lunes, 29 de abril de 2013

¡ESTA HUMANIDAD!


Macarno de la Palma Real, el ilustre filósofo, sociólogo, humanista, etc., ha concluido su estudio sobre la situación actual de la humanidad, basándose en sus viajes realizados durante los últimos 25 años por los 5 continentes, y en los que ha entrevistado a alrededor de 5 mil personas a las que ha formulado las siguientes preguntas:
1)      ¿come usted 3 veces al día?
2)      ¿ha atracado un banco alguna vez?
3)      ¿qué tipo de mujeres/hombres son de su agrado?
4)      ¿está seguro de que 2 y 2 son 4?
5)      ¿cuántos libros ha leído en su vida?
Las pesonas entrevistadas, en su mayoría, miraron a Macareno de arriba abajo, hicieron una mueca de desagrado, y se largaron apretando el paso, pero muchas contestaron las preguntas, de lo cual nuestro erudito sacó sus conclusiones que han dejado a científicos, sociólogos, ensayistas y demás con las bocas abiertas y los ojos cerrados ante tanta genialidad. Cuestión,  que don Macareno, en su estudio sobre el por qué la humanidad se está volviendo cada día más cretina, llegó a la siguiente conclusión:
1)      Todo el mundo tiene la mala costumbre de comer 3 veces al día
2)      Nadie confesó haber atracado un banco en ninguna oportunidad
3)      El 99% declaró que le gustaban mujeres/hombres guap@s y ric@s
4)      Todos dijeron que 2 y 2 son 4 porque así lo habían aprendido en la escuela
5)      Sólo 33 de los entrevistados confesaron haber leído algunos libros en toda su vida, y muchos de ellos no se avergonzaron de haber perdido ese precioso tiempo
De donde nuestro prestigioso historiador del comportamiento humano y animal llegó a la conclusión de que la humanidad se está volviendo cada día más cretina porque los entrevitados:
1)      Comen sólo 3 veces al día en lugar de hacerlo 6, que es lo aconsejable
2)      Carecen de valor e iniciativa, demostrado con no haber atracado ningún banco en sus vidas, o sea, que no hacen nada por progresar y mejorar sus pobres existencias
3)      A casi todos les gustan mujeres/hombres guapos y ricos. Se nota lo poco prácticos que son en sutotalidad, ya que esa aspiración sólo les dará dolores de cabeza, pues no se dan cuenta de que para aspirar a esos especímenes hay que tener lo que la mayoría no tiene
4)      Aceptan borreguilmente que 2 + 2 son 4 demostrando la poca materia gris que almacenan en sus cerebros, ya que todo es posible cambiarlo con un poco de inteligencia, en caso de que la tuvieran
5)      No haber leído libros demuestra que la humanidad está por otra cosa y para ella leer es perder el tiempo en tonterías (en eso puede que tenga razón)
En fin, que don Macareno publicará en los próximos días su ensayo sobre el no entendimiento humano y el triste destino de una humanidad que va camino hacia los intrincados vericuetos de la especulación invertebrada (sic)...

Augusto Lázaro

@augustodelatorr

domingo, 21 de abril de 2013

EL ILUSO DIOGENES


Dicen (aunque yo lo pongo en duda) que Diógenes (el cínico, no confundirlo con Laercio que es otro personaje) tiró su linterna en un contenedor, hastiado de buscar un hombre que reuniera las 3 virtudes que según el filósofo de la antigüedad resucitado por la magia de la imaginación constituyen la clave para ser considerado un HOMBRE: decencia, honestidad y honradez, y regresó a su tonel, retomando su estilo de vida de vivir sin bienes materiales que no fueran su taparrabos y su manta que lo cubría del frío varios meses cada año. Comprendo que el viejo estuviera cansado y decepcionado, pero me pregunto si es que este inolvidable y curioso histórico estaría buscando ese HOMBRE aquí en este bello país, porque los díceres no aclaran en qué zona del planeta se encuentra, después de su llegada del pasado para seguir con su intento que no le dio resultados fructíferos en aquella antigua edad en la que Alejandro de Macedonia conquistaba medio mundo

Buscar un HOMBRE según la definición del hombre que no guardaba nada junto a sí -aunque muchísimos paisanos aplican el calificativo de “síndrome de Diógenes” a quien almacena desperdicios, basuras y objetos inútiles, o sea, lo contrario al personaje del tonel-, es tarea harto dura y decepcionante, a juzgar por la que está cayendo que nos coloca en una posición de desesperanza general, ya que un HOMBRE hoy en día es algo tan difícil como ver un chino pidiendo limosna en nuestras calles. Por cierto, ¿han notado que no hay un solo chino pidiendo limosnas? ¿Por qué será, eh? ¡Ah! Quizás el mismo Diógenes pudiera dar con la clave del asunto. Pero en fin, a lo que voy: el HOMBRE escasea, es mucha verdad, y si lo buscas en ciertos lugares como las instituciones donde habitan los políticos, ¡Dios te ampare, hijo mío! Ahí, seguro, no vas a encontrar ninguno.

Y quizás fue esa mala elección la que llevó a nuestro personaje a tan desastroso desengaño. ¿Cómo va a encontrar un HOMBRE donde sólo hay malandrines que carecen de esas 3 virtudes que tanto admiraba el Diógenes impenitente: decencia, honestidad y honradez? Porque aquí el truco está en eso, en zafarle el cuerpo a las virtudes y enredarse con un modo de vida fácil, fácilmente hallable en este pobre país nuestro que está incubando cada día más prolijamente a toda esa caterva de cantamañanas que se pegan a la mamandurria como sanguijuelas a piel de sangría, y cuesta Dios y ayuda intentar despegarlos. Intentar solamente, porque lograrlo, ya es cosa de esperar que El Tato recite de memoria la letra de La Traviata en italiano.

Y así estamos. Y así seguiremos mientras no haya una limpieza total en la masa de dirigentes políticos, institucionales y estatales que mantienen con descarada impunidad a cuanto maleante roba el dinero público para enriquecerse a tope, y alguna que otra vez le hacen un paripé de juicio amañadito, de una publicidad contratadita, y de un escandalito callejero y periodístico de poca monta, para al fin de la tormentita quedar libre y pasearse por las calles (como si fuera ese HOMBRE que buscaba Diógenes, decente, honesto y honrado), admirado por algunos, respetado por muchos, y absuelto por sus cúmbilas magistrados que también son salpicados con alguna cifra de varios dígitos por su impecable, justa e impoluta justicia. Aclaro que al decir HOMBRE (como seguramente decía Diógenes), incluyo a las mujeres, que últimamente también están en la pachanga de la corrupción y la impunidad por ser quienes son. ¡Ay, España, cómo me estás doliendo!...

Augusto Lázaro


@augustodelatorr

domingo, 14 de abril de 2013

ESTO ES LO QUE HAY


“Dime cómo ladras y te diré cómo muerdes” podría ser una especie de glosa al conocido refrán, pero con otras intenciones más actuales: Kim Jong-un amenaza un día sí y otro también, y cada vez sus amenazas traen un añadido, como para atemorizar a quienes, aunque no considera sus principales enemigos, pueden ser dañados con los misiles con que piensa inundar el mundo. ¿Asustarse? Mejor prepararse, porsia.

>>>>>>>>>>>>>>>

En España la corrupción está de moda. Me rindo a la evidencia de que luchar contra ella (al menos personas sin ningún poder como yo) es tan inútil que no vale la pena escribir sobre esta moda que parece que ha llegado para quedarse, y sobre la que tantos otros han escrito y escriben cosas mucho mejores que las que yo podría escribir. No es que sea modesto, es que tengo cosas más importantes que atender.

>>>>>>>>>>>>>>>

Es triste la situación de los policías que tanto se esfuerzan por mantener el orden y salvaguardar a la población de los posibles daños que pudiera sufrir. Nuestros policías detienen a diario a delincuentes que sólo sirven para molestar, atracar, dañar la economía y las personas decentes que tienen que soportarlos sin remedio. Acción loable de los guardianes del orden. Sin embargo, cuando esos delincuentes detenidos por la policía llegan ante el juez de turno, demasiadas veces este personaje siniestro los pone en libertad para que sigan “jodiendo la marrana”. ¿Cómo es posible que haya jueces que vistos con realismo más bien parecen delincuentes que no pueden enviar a la cárcel a sus “hermanos” de oficio?

>>>>>>>>>>>>>>>

Es lamentable que Su Majestad Don Juan Carlos 1º de Borbón haya declarado ante la televisión (que no solo se ve en España sino en buena parte del mundo) esta frase infeliz, incierta, inoportuna: “La ley es igual para todos”. Hasta los idiotas saben que ni en este país ni en ningún lugar de La Tierra la ley es igual para todos. La imputación de su hija (la hija del rey) demuestra el poco valor que tienen las palabras de su padre. Me pregunto con qué intención las dijo, porque el primero en saber que eso es mentira es el propio Don Juan Carlos. Y con todo respeto, Majestad.

>>>>>>>>>>>>>>>

Cada día se ven más jóvenes de ambos sexos con un móvil en la mano que por supuesto tiene conexión a Internet (el gran entretenimiento). El “vicio” ha llegado al extremo de que cuando dos jóvenes salen de su escuela, en lugar de continuar caminando y conversando, se despiden, deseosos de llegar a sus casas para comunicarse cada cual con el otro
vía móvil con Whatsapp o algún otro de esos inventos ultramodernos y tan llamativos que hay quienes dejan de comer para tener un aparato que los mantenga al día en lo que hacen sus amistades. Pero siempre por esa vía, ya no les interesa tanto verse físicamente. Nada, que Asimov lo vaticinó: leer la novela EL SOL DESNUDO (The naked sun). No se arrepentirán. Pero quizás se erizarán al imaginar el futuro que nos espera.

>>>>>>>>>>>>>>>

Mi amigo Juan Maguey (el pobre está fastidiado: la vejez no le va nada bien y desde aquí le deseo que se restablezca cuanto antes) tiene una especie de filosofía que hace rato estoy por adoptarla, pues con la que está cayendo la humanidad se está volviendo impertinente, y perdonen si peco de pesimista a ultranza. Dice Juan: “el que me visita me hace un favor, el que no me visita me hace dos” y así queda bien con todo el mundo. Y sí, está ok, porque a veces, cuando uno menos lo desea se le aparece un tedioso de esos que abundan que no tienen otra cosa que hacer que molestar, interrumpir, y dedicarse a contarle al visitado la historia de su triste y desgraciada vida con tal énfasis que poco falta para que salgan sus lagrimitas, y todo para que al final uno, que en el fondo es un sentimental, le tire un salvavidas, casi siempre traducido en moneda de curso corriente. Pues sí, Juan: ¡a la porra de don Cristóbal con esos indeseables! Y se acabó la interrupción...

Augusto Lázaro


@augustodelatorr

domingo, 7 de abril de 2013

CABALLITOS Y UNICORNIOS



De niño siempre me gustaron los juguetes, como a cualquier niño, pero a mí me gustaban más los juguetes pequeños, o sea, las miniaturas con las que podía cargar para ir a donde me pareciera mejor y sentarme a disfrutar de aquellas figuritas que endulzaron la inocencia de la etapa más feliz de mi vida. Porque cuando dejé de ser niño,
lamentablemente, y la inocencia desapareció como un golpe de la mala suerte, comencé a enfrentarme con la realidad. Y desde entonces aquella ilusión que tanto me endulzó la niñez, se convirtió en una adolescencia en la que descubría lentamente el lado feo de la vida...

Mi unicornio azul ayer se me perdió,
pastando lo dejé y desapareció.
Cualquier información bien la voy a pagar.
Las flores que dejó no me han querido hablar...
Recuerdo con total claridad que entre los juguetes que me hacían la vida agradable tenía algunos preferidos, y a ésos los cuidaba con esmero, los guardaba en un lugar sagrado de mi habitación, los limpiaba, tratándolos como si fueran seres humanos. Porque para mí esos juguetes eran seres vivos con los que compartía no sólo ratos de placer y de ilusión, sino conversaciones en las cuales muchas veces yo les contaba los probemas minúsculos que para mí eran tragedias que confrontaba con la escuela, con los amiguitos del barrio, con la familia... Pero de todos mis juguetes el más querido era un caballito de madera color ocre, apenas del tamaño de una mano de adulto...

Mi unicornio azul ayer se me perdió,
no sé si se me fue, no sé si extravió,
y yo no tengo más que un unicornio azul.
Si alguien sabe de él, le ruego información,
cien mil o un millón yo pagaré.
Mi unicornio azul se me ha perdido ayer,
se fue...
Y yo cabalgaba en aquel caballito que a veces dejaba de ser un juguete para convertirse en un corcel donde yo corría por los campos conociendo paisajes y llanuras, árboles y pájaros, sonidos que se escapaban de una floresta descubierta al fin montado en el lomo del animalito tan querido y recreado en mis noches de añoranza, en mi caballito que me llevaba a galopar parajes de encanto y amplitud, donde yo vivía feliz olvidado de que más allá de aquel ensueño existía la vida real que no podría obviar dentro de varios años, cuando el caballito no pudiera ya llevarme a cabalgar con él fuera de mi frontera de sueños infantiles...

Mi unicornio y yo hicimos amistad,
un poco con amor, un poco con verdad.
Con su cuerno de añil pescaba una canción,
saberla compartir era su vocación...
Pero éramos pobres, y mis padres tenían que cambiar de residencia, siempre buscando una estancia que nos acomodara a la precariedad con que vivíamos en ese tiempo que sin embargo fue mi mejor tiempo, porque en esa circunstancia en que el dinero era la prioridad de los adultos la mía era otra alejada de la economía que obligaba a buscar nuevos horizontes más adecuados al maldito dinero del que nunca tuve conciencia hasta mucho después de la adolescencia... y en una de esas mudanzas mi caballito se perdió...

Mi unicornio azul ayer se me perdió,
y puede parecer acaso una obsesión,
pero no tengo más que un unicornio azul
y aunque tuviera dos yo solo quiero aquél.
Cualquier información la pagaré.
Mi unicornio azul se me ha perdido ayer,
se fue...

Todavía lo recuerdo hoy, muchas décadas después de aquel niño que vivía soñando despierto con subirse al lomo de su caballito de madera a recorrer el mundo... deseando al perderlo ser rico, millonario, para ofrecer la recompensa a quien pudiera devolvérselo y lograr con eso que en su boca apareciera otra vez la sonrisa feliz... sin saber que todo el oro del mundo no es capaz de devolver el sueño de un niño que llora porque su mayor tesoro, su querido caballito de juguete, se le ha perdido para siempre...

Augusto Lázaro

@augustodelatorr

El autor de la canción (UNICORNIO) es el cantautor cubano Silvio Rodríguez

lunes, 1 de abril de 2013

DOS SOLEDADES


Se puede estar solo rodeado de gente: en la calle, en una cola, en un centro comercial, en el aeropuerto cuando sales o cuando entras. Yo diría que precisamente cuando más solo estás es cuando estás rodeado de una multitud que no te dice nada, porque la soledad es más un estado mental que material o físico...

Sentirse solo es síntoma de muchas cosas y todas negativas, pero hay dos tipos de soledades: la deseada y la no deseada. Y hay quien tiene las dos. El ser humano no siempre desea estar solo ni siempre desea estar acompañado. Pero la soledad perpetua, esa es  otra cosa. No es que te sientas solo porque tu novia te dejó o se fue con otro, esa soledad es pasajera. Tampoco porque se haya muerto la persona con la que vivías, esa también es pasajera. No, hay otra soledad que es mucho peor: la permanente, esa en que no importa que vivas en una pensión donde vivan trescientas personas, ni que estés en la Plaza Central concentrado para protestar por cualquier cosa junto a más de mil gritones, ni que te salga todo bien con aquellos con los que te relacionas diariamente, sean familiares, amigos, compañeros de trabajo, vecinos, perros o gatos, etc. No. Te sentirás solo si tu ánimo está solo y no estás para nadie y esa soledad es la que termina acabando contigo y convirtiéndote en un amargado, en un relegado, en un aislado, a veces en un marginado de la sociedad...

En mi caso yo no sé qué soledad es la que me ha tocado en los últimos años. Por eso prefiero pensar que es la soledad del oficio de escritor, porque alguien dijo que el oficio de escritor es el más solitario. Y tenía razón: el escritor siempre desea estar solo con su obra como única compañía. Que no lo molesten, que no lo distraigan, que no espanten su musa, que no le toquen a la puerta, que no le susurren al oído cariño, ¿quieres una tacita de café? No señor: si estás escribiendo y el intríngulis te está saliendo bien, cualquier cosa te estorba. Pero terminas (por ahora) y entonces te entra la corcomilla de entablar conversación con alguien sobre lo que has creado con tu cerebro trimotor o sobre lo solo que te sientes al final de la página que ya no está en blanco....

Lo dicho: el ser humano nunca está conforme, si le toca una A quiere la B, y si es la B la que le llega, entonces desea la C. Qué difícil es (siempre lo ha sido) afrontar lo que se tiene sin machacarse la vida deseando lo que quizás nunca pueda tenerse. No recuerdo quién fue el filósofo que dijo que “rico no es el que más tiene, sino el que menos necesita”. Y la soledad es un bien (o un mal) que todos necesitamos a veces. Y a veces no...

Augusto Lázaro

@augustodelatorr

http://elcuiclo.blogspot.com.es