELOGIO DEL IMBECIL (El imparable ascenso de la estupidez). Y yo, que sólo soy un zoquete, me permito glosar, que no plagiar, al ilustre autor, sin pedirle permiso, porque cuando un autor publica una obra ya esa obra pertenece al que la "consume".

Entrando en materia: el homoidiotens se prolifera como los curieles. Pero los nuevos especímenes de la raza humana (?) no tienen la culpa, pobrecillos, aunque hay quienes afirman que sí, que la tienen, porque nada ni nadie los ha obligado a idiotizarse. Yo creo, con mi benevolencia acostumbrada, que la culpa puede repartirse y no cargársela en su totalidad a los nuevos idiotas (de los consagrados no voy a hablar hoy). La culpa de esta idiotización colectiva la tienen varios factores, el primero la televisión: la "caja tonta" (la tonta no es la caja, los tontos son quienes se babean a diario consumiendo sus programas, la mayoría estiercólicos, porque sus jefes y promotores se "forran" a costa de esa "inocencia" de los millones de televidentes, sobre todo ante los llamados reallity-shows en vivo y en directo a las neuronas que les quedan). Pues sí, es la ilusión que mantiene a esos millones cuya principal razón para vivir es el sofá, alejados de las obras, del calor, del frío, de la lluvia, del polvo, del ruido, de la luz del sol y del ambiente callejero multicolor y variopinto, y sobre todo del viento que me ha roto ya, en lo que va de año, 3 paraguas baratos de esos que venden los chinos a €3, pero paraguas al fin y... pero esto no viene al asunto.

A veces pienso que esto tiene que ser un despelote de mi imaginación que de vez en cuando echo a volar y me da por inventar realidades inexistentes o cuando menos exageradas, porque aceptar que exista tanta gente idiota no es muy fácil. Yo de vez en cuando echo un vistazo para curiosear, poco tiempo, no vaya a ser cosa que me embulle y caiga en las redes de esa plaga tan omnipotente. Pero eso es lo que hay, lo que tenemos, y ante eso el italiano razona que quienes pasen 4 horas diariamente frente al aparato, dentro de 6 años como mucho serán ya idiotas de oficio, o sea, completos, sin remedio, irreversibles, aunque quizás por eso mismo, tengan oportunidades que los no idiotas no alcanzan, precisamente en la embelesadora pantallita.

Para colofón, hay que citar al calculistillo y sociólogo don Macareno de la Palma Real (un propio que ha dedicado los diez últimos años de su preciosa existencia a investigar por qué nuestra sociedad se está volviendo cada día más cretina), que asegura con convicción que los idiotas gobernarán el mundo dentro de menos tiempo del que cándidos (como el que suscribe) creen, porque serán mayoría tan absoluta que con sólo dar un grito colectivo amedrentarán tanto a los demás (a los menos idiotas) que no necesitarán de ningún arma, ni blanca ni negra.

Del resto de los culpables de la epidemia no quiero emitir mis opiniones: el fútbol (consumido en demasía, como parece ser en una amplia mayoría), los coches, los bares, el famoseo y las tertulias en las que varios hablan al unísono sin entender ninguno lo que dice el otro, o los otros, y sobre todo los anuncios publicitarios, ¡oh!, los interminables, aburridos, antiestéticos, rutinarios, poco imaginativos, monótonos anuncios que saturan los medios de información masiva... Quizás un día de éstos me anime a escribir algo sobre ellos. Mientras, les deseo buenos días y muy buena suerte. Ah, y mucho cuidado con la tele, que crea hábito.

Augusto Lázaro
@augustodelatorr
http://elcuiclo.blogspot.com.es


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