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martes, 29 de mayo de 2018

¿CON QUIEN HABLAR?

Yo, como (casi) todos los terrícolas, siempre me estoy prometiendo a mí mismo cosas que no cumplo. Como ejemplo puedo citar que me digo: desde mañana mismo no vuelvo a intervenir en discusiones tontas e inútiles con gente que se cree que sabe de todo, que lo sabe todo, y lo peor: que se cree superior (a mí y a los demás). Sin embargo, al día siguiente vuelvo a caer en la trampa de la discusión tonta e inútil. Con los golpes del tiempo he logrado mejorar mi récord y he llegado a eliminar a casi todos esos sabios rectificadores y enmendadores de plana, que están al acecho de que tú digas cualquier cosa para decirte que no, que no es así, sino asá, porque lo dice ella (esa persona)  y punto. Claro que si yo fuera un perro no me pasaría nada de esto, pues si tuviera un problema con algún semejante lo resolvería a mordidas y arañazos. Pero por desgracia soy un ser humano, según cierto filósofo "el ser viviente más completo de la creación (al que), sólo le falta NO hablar para ser perfecto". Y yo creo que ni aún con la mudez sería(mos) perfecto. Pero en fin...

Las relaciones personales son difíciles, como la convivencia, pero cuando dos personas que no tienen casi nada en común deben, por distintas razones, verse diariamente y hablar, es inmposible que no surja algún problema entre ellos, porque hemos avanzado mucho en técnica e informática, pero hemos retrocedido en civilización. ¿Por qué dos personas que no piensan igual tienen que "pelearse" como si fueran muchachones de secundaria que pasan "la edad del pavo"? Pues así es: si uno de los dos (o de varios, cuando hay más) quiere imponer su punto de vista y hay otro (u otros) que pretende imponer el suyo, ahí surge enseguida la discusión que lamentablemente a veces termina enemistando a algunos de los discrepantes, como si fuera obligatorio que todos pensáramos lo mismo, de igual manera, sobre cualquier asunto tratado. A veces me pregunto, al encontrarme con uno de esos con los que por necesidad tengo que contactar, si sería mejor callar y decir sí a todo lo que me diga, para evitar una discusión que a nada bueno ni positivo conduce. Pero entonces viviría encuevado, metido en mi caracol defensivo, y me aislaría de la humanidad, y eso tampoco es recomendable. ¿Qué hacer entonces?

Una pregunta que no tiene respuesta, porque cualquier opción que tomes será nula. Creo que lo mejor es evitar toda discusión y aunque sea doloroso callar tus opiniones, pues actualmente resulta casi imposible encontrar a alguien que acepte que se ha equivocado, que no tiene razón, y que tú eres quien ha dicho la verdad. Casi un milagro. Quizás por eso vivo tan metido en mi mundo que a veces pierdo el contacto con la realidad y me olvido de que los seres humanos cada día son menos humanos y, frente al espejo, me pregunto si yo también estaré perdiendo esa parte de humanidad que siempre he tenido y que últimamente comienzo a dudar si conservarla es bueno o malo para mi salud mental y física...

Augusto Lázaro

@lazarocasas38

domingo, 6 de mayo de 2018

EL MENOS MALO

¿POR QUE ME GUSTA WINDOWS 10?
1) El movimiento del cursor sin que tú quieras moverlo y cuando menos lo esperes
2) Los letreritos de aviso que salen como abejas huyendo de un panal alborotado
3) Si estás en tu cuenta de Twitter, a veces te la quitan y te ponen tu portada y tienes que otra
    vez pinchar para volver a lo que estabas escribiendo o leyendo
4) Avisos de que te estás quedando sin espacio en el disco duro interno. Necesitan siempre más
    gigas de las que te quedan. Culpa tuya, por no fijarte en el almacenamiento del equipo
5) Hay iconos que no te interesan ni te sirven para nada, y aunque trates de borrarlos, misión
    imposible. Son imborables. A veces logras desaparecerlos. Poco tiempo. Siempre regresan y se
    sitúan donde les da la gana. Igual sucede con sus o con otros programas instalados, que son
    indesinstalables
6  Para cualquier movimiento que quieras hacer, necesitas "permiso del administrador". ¿Quién es
    ese administrador? Porque tú no lo eres. Y el que lo es no aparece por ningún lugar ni sabes
    qué hacer para poder ejecutar el movimiento. Y a veces necesitas permiso de no sé cuántas cosas
    o entidades que tú ni te imaginas que existen ni dónde están para hacer el más simple
    movimiento
7) Equipo sellado. Si no te gusta trabajar con batería, estás jodido, pues ni Dios podrá abrir el
    equipo para extraerle la batería. Tendrás que ir a la tienda y pagar para que te la saquen
8) Teclado para forzudos. Si no le das fuerte, alguna letra no sale. Tienes que comer mucha
    carne y tomar mucha leche y golpear sin piedad el teclado
9) Diariamente sale una página que casi cubre toda la pantalla diciendo que el equipo necesita
    actualizaciones, y es difícil quitar esa página, tienes que ser un inventor como Da Vinci para
    poder quitarla y seguir en lo tuyo. Además, te dice que necesitas tener al menos 8 gb que tú no
    tienes disponible, porque aunque tú no hayas instalado NADA, el espacio se sigue acabando
10) También te salen cuadros diciéndote que el equipo se está quedando sin espacio y que debes
      liberar espacio. Lo malo es que ya no tienes espacio que liberar y trabajas con el temor de que
      el equipo deje de funcionar en cualquier momento., el maravilloso SOW10
11)  Y cada varios días, el colmo: te bloquea la pantalla y sólo sale el dichoso letrero de PREPARANDO
       WINDOWS / NO APAGUE EL EQUIPO, y eso pude estar así un par de horas, hasta que al final
       te diga que no han podido instalar las actualizaciones (claro, si tú no dispones de 8gb ¿cómo
       carajo van a poder instalarlas?). En fin, que este aparatico tiene sus días contados, porque
       por muy malo que sea otro que compre nunca podrá ser peor que éste...
(Hablo de un equipo de 13" marca HP, no sé si otros te harán sufrir igual que a mí con éste. ¿Que
por qué no lo lanzo por la ventana y me compro otro? Muy sencillo: por el temor de que el otro
tenga los mismos problemas, ya que sólo se vende el software de Windows 10, el maravilloso)

lunes, 26 de marzo de 2018

CRITICO(NE)S


Pues eso, que lo que alguien emite como opinión mediante la escritura en Internet o en papel, ya no le pertenece, por tanto, no tiene derecho a ripostar las críticas que le hagan a lo que escribió. Es tonto pretender ponerse a explicarle a cada cual lo que quiso decir, en caso de que cada cual haya entendido otra cosa. Cada cual tiene derecho a interpretar lo que vea, oiga o lea, como le dé la gana o como su capacidad de entender le permita. Al que no le gusten las críticas le recomiendo que "cierre el pico" y mejor permanezca calladito sin decir ni pío... ¡Ah!, y que se dedique a otro oficio…

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Conocí a uno de esos que se consideran genios que era insoportable: cada vez que alguien le hablaba de su libro (por suerte el único que publicó) y le señalaba algún detalle negativo, el hombre se ponía como un basilisco y poco faltaba para que agrediera físicamente a su lector crítico. Imagínate -le decía yo, de tonto, porque ni él ni nadie cambiará nunca- que tú tuvieras que sentarte al lado de cada lector de tu libro a explicarle lo que según tú ese lector no entendía. Y en todo el mundo. Supongamos que tuvieras 10,000 lectores a los que tuvieras que explicarle (burros que eran) lo que sus cerebros subdesarrollados no habían sido capaces de vislumbrar en tu obra maestra. ¿Te lo imaginas?

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Escribir implica riesgos, aparte de que nuestra sociedad no acepta esa dedicación a veces tormentosa como un trabajo. A mi han llegado a decirme: “pero si tú no trabajas, tú lo único que haces es escribir”, y otras lindezas similares. Y es muy duro para quien se pasa uno o más años de su vida pegado a las teclas, haciendo lo que puede ser una gran obra o una mierda, eso nadie lo puede saber de antemano, que cuando lleve lo que ha hecho y le ha costado no sólo el esfuerzo de hacerlo, sino el haber dejado de hacer muchas cosas que le producen placer y alegría, le digan “lo sentimos, pero nuestra editorial está al tope y no podemos aceptar su obra”. Conozco una anécdota de juventud de alguien a quien preguntaron sus amigos qué prefería, si leer a Marx (o a Savonarola, por ejemplo) o ir a una cita con una chica presentable, y el joven no vaciló en contestar que ir a la cita con la chica que seguramente le iba a proporcionar la dicha que los libros de esos grandes filósofos (u otros cualesquiera) no le darían. Esta anécdota refleja lo que de verdad vale la pena rechazar para dedicarse a algo que cada día tiene menos importancia. Porque una cita con una chica que gusta jamás perderá su atractivo ni su importancia de vivir y no perder el tiempo invirtiendo horas en hacer cosas que a nadie le interesan y que sólo le dirán cuando sea viejo: “caray, qué tiempo irrecuperable he perdido… ¿y para qué?”. Porque no todos somos León Tolstói ni Marcel Proust para “perder” el tiempo creando obras maestras eternas que jamás perecerán…

Augusto Lázaro

@lazarocasas38

lunes, 12 de marzo de 2018

BANALIDADES


Dice el refrán que nadie escarmienta por cabeza ajena, pero hay personas que ni siquiera escarmientan por la suya propia, y cometen una y otra vez el mismo error, sabiendo de antemano lo que eso les va a costar. Les presento a uno de ellos: yo mismo

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Archidemostrado: cada cambio que se hace en ordenadores, tabletas, móviles, etc., sólo tiene un fin: sacarle más dinero del bolsillo a los incautos que se creen que es verdad que ese nuevo modelo que han sacado es una verdadera maravilla mucho mejor que el anterior

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Una señora algo encopetada está en un gran centro comercial y después de buscar a algún empleado a quien hacer una consulta, descubre a quien parece por su vestimenta un encargado de esa función. La señora se acerca y le pregunta:

--Perdone… por favor, ¿dónde está el tocador de señoras?

--¡Servidor! -le responde el empleado con una suave sonrisa.

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¿Usted entiende a la gente? Porque la verdad es que yo no la entiendo: antes hasta gritaban pidiendo agua, “que nos secamos”, “que no somos mazorcas”, “que dentro de poco seremos otro desierto”, etc. Ahora que llueve todos los días (sí, todos los días a todas horas y hace ya un montón) hasta gritan pidiendo que cese el aguacero, “basta, coño, que no somos ranas”, y así. Es que nunca estamos conformes, ni con blanco ni con negro. ¡Ah, amigo! El ser humano siempre desea lo que no tiene, y cuando logra al fin tenerlo, a los pocos días comienza a desear otra cosa. ¿Usted lo entiende? Pues explíquemelo, porque yo, ni hostias

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Me dice una chica “moderna”, o sea, con vaqueros ripiados, jersey colgado en la cintura, despeinada y con parte de la cabeza rapada y el pelo multicolor, etc., al pasar yo junto a ella:

--Tío, ¿tiene un cigarrito?

--No, sobrina -le contesto con una expresión un tanto comprensiva.

--Oiga, que yo no soy su sobrina -me dice, frunciendo el ceño.

--Bueno, yo tampoco soy tu tío -le digo, haciéndole una seña y siguiendo mi camino

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La táctica generalizada entre los productores y los vendedores de equipos (hasta hace poco electrónicos, ahora en casi todos) y demás artículos y productos de consumo es fabricar y vender lo que durará un tiempo determinado para así tener la seguridad de que en poco tiempo el cliente se verá obligado a adquirir otro ejemplar del mismo artículo o equipo comprado. Es ilegal, pero nadie hace nada por evitarlo ni condenarlo. Y que siga el son

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Cuidado con esos amigos que parecen hasta dispuestos a dar la vida por ti. De ellos puedes esperar una traición. De los enemigos no: ya los conoces y no pueden sorprenderte

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Son famosas las enormes colas que se hacen para besar los pies del Cristo de Medinaceli. Hasta duermen y pasan la madrugada en la cola cientos de personas. Bien, cada cual con su creencia. Pero una vez dentro, hay una señorita (o una hermana, no sé) encargada de pasar un pañito cada vez que alguien besa los pies del Cristo, pensando que así evita algún posible contagio. No se da cuenta de que los microbios y las bacterias contagiantes, si las hay, se van acumulado en el pañito que pasa una y otra vez

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Bueno, parece que la borrasca Félix (ahora le ponen nombre a todo) va remitiendo (no sé qué remite ni a quién o a dónde, pero en fin) y yo, al igual que ella, me remitiré a dar por terminada esta experiencia bloguera que se me ocurrió tras leer otro blog donde, como ya se han dicho tantas cosas y de tantas formas, aparecían estas notas al margen que aquí están en el centro, como una demostración para el que lo ignoraba, que no soy de derecha ni de izquierda. Ni de nada, vamos

Augusto Lázaro

@lazarocasas38

Pd: si no les ha gustado lo que han leído, no sean tontos y no vuelvan a leerlo, que ya sobran blogs y tontos en este país (PR dixit)

lunes, 26 de febrero de 2018

¡AY, ESOS SISTEMAS OPERATIVOS!


--Señor G, supongo que a sus oídos hayan llegado las quejas de miles o millones de usuarios sobre sus sistemas operativos de Microsoft.

--Sí, algo he oído al respecto. Pero me parece que exageran, en general los sistemas operativos no son tan malos como dicen algunos.

--Bueno, según consenso, la inmensa mayoría de los usuarios de Internet prefieren y usan el Windows 7, por encima del tan flamante Windows 10.

--Es cierto, pero parece que es por costumbre, como el Windows 7 salió tan perfecto, la gente se acostumbró a ese sistema y los que han aparecido después no han tenido esa aceptación.

--¿Y a qué cree usted que se deba que no hayan tenido esa aceptación el 8, el 8.1, y ahora el 10?

--Pues no lo sé, la verdad. Sé que corregimos los problemas del Windows 8, y ahora creo que hemos lanzado al mercado un sistema impecable, sólo que hay que acostumbrarse a los cambios y demás.

--Le citaré sólo 3 ejemplos negativos de su Windows 10: el cursor se mueve sin control y cambia de renglón cuando se escribe, digamos en Twitter, a veces sale una página web no pedida que tapa totalmente la que se está mirando, y tiene muchos virus que entran como Pedro por su casa, a pesar de cualquier antivirus, de Windows defender, etc.

--De esos aspectos que me dice no me han llegado quejas, si acaso dos o tres personas que no han aprendido a evitarlos. Por lo demás, si usted opera un SO W10 notará la diferencia a favor de su confiabilidad.

--Puede ser, pero además de los que le he citado, el Windows 10 no es tan seguro, a veces desaparece la página web que se está mirando, también salen cuadros de anuncios que tapan y no sólo tapan la página en uso, sino que en la X que tienen para eliminarlo se tiene que pinchar varias veces, pues resulta difícil de quitar el anuncio… ¿y qué me dice del Administrador fantasma?

--¿Administrador fantasma?

--Pues sí, que a veces para hacer un movimiento Windows dice que debes tener el permiso del Administrador. Un Administrador que por mucho que tantees, no aparece por ninguna parte, y el caso es que te quedas sin poder realizar el movimiento que deseas…

--Ese Administrador hay que buscarlo en el Panel de Control, o donde dice Administrador de Aplicaciones, aunque sí, es cierto que a veces no aparece, en eso le doy la razón. Estamos trabajando para resolver todos esos problemas…

--En fin, que yo quisiera creerlo, señor G, pero el W10 tiene trampa. Por ejemplo, las computadoras vienen totalmente selladas y si un usuario como yo no desea trabajar con batería, tiene que hacerlo, pues es imposible abrir el aparato para sacarla, hay que ir a una tienda para que la saquen, pagando entre 25 y 50 euros, y así el usuario está pagando lo que cuesta la computadora más el “trabajo” de pos venta. ¿No le suena eso a estafa?

--Esa es una palabra dura, amigo. Mire, le voy a sr sincero: tenemos problemas, nadie lo niega, pero hay otros sistemas que tienen más, y eso del sellado no es culpa nuestra, sino de las firmas, que están combinadas con las vendedoras para quitarles las baterías, como usted señaló. Nosotros fabricamos softwares, no computadoras selladas…

NOTA DEL ENTREVISADOR: los años no pasan por gusto, quizás el señor G se está poniendo algo viejo, cosa inevitable, y su equipo de asesores no da pie con bola cada vez que lanza un nuevo SO…

(puede que esta entrevista virtual continúe, siempre que el señor G tenga la amabilidad de recibirnos y de contestar nuestras preguntas)
Augusto Lázaro
@lazarocasas38


lunes, 12 de febrero de 2018

VUELVO EN 5 MINUTOS


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Cuando comencé a escribir este blog (más tarde añadí otro titulado EL CUICLO) recibía varios comentarios de personas amigas, conocidas o desconocidas, sobre alguna entrada que les había llamado la atención. Yo mismo solía leer los blogs de algunas amistades, casi todas conocidas vía Internet, y creía que eso era un trabajo que merecía la pena. Pero el tiempo siempre se encarga de sacar de su error a todo el que piensa que lo que hace es una "maravilla" o algo útil para la humanidad. Y ese es mi caso. Porque el tiempo (y otras "habilidades" cibernéticas) me ha demostrado que, como decía mi madre en tono jocoso que movía a risa, los que me leen "son nones y no llegan a 3". Y lo mismo pasa ahora conmigo, que ya no leo ni lo que yo mismo ecribo, tras publicarlo. Porque ya no me interesa...

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La Envolvencia ha cumplido su papel, que no fue otro que durar. Duró bastante (413 entradas), y quizá contribuyó con algunas de ellas a entretener a quienes no tenían mucha ocupación y dedicaron algunos minutos de su vida a leerme. Y continuará saliendo, más por no cerrar definitivamente el blog que por otra cosa, pero con un nuevo derrotero que notarán los pocos que todavía pierdan sus minutos leyendo algo que ya es tan raro y poco usual que me imagino a cientos, a miles de blogueros, con sus excepciones sempiternas, que escriben para ellos mismos y si acaso para algunos familiares o amigos, si es que los hay que se decidan a leer, algo que contra la opinión mayoritaria, no creo que esté en alza, como se publica en los medios cada vez que se habla de algún éxito editorial que a los 3 días de ponerse a la venta se agota y es necesario hacer una segunda edición…

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Y es que la vida moderna ha avanzado tanto en la técnica, y los encargados de la propaganda comercial son tan expertos en endulzarle el bolsillo al comprador, que han logrado lo que parecía un sueño del futuro emocional: las personas, especialmente los jóvenes, prefieren en lugar de sentarse a leer lo que otro haya escrito, la mayoría de las veces tonterías infumables, dedicar su tiempo a esos aparaticos que ya resulta casi imposible encontrar algún humano que no tenga al menos uno, y por supuesto, no para su uso normal (llamadas y mensajes) sino conectados a esa otra maravilla llamada Internet, que les ofrece entretenimiento y mil motivaciones que ya de persona a persona han perdido su valor. Quien pretenda ignorar cómo marcha el mundo en que vive, es digno de compasión, porque vivirá infelizmente durante los años de vida que le queden, si no se rinde a la evidencia de que actualmente, amigos, conversaciones, encuentros, celebraciones, etc., se hacen vía Internet. Aquello de “entonces, nos vemos en el parquecito de la iglesia a las 6”… pasó de moda. Como también pasará Internet, pero no mañana ni el mes que viene, ni dentro de una década quizás. No sé si estaré vivo cuando eso ocurra, pero sé que moriré con la convicción de que la técnica y la electrónica nos han vencido. Y como dice el refrán, “el muerto, al hoyo…” y etc.

Augusto Lázaro

@lazarocasas38




lunes, 29 de enero de 2018

¿HUMANOS O MAQUINAS?


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Cuando se está rodeado de personas con las que no se tiene nada en común, la vida se hace más difícil, pues obliga a encontrar en la soledad un paliativo para soportar la escasa o ninguna comunicación con otros seres humanos, cosa tan necesaria como alimentarse, dormir, moverse, etc. Es entonces cuando surge la disyuntiva de estar solo o buscar alguna compañía que satisfaga los deseos de conversar y pasar un buen rato con algún ser humano y no con equipos electrónicos que están sustituyendo lentamente (o rápidamente) las relaciones humanas en persona. Y esta dedicación cada vez con más tiempo se está convirtiendo en una plaga, o peor, en una enfermedad mental que llega a límites insoportables: “no puedo, ahora estoy en el móvil atendiendo a una amiga”: cosas así se producen diariamente por miles y miles de jóvenes que dan preferencia a la comunicación electrónica a quedar con un amigo que los llama para encontrarnos y pasar un rato juntos…

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Observar a la gente siempre resulta interesante. Quien se dedica, de alguna u otra forma, a escribir o a dejar sus impresiones en papel o en pantalla, tiene que ser un buen observador, pues va a hablar de personas, no de árboles ni de edificios (que también sería de interés para muchos). Pero esta observación tiene su tela y en esa tela se pueden encontrar alegrías y tristezas, confirmaciones y decepciones. Una tarde estaba mirando a una señora abrazar y besar a otra más o menos de su misma edad, con un entusiasmo y un énfasis que tal parecía que la otra señora era la persona que más quería la susodicha. Sin embargo, lo que tiene de curiosa esta anécdota es que conozco a la primera señora y la he oído hablar horrores de la abrazada y besada, hasta el punto de decirle a quien la escuchaba que esa persona haría mejor en morirse pronto, pues sólo servía para chismear y enredar, buscando problemas y provocando enemistades en su entorno social. O sea, que si yo no lo hubiera observado, jamás hubiera creído que se puede ser tan hipócrita y engañar de esa forma a quien tanto se desprecia, disimulándolo al punto de hacerle creer a ciertas personas (no a las que conocen el drama) que ella es un dechado de cariño y buena relación… delante de la gente que la está observando…

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Pero esta gran humanidad no ha avanzado tanto en las relaciones humanas como en la técnica y la electrónica: cada día descubrimos algo nuevo que nos asombra, la ciencia progresa a velocidad supersónica, los avances en el terreno de la medicina, por ejemplo, nos hacen sentirnos más seguros y confiados en nuestro futuro. Nadie lo niega. Pero en cuanto a las relaciones humanas con nuestros semejantes, hemos retrocedido a tajos, porque cada día también nos alejamos más y a veces pasamos meses sin sentarnos a conversar con un amigo en un bar o en algún espectáculo en que nos veamos sin medios mediante. ¿A dónde vamos, a dónde llegaremos cuando sean máquinas como los robots quienes nos recuerden o nos digan lo que tenemos que hacer y cómo y dónde y cuándo. Y sobre todo, con quién o quiénes debemos reunirnos, si es necesario, pues de eso podrán encargarse las propias máquinas sin la intervención humana. Mientras eso llega (que llegará, y pronto), mejor nos dedicamos a disfrutar de lo que nos queda todavía de humanos que buscamos a humanos para para pasar el rato y compartir nuestros problemas, alegrías y tristezas. Porque las máquinas nos atenderán, pero jamás podrán comprendernos como nuestros semejantes…

Augusto Lázaro

@lazarocasas38

lunes, 22 de enero de 2018

EL PODER DE DECIDIR


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"Ante la duda, abstente". Fácil de decir. Pero cuando hay que enfrentarse a la toma de una decisión que puede generar un cambio notable en la vida, la cuestión no es nada fácil. Y si por casualidad ese cambio implica una afectación en la economía personal, más difícil aún. Y ese es mi caso, que no voy a contar, pues a nadie le interesa, lo tomo como ejemplo de que hay que analizar muy cuidadosamente esa abstención ante la duda, si es que la hay, porque una vez cometido el posible error (y los errores se pagan caro) ya no hay marcha atrás. Y créanme, arrepentirse por haber cometido un error importante, pesa, y sobre todo, pesa mucho tiempo después de cometido. Y no hay que olvidar lo inútil que resulta "llorar sobre la leche derramada", que lo único que hace es empeorar el estado de ánimo de quien lloró porque derramó la leche en el momento menos esperado y por lo tanto, más lacerante...

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Pasa con los votantes en las elecciones: muchos tienen dudas, pero no se abstienen y van a votar, la mayoría sabiendo que nada de lo que prometieron van a cumplirlo Es curiosa la mentalidad de los seres humanos: hacen cosas que saben que o son inútiles o no van a dar resultados. ¿Por qué lo hacen? Muchas veces me he preguntado por qué la gente va a votar en las elecciones, si hace siglos que estamos oyendo las mismas cosas y comprobando que nunca se hacen. Miren a Obama: el primer día de su mandato prometió eliminar la base de Guantánamo (entre otras muchas cosas) y estuvo 8 años en el poder sin hacerlo. Y así es la mayoría de los políticos. Pero los votan. Siempre, en cada convocatoria, a las urnas, “a ver si éste sale bueno”… Pero siempre pasa lo de siempre: de bueno ni la intención. Promesas, discursos, proclamas, mítines llenos de gente enardecida aplaudiendo, y… y sin embargo, los votan, los siguen votando y los seguirán votando per seculam seculorum… Yo, lo confieso, no lo entiendo. ¿Usted sí? Por favor, explíquemelo…

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Se dice que una discusión se evita si uno de los dos no quiere discutir con el otro. También se dice que en una discusión inútil el más inteligente es el que renuncia a discutir. Porque siempre será el que sí disfruta discutiendo el que tendrá la razón, y pensará que una vez más ha ganado, cuando en realidad, de continuar la discusión sería el perdedor, aunque jamás lo reconocería. Y es que reconocer que se ha perdido es muy difícil: la inmensa mayoría de los seres humanos piensa que siempre tiene la razón, y lo peor, piensa que sabe de todo y que lo sabe todo. Una vez se lo dije a una amiga que estaba loca por armar una discusión, no recuerdo sobre qué: mira, querida, Sócrates sabía más que tú y que yo, y dijo “sólo sé que no sé nada”. Un poco de humildad sería muy saludable, pero ¡ay!, la humildad es algo que si alguna vez existió, hoy en día brilla… por su total ausencia. Al menos, no conozco a nadie que sea realmente humilde y que acepte que por lo menos una vez se ha equivocado y que esa vez no tuvo la razón. ¿Conoce usted algún caso?

Augusto Lázaro

@lazarocasas38


lunes, 15 de enero de 2018

INTERNET: ¿LO TOMAS O LO DEJAS?


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De tantos dicharachos que comencé a oír desde niño en mi país natal, siempre me dio mucha risa este que decía: "detrás del muerto, la gritería". Hasta hoy, en que he leído en Internet que la empresa informática HP ha decidido retirar del mercado a unos cuantos cientos de miles de ordenadores (computadoras) por temor a que estallen sus baterías al calentarse demasiado. Ya aquel dicharacho no me da risa... Pero hay un problema: cuando compras un equipo de ésos y llegas a tu casa, si eres, como yo, alguien a quien no le gusta trabajar con batería, sino conectado a la red permanentemente, descubres que el equipo viene totalmente sellado, y aunque seas un Hawking te será imposible abrirlo. Tendrás que llevarlo a un taller, posiblemente de donde lo adquiriste, en el que te quitarán la batería en menos de 2 minutos. Eso sí, pagando alrededor de €25 a €50 por ese trabajito tan sencillo al que no te dejarán entrar para que aprendas cómo se hace y con qué instrumentos. No sé por qué (mal pensado que soy) me da que se trata de otro negocio para sacarte hasta el último céntimo del bolsillo, como si tú fueras Amancio Ortega y pudieras darte el lujo de tirar por la ventana el equipo y comprarte otro que no tenga ese problema del calentamiento (¿global?) que te obliga a pagar más por lo que has pagado ya al comprar el dichoso ordenador en la tienda donde lo adquiriste. Quizás sea cierto lo del calentamiento, pero como he visto vídeos de las cataratas del Niágara congeladas, asocio el espectáculo con este otro y dudo. Siempre dudo, tengo ese defecto, aunque ya dijo el "gran" filósofo Karl Marx que "lo único cierto es la duda". Y aunque no soy marxista, me gusta aprender de todo el mundo, aunque sea militante de la Cienciología...

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Esto de los ordenadores tiene tela. A medida que la vida se pone más cara y difícil, más aumenta el precio de estos aparatos, que todos vienen sellados ya expliqué por qué y para qué. Pero hay más: las empresas fabricantes de ordenadores la han tomado con los números, y a pesar de que en cada teclado, en la parte superior, hay una lista de números del 0 al 9 que puede usar el usuario sin ninguna dificultad, agregan a la derecha otra placa con los números del 0 al 9, como si todos los compradores de estos equipos fueran contables o tenedores de libros que necesitaran tanta avalancha de números, logrando con ello ocupar espacio en el teclado que podría hacerse más fácil con más separación en las letras, que es lo fundamental. No he podido averiguar con qué intención lo hacen, pero todos tienen este doble teclado de números que la mayoría de los usuarios jamás va a usar, aunque claro, va a pagar por ellos…

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Si usted lo piensa detenidamente, desiste. O sea, le dice adiós a Internet y a todas sus “confluencias”. Porque todo este entarimado no trae más que problemas, complicaciones, líos, preocupaciones, etc. ¿Se ha preguntado alguna vez si su vida sería más feliz sin ordenador, móvil, tableta y demás? ¿Ha hecho la prueba de vivir sin todo eso? Pues hágala. Sólo pierda una semana y me dirá cómo se siente. Al principio le parecerá que no puede vivir sin su móvil o su ordenador, pero le recuerdo una canción cubana de fines del siglo pasado que termina diciendo: “viví sin conocerte… / puedo vivir sin ti”… Y yo agregaría que mejor, mucho mejor. ¿Se anima a probar?

Augusto Lázaro

@lazarocasas38

lunes, 8 de enero de 2018

¡AY, SI YO NO HUBIERA ACTUADO ASI!


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Ser pensionista en España es casi una heroicidad. Y si es pensionista NC (no contributivo), el caso se vuelve peligroso, porque quien lo padece corre el riesgo de caer en la delincuencia cuando se sienta acorralado por la falta de dinero para adquirir lo indispensable para su sobrevivencia. Todo sube, eso lo sabe hasta El Tato. Y a los pensionistas NC les sube también su pensión: cada año (o sea, una vez al año) le suben su pensión... UN EURO (€1), casi nada. Si al pensionista le quedan, digamos, 10 años de vida, sabe que durante esos diez años sólo verá aumentada su pensión en 10 euros. De risa. Con eso tiene que malvivir y adaptarse, si puede, a una calidad de vida que está por debajo no sólo de la media europea, sino del límite de la pobreza extrema. Y si además de tantas calamidades, el pensionista NC vive solo y no tiene familia...  mejor no seguir, porque no faltarán las lenguas que me acusen de que estoy incitando al suicidio, cosa que por supuesto no es mi intención...

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Pasaron las fiestas navideñas que siempre dejan la nostalgia al alcance de la memoria, a veces con sabor agridulce. Recordar es ponernos a analizar qué hubiera sido nuestra vida si no hubiéramos tomado aquella decisión que nos trajo a este hoy impredecible. Pero ya es tarde. Sólo mirándonos al espejo y repitiéndonos lo de todos los años: “¡si yo no lo hubiera hecho así!”, no nos ayuda salvo a sentarnos a pensar si lo que hubiera sucedido sería mejor o peor de lo que es porque hicimos aquello en lugar de esto. La leche derramada. Pero por sobre todas las cosas está el espejo, lo único que nunca nos miente, y en él nos vemos tal como somos, y somos como somos porque nosotros mismos nos forjamos nuestro destino y ahora queremos echarle la culpa a eso que llaman casualidad, o error, o inmadurez, o cualquier cosa, pero siempre (es lo que siempre negamos) por culpa nuestra y no de otros, porque nadie nos obligó a hacer lo que hicimos en el momento en que lo hicimos, aunque es muy liberador de culpas echarle la ídem a la edad, a la inexperiencia, a lo poco que sabíamos entonces, etc. Hablando en plata, eso se llama, como todo lo que pretendemos decirnos a nosotros mismos: justificación. No otra cosa. Y las justificaciones sólo sirven para reafirmarnos en nuestra todavía inmadurez al no reconocer nuestros errores y actuar sin pensar en las consecuencias que podrían tener (y tuvieron) nuestras decisiones…

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Y una de esas decisiones más nefastas que cometemos es escogiendo a lo que pretendemos que sean nuestros amigos. En ese aspecto creo que radican los mayores errores que podemos cometer. Es habitual oír, leer o ver a muchas personas, famosas o no tanto, “jactarse” de tener cientos de amigos, lo que intentan demostrar cuando se les muere algún familiar o cuando celebran algún festejo de importancia (a veces no caben tantos amigos invitados en los locales escogidos) y así notamos la cantidad exagerada de amigos que acompañan al susodicho en sus momentos de gloria o de dolor, aunque en estos últimos la cantidad sea notablemente menor. ¡Ay! Y entre esos mismos acompañantes, ¿cuántos amigos de verdad pueden contarse? Y la pregunta que surge es ¿por qué se engañan (si es que lo hacen)? ¿O es que de verdad se creen que un ser humano puede contar con cientos de amigos totalmente desinteresados? Después de cometer esa ingenuidad, por darle un nombre suave, vendrán seguramente las decepciones, aunque la mayoría de éstas no aparezcan en los medios en los que sí aparecieron cuando no eran decepciones, sino amigos del alma, como suelen llamarlos cuando se refieren a ellos. Porque hay algunos que nunca sabrán (y será mejor que no lo sepan) que amigos, lo que se dice amigos de verdad, no pasan de 5 ó 6, por mucho dinero que se tenga o mucha fama que se ostente. Incluso podría afirmar que mientras más pobre se es, más seguros puede estarse de quiénes son los amigos verdaderos con que se puede contar siempre, en cualquier circunstancia…

Augusto Lázaro

@lazarocasas38

domingo, 31 de diciembre de 2017

TOLERANCIA, LA CLAVE


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Oí decir a alguien que una di
scusión entre dos puede evitarse si uno de los dos no la desea. Como cada día se hace más difícil encontrar una persona, sobre todo en España, que admita que está equivocada, lo mejor es evitar discusiones tontas que se van exaltando y pueden terminar con una relación amistosa de largo tiempo, especialmente si esa discusión trata de asuntos políticos, pues la política es "el arte de dividir y enemistar". Y ejemplos me sobran, porque yo incluso he perdido grandes amigos a causa de la política, sin detenerme a analizar ahora cuál de los dos discutientes tenía la razón y cuál estaba equivocado. Cuestión, que las discusiones no ayudan nada a conservar amistades y mucho menos si se discute sobre ideología o política, como es el caso...

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La clave para mantener una relación amistosa radica en la tolerancia, virtud que lamentablemente decrece por día, Y me pongo a pensar cómo es posible que dos personas, que sabemos que no pueden pensar ni actuar de igual forma, por el simple y tonto hecho de que una de los dos no piense como la otra, lleguen a enemistarse. Y algunas veces hasta eso que decimos “peleados a muerte”. ¡Qué estupidez!. No sé si antes era igual, pero sé que en las últimas décadas la enemistad se está convirtiendo en odio en muchos lugares de La Tierra, y avanza con gran velocidad, mientras los políticos, que son quienes gobiernan y tienen en sus manos las soluciones posibles (al menos de intentarlo) no hacen nada para buscar la paz y la armonía entre los seres humanos, y esta actitud pasiva y cobarde sólo podrá llevarnos a un inevitable enfrentamiento a niveles mundiales que pasará, de ser situaciones personales irrelevantes, a guerras sin tregua que pondrán a la humanidad al borde de la desaparición…

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Pero no es tan fácil poner a la humanidad al borde de la desaparición: ¡cuántas veces se ha anunciado que el mundo va a acabarse! Y en este caso sucede algo parecido: sé que por una pareja, digamos, que se disuelve, o por una amistad que se pierde tras lagos años de feliz convivencia, no va a acabarse el mundo ni nada que se le parezca. Lástima que los intolerantes que no admiten haberse equivocado, o que jamás dan la razón al “otro” no se den cuenta de cuán mínima es su importancia en este pobre planeta tan maltratado donde deberíamos convivir para ser felices y ayudar y no para buscar “broncas” por el “terrible crimen” de no pensar igual. Es tan absurda la posición del “infalible”, tan ególatra, tan megalomaníaca, que si no fuera por su densidad circunstancial, nos echaríamos a reír como tontos, cuando escuchamos a esos sabios de pacotilla, que son los verdaderos tontos, echar pestes de todo aquel que piensa con su cabeza y no con la de ellos… en cualquier asunto o tema, por minúsculo y baladí que sea…

Augusto Lázaro

@lazarocasas38

lunes, 25 de diciembre de 2017

LOS ARBOLES, NUESTROS PULMONES


Han ejecutado un arboricidio en el patio de la Basílica de San Francisco, lo primero que veo cuando me levanto y me asomo a la ventana. Pienso en los gorriones (no veo a las palomas ni a las urracas por ninguna parte) que no tienen dónde cobijarse, y menos mal para ellos (porque para nosotros es más mal) que hace tiempo no cae una gota en Madrid, al menos en esta zona del Centro, donde vivo, y donde hasta hace poco podía verse ese patio tan poblado en primavera y en todo el verano, pintando de verde el entorno, que ahora parece agonizante porque no hay ni una sola hoja en ningún árbol, y sin árboles a la vista los amaneceres no son ya apacibles (parodiando el título de aquella novela de las tantas que nos impusieron en la Cuba de entonces donde sólo se podía leer lo que el gobierno autorizaba). Pero eso no viene al caso. Y creo que ya no viene a ningún caso…

El caso es que me gustan los árboles, y como hay mucha gente a la que parece no gustarles, unas veces los talan buscando material para fabricar papel y otras, las peores, los destruyen mediante incendios provocados que es un panorama ya acostumbrado en cada nuevo año, por la desidia y la tolerancia del poder que no es capaz de evitar que esos maleantes sigan quemando bosques y amenazando a la atmósfera saludable de un país que sin árboles está condenado a morir sin remedio…

José Martí amaba los árboles, al punto de que escribió: “sembrar un árbol, tener un hijo y escribir un libro…” que eran para el Apóstol las 3 cosas fundamentales para que un ser humano pudiera llamarse con ese calificativo. Yo he sembrado cientos de árboles, he tenido 3 hijos, y he escrito algunos libros, de los que han visto la luz sólo unos pocos, porque un día me levanté mareado de tanta literatura y me dije que si no podía escribir una obra como La Montaña Mágica, no merecía la pena continuar “emborronando” cuartillas (ahora electrónicas) para que mis obras se publicaran y a los 3 meses nadie se acordara de ellas. Mejor sembrar (y cuidar) árboles, que con toda seguridad hacen más bien a la humanidad que cualquier libro de esos millones que a diario se publican y que corren esa suerte de la intrascendencia y el olvido…

Y así vivo mis últimos años, añorando el verde, color que por cierto no me gusta nada en el vestuario ni en otras manifestaciones, pero sí en el que nos regalan esas áreas verdes que tanto bien nos hacen y que estamos perdiendo lentamente, porque a algunos cerebros estrechos que controlan y gobiernan el panorama no acaba de entrarles en sus meollos (si es que los tienen) que la Naturaleza existe para beneficiar al hombre y por lo tanto hay que cuidarla, no destruirla…

Augusto Lázaro

@lazarocasas38

pd: hoy precisamente cayó agua en Madrid, aunque no demasiado, pero al fin cayó…

lunes, 18 de diciembre de 2017

¿AMIGOS? SOLO UNOS POCOS


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Defender una buena causa es loable. Y tener amigos (¿) que te secunden es estupendo. Pero ¡cuidado! Los falsos amigos, que abundan más que los verdaderos, pueden dejarte solo en el momento en que su presencia te haga más falta. Ser pesimista tiene su encanto: nadie puede traicionarte, porque a nadie le das esa confianza que tan segura te parece en algunos, hasta que el desengaño te convence de que cometiste el error de confiar demasiado en quienes no debiste confiar. Pero lo peor es que cuando llegue ese momento, será ya demasiado tarde. Entonces comprenderás al fin (si todavía no lo has hecho) que estás solo, y solo tendrás que resolver tus problemas y los problemas de los demás que desees resolver…

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Desconfía de las personas que presumen de tener cientos de amigos: nadie tiene cientos de amigos: los verdaderos amigos (que se prueban en momentos difíciles) no pasan de 4 ó 5. Los demás son conocidos o compañeros de estudio o de trabajo y nada más. Por eso hay refranes que señalan que uno debe cuidarse de los llamados amigos, pues los enemigos ya se conocen y por muchos intentos que hagan por no parecerlo, siempre serán enemigos. Las grandes traiciones sólo pueden llegarte de las personas que tratas, a veces como amigos, ningún enemigo puede traicionarte, pues como enemigo al fin tú lo conoces bien y no puede hacerte ninguna trastada. Pero ojo con los amigos, que no todos son verdaderos. No reconocer este aserto ha costado más de una traición, incluso más de una vida, porque confiar es bueno, pero tiene sus límites, y cuando esos límites se pasan y se toleran, aparece lo que después nos miramos al espejo y nos decimos “¡qué tonto he sido!”, “¿cómo pude confiar hasta ese límite?” Pero ya es demasiado tarde: el puñal trapero ha penetrado en tu carne (simbólicamente) y saldrá de ella ensangrentado, dejándote roturas irreparables…

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Tengo la suerte de no necesitar de nadie (casi) nunca. Pero las veces que he necesitado de alguien, quien me ha brindado su ayuda es… (oigan este soneto de autor ignorado):

Escucha, Fabio, tu mejor amigo / es aquel a quien nunca protegiste. / Si a un amigo favores mil hiciste / y uno dejas de hacerle, es tu enemigo. / Brinda al extraño protección y abrigo / y no te pese, que si bueno fuiste / quién sabe si otro pobre a quien no diste / su pan alguna vez parta contigo. / El extraño te pide, y agradece / lo que tu mano en su dolor le ofrece / porque nada con ello le has pagado. / En cambio, del amigo que más quieras / tonto serás si gratitud esperas. / ¿Le hiciste un bien? ¡Estabas obligado!...

Augusto Lázaro

@lazarocasas38


lunes, 11 de diciembre de 2017

A DORMIR, QUE SON DOS DIAS

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Misántropo no es quien odia a la humanidad (especialmente al sexo masculino) sino quien detesta contactar con personas insípidas que nada bueno pueden proporcionarle. Soy uno de ellos y puedo confesarles que me siento feliz de poder aprovechar todo mi tiempo sin perderlo en conversaciones idiotas con personas que parece que de tanto hablar han perdido la perspectiva de aquel refrán que dice: "quien mucho habla, mucho yerra" No y no. Hay que aprender no sólo a decirlo, sino a usarlo (el NO, por supuesto): eso traerá mucho bienestar, mucha paz y sobre todo, sentirse bien consigo mismo...

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Hay muchas maneras de perder el tiempo: durmiendo. Conozco a más de uno que duermen -increíblemente- 16 horas diarias, casi como un koala, con varias siestas. Así como se lee: varias. Pero la razón no es la edad (mis casos citados todos pasan de los 65 años, lo que parecería una contradicción, pues desde pequeño siempre oí y leí que a mayor edad menos necesidad de sueño, pero en fin), sino yo pienso que es porque simplemente esos casos no tienen nada que hacer despiertos y sus organismos se han acostumbrado a “matar el día” durmiendo, pues si se mantienen despiertos y no tienen nada que hacer (o ellos así lo piensan), se aburrirían espantosamente. Y no hay nada peor que pasar las horas aburridos sin hacer nada, que en esos casos el reloj casi no camina y el tiempo demora mucho más y por tanto, el aburrimiento y la pesadez aturdirían mucho más a los durmientes “sin oficio ni beneficio” en las veladas obligatorias. Son los casos que lo mismo se duermen viendo la televisión que esperando en la cola del autobús, o ya en él, durante la travesía que tengan que hacer. ¿Quién entiende a la ciencia que tantas pifias comete?

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Si usted es observador y cerca de su casa hay un bar frente al que usted debe pasar cada día, habrá notado que casi todos los clientes son siempre los mismos, la mayoría personas de avanzada edad o que no tienen trabajo, que se pasan los días en ese lugar tan pintoresco, tomando el mismo vino o la misma caña, y discutiendo de fútbol, de política, o de asuntos personales propios de la vida que según ellos les ha tocado vivir en sus años de ocio, qué remedio. Me pregunto si ese es el destino que nos tocará, obviando la infinidad de actividades y lugares existentes en ciudades como Madrid, para “matar” el tiempo en bares de donde tras pasar unas horas y llegar a su casa nadie se pregunta: ¿he aprendido algo?, ¿me ha servido para mejorar mi vida esa estancia? Seguro que no. Y si se lo preguntan, pensarán que esa es su vida y ese es el lugar donde deben y quieren terminarla… y los más jóvenes, simplemente habrán aceptado la idea de que les resulta imposible encontrar un trabajo digno u otra forma de pasar cada día de sus jóvenes vidas…

Augusto Lázaro

@lazarocasas38

lunes, 4 de diciembre de 2017

PODEROSO CABALLERO


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El dinero se ha convertido en la fuerza que mueve el mundo, aunque hay millones que aseguran que siempre lo fue. Quizás tienen razón. Sólo que hoy esa fuerza lo domina todo, incluyendo la voluntad de los seres humanos. O sea, que todo (o casi) se hace por dinero o con esperanza de conseguirlo. Desde el nivel de contenido de los litros de leche o demás envases de productos lácteos (que ha bajado algunos milímetros o más) hasta los ordenadores (computadoras) que ahora vienen totalmente sellados: tanto han usado la imaginación, que es prácticamente imposible abrir uno de esos equipos en casa, solo, sin otra ayuda que su necesidad (o deseo, costumbre, etc.) de sacarle la batería, porque a ud le gusta usar el equipo siempre conectado a la red eléctrica. Pues no: el dinero manda. Si es su caso, olvídese: no podrá abrirlo, haga lo que haga: tendrá que llevarlo a donde lo compró, para que un señor, en un cuarto oscuro, sin que ud lo vea, le haga "el favor" de sacarle la batería, claro que obrándole cierta cantidad por ese "enorme" trabajo, destinado únicamente al vendedor que sumará muchos euros a la empresa que le paga por hacer algo que si ud estuviera en ese cuarto oscuro aprendería a hacer fácilmente en su casa… Y así en todo… Cuestión, que "poderoso caballero..." etc. Lo tomas o lo dejas...

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No hay una sola acción del ser humano que no esté determinada, directa o indirectamente, por el dinero. Cualquier aspiración que se tenga en la vida tiene como fondo obtener esa preciosa varita mágica que abre todas las puertas y ofrece todas las posibilidades. Un hombre sale a la calle sin dinero y no puede hacer nada que no sea caminar y mirar la gente y el paisaje a su alrededor. Y si esa situación es permanente, su oficio será mendigar para sobrevivir y nada más. Por eso todo aquel que estudia, se supera, aprende algo, sigue cursos, etc., tiene un solo fin: ganar dinero, pues aunque existan (todavía) en nuestro mundo unas pocas madres Teresa, tendrán que acudir irremisiblemente al dinero que reciban o en su lugar a las dádivas alimenticias obtenidas por dinero de otras personas, pues gratis no hay nada, aunque algunas cosas (como la enseñanza) lo parezcan: detrás de cada gratuidad se esconde lo que alguien ha de pagar por ella, generalmente toda la población por vía de impuestos, donaciones u otras acciones llamadas altruistas, por darle un nombre honroso y a la vez escaso…

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Sí, es una pena que sea así, pero aquel amor que movía (dicen algunos) el mundo antaño, digamos en el siglo de oro, ya hace rato que pasó a la historia: ahora ninguna mujer de alta sociedad se casa con un pobretón, aunque éste sea todo un erudito y persona decente, honrada y sincera. Este es el mundo que nos toca y contra eso luchar es cosa de ingenuos románticos. Al menos no conozco a nadie que esté dispuesto a dar su vida por ideales que defiende, siempre que detrás de esa defensa tenga un soporte, además de intelectual, monetario, pues hasta hacer una pancarta protestando por algo cuesta dinero. No hay vuelta que darle: el poderoso caballero controla nuestras vidas y convierte nuestras luchas y nuestros esfuerzos en alcanzar ese solo objetivo. Al final, todo el fin termina en lo que se va a obtener monetariamente. Sin eso, nadie haría nada y la gente se sentaría en un parque a hablar de fútbol… o peor, de política…

Augusto Lázaro

@lazarocasas38

lunes, 27 de noviembre de 2017

¿ARREGLAR EL MUNDO?


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Una mañana se me acerca una señora residente en mi edificio, para quejarse de la situación, de cómo estamos, de lo que viene, etc., y preguntarme si no vamos a hacer nada, si nos vamos a quedar con las manos sobre las rodillas, esperando... Yo la escucho sin interrumpirla, como es mi costumbre, y después le digo: mi querida señora, no cuente conmigo para quejas, escritos, protestas, manifestaciones, etc. Nada de eso sirve, nada de eso da ningún resultado. Fíjese en las querellas que a diario se ponen: ¿cuántas conoce usted que hayan dado resultado? Es más, ¿cuántas querellas conoce usted que hayan sido siquiera tramitadas, aunque después pasen días, semanas, meses y hasta años y jamás se vuelvan a mencionar? Y la señora se queda muda, quizás comprendiendo que es inútil intentar cambiar lo que no va a cambiar con esos métodos... Y con "otros"... pues no veo que se pueda en las actuales condiciones... El escepticismo no es fortuito: se adquiere con la fuerza de la realidad imperante. Y una vez adquirido, es casi imposible de derrotar...

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El optimismo y el pesimismo son como el amor y el odio: recuerdo una canción cubana que cantaba Barbarito Diez que decía que “el odio es cariño, / no me cabe duda, / porque te odio y te quiero a la vez / y no vivo sin ti”… y eso mismo sucede con estas dos llamémosle actitudes ante la vida (aunque esto suene al agit-pro de los “progres”), lo mismo que la felicidad, que ya sabemos que no existe, sino que lo que existe es momentos felices o días felices, pero una felicidad constante y permanente, ñiringa de pato, amigos, eso no se da. La actitud pesimista forma parte de la misma vida: unas veces se es o se está pesimista por muy diversos motivos o razones, pero algunas veces, en ocasiones contadas, el pesimista se siente optimista. Y así pasa la vida de cualquier ser humano. No puedo autocatalogarme como pesimista permanente, ni tampoco como lo contrario, pero en general, soy escéptico ante el mundo en que me ha tocado vivir, y me inclino a pensar que mi “pesimismo” es más ben una actitud realista: no me engaño, sé que esto es una mierda, pero eso no quiere decir que todo sea una mierda ni que yo desee colgarme del baño de mi casa y gritar ese lugar común de narrativa barata: “adiós, mundo cruel”. Porque el mundo es como es, ni cruel ni bondadoso. A cada cual le toca un décimo como en la lotería, y en ese décimo está todo lo que puede pensar, sentir, ser, y etc. No hay más…

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Cuestión, que es mejor pensar que el mundo siempre ha sido así, y que si ahora nos parece horrible, es porque ahora tenemos un contacto directo con lo que sucede en cualquier parte (prensa, radio, televisión, internet, aviones, etc.) y al minuto, un hecho ocurrido en Vladivostok se conoce en las Islas Caimán, mientras que hace sólo apenas un siglo (que es poco tiempo para lo que ha vivido este planeta) no nos enterábamos de nada, ni siquiera viviendo en la misma región donde ocurrían cosas parecidas a las que hoy ocurren en cualquier lugar. O sea, que no hay que lamentarse tanto por cómo está el mundo, mejor leer La Iliada o En busca del tiempo perdido, y veremos lo poco que ha cambiado el ser humano en sus ideas, pensamientos y acciones. Pues eso… lo demás son impresiones del momento por desconocer que la historia de esta bola casi redonda que da tantas vueltas sin que lo notemos, es muy similar a todo lo que está ocurriendo en esta actualidad tan absurda y compleja…

Augusto Lázaro

@lazarocasas38

lunes, 20 de noviembre de 2017

¿QUE ESTA PASANDO?


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Según los medios universales, Al Gore estuvo cobrando $200,000 por cada conferencia que impartía sobre el llamado cambio climático, logrando con ello amedrentar e intimidar a millones de personas que se pusieron a temblar pensando que ahora sí se acabaría el mundo, derretido por tanto calor... Sin embargo, Gore no pudo implantar un récord para entrar en el famoso libro de Guinnes (que casi nadie ha visto), pues el ex-presidente de EEUU, Barack Obama, anda por ahí dando conferencias por las que cobra nada menos que $400,000 (por cada una, claro). Nada, que es muy sabroso ser ex presidente de EEUU, mucho más que ser Presidente, pues así se evitan problemas, críticas, etc., y se vive a sus anchas, sólo con sentarse en una silla y recordar las cosas que según su parecer interesan a una gran cantidad de seres humanos. Aunque en el caso del último, no creo que la gente tiemble por las cosas que se le ocurran al gran salvador del régimen castrista. Con ese solo hecho, ya tiene para que lo juzgue la historia...

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En un país con 3’500,000 desempleados, resulta indecente (y hasta grotesco) que los políticos cobren las enormes cantidades que cobran por distintos motivos, además de sus jugosos salarios y sus dulces perspectivas de que cuando se retiren permanezcan el resto de sus vidas cobrando 10 veces (por lo menos) lo que cobraría cualquier jubilado normal. Conozco un caso (personalmente) de un señor diputado que pertenece a otra comunidad pero vive en Madrid, y cobra a pesar de que no tiene que gastar en transporte, un viático extra por… oigan esto: “por distancia”. Sí, la distancia de 10 manzanas que tiene que caminar (no necesita coche aunque lo tiene a su disposición) para llegar al Gimnasio. Después uno tiene que oír a algunos tertulianos que declaran sin ningún pudor que los políticos españoles están mal pagados. Por eso cada vez son menos quienes creen a esos sabelotodos que se atreven a hablar y opinar sobre asuntos y problemas de los que saben menos que Celedonia González. Y lo mejor: ¡cómo cobran sus comparecencias a los platós de las tertulias!. Ya me gustaría a mí ganar la centésima parte de lo que gana uno de esos personajes que se hacen llamar “padres de la patria”, que seguro que se ganan el pan con el sudor de sus frentes. Hombre, ¿quién lo duda?

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España es (creo) el país donde más premios se otorgan: haciendo un pase rápido en Twitter, cada 10 tweets (como mucho) aparece alguien que ha recibido un premio. La mayoría son personas desconocidas y nadie sabe qué es ese premio que ha recibido, que seguramente estará acompañado de una buena suma de euros. Además, es el país donde más libros se publican, y sin embargo, los medios en su mayoría están de acuerdo en que es el país donde menos se lee. No sé si será cierto, lo que sé es que según la ciencia exacta de las Matemáticas, no es posible imaginarse a los millones de ejemplares que duermen en las librerías, siendo consumidos por los 45 millones de españoles (incluyendo niños, analfabetos, ciegos, etc.), y entonces me pregunto: ¿quién lee tantos libros con tantos ejemplares que a diario se publican y se exhiben en las librerías y en otros centros comerciales? Confieso que no lo sé. Pero tampoco lo creo. Sí, ya sé que muchos me dirán que cada día creo en menos cosas… ¡Y tienen razón!

Augusto Lázaro

@lazarocasas38

lunes, 13 de noviembre de 2017

NO SABER DECIR QUE NO


Desde niño estoy oyendo refranes y sentencias, casi todas de mis padres, sobre todo de mi padre, y casi todas sacadas de la biblioteca EL TESORO DE LA JUVENTUD, que mi tío Juan Antonio tenía en su casa, y a la que yo comencé a acudir desde antes de ir a la primaria. Entre esos refranes o sentencias había varios que nunca se me han olvidado, entre ellos cito 2 que me sirven muchas veces en cada momento de duda (lo único cierto según Carlos Marx):

“El que da lo que tiene, a pedir se queda”

“Si fío, pierdo lo mío. Si presto, al cobrar molesto. Si doy, a la ruina voy”

Este último lo tomó mi padre, al parecer, de la bodega donde comprábamos los alimentos que diariamente consumíamos, pero sirve igual para afrontar los avatares de la vida, que nos puede ocasionar muchos malos momentos si accedemos a lo contrario a lo que nos enseñan estas sentencias.

En mi vida he ayudado a mucha gente, cuya respuesta nunca ha estado a la altura de la circunstancia, pues no ha respondido como yo ante su solicitud (excepciones nunca faltan, pero son minoría inmensa). Con los años, descubrí 2 cosas que me han servido de mucho: 1) que en el diccionario hay una palabra poco usada, pero que tiene implicaciones favorecedoras: NO. Y 2) que Sor Juana Inés de la Cruz, desde aquella época tan remota, vislumbró lo que significaba ayudar en demasía, y escribió algo así como “padecemos más por los plegarias atendidas que por las no atendidas” (cito de memoria). Cuánta razón tenían los 2, el diccionario y Sor Juana. Porque si hubiéramos aplicado estas dos opciones durante nuestros años vividos, nos hubiéramos evitado muchos dolores de cabeza por ser tan “buenazos” y creernos que estamos obligados a “no saber decir que NO”.

En el fondo, todos tenemos algo de románticos y de solidarios, sólo que no nos damos cuenta de que no podemos arreglar el mundo tan lleno de injusticias, y por tanto, a veces llegamos a extremos de quitarnos algo nuestro para ayudar a quien consideramos que lo necesita más que nosotros. Conozco un caso que no deja dudas: un señor que recibe una pensión contributiva (el doble que la que reciben los que cobran la no contributiva) tiene una bien ganada fama de pedigüeño, porque siempre está pidiendo dinero prestado con algún cuento que encuentra oídos receptivos que caen en la trampa. Una señora respetable y seria del edificio donde vivo me contó que 2 veces le había prestado €5 a ese individuo, y por supuesto, no recibió la debida devolución. O sea, picó nada menos que 2 veces. ¿Y qué logró con eso? NADA. O sí, logró contraer un estado de nerviosismo depresivo, porque cuando necesitó esos €10 para cosas necesarias, se dio cuenta de que no tenía más que unas calderillas que no le alcanzaban ni para un café. El tipo siguió pidiendo y no resolvió su situación ni la resolverá, porque pedir y gastar lo obtenido en vicios y juegos, no da ningún resultado.

En resumen, que es aconsejable aprender a usar el NO y no dejarse desplumar por estos elementos que nos toman el pelo porque saben que algunos de nosotros caeremos, nos creeremos sus cuentos, y les daremos lo que jamás nos devolverán, ocasionándonos problemas económicos que pudieran haberse evitado con una sola palabra del diccionario que casi nunca nos atrevemos a usar y que es muy útil para ayudarnos a nosotros mismos, recordando que para ayudar a los demás tenemos que empezar por ayudarnos a nosotros mismos, que no somos Amancio Ortega ni la madre Teresa, vaya…

Augusto Lázaro

@lazarocasas38