lunes, 20 de marzo de 2017

¿SE EQUIVOCO?

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El compositor y músico argentino Carlos Guastavino convirtió un poema en una canción aparentemente simple pero que cruzó los 7 mares y sigue siendo parte del repertorio de quienes todavía prefieren la verdadera música y no el ruido que se hace ahora por esos grupos que vuelven histéricos a los jóvenes en sus conciertos, cuyas entradas a veces les cuestan una noche entera al sereno y en espera resignada... Me refiero a SE EQUIVOCO LA PALOMA (sobre el poema de Rafael Alberti, escrito por el bardo español en 1941)... Repito: aparentemente simple, porque todo lo profundo merece una meditación más larga para darse cuenta de lo que realmente aporta al conocimiento humano... La música es muy agradable al oído  y ha sido grabada por decenas de grandes cantantes, pero si analizamos su letra, de momento nos parecerá una tontería. ¡Ay!, ¡qué ligeros somos al juzgar lo que no entendemos! La canción es toda poesía, hasta el punto de que una amiga me escribe desde Taiwán que “¡cuánto diera yo por equivocarme como esa paloma del canto!”... tal vez para escaparse de lo absurdo e injusto de una existencia “normal” donde nadie confunde el norte con el sur como la “promesa alada” en esos versos que me recuerdan a la Ananké de Rubén Darío, y porque así como dice el poema convertido en canción, es la vida:

Creyó que el mar era el cielo,
que la noche la mañana...
¡Se equivocaba!... ¡Se equivocaba!...
Que tu falda era tu blusa,
que tu corazón su casa...
¡se equivocaba!...

Y termina con una imagen en verdad sugerente:

Ella se durmió en la orilla,
tú en la cumbre de una rama...

Esa imagen de la paloma equivocada durmiéndose a la orilla del mar mientras que la otra, la humana que es la razón de sus equivocaciones tan llenas de amor, se duerme en lo alto de un árbol para dar el fin sin fin a tan dulce regocijo con el arte poético...

Quizás Carlos Guastavino no pensó que su canción pudiera adquirir esa fuerza que permanece a tantos años de su conversión (de letra a música). Al menos yo le agradezco que nos haya regalado algo de su excelente sentido del buen gusto y de hacer de algo simple y fácil algo bello si se mira, como El Principito,, con los ojos del corazón...

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A veces queremos escaparnos de esta realidad absurda e injusta de la que quería escapar mi amiga de Taiwán, y la poesía nos sirve de catapulta para lanzarnos en esos confines donde la realidad se confunde con la fantasía: vivir lo que se sueña, o lo que se desea vivir, nos hace más fuertes y esperanzados en poder lograr algún día lo que el chileno Vicente Huidobro dejó inmortalizado en su sentencia: sabemos que es imposible ver una golondrina anidando en un arcoíris... pero poder verlo sería tan maravilloso que valdría la pena cualquier sacrificio para inclinarnos ante algo tan espectacular y bello. Y con su paloma “equivocada”, Guastavino ha logrado ponernos al alcance de ese sueño, tan irrealizable como hermoso...

Augusto Lázaro



http://elcuiclo.blogspot.com.es

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