lunes, 28 de octubre de 2013

QUE SUERTE SER FUNCIONARIO

lunes

Día pesado, cargante, lento, atacante, inoportuno, cruel, que se contenta con reírse de quienes tienen, qué remedio, que reincorporarse al trabajo rutinario y monótono que tanto amor les inspira. Seguro que usted es uno de ellos, ¿o me va a decir que se gana la vida recogiendo manzanas? Pues eso, que cuando usted llegue a la oficina donde ha dejado las mejores horas de su vida, y tenga que soportar una vez más ver la cara tan simpática de su tan amado jefe, aunque se acuerde de su madre (la del jefe), sin dudas oirá que

--Señor Martínez, ¿cuándo me va a entregar esos planes que hace 6 días tenía que habérmelos entregado?

Y todo eso dicho en altavoz para que los demás empleados se enteren de lo haragán e irresponsable que es usted... ¡Ay, el lunes! Qué deseos de haberse quedado en la cama disfrutando del descanso y del dolce far niente...

martes

Usted sube al autobús, se sienta junto a la ventanilla de un asiento vacío, en la siguiente parada sube un señor totalmente redondo que debe pesar alrededor de 200 kilogramos netos, y aunque en el autobús sólo hay 8 personas... el señor va directamente a su asiento y... ¡CATAPLUM!, se le sienta al lado, apeñuncándolo contra la carrocería sin piedad ni educación, pues ni siquiera ha dicho buenos días. Nada, que el martes pinta mal, muy mal...

miércoles

Día atravesado, si tenemos en cuenta que usted sólo trabaja (si realmente trabaja) 5 días a la semana, aunque se pasa la cabrona jornada protestando, bajito si el jefe está cerca, y gritando si no vino ese día (porque eso es otra cosa, que el jefe, como es el jefe, viene cuando le sale de la entrepierna, y cuidado con hacer comentarios alevosos, que pueden costarle una calle sin ERE ni finiquito ni la cabeza de un guanajo relleno), sabiendo que protesta por gusto, porque su situación no va a mejorar ni le van a aumentar el sueldo (dichoso si se lo mantienen como está, porque lo más probable es que se lo rebajen en uno de esos raptos de altruismo de la empresa que lo hace, por amor a sus empleados, en lugar de darle una patada en el trasero y lanzarlo a la cola del INEM sin previo aviso)... ¿por dónde iba, carajo? Esto es lo malo de los paréntesis, que uno se distrae con cosas que no vienen al caso y después ya ven... en fin, que el miércoles: como para desear que llegue el jueves...

jueves

...y cuando llega el jueves usted se da cuenta de que da lo mismo limoná que chicha, pues el caso es que a usted el trabajo lo tiene de café en café, de cigarro en cigarro, y de lamento en lamento. Pues lárguese, hombre, aunque con la crisis y los millones de parados la cosa no está para tomar decisiones apresuradas... ¿y qué hago entonces?, se preguntará. Pues fíjese siempre en los que están peor que usted, si eso no le sirve de consuelo, al menos tendrá en qué pensar, ya que al parecer no es usted muy pensador que digamos, ¿eh?

viernes

Por fin llega el viernes y usted entra en la oficina y lanza en voz alta un saludo por primera vez en tono alegre en lo que va de la semana. Sus compañeros lo miran, algunos sonríen, otros piensan “está como una cabra”, y siguen en lo suyo, porque usted no tiene remedio... ni ellos tampoco...

sábado

Qué día tan bonito. Como usted es funcionario no trabaja hoy. Se levanta tarde, da un paseíto por toda su casa, se detiene en la puerta del baño, se rasca la cabeza, y de pronto se da cuenta de que tiene el fin de semana libre, pero no ha planeado nada que hacer en todo ese tiempo. ¿Será posible?, se pregunta, mirando la cama con deseos de volver a acostarse...

domingo

Tras el cansancio de no hacer nada el sábado, salvo darse una vuelta por las cercanías para disfrutar del hermoso paisaje urbano (a pesar de los baches) y de paso comprar el periódico y una barra de pan, por si acaso, lo más lógico es que el domingo el cuerpo lo que le pida es tirarse en la cama y... a descansar, que mañana será lunes y... mejor no recordarlo. Nada, que la vida es un vacilón: 7 días vividos con gran intensidad y movimiento lo confirman. ¿O no?

Augusto Lázaro


@augustodelatorr





domingo, 20 de octubre de 2013

NUEVOS OFICIOS

¿Quiere usted ser carterista? Sí, ha leído bien: carterista. Esos tipos que se dedican a meter las manos en los bolsillos ajenos y extraer sus carteras donde siempre hay dinero en efectivo contante, aunque no sonante. Y dije tipos, porque eso era lo usual. Ya no. Ahora también hay tipas (o sea, mujeres carteristas) como las bosnias esas a las que un juez prohibió su entrada en el Metro por la comisión reiteradísima de ese delito, pero otro juez, más justo y comprensivo, claro, las volvió a autorizar, aduciendo en su defensa de la ley (la sacrosanta ley) que esas muchachas bosnias, pobrecillas, tenían derecho a usar ese transporte público, y ¿cómo iba a ser posible privarlas de ese derecho sancionado por las cortes y refrendado por la Constitución (la también sacrosanta constitución española)?

Pues sí, como lo oye: ser carterista es un trabajo honrado para algunos jueces, aunque usted no lo crea. ¿Por qué razón –argumentan- unas pobres muchachitas inocentes no van  a tener derecho a quitarle a esos caballeros trajeados y rozagantes de salud y bienestar sus carteras repletas de billetes, y con ellos mejorar su birria situación económica y al menos poder comer caliente mientras no se les termine el dinero sustraído tan honradamente? Nada, que usted tiene que decidirse y no pensarlo tanto. En definitivas, en caso de que lo pillen no le pasará absolutamente nada. Eso sí, le quitarán la cartera obtenida con tanto esfuerzo en el Metro o en cualquier otra aglomeración humana, le darán una palmadita en la espalda, y le dirán: “eso no se hace, eso está mal hecho... anda, lárgate ahora mismo” y usted saldrá sin la cartera sustraída, pero un mal día lo tiene cualquiera. Quizás la próxima vez tenga más suerte.

Si no se ha convencido con estos argumentos tan sólidos de que el noble oficio de carterista va a mejorar su vida, hay otras opciones, no se desespere. Por ejemplo: meterse a político. Sí señor. Claro, eso es más difícil que la acción de cambiar de bolsillo una cartera ajena, pero eso sí: trae muchos más dividendos. Usted no se imagina (o quizás sí) lo bien que viven los políticos, a veces sin disparar un chícharo. Ah, no todos, claro, porque en la viña del Señor también hay gente honrada, pero no me negará que la honradez es una virtud que va cayendo en desuso, sobre todo en esos que se llaman padres de la patria. Bueno, usted los ha visto, ha leído lo que se publica sobre esos raros especímenes que se desviven por servir al pueblo y por sacrificarse por esa patria con la que se enjuagan las bocas cada vez que la mencionan. Sí. Pues adelante, no lo piense dos veces y... ¡a la política! Que eso es como la gallina de los huevos de oro, vamos.

En fin, amig@, oficios decorosos los hay, y para escoger. Usted tiene la llave de su futuro en sus manos. Haga de los malandrines que se pasean por nuestras calles su ejemplo a seguir, conviértalos en sus ídolos, siga sus actividades, cuente las veces que son detenidos y vueltos a poner en libertad, y no lo piense más... ¡Ah!, pero si usted no cree tener el coraje para darse a la labor, pues mire: hay otra salida: viva de la ayuda del Estado, que siempre la encontrará en alguna vía. No es mucha, pero le permitirá vivir sin trabajar y que los bobos que trabajan lo mantengan.
Vamos, que el trabajo embrutece, como dice el ilustre sociólogo Niungol P. Mas, y nada hay tan placentero como sentarse en un parque a ver pasar los inocentes que quizás no saben que alguien está echándoles el ojo para dejarlos sin blanca en medio de la calle. Cuídese de no ser usted uno de ellos. De los inocentes, claro...

Augusto Lázaro


@augustodelatorr


http://elcuiclo.blogspot.com.es

domingo, 13 de octubre de 2013

MAS QUE MIL PALABRAS

Me lo contó mi padre cuando yo era apenas un niño de primaria que desconocía la maldad y la mentira. Lo evidente, lo que está a la vista, no necesita palabras que demuestren lo que con la visión está demostrado. Y eso también sucede con acciones y actitudes humanas no materiales o físicas. Se lo paso a mis lectores como curiosidad que descubre que solemos ser demasiado explícitos cuando no es necesario que lo seamos...

Un comerciante inauguró una venduta de pescado en una calle céntrica y al terminar de pintar su fachada colocó un letrero que decía:

AQUÍ SE VENDE PESCADO FRESCO

Un amigo que pasaba se detuvo a saludarlo y lo felicitó por su nuevo negocio. Al mirar el flamante lumínico, le dijo:

--Oye, Genaro, pero esto es... bueno, eso de AQUÍ me parece que sobra, porque todo el que venga ya sabe que es aquí donde tú vendes el pescado. ¿Por qué no lo quitas?

Cuando el amigo se marchó, Genaro lo pensó una sola vez y se dijo que tenía razón, y enseguida quitó del letrero la palabra, quedando entonces:

SE VENDE PESCADO FRESCO

Al día siguiente, un cliente algo entradito en años, tas hacer su compra, se paró frente al letrero luminoso, se rascó el mentón, y dijo al pescadero:

--Genaro, te felicito por el negocio. Pero viejo, ese letrerito... tiene algo que... mira, eso de que “se vende” me parece ilógico, pues se sabe que no vas a regalar el pescado. Creo que sobra.

En  su casa conversó con su mujer y ambos llegaron a la conclusión de que era cierto, y enseguida volvieron a cambiar el anuncio, que quedó así:

PESCADO FRESCO

Una vecina, amiga de la esposa de Genaro, yendo a estrenar la nueva pescadería, se detuvo frente al luminoso, y no pudo contener su normal cuchareta:

--Pero Genaro, ¿cómo que pescado fresco? Hombre, se supone que no vas a vender pescado podrido o en mal estado, ¿eh? Eso sobra, caramba.

El letrerito, cada vez más esmirriado, quedó entonces con una sola palabra:

PESCADO

Pero a la mañana siguiente volvió por el lugar el amigo que primero señaló lo que sobraba en el anuncio, y al ver que sólo quedaba “pescado” se echó a reír, y le dijo al ya no tan contento propietario:

--Genaro, pero... ¿todavía con eso? ¿Así que pescado? Hombre, si cualquiera que se acerque ve que es pescado lo que vendes, está ahí expuesto, a la vista, no estás vendiendo relojes ni vestidos de señoras, ¿eh?

Cuando Genaro regresó a su casa, sólo de ver la cara de su mujer ya supo lo que venía. Le dio un beso en la mejilla y le dijo:

--No me digas nada. Mañana mismo vendo la dichosa pescadería y al carajo...

Augusto Lázaro


@augustodelatorr


domingo, 6 de octubre de 2013

ESCARMENTAR... ME SUENA ESA PALABRA

lunes

El ser humano es muy curioso: a pesar de que sabe que todos los políticos son iguales de malos, acuden en masa a votarlos en cada cita con las urnas. Y después se quejan de ellos.

martes

Los ignorantes se creen sabios. Por eso se atreven a dar consejos sobre cualquier asunto a los demás, y nunca admiten que ellos son los que no saben, pues no saben que no saben.

miércoles

Cuando salí del hospital tras 5 días por un IAM en octubre de 2006, me encontré con que las primeras 17 personas que me saludaron eran ¡todos médicos! Ni una sola dejó de darme consejos sobre lo que tenía que comer, las medicinas que debía tomar, y el estilo de vida que tendría que seguir en lo adelante.

jueves

Encontrar una persona que admita que puede estar equivocada es tan difícil que parece imposible. Para casi todos los seres humanos es “el otro” el que no tiene la razón. Y “el otro” piensa lo mismo, por lo que la conclusión es que nadie se equivoca jamás.

viernes

Los (políticos) jefes del mundo siempre encuentran una excusa para armar una guerra. Y siempre declaran que la han armado porque si no lo hubieran hecho, “el otro” país hubiera puesto en peligro la seguridad del país atacante. Porque siempre hay uno que comienza. Una guerra nunca la comienzan dos o más países al unísono.

sábado

La justicia (el poder judicial) en los países democráticos (no hablemos de los que no lo son, donde no existe la justicia) siempre depende de los partidos políticos que proponen o nombran miembros de ese poder. Y para demostrar su dependencia, en esos países existe un Ministerio de Justicia. Si de verdad fuera independiente, ¿para qué ese Ministerio que forma parte del gobierno de turno?

domingo

Cuestión: que los pueblos seguirán quejándose de sus políticos pero a la vez seguirán yendo a votar en cada nueva convocatoria a las urnas por los mismos de los que se quejan /// que en ese caso, no se sabe si los ignorantes son los políticos o sus votantes que se dan golpes con la misma piedra muchas veces sin rectificar a pesar del dolor /// que aquí todo el mundo es médico y entrenador de fútbol, pues cuando se discute sobre alguno de esos temas, todo el que habla da una lección de sabiduría pensando que los demás no saben lo que dicen /// que “el otro” está jodido, pues no sólo no sabe lo que dice sino que lo repite en cada discusión, como los soldados a los que los generales que nunca mueren en las guerras mandan a morir sin que estos subalternos se rebelen /// y que la justicia es un mito, una utopía, un sueño de románticos trasnochados, pues lo que manda a la justicia es el poder además del dinero (lo que viene siendo lo mismo, pues el poder siempre está unido al dinero o viceversa), y hay que resignarse a aceptar que el mundo es así, que no hay quien lo arregle, que quien tiene padrinos se bautiza, y que... ¿nos rebelamos? ¿Para qué?, si cuando quitemos a los que están vendrán otros que como decía mi tío Pancho Casas: “to’s son peores”. Y mi tío sabía lo que decía...

Augusto Lázaro



@augustodelatorr