miércoles, 30 de diciembre de 2015

¿FIESTAS INFELICES?

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¿Felices fiestas? Me dice un amigo que se trata de una expresión muy usada, según él no por ignorancia (ya que no hay fiestas que no sean felices), pero creo que, al igual que otros llamémosles disparates (para no ofender) la expresión está mal usada, quizás porque quienes la usan no son creyentes y pretenden con eso eliminar la palabra Navidad, que es la que yo uso al felicitar en ese y en otros días anteriores y posteriores a la fecha (¡Feliz Navidad!) y todo el que me conoce sabe que yo no creo ni en el que asó la manteca, pero la Navidad, desde que nací en este mundo tan “perfecto”, fue la palabra que usaron mis padres, mis maestros, mis familiares, mis amigos, mis conocidos, mis compañeros primero de estudios y después de trabajo, y estoy seguro de que algunos de ellos no creían ni en el potaje de frijoles negros, y siempre se usó esa expresión para desear lo mejor en estos días antes tan hermosos (la inocencia infantil siempre es hermosa) y ahora tan inciertos, pero por eso mismo hay que darle un toque de “optimismo” y pensar que tal vez el 2016 no sea tan nefasto (universalmente) como lo fue este que acabamos de pasar...

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No es la única expresión que se usa mal: si fuera a citar todas no cabrían en una entrada como  ésta, que para las pocas, -por no decir ninguna persona- que me leen, debe ser lo más breve y concreta que yo pueda escribirla. Una de las que más me molesta, porque la veo en portadas de diarios que presumen de serios, es aquella que repite sin cansarse: “a por ellos”... usando 2 preposiciones que con sólo una de ellas bastaría para expresar lo que se quiere. Pero en fin, que los malos hábitos son como los vicios. Un amigo cubano, profesor universitario él, del que no tengo noticias desde hace medio siglo ni sé si estará en Cuba todavía vivo o enterrado, me dijo una vez que era muy fácil renunciar a una virtud, pero que era casi imposible renunciar a un vicio, y tenía razón. Y esa costumbre de hablar mal y escribir peor es un vicio del que ni siquiera esos diarios “serios” han podido librarse. Como aquella otra de “ese arma”, “este área”, por ejemplo. Vicios del lenguaje o desconocimiento del mismo, trasmitidos de generación en generación, y después nos quejamos de lo mal que está el nivel de nuestros estudiantes superiores que casi ni entienden los textos que leen. Con esos truenos yo tampoco los entendería...

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En fin, que he sugerido a una asistente del edificio que nunca lee porque no tiene ese hábito ni le gusta un poquitín “perder el tiempo” con un libro en las manos (ni siquiera para ver la solapa y saber de qué va) que busque cualquier libro del asunto que ella pueda asimilar o degustar, y se ponga UN DIA a leer, para que compruebe por sí misma que con un libro nunca se pierde el tiempo, porque siempre deja algo, y a veces mucho. Por lo menos ayuda a mejorar la  ortografía, que está tan mal en personas que ya han vivido varias décadas y se supone que no debían escribir tan mal como lo hacen. Eso se ve en Facebook, más de lo que debería verse. Y no debemos olvidar que además de los buenos deseos que esas personas publican (y que se agradece) haría falta que también los escribieran correctamente. Pero me temo que muy poca gente va a hacerme ningún caso, pues en definitivas se preguntarían: “¿y a quién demonios importa mi ortografía?”. Y pensándolo objetivamente, quizás tengan razón...

Augusto Lázaro



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lunes, 21 de diciembre de 2015

FUIMOS Y SEREMOS ASI

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Los ilusos piensan que con el cambio de gobierno va a cambiar España. Los ingenuos piensan que comprando décimos de la lotería en estancos, estanquillos, tiendas, o hasta en plena calle, que tengan un letrero que diga Doña Manolita, ya se van a hacer ricos, porque sus décimos seguro que si son de la Doña salen premiados. Los inocentes se dejan timar con infinidad de trucos de gente que sí es lista, como esos que piden en los metros y en los trenes o algunas veces te asaltan en estaciones o en lugares repletos de gente, propicios para sus triquiñuelas, como esa señora encorvada que pedía en la calle, hasta que un día un reportero en busca de timadores la siguió y vio que se subía a un coche, y al rato salía del vehículo, pero convertida en una señorita despampanante a la que había que mirar sin resistir la tentación. Hay un vídeo aparecido en Facebook que yo pasé a mi cuenta para que se dejaran de engatusar con tantos farsantes que todavía encuentran a personas que creen, porque lo más fácil es creer, sobre todo creer en esos que se hacen pasar por necesitados y disparan el mismo sonsonete, que casi siempre comienza con “soy un padre de familia que...” y lo mismo de todos los días. Lo que me asombra de la humanidad es lo fácil que se deja engañar. Tanto, que muchas veces he meditado si meterme también yo en esa especie de sindicato de timadores y similares a ver si me busco unas decenas de euritos, como me confesó un día uno de ellos cuando me hice pasar por aspirante a buscavida fácil en la estación de Méndez Alvaro... Pero no me decido, no sé si por no tener la cara que hace falta o porque me imagino que ese “trabajito” me va a robar un tiempo precioso, y para mí, después de la salud, el tiempo es el tesoro que más cuido y respeto. Que si no...

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Pues como les decía: todo va a seguir igual: la corrupción, la impunidad de los poderosos, los maltratos a las mujeres, las sinvergüencerías, la delincuencia, las mentiras de los políticos, las promesas incumplidas, el manenguismo, los sueldos astronómicos con sus añadidos en ídem, los enchufes, los liberados sindicales, el liberalismo, el libertinaje, las detenciones de múltiples que no se sabe cuánto tiempo estarán privados de libertad, los robos y asaltos, los timadores y la gente que se deja timar, la manipulación de las informaciones en los medios, y... “la vida sigue igual” que ya no cantará Julio Iglesias, porque todo el mundo se ha aprendido la cancioncita de marras tan aleccionadora, y ¡ah!... Obama no va a desmantelaar la base de Guantánamo, ja ja ja, ni a cumplir ninguna de sus promesas tampoco, así que, españoles, consuélense: no son los únicos engatusados por los políticos...

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Una cosa que me llama la atención desde hace tiempo porque creo que quien o quienes hicieron esta ley o implantaron esta medida tienen que haber sido maleantes, pues no se comprende cómo es posible que cuando es detenido alguno de esos tipos que tampoco se comprende por qué están en la calle (unos por el cuento de la minoría de edad, otros por otras causas que los jueces que los sueltan deberían explicar públicamente) se les tape la cara (dice Peñafiel que se dice pixelar, qué palabrita), para que nadie lo reconozca si le pasa por el lado y no sepa que se ha topado con un delincuente que es capaz de quitarle la bolsa o de darle un fuerte golpe o hasta de meterle un cuchillo afilado en el esternón. ¿Es que España está a favor de la protección de los maleantes? Yo diría que SI, sin tapujos, porque lo que se ve en los medios así lo demuestra. A ver si el nuevo gobierno, en lugar de proteger a esos hijos de puta, coloca sus fotos en cada esquina para que la ciudadanía sepa quiénes son sus posibles verdugos, impunes, como ya es costumbre, en este paraíso de la delincuencia en que se está convirtiendo nuestro país...

Augusto Lázaro



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lunes, 14 de diciembre de 2015

NUBARRONES A LA VISTA

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En diciembre de 2014 se hicieron obras en el edificio donde vivo, cuyo propietario es el Ayuntamiento de Madrid. Ahora, en diciembre de 2015, el Centro de Mayores, conjuntamente con el comedor social también para mayores, y que también pertenecen al Ayuntamiento madrileño, están en obras. Me pregunté por curiosidad por qué esas obras se realizaban siempre en el mes de diciembre, y como dice el refrán que preguntando se llega a la verdad (cosa de la que no estoy seguro), llegué a un consenso entre las personas a quienes pregunté de que la explicación es muy sencilla:
--Es que a los ayuntamientos se les entrega un presupuesto para todo el año, y si al terminar el mismo, o sea, el 31 de diciembre, no lo han gastado todo, lo que les sobra se lo quitan, o sea, lo pierde para nuevos empeños.
Y ahí está la cosa. Me sigo preguntando, pero esta vez no hay consenso porque no he “entrevistado” a nadie, por qué esas instituciones públicas no planifican mejor sus gastos para que no tengan que inventar obras ni arreglos ni remozamientos a fin de año, cosa que muchas veces molesta a los usuarios por tratarse de una fecha en que lo mejor sería que todo se mantuviera en paz y esperar que pasaran las fiestas y las celebraciones para llenar de polvo, ruidos, golpes, derrumbes, movimientos, etc., los lugares donde aparentemente hace falta esa “remodelación”...

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El que crea que los políticos son distintos no conoce la política. En el fondo todos los políticos son iguales y su principal característica es prometer, endulzar los oídos de quienes están dispuestos a oírlos y verlos (o leerlos) con las cosas que esas personas desean oír y ver (o leer), y lo más curioso es que esos que les sirven de público creen lo que oyen y ven (y leen), aunque hayan tenido antes demasiadas experiencias sobre la mentira que están consumiendo y que después refrendan con sus votos en las urnas. Esta reacción de las multitudes se ha tratado miles de veces en ensayos, críticas, artículos, por prominentes estudiosos de las masas, y pasa el tiempo y cambian los siglos y desde que el mono dejó de serlo para convertirse en un animal peor al que se dio por llamar ser humano existen esas masas que enfebrecidas aplauden, dan vivas, gritan, se desgañitan ante un nuevo líder que parodiando al Quijote toma a su público por un Sancho tan fácil de manipular que da risa, aunque a veces se tengan deseos de llorar...
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Una curiosidad que se ve mucho en estos días es un letrero (de varios tamaños, formas y colores) que dice: “felices fiestas”. Parece que quienes inventaron esa genial felicitación conocen fiestas que no son felices, o sea: fiestas infelices. Todo por dos cosas: 1) ignorancia, y 2) no usar el tradicional “feliz Navidad”, pensando quizás en su ignorancia que de ese modo la gente va a creer menos en esa fecha, que por cierto, tiene tela por donde cortar, porque según la mitología bíblica, Jesús nació (y cada año nace) un 25 de diciembre, pero cada año muere un día distinto, pues se escoge para su muerte no un día del mes (como el 25 de diciembre para su nacimiento), sino un día de la semana, caiga el día del mes que caiga. ¿Cómo se explica eso? Pues no tiene explicación. Y sin dudas es original, porque todas las personas mueren un día del mes, digamos: José falleció el 15 de marzo del año tal, y cada año se conmemorará por sus seres queridos el 15 de marzo, no si cayó jueves o lunes. Cuestión, que Cristo murió un día de mes que nunca se ha sabido o se ha dicho cuál, por eso se conmemora su muerte un jueves y un viernes llamados santos, y no un 22 o un 19, como debería ser. Nada, que la mitología tiene ese encanto de poner la “historia” (sea sagrada o pagana) como le plazca a quien la escriba, sin respetar las mínimas leyes de la lógica. Y eso será per seculam seculorum...

Augusto Lázaro






lunes, 7 de diciembre de 2015

¡COMO Y CUANDO SEREMOS ASI?

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He descubierto (un poco tarde, pero como dicen los rusos: “mejor tarde que nunca”, si es que son los rusos quienes lo dicen, aunque eso qué carajo importa) que leer un periódico, oír una emisora radial no musical (de esas que sólo emiten voces), y ver la televisión, implica, además de dilapidar el precioso tiempo de que uno dispone, el riesgo de padecer la enfermedad del idiotonto, porque las 3 dedicaciones crean adicción, y como en ellas el 90% del tiempo trata de 3 asuntos que ya sin ellos no se concibe este país (el fútbol, la política, y los cotilleos de famosetes con sus andanzas y aventuras), pues realmente volverse un idiotonto, sobre todo a cierta edad, no es muy recomendable para nadie que se respete aunque sólo una pizca. O sea, que lo mejor es ponerse unos auriculares de esos que tapan totalmente las orejas y oír algo de música, que ésa al menos no va a estupidizar a nadie más de lo que ya está, y así se salva del virus del idiotontismo que amenaza con extenderse galopantemente por ciudades, pueblos y campos, y lo peor, sin que la gente que lo padezca se dé cuenta de que lo padece...

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Dentro de las posibilidades, que pueden ser muchas, España tiene 4 destinos/futuros más probables, que son:

1)      convertirse en un país islámico
2)      convertirse en una dictadura comunista
3)      seguir tal como está, sin variantes notables
4)      eliminar las lacras que padece y convertirse en una de las grandes potencias universales
¿De qué y/o de quién (o de quiénes) dependerá que se incline por uno de estos 4 puntos posibles? Pues de usted, de mí, de nosotros, porque somos los seres humanos los que hacemos los países y no las casualidades ni la voluntad divina. Ante estas perspectivas, nos toca a cada cual poner nuestro granito de arena (o carretillas y camiones llenos de ella) para que suceda lo mejor, y lo mejor es, naturalmente, el punto # 4 de los citados más arriba. ¿Qué piensa usted de todo esto? ¿Qué exagero? ¿Qué nada de eso va a suceder? ¿Qué cualquier cosa puede suceder? ¡Ah, amigo! ¿Es que no sabe usted que en este mundo en que nos ha tocado vivir, y sobre todo en nuestro querido y bello país, TODO es posible?

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Hace ya demasiado tiempo que hemos caído en la repetición casi constante de referencias a asuntos que más bien aburren (el de Cataluña es uno de ellos, uno solo, porque hay más), y lo peor de todo esto es que los culpables de que cosas negativas ocurran cada día siempre salen con el mismo sonsonete: “para que hechos como éste no vuelvan a repetirse”, pero que se repiten al día siguiente, y con esa paparrucha nos están tomando el pelo desde el tiempo de la catapulta. Otra de esas justificaciones es que “hemos hecho bastante, pero aún nos queda mucho por hacer”. Hace siglos que “aún nos queda mucho por hacer” y me pregunto hasta cuándo quedará mucho por hacer. Pues la respuesta es que hasta siempre, porque eso no es más que una excusa para tener entretenida y esperanzada a la gente (a la mayoría que cree todo lo que oye o lee o ve en las pantallas) que piensa coño, es verdad, queda mucho por hacer, pero se ha hecho bastante, y etc. Por eso ser político es una carrera que da mucho: dinero (sobre todo eso, que es lo que interesa a fin de cuentas, porque es el poder más fuerte que existe. Con eso se compra una puta y un ministro), poder, gloria, “figurao”, fama, aplausos, vivas, gritos, respeto, y un montón de cosas más que si no fueran las dádivas ofrecidas por el cargo político, no habría nadie aspirando a serlo. En fin, que ahora que se acercan OTRAS elecciones, ¡a votar, compatriotas, que ahora sí va a cambiar esto, y a España no la va a conocer ni la madre que la parió!, como dijo el ilustre Alfonso Guerra hace ya ¿quién se acuerda de cuántos años?

Augusto Lázaro


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