viernes, 30 de agosto de 2013

LA VIDA POR INTERNET

Era un fan de la informática. Era un apasionado de Internet. Era un maestro en el arte de teclear, hasta el punto de que jamás miraba el teclado cuando escribía, y escribía diariamente. “Si miro las teclas me equivoco”, decía. Decía que su padre le había enseñado, de niño, antes de entrar en la primaria, 4 cosas que en la vida le habían servido de mucho, incluso lo habían sacado de apuros propios de la adolescencia cuando arribó a tan propicia edad para cometer errores y hacer disparates. 4 cosas, entre otras de menor importancia:

1)     leer
2)     el reloj
3)     las tablas aritméticas: sumar, restar, multiplicar y dividir hasta el 10
4)     jugar ajedrez

--En el ajedrez, al principio, mi padre se dejaba ganar, pero con el tiempo lo fui superando, y en plena adolescencia ya jugaba mejor que él... –me dijo un día de mutuas confesiones infantiles.

El tiempo es lo único que jamás se detiene. Pasa, a veces rápido, a veces lento, a veces no pasa cuando se sueña que está pasando. Pero el almanaque es implacable. Aquel aficionado al ajedrez estudió, se graduó, comenzó a trabajar, se casó, tuvo hijos, y sobre todo, poco a poco fue envejeciendo. Pero nunca dejó de aprender.

--Cada día aprendo algo nuevo, de cualquier persona. Aprender es bonito y provechoso –me decía siempre.

Y siempre con un libro en su portafolios o en las manos. Le gustaba leer. Desde niño le gustó leer. Pero un día descubrió un aparato que lo maravilló literalmente: los había visto muchas veces, pero esa vez tuvo uno a un metro de distancia, en un centro comercial, al alcance de sus ojos y sus manos. Lo miró. Y lo tocó. Era un ordenador (computadora). Y a partir de ese día soñó con tener uno igual a ese que había
descubierto...

Y pasó el tiempo. Aquel muchacho inquieto y curioso que aprendía de todos diariamente, y de los libros, los periódicos, las revistas, y de todo lo que caía en sus manos que podía leerse, se convirtió en un verdadero seguidor de Internet, a lo que dedicaba una parte importante de su tiempo. Y el Internet motivó que su espacio se fuera llenando de otros aparatos accesorios o complementarios para dicha función, hasta el punto de que necesitó muy pronto más espacio para colocar tantos cables, mandos a distancia (telepilots), móviles (celulares), equipos electrónicos, ipads, iphones, impresoras, bafles, cartuchos, alargadores, ADSL, línea telefónica, flash-drives, discos, tarjetas SD, routers, módems, extensiones, wifis, discos duros externos, y... y todos los sistemas operativos (Windows 95 y 98, 2000, XP, Vista, 7 Home Premium, hasta el tan criticado Windows 8 que tantos dolores de cabeza le dio), que un mal día lo machacaron tanto que de pronto se paró en medio de su habitación convertida en oficina, rodeado de tantos aparatos que casi no lo dejaban caminar, y lanzó un grito que hizo correr y llamar a su puerta a la vecina inmediata, asustada por semejante reacción hasta ese momento nunca oída por ella...

Ahora está ingresado en una habitación personal del psiquiátrico, donde descansa al fin de su afición extrema o extremada, y donde cada enfermera que pasa por su lado siempre lo oye diciendo en voz baja algo así como “haz clic aquí, haz clic aquí, haz clic...” mientras sonríe, con la vista dirigida a una distancia que no existe más que en su imaginación otrora creadora y productiva...

Augusto Lázaro


@augustodelatorr



viernes, 23 de agosto de 2013

CLARO QUE HAY UNA SALIDA

Agosto: la ambición descansa... aparentemente. Aparentemente, porque la ambición jamás descansa, y si se trata de la ambición de los políticos... por favor, esa ni siquiera duerme un par de horas. Dicen los que conocen el ambiente de cerca (de lejos lo conocemos todos) que los políticos duermen con un ojo abierto y el cerebro maquinando: maquinando cómo pueden ganar más y correr menos riesgo. Porque al final de lo que se trata es de encontrar a alguien que pague por todos y salir del lío de la búsqueda en la mamandurria tan impolutos como la infanta doña Cristina, que duerme plácidamente porque sabe que a ella, como a casi todos los pejes gordos, nada malo le sucederá...

Varias veces he propuesto a ese fantasma del Consejo de Estado (que nadie sabe ni siquiera dónde está –yo sí-) que se cambie el nombre de nuestro bello país por el de IMPUNILANDIA. Pero ñiringa de pato uyuyo, nené. ¿Usted se ha dado por enterado? Pues el C de E tampoco. ¿Usted se ha dignado contestarme, aunque sólo sea para mandarme a donde solía mandar a la gente el difunto Fernán Gómez? Pues el C de E tampoco. Nada, majines, que eso de atender y contestar propuestas de un zoquete como este servidor pasó de moda. El C de E de seguro pensará: ¿y quién es este individuo que se atreve a sugerirnos algo? Pues que le conteste el toro de Osborne, que nosotros (el C de E) no estamos para atender gilipolleces... Y tienen razón, después de todo...

La “cosa” es que en España hubo un momento (eso oí decir o leí en un periódico que dice que siempre dice la verdad) y puede que todavía lo haya, en que aquí había más funcionarios y más coches en el gobierno que en La Casa Blanca. Así como suena. Yo no sé si esto será verdad, aunque no lo pongo en duda, siguiendo mi filosofía barata de no poner en duda absolutamente nada. Tampoco de creerlo todo. Pero el asunto del despilfarro existente en nuestro país tiene rigores patológicos: nos creemos más sobrados que Tony Soprano, por eso tiramos casas por ventanas y ahora nos hemos quedado con... la lengua afuera,  jadeando y pensando cómo saldremos de esta crisis que ya dura demasiado...

Pero como dice la canción, “hay quien vive junto al vicio / como vive una flor junto al pantano”, y no todo es un horror, no señor: usted tiene la oportunidad de salir de la crisis y de olvidarse de sus problemas y a gozar y a bailar con la sinfónica nacional (sic): siga estas instrucciones y ya se acordará de mí con agradecimiento:

--“a la tierra que fueres, haz lo que vieres”, en caso de que se mude de país, pero si no se muda y sigue en éste, también aplique el refrán y haga lo que ve que hacen los que triunfan y se forran sin que el peso de la justicia caiga sobre ellos, o sea: vuélvase corrupto.

--si no puede o no quiere volverse corrupto como cada día más lo hacen, entonces, recójase en su habitación, recueste su cabeza en su butaca preferida, récele una novena a Santa Tecla con su correspondiente vela (el color lo escoge usted) y espere tranquil@. Estoy seguro de que la santa le echará una mano para que usted vuelva a sonreír y cuando mire alrededor no vea nada que se parezca a una crisis. Créame, ambas opciones son infalibles...

Augusto Lázaro



@augustodelatorr

viernes, 16 de agosto de 2013

DISCURSO PARA TONTOS

1

En una cafetería del centro de Madrid. 3 amigos intentan comunicarse vía discusión civilizada sobre distintos asuntos candentes. Los 3 exponen sus puntos de vista. Pero ninguno de los 3 acepta que está equivocado. O sea, que los 3 se consideran infalibles. Pero resulta que cuando uno de ellos habla, los otros no lo escuchan: están preparando su perorata para cuando el hablante haga un receso, aunque a veces no esperan (el desespero es una “virtud” muy humana) el receso y le dan a sus lenguas interrumpiendo al que está en el uso de la palabra. Cuestión: la convivencia entre humanos es una cosa digna de estudio: el ser humano se considera (casi) siempre por encima de los demás seres humanos, sin darse cuenta de que como cantó el argentino Alberto Cortez: “nosotros somos los demás de los demás”...

2

Es bueno ser bueno. O no, actualmente dudo de esta afirmación, aunque no he llegado al extremo de volverme malo. Pero ser bueno a veces lo que logra es un efecto contrario a la intención de ayudar o servir al prójimo elegido para ejecutar la bondad. Veamos lo que dice el ilustre filósofo don Macareno de la Palma Real, que milagrosamente todavía vive, piensa, medita, analiza, habla y escribe en un blog que dice él mismo que ni El Tato lee:

--si te empeñas en hacer el bien, procura ver el filme VIRIDIANA, de Luis Buñuel

--si después de verlo persistes en hacer el bien, lee el cuento ACERCARSE AL PUEBLO, de Alberto Moravia

--si después de ver el filme y leer el cuento persistes en hacer el bien, te recomiendo que lo sigas haciendo, pues contigo no hay casualidad: eres incorregible y sólo la pelona podrá quitarte esa manía de querer salvar a todo el mundo, aunque todo el mundo no te haya pedido que lo salves...

3

Aburre la crisis, eso tiene de malísimo, además de lo que ya tiene de malo, sobre todo a quienes están sin empleo y sin pasta, y lo peor: sin esperanza de mejorar en poco tiempo. Pero los políticos, que saben cómo darle esperanzas a las masas (irredentas todavía) se encargan de hacer(nos) creer (al menos lo intentan y en muchísimas personas lo logran) que al final del 2013 la “cosa” comenzará una mejoría que en el 2014 se notará ampliamente y en el 2015 ya volveremos a ser la (...) potencia europea y del mundo, superando a Francia en el 2016, y llegando a competir con EEUU y China en el 2018... ¡Joder! Con este panorama, me voy al bar con Juan a darme unos tragos para celebrar el lujoso y millonario porvenir que nos espera...

--¡Juan!... Oye, Juan, vamos al bar de Bonifacio, anda, que esto hay que celebrarlo, viejo...

Augusto Lázaro


@augustodelatorr




viernes, 9 de agosto de 2013

HACER REIR, PERO LLORAR

La risa y el llanto son como el placer y el dolor: a veces marchan juntas, a veces una llama a la otra, a veces se ríe y se llora al mismo tiempo. Hay quienes siempre ríen y hay quienes siempre lloran. Me gustan las personas que saben reír y también saben llorar. La risa es un buen remedio para casi todos los males: quien sabe reír sabe resolver sus problemas, porque al mundo y a ellos no se les puede dar mucha importancia. Todos tenemos problemas, pero todos no sabemos reírnos de ellos y de nosotros mismos. El siguiente poema de Juan de Dios Peza revela cómo alguien que hace reír a millones es incapaz de reírse cuando deja de hacer reír a los demás. Y sin tener, según se muestra, ningún problema. Si se lee el cuento LA CAMISA DEL HOMBRE FELIZ se compenderá por qué Garrik, el mágico cómico que hizo reír a Inglaterra, no encontraba nada que lo hiciera reír: le faltaba esa camisa para ser feliz... no necesitaba nada más. Pero no la encontró...
REÍR LLORANDO
Viendo a Garrik —actor de la Inglaterra—
el pueblo al aplaudirle le decía:
«Eres el más gracioso de la tierra
y el más feliz...»
Y el cómico reía.
Víctimas del spleen, los altos lores,
en sus noches más negras y pesadas,
iban a ver al rey de los actores
y cambiaban su spleen en carcajadas.
Una vez, ante un médico famoso,
llegóse un hombre de mirar sombrío:
«Sufro —dijo— un mal tan espantoso
como esta palidez del rostro mío.
»Nada me causa encanto ni atractivo,
no me importan mi nombre ni mi suerte
en un eterno spleen muriendo vivo
y es mi única ilusión la de la muerte».
—Viajad y os distraeréis.
— ¡Tanto he viajado!
—Las lecturas buscad.
—¡Tanto he leído!
—Que os ame una mujer.
—¡Si soy amado!
—¡Un título adquirid!
—¡Noble he nacido!
—¿Pobre seréis quizá?
—Tengo riquezas
—¿De lisonjas gustáis?
—¡Tantas escucho!
—¿Que tenéis de familia?
—Mis tristezas
—¿Vais a los cementerios?
—Mucho... mucho...
—¿De vuestra vida actual, tenéis testigos?
—Sí, mas no dejo que me impongan yugos.
Yo les llamo a los muertos mis amigos
y les llamo a los vivos mis verdugos.
—Me deja —agrega el médico— perplejo
vuestro mal y no debo acobardaros;
Tomad hoy por receta este consejo:
sólo viendo a Garrik, podréis curaros.
—¿A Garrik?
—Sí, a Garrik... La más remisa
y austera sociedad le busca ansiosa,
todo aquél que lo ve, muere de risa:
tiene una gracia artística asombrosa.
—¿Y a mí me hará reír?
—¡Ah!, sí, os lo juro,
él sí y nadie más que él; mas... ¿qué os inquieta?
—Así —dijo el enfermo— no me curo:
¡Yo soy Garrik!... Cambiadme la receta.

Augusto Lázaro

@augustodelatorr


viernes, 2 de agosto de 2013

LA CRISIS: UN ESTADO MENTAL

Jesús Palomino, el hombre que descubrió por dónde le entra el agua al coco, nos regala ahora su nuevo tratado sobre la famosa crisis (que para algo habría de servir) con el que demuestra que la crisis no es más que un estado mental. El eminente antropólogo, investigador y ensayista,  que ha realizado además una encuesta (¡otra, recórcholis!) como base a su trabajo al respecto, no se libra de la envidia (que dice Arturo Pérez Reverte que es el deporte nacional,  aunque yo diría que es el fútbol, pero si APR lo dice...) de sus numerosos detractores, calumniadores e injuriantes -que como suele suceder, los jueces ignoran ya que están muy ocupados en otros menesteres más importantes como buscar la fórmula para ganar más dinero de cualquier color- que han lanzado a la luz insidiosas críticas, incluso llegando a pedir que don Jesús sea imputado (palabreja de moda) y juzgado por llenar de cascaritas de chayote la mente de la tan noble e ingenua población ibérica... etc. Pero esos comentarios no parecen afectar a nuestro ilustre patricio al punto de intentar suicidarse ni de ir a la consulta del babalao Ñiquín Ropavieja, de gran prestigio entre las personas más selectas del barrio de Bella Visión, y para demostrar su teoría ha publicado el resultado de dicha encuesta, de la que me permito mostrar 5 muestras (¡!) de entrevistados sobre el asunto candente y contundente que tanto papel, ondas hertzianas y pantallas chicas y medianas ha merecido desde que se descubrió tras haber sido ocultada por los ilustres políticos que no la vieron venir ni llegar como llegó, afectando a casi toda la población registrada en los padrones nacionales al uso.

Estas son algunas opiniones capturadas por el libro de notas del inagotable Palomino:

Pepe el parado:

¿Qué crisis? Oiga, si yo no trabajo y el Estado me mantiene, y con lo que me da ya tengo para tumbarme en una hamaca y olvidarme del cijú platanero. Si ahora estoy mejor: no tengo horario, no tengo que levantarme al amanecer para coger 2 transportes y meterme en una oficina de mierda a emborronar papeles y espantar las moscas, ni 
soportar al imbécil de mi jefe atosigándonos para que nos movamos, como si estar quieto fuera un delito, y nada, que... oiga, a mí la crisis me tiene sin el más mínimo cuidado...

Juanita la sosegada:

¿Crisis? Bueno, es que yo... yo no soy desempleada, porque para ser desempleada habría que haber sido empleada y yo nunca lo fui, yo... yo siempre fui ama de casa, antes estudié un poco de corte y costura, pero cuando me casé lo dejé, yo... bueno, dice Casimiro mi marido que con lo que él gana ya tenemos para los dos, así que yo... la verdad, a mí la crisis esa me tiene sin el más mínimo cuidado...

Don Angustio el tranquilo:

¿La crisis dice usted? Oiga, pues mire usted: yo soy un jubilado y recibo una pensión que aunque no es muy abundante me da para vivir con cierto decoro y procurarme las necesidades y los gustos que me puedo dar y me doy, usted sabe, como ir al centro de mayores a echarme un cafelito y después ponerme a jugar una partidita de dominó con los amigos, y... pues mire usted: a mí, si le digo la verdad, a mí  la crisis me tiene sin el más mínimo cuidado...

Toñito el aspirante:

¿Crisis¿ ¿Qué es eso? La verdad es que yo ni me entero, soy hijo de un político de la Comunidad y ya usted sabe... bueno, aquí entre nosotros, es que en mi casa nunca se habla de crisis ni de nada de eso, a nosotros eso no nos incumbe, dice mi padre que la crisis es una palabra que usan los demás, ¿sabe usted? A nosotros no, a mí no, a mí, la verdad, la crisis me tiene sin el más mínimo cuidado...

Manolo el pobre hombre:

¿De qué crisis habla usted, amigo? Si yo siempre he vivido en crisis permanente. ¿Ve usted esas mantas y esos cartones? Pues me protegen del frío y del calor, yo siempre aquí, en plena calle y al diablo la crisis, ahí detrás en la cafetería me dan alguna comida y hay gente que me tira moneditas, sí señor, y para mis necesidades los de la cafetería me dejan pasar al baño, así que no me venga con milongas, que a mí la crisis me tiene sin el más mínimo cuidado...

Pues eso, amigos, que si estos ejemplos no les sirven para consolarse, al menos se enteran de que hay personas a las que la crisis no les quita el sueño. Siga los consejos de los chinos, que son gente sabia: lo mejor para resolver los problemas es... ¡ignorarlos! Problema que se ignora, problema que no existe. Y si no, siempre nos queda el fútbol...

Augusto Lázaro



@augustodelatorr