domingo, 22 de septiembre de 2013

EL GRAN NEGOCIO

Según don Jesús Palomino, lo más difícil de la crisis es descubrir que en realidad no existe, que ha sido creada por la mente malévola de los políticos para hacer el paripé y al cabo de poco tiempo llenarse de gloria por haber logrado salir de ella (de la crisis). Uno en el bar gritó: ¡PALOMINO PRESIDENTE!... pero nadie dijo ¡VIVA!...

La política es el gran negocio: casi no tienes que trabajar, vacaciones de 3 meses al año, sueldazos superados sólo por futbolistas y grandes empresarios como Amancio Ortega (que son pocos), sobresueldos legales (no morales) y muchas otras dádivas por cualquier cosa, añadidos a quienes no son de Madrid aunque vivan en Madrid, dietas para viajes y taxis (además de los coches), equipos ultramodernos para el trabajo y la casa, autos para lo mismo, etc. John Kerry no quiso creerlo cuando se lo informaron:

--Señor Secretario de Estado, hay un país cuyo gobierno tiene más funcionarios, asesores y coches que nosotros.
--¿Qué país es ése?
--España, señor.
--¿España? ¿Usted me está tomando el pelo?

Un gran negocio, sí señor: ¿o usted cree que los que se vuelven locos por entrar en la política y convertirse en líderes políticos lo hacen por amor a la patria y al pueblo? Vamos, hombre (o mujer), que el tiempo de los bobos se acabó, dice una canción cubana de los 50. Es cierto que a veces se buscan problemas, que pierden su intimidad, que los medios los hacen papilla, y todo lo demás, pero... ¿no vale la pena el altísimo nivel de vida que tienen cuando están en la mamandurria? Óigame, con lo que se embolsilla un político cada mes (y no de los más altos) yo podría vivir cómodamente durante todo un año. ¿Que exagero? Se ve que usted no está enterado de la pasta que manejan esos especímenes de los que mi tío Pancho Casas decía que siempre hay que desconfiar.

--Mira, querido sobrino, de los políticos no esperes nada, porque... to’s son peores (y cerraba el periódico, lanzándolo al cesto con tamaña puntería: nunca caía en el suelo).

Mi tío Pancho estaba claro desde esos lejanos años. A mí me costó estarlo varias décadas, porque yo también me dejé impresionar por esos bípedos que siempre triunfan porque mienten: si dijeran la verdad nadie los votaría, claro. Por desgracia no tengo ningún amigo político. Si lo tuviera mi situación sería distinta y diferente y hasta desigual, como dicen ahora esos fabricantes de camisas estereotipadas carísimas que les endosan a los incautos que las lucen creyendo que nadie más las tiene. Pero eso es otra historieta que no encaja aquí.

Cuestión, que si usted es un político no se entera de la crisis y a vivir la vida como Carmelina, qué carajo. El que puede, puede, y como dice el refrán revolucionario: “al que Dios se la dio... San Pedro se la bendiga”. Y a votar, que da lo mismo Juan que Juana: cualquiera que votemos nos va a joder la vida...

Augusto Lázaro



@augustodelatorr

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