lunes, 1 de abril de 2013

DOS SOLEDADES


Se puede estar solo rodeado de gente: en la calle, en una cola, en un centro comercial, en el aeropuerto cuando sales o cuando entras. Yo diría que precisamente cuando más solo estás es cuando estás rodeado de una multitud que no te dice nada, porque la soledad es más un estado mental que material o físico...

Sentirse solo es síntoma de muchas cosas y todas negativas, pero hay dos tipos de soledades: la deseada y la no deseada. Y hay quien tiene las dos. El ser humano no siempre desea estar solo ni siempre desea estar acompañado. Pero la soledad perpetua, esa es  otra cosa. No es que te sientas solo porque tu novia te dejó o se fue con otro, esa soledad es pasajera. Tampoco porque se haya muerto la persona con la que vivías, esa también es pasajera. No, hay otra soledad que es mucho peor: la permanente, esa en que no importa que vivas en una pensión donde vivan trescientas personas, ni que estés en la Plaza Central concentrado para protestar por cualquier cosa junto a más de mil gritones, ni que te salga todo bien con aquellos con los que te relacionas diariamente, sean familiares, amigos, compañeros de trabajo, vecinos, perros o gatos, etc. No. Te sentirás solo si tu ánimo está solo y no estás para nadie y esa soledad es la que termina acabando contigo y convirtiéndote en un amargado, en un relegado, en un aislado, a veces en un marginado de la sociedad...

En mi caso yo no sé qué soledad es la que me ha tocado en los últimos años. Por eso prefiero pensar que es la soledad del oficio de escritor, porque alguien dijo que el oficio de escritor es el más solitario. Y tenía razón: el escritor siempre desea estar solo con su obra como única compañía. Que no lo molesten, que no lo distraigan, que no espanten su musa, que no le toquen a la puerta, que no le susurren al oído cariño, ¿quieres una tacita de café? No señor: si estás escribiendo y el intríngulis te está saliendo bien, cualquier cosa te estorba. Pero terminas (por ahora) y entonces te entra la corcomilla de entablar conversación con alguien sobre lo que has creado con tu cerebro trimotor o sobre lo solo que te sientes al final de la página que ya no está en blanco....

Lo dicho: el ser humano nunca está conforme, si le toca una A quiere la B, y si es la B la que le llega, entonces desea la C. Qué difícil es (siempre lo ha sido) afrontar lo que se tiene sin machacarse la vida deseando lo que quizás nunca pueda tenerse. No recuerdo quién fue el filósofo que dijo que “rico no es el que más tiene, sino el que menos necesita”. Y la soledad es un bien (o un mal) que todos necesitamos a veces. Y a veces no...

Augusto Lázaro

@augustodelatorr

http://elcuiclo.blogspot.com.es



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